Periodista y escritora, dirigió el Departamento de Prensa de Televisión Nacional de Chile entre los años 1991 y 1994. Entrevistadora y analista política en los principales medios del país como radio Cooperativa, revista Hoy, diarios La Época y La Tercera, además de haber ejercido estas funciones en Televisión Nacional. Directora de Comunicaciones de la campaña electoral del Presidente Ricardo Lagos Escobar. En marzo del año 2000 asumió la Dirección de la Secretaría de Comunicación y Cultura del Ministerio Secretaría General de Gobierno. Ha sido docente de la Escuela de Periodismo y del Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile. Autora de numerosos libros como "Miedo en Chile" (1985), "La ira de Pedro y los otros" (1987), "Altamirano" (1989), "El Libro de Lagos" (1998) y coautora de "Mujeres: la sexualidad secreta" (1999). Socia fundadora del Capítulo Chileno de Transparencia Internacional y consejera de la corporación Comunidad Mujer.
Resumen: 

El viernes 10 de septiembre, en las instalaciones de como parte del proceso del proyecto TV de calidad y de la Red Colombiana de Medios para la Infancia, se realizó un conversatorio sobre las actividades que ha desarrollado el Consejo Nacional de Televisión de Chile en beneficio de la producción de televisión en ese país; de la política pública de fomento a la
televisión infantil, y de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio sobre televisión.

Textocompleto: 

En el año 2004 los canales chilenos están entrando en disputa por la audiencia infantil de la misma manera como luchan por darle posición a las telenovelas o los programas estelares de la franja nocturna.


Esta nueva situación, a la cual se refirió Patricia Politzer en el evento, es el resultado del trabajo de concientización y estímulo liderado por el Consejo Nacional de Televisión de Chile. El planteamiento suscitó las siguientes intervenciones del público.

¿Cuáles son los parámetros de medición de calidad de la programación infantil?

P. P.: El principal parámetro es la violencia; es un tema interesante. Nosotros encontramos, en nuestra primera medición -porque venimos haciendo estas mediciones ya hace varios años en el género infantil- los contenidos de violencia tenían inmediatamente una calificación negativa.

Sin embargo, a lo largo del tiempo, hemos ido variando esa valoración y entendiendo que la violencia es una realidad que afecta a los niños. Los niños no viven en una burbuja, viven en el mundo real; muchas veces se enfrentan directamente a la violencia y por lo tanto en un programa infantil que se hablara o que tuviera contenidos violentos no necesariamente era negativo. Y empezamos ahí a ser más sutiles y por lo tanto a valorar la violencia dependiendo su tratamiento. Si el tratamiento era un tratamiento en el cual el mensaje era “no a la violencia” no era calificado como negativo. Ahí tuvimos una variación.



Otra de las variables tiene que ver con contenido sexual, que se valora negativamente. Otro tiene que ver con lenguajes adecuados, lenguajes que no sean agresivos por ejemplo. Y una variable que existía en nuestras primeras mediciones y que fue saliendo tiene que ver con los avisadores. Más allá de ser prácticos y de decir que los programas de televisión infantil que no contaban con la posibilidad de comercialización era muy difícil de producirlos. Más allá del pragmatismo de aceptar por lo tanto los comerciales como una realidad del mercado.



La verdad es que nuestros estudios mostraron algo bastante curioso: los niños no sólo ven programas infantiles, ven en general otro tipo de programas que sí tienen mucha publicidad y por lo tanto sentían que sus programas, los programas infantiles eran programas que valían menos; se sentían menospreciados como televidentes porque sus programas no tenían publicidad. Por lo tanto empezamos también a decir: la publicidad, siempre y cuando no sea una publicidad inadecuada no era un signo de mala calidad.



¿De qué manera se hace una medición sobre la publicidad?

P. P.:Lo que pasa es que los más estrictos sobre todo los europeos y los nórdicos en materia de calidad de televisión infantil indican que los programas infantiles no pueden tener publicidad y esa puerta nosotros la abrimos.

Con respecto a 31 minutos, ¿cómo se midió la aceptación de este programa en el grupo de edad de 8 a 12 años? Este programa tiene un humor muy adulto...

La verdad es que no hicimos focus group, pero sí tenemos los ratings que están medidos por diferentes áreas. Yo me asusté mucho cuando supe que este programa había salido al aire. Empezó el programa y la primera noción que tuve de que algo estaba pasando con ese programa fue en un momento en que estaba fuera de Chile, volví a Chile y mi hija de 22 años me fue a buscar al aeropuerto y me empieza a hablar como una fanática absoluta de este programa “31 Minutos”. Entonces yo dije: ah no, aquí algo anda mal, mi hija tiene 22 años y este es un programa que ganó el fondo infantil –entonces o mi hija está muy grave o algo anda mal con el programa-.


Y empezamos a darnos cuenta ahí que este programa es un programa que efectivamente atraviesa transversalmente las audiencias. Me tocó ver por ejemplo... este es un programa que ha hecho mucho merchandising con sus productos y con su música sobre todo, ha sacado varios discos con la música... Y me tocó estar en una sesión de presentación de uno de los discos que se hacía en el canal en que va “31 Minutos” que es Televisión Nacional y estaban invitados básicamente personas de las agencias de publicidad, muchos adultos pero con sus hijos.

Y ahí me di cuenta que mostrando el video de la música y de los programas en esta presentación todos los niños aplaudían y gritaban y cantaban todas las canciones; los adultos se reían con mucho humor que los niños no entendían demasiado y había otros adultos que nunca habían visto esto y estaban completamente descolocados con sus hijos que sabían todo, que conocían a todos los personajes. Es decir realmente es un programa de esas veces que uno ¨le da el palo al gato¨ que no son muchas. La verdad es que creo que es un programa que es bien excepcional en eso.

¿cuáles son las características de la televisión dirigida a la audiencia infantil? ¿Cuáