La agresión ambiental se cobró 31 vidas en los dos últimos años

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Autor: 

Patricia Lima

País: 
Paraguay
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Tipo de Medio: 
Prensa
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La agresión ambiental se cobró 31 vidas en los dos últimos años
 
La naturaleza se cobra sus cuentas. En los últimos dos años la moneda de cambio fueron brotes epidémicos.
 
El invierno 2006 fue el más cálido de la década. Sin frío, nunca se cortó la circulación del mosquito transmisor del dengue. Resultado: una epidemia explotó en enero del 2007 con un saldo de 17 muertos y 28.200 enfermos. (Ojo: este año tampoco hizo frío). Medio año después, entre agosto y setiembre de 2007, la sequía puso fuera de control los incendios provocados intencionalmente para limpiar los campos. En dos meses se incineraron 400.000 hectáreas de pastos, cultivos y bosques, y se forzó a los animales silvestres a cambiar de hábitat. Resultado: el primer brote de fiebre amarilla en tres décadas, con un saldo de 10 muertos. (Atención: el miércoles pasado, antes de las lluvias, había nuevamente 1.270 focos de incendios). Se estima que los últimos tres años se deforestó en estancias del departamento de Boquerón más de 130.000 hectáreas. Resultado: diez días atrás se confirmó un brote de hantavirus en el Chaco. Son hasta ahora 24 casos, 4 de ellos fatales. (Alerta: unos 400 obreros de las estancias volvieron a sus ciudades de origen después de estar expuestos al virus). lejos, cerca. Ninguna alteración al medio ambiente ocurre demasiado lejos como para no afectarnos.
 
En febrero pasado Marcia de Paredes (37), del barrio Laurelty en San Lorenzo, creyó que se iba a morir. Cayó en cama con una abrupta fiebre que no bajó en tres días. Después empezó el dolor en los músculos y la cabeza. Su angustia se disparó cuando se enteró que tres personas ya habían muerto en su barrio en apenas 10 días. Todas las víctimas tuvieron síntomas similares a los de ella. El diagnóstico fue fiebre amarilla. Marcia pensó que ella también iba a morir esa semana y que no llegaría a ver a su hija menor empezar el prescolar. Rompió en llanto.
 
Rural, urbano. San Lorenzo es lo opuesto a una selva. Cemento, asfalto, tráfico atascado, asentamientos superpoblados. Para Marcia, los incendios forestales de cuatro meses antes apenas fueron unos minutos sordos en el informativo de la televisión. La deforestación, un problema ajeno. El cuarto de millón de personas que habita la ciudad nunca se imaginó que estaría expuesto a morir por una enfermedad del monte, de la que en el país no se escuchaba hacía tres décadas. Marcia se recuperó. Pero “la naturaleza nos está pasando factura”, sostiene Carlos Britos, director general de Protección Ambiental y Biodiversidad (Seam). Un tercio de las víctimas de fiebre amarilla se registraron en el barrio Laurelty. Fue el primer foco urbano desde 1942 en toda América. nuevos, viejos riesgos. Así como la fiebre amarilla irrumpió el espacio urbano, otras enfermedades transmitidas por vectores andan rondando cerca. El mes pasado se diagnosticaron más casos de hantavirus que todo el 2007.
 
La alteración ecológica ocasionada por el hombre tiene efecto directo en la reemergencia de afecciones que habíamos olvidado. “Se puede decir que el proceso de deforestación es la principal causa de las grandes epidemias”, explica la bióloga Antonieta Rojas de Arias, de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Leptospirosis, leishmaniasis, malaria, chagas, son otras enfermedades relacionadas con la interacción del hombre con el ambiente. El desmonte hace que todo el ciclo de los vectores sea alterado. Al perder su hábitat, los insectos se desplazan hacia los asentamientos en busca de alimentos.
 
