¿Qué Piensan los Jóvenes? Frente al SIDA

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2001

¿Qué piensan los jóvenes? Sobre la familia, la escuela, la sociedad, sus pares, el sida, la violencia y las adicciones, es un trabajo que tiene sus orígenes en una investigación, basada en entrevistas
a grupos de jóvenes, realizada para el Unicef, respecto de las problemáticas
juveniles más importantes que atañen a la salud de los jóvenes en
los tiempos actuales. El estudio solicitado tenía como objetivo producir un material utilizable
para orientar en la definición –y consecuente implementación– de
estrategias para informar, organizar y movilizar a jóvenes en torno a temas
y problemáticas de importante incidencia actual en sus vidas. Más allá de estos intereses concretos,
la investigación pretendió determinar cuáles son
las percepciones de los jóvenes sobre ellos mismos y sobre sus circunstancias
vitales.


El interés se dirigió, prioritariamente, hacia aquellas problemáticas
que con mayor frecuencia están atentando contra la salud del
grupo poblacional comprendido entre los 13 y los 20 años, partiendo de que las estadísticas
indican un sensible aumento de incidencia en la morbi/mortalidad a causa de ciertas problemáticas entre los jóvenes. Las que
están afectando actualmente a la salud de los jóvenes y son centro de
preocupación resultan ser: sida, adicciones, alcoholismo, accidentes, violencia
y embarazo precoz. Por su capacidad de ilustración, en este caso se abordaran los resultados de la investigación en cuando a VIH/Sida.

Methodologies: 
Según la investigación, con frecuencia, el principal problema a abordar junto a los jóvenes no es tanto la falta de información con relación a determinados temas (información que uno puede anticipar como menor o ausente en estratos sociales muy bajos), sino más bien el hecho de que aun teniendo conocimientos acerca de estos temas, ellos resultan ineficaces para modificar los comportamientos. Se ha comprobado que, aun teniendo conocimientos suficientes, los jóvenes, en la práctica, no modifican aquellas conductas catalogadas como de riesgo para sus vidas.

El ejemplo paradigmático de nuestros tiempos es el sida, cuya vía privilegiada de transmisión son las relaciones sexuales y cuyas medidas de precaución resultan conocidas (fundamentalmente el uso de preservativos). Sin embargo, el fracaso reiterado en lograr que estas medidas de protección sean puestas en prácticas ha dado origen a preguntas prioritarias: ¿es posible alterar las prácticas sexuales que conllevan riesgo de transmisión?, ¿de qué manera lograrlo?, ¿cómo inducir a los comportamientos necesarios e imprescindibles para la prevención?

En principio, se decidió confrontar a los jóvenes con la información y las formas de comunicación de dicha información ya existentes. A partir de esto, se procedió a evaluar conjuntamente las dificultades que ellos visualizaban con relación a la prevención de aquellas patologías evaluadas como “zona de riesgo” para la salud de los jóvenes. Determinar si las dificultades están en relación con los escasos conocimientos sobre los diversos temas o si son el producto de otras causas.

Definido este principio conceptual, se realizó un estudio fundamentado en entrevistas grupales cualitativas, esto es: reunir a los jóvenes en diversos grupos, constituido cada grupo por ocho a diez integrantes pertenecientes a la misma clase social, con el propósito de entrevistar a jóvenes colectivamente. El objetivo de estas entrevistas se centró en, a partir de una serie de preguntas y conduciendo cada grupo desde una definida concepción de la dinámica de grupos de jóvenes, llegar a obtener suficiente información para su posterior análisis. Luego, a partir del análisis de la información, se intentaría arribar a conclusiones válidas.

Se decidió indagar con los jóvenes convocados en las entrevistas grupales acerca de ¿cuál y cómo es la relación de los jóvenes con el placer, su satisfacción, su frustración, sus límites, sus posibilidades, sus sí o sus no? Para dicha investigación, las preguntas recorrieron dos coordenadas: relaciones con los mayores, figuras de autoridad (eje vertical) y relaciones con los pares (eje horizontal).

Así se determinó que resultaba importante investigar cuáles eran los puntos de resistencia, cuestionamiento o aceptación de las campañas de comunicación social respecto de estos temas que preocupan. E insistir en reconocer aquellos aspectos más vulnerables de las campañas de prevención ya realizadas, fundamentalmente las dirigidas a prevenir el sida y las adicciones.

Simultáneamente se formularon otras preguntas con la intención de encontrar respuestas sobre qué tipo de organización o coalición de instituciones podría tener ventajas o posibilidades para convocar a los jóvenes. Convocatorias a acciones o proyectos centrados en los jóvenes “para ellos y de ellos”, donde los jóvenes sean quienes tengan el rol protagónico en un trabajo de “ellos con ellos”.
Resultados: 
Según los autores, tanto en campañas de comunicación social como en acciones de prevención, es importante que la información respecto de estos problemas sea aportada por los directamente implicados, en este caso, los jóvenes, quienes relataron cómo viven, cuáles son sus preocupaciones, problemas y deseos.

Respecto al VIH, por ejemplo, se encontró que uno de los principales factores de resistencia de los jóvenes a tomar medidas protectoras (relacionadas con sus prácticas sexuales) se debe a infinitas fantasmagorías y miedos que el sida provoca en ellos. Es innegable que estos miedos se fundan en el hecho de que esta enfermedad une peligrosamente sexo y muerte. No se puede ignorar que una de las razones fundamentales del fracaso de las campañas de prevención se produce en tanto esta enfermedad convoca miedos y angustias esenciales. Es fundamental tener esto en cuenta a la hora de planificar nuevas campañas.

Sabiendo de estas dificultades, surge la siguiente pregunta: ¿cómo y desde dónde trabajar con jóvenes para que ellos adquieran conductas que signifiquen una prevención eficaz del sida? Estas son algunas propuestas planteadas por el estudio:
  • Desde el humor, lo lúdico, lo creativo e inventivo.

  • Evitar hacer excesivo hincapié en lo trágico de la muerte que el sida anuncia y enuncia. Procurar crear mensajes que destaquen los valores de la vida. Una idea central a transmitir se refiere a que los jóvenes –por ser jóvenes– están prometidos para la vida, aún no es tiempo para la muerte. Reforzar esta idea con un mensaje de cuidarse para disfrutar. Se pueden ilustrar estas reflexiones con un ejemplo dado por los jóvenes en las entrevistas: la famosa campaña Benetton, que muestra a un “sidoso” (expresión propia de ellos) en su lecho de muerte, les resulta muy efectista pero poco eficiente. Esta terrible imagen del lecho de muerte asusta tanto que, si se es permeable a incorporar este “susto”, se puede producir en consecuencia un efecto inhibitorio. ¿Cómo defenderse? Se defienden del susto y no de la enfermedad; por lo tanto, mejor olvidar y no retener ni la imagen ni el mensaje. Sabemos que somos mortales, pero cuando se tiene excesivamente presente este destino, la muerte termina impregnado la vida y esta última se torna imposible e insoportable.

  • El sida es una enfermedad que promueve y provoca miedos abarcativos y no específicos y es causa de temores difusos. Miedos tan extendidos y difusos no favorecen la toma de medidas específicas y necesarias de protección. Desde esta perspectiva, resulta crucial evitar ser confusos al momento de indicar dónde están los peligros de contagio. Si se localiza, de forma clara y precisa, que la manera más probable de contagio para los jóvenes es vía relaciones sexuales, será más posible que ellos estén alerta y que realmente pongan en práctica medidas específicas de protección y cuidado. Promover aquello que se llama “sexo seguro”, con el uso del preservativo. Sin embargo, esta práctica ofrece a los jóvenes dificultades concretas en su utilización. ¿Cuáles y por qué? Para los jóvenes (y también para muchos adultos), es difícil interrumpir el transcurso de una relación sexual y controlar un tiempo de espera o pausa para la colocación del preservativo. También manifestaron sus inhibiciones para hablar con el compañero/a sobre la necesidad de cuidarse. Así mismo, relataron su vergüenza al momento de comprar preservativos. Todos los tabúes sobre la sexualidad entran en juego. Estos temas deberían ser abordarlos en forma directa y transparente. Dar lugar a que se comuniquen entre ellos todas estas dificultades. Permitir que puedan reconocer las dificultades y compartirlas, con el/la compañero/a sexual. Trabajar esto en grupo es lo más indicado, pues les permitirá descubrir que los otros tienen y padecen similares dificultades.