Qué hacer. Entender que la protección de la biodiversidad es un problema complejo, con efectos directos sobre nuestras vidas, es un primer paso, a criterio Britos, técnico de la Seam. Al tener como reservorios especies silvestres la mayoría de estas dolencias no se pueden erradicar. “Tendremos que convivir con ellas y podremos convivir en paz si tenemos actitudes más responsables en el relacionamiento con la naturaleza”, expone.
 
Apoyo 1: Controles en el rally Para mitigar el riesgo, la SEAM anunció que suspenderá licencias ambientales y hará estudios biológicos de largo plazo en el Chaco para conocer los nuevos ciclos de los vectores. El titular de la entidad, Luis Casaccia confirmó ayer que el brote del hanta en la Región Occidental se debe a problemas ambientales. En el rally harán controles.
 
Infografía 1: Fiebre amarilla (foto) El virus de la fiebre amarilla circula entre los monos y comadrejas. Pero estos animales no pueden transmitir el virus al hombre. La transmisión se produce por la picadura de mosquitos: en la selva, el haemagogus; en la ciudad, el Aedes aegypti Entre octubre y noviembre se registraron 2.000 focos de incendio que desplazaron a los monos hasta las cercanías de las poblaciones. La infestación de Aedes aegypti en las ciudades contribuyó a su diseminación. Fueron los primeros casos en más de tres décadas en Paraguay. Los últimos casos del tipo selvática ocurrieron en 1974 y la transmisión urbana no se había documentado en el país desde 1904 y en el continente americano desde 1942. Dengue (foto) La epidemia del dengue del primer trimestre de 2007 dejó un saldo fatal de 17 muertos y 28.200 enfermos. Influyó el hecho de que en todo el 2006 no se cortó la circulación del virus. Los índices de infestación del mosquito trasmisor eran cuatro veces más alto de lo aconsejable. Además el sistema de salud no tenía las condiciones óptimas para prevenir y enfrentar este brote. Según un documento del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el arrastra las consecuencias de la baja inversión desde la década del 80. El gasto público en Salud de Paraguay en 1990 apenas un 0,3% del Producto Interno Bruto (PIB). Con un progresivo y leve aumento anual, llegó al 2006 al 8% del PIB. Hantavirus (foto) El Hantavirus es una enfermedad aguda que afecta a los pulmones, causando una insuficiencia respiratoria, que tiene alta mortalidad. Se disemina en el ambiente por el polvo, a través de la orina, saliva o defecación seca del ratón transmisor, el calomys lucha. Entre el 2005 y 2007 en el país se han detectado un total de 57 casos de hantavirus, 12 de ellos fatales. En la zona donde este año apareció el foco se había autorizado el desmonte de 1.000 hectáreas, pero aparentemente se deforestaron 130.000 en tres años.
 
Infografía 2: Lesiones ambientales Incendios forestales: (foto) * El Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF) reporta que en el 2007, entre agosto y setiembre, los incendios afectaron unas 400.000 hectáreas, de las cuales 7.000 correspondían a cultivos mecanizados y 10.640 a reservas forestales. * Se perdieron hectáreas de la Reserva del Mbaracayú, de la Fundación Moisés Bertoni, y unas 2.700 hectáreas en la reservas Moisés Bertoni, donde la población de María Auxiliadora estuvo sitiada por el fuego.
 
Deforestación: (Foto)
• A mediados del siglo XX, el 45% de la zona oriental del Paraguay era bosque. Actualmente de eso queda un 8%. Esto impacta sobre los ciclos biológicos y los sistemas naturales que ocurren dentro de esos bosques.
• La pérdida del bosque genero la destrucción del hábitat de las lechuzas, serpientes, felinos y caninos salvajes, que son depredadores naturales de los insectos y roedores.
• Sin predadores, los vectores se reproducen sin control natural llegando a una sobrepoblación. Buscan entonces otras alternativas de refugio, acercándose a poblaciones humanas cercanas como asentamientos indígenas, destacamentos militares y estancias.