  • Es apropiado utilizar en los encuentros o talleres medios visuales, filmes, folletos con caricaturas. En resumen, materiales entretenidos. Por ejemplo, los jóvenes propusieron mostrar, mediante imágenes discretas, situaciones de iniciación sexual de parejas jóvenes que presenten las dificultades más comunes en el uso del preservativo o que se muestre cómo es posible colaborar con el/la compañero para resolver dificultades en su uso. O presentar alguna situación y que ellos imaginen finales y soluciones alternativas . Se sugiere insistir con el uso del preservativo como mensaje, pues –por ahora– para esta generación es la única manera posible de protección contra el sida si se tiene una vida sexual activa. Todo intento de capacitación, cuyas verdaderas intenciones sean la eficacia, no debe eludir el tema del uso del preservativo.

  • Los talleres reducidos serán más eficaces pues permiten el despliegue por parte de cada participante de sus propias dificultades. La sexualidad corresponde a lo privado, lo íntimo; por lo tanto, trasladar esta temática al campo público, requiere de cuidado. El pudor, la vergüenza y las inhibiciones forman parte de la sexualidad, más aún en los jóvenes pues son inexpertos. No es fácil iniciar la ignota y desconocida vida sexual y “ya ser un experto para saber cómo protegerse de riesgos mortales”. De esta manera y por la amenaza con que queda implicada la sexualidad, las salidas se reducen a la inhibición desde el miedo o, más frecuentemente, a la negación del peligro, “hacer de cuenta que no pasa nada”, con el consecuente descuido.

  • Cuidar de no ser pesados y aburrir con el tema. Tener en cuenta que los jóvenes están sobreinformados, saturados e intoxicados respecto del sida. Por ello, será mejor trabajar el tema en dosis adecuadas y eficientes.

  • No dar mensajes equívocos. Así se garantizará la confiabilidad de los jóvenes sobre el adulto que esté ocupando el lugar de capacitador. Este punto es fundamental siempre que se aborde un trabajo junto a los jóvenes.

  • Cuando se trabajen temáticas sobre sexualidad, incentivar el debate sobre el tema del embarazo precoz y no deseado.

  • En relación con el sida y su vínculo con las adicciones, se sugiere no tratarlas conjuntamente. ¿Por qué? Lo natural y vital en la vida es la sexualidad; las drogas no lo son de manera alguna. Juntar sexualidad y adicciones es una falacia porque conlleva como mensaje implícito, subliminal: patologizar la sexualidad. Este equívoco no facilitará la incorporación por parte de los jóvenes de medidas útiles para la prevención y protección de la salud.
Source: 

Tomado de la página web de UNICEF Argentina.

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en colombia?????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????COLOMBIA?????????????????????????

me parese q tiene mucha informaciopn util q le serbira a muchos jovenes gracias x pensar en nosotros.

yo quiero saber cual seria su conse para cuidar en forma de mendsaje???.............
si pueden contestar a msn que eli_boca_12@hotmail.com
me llamo eliana y tengo 13 años!!
escribo esto por que en el colegio estamos biendo sobre el sida.............

gracias!!!

eli!!

es muy bueno

no viene lo que busco

no viene lo que busco

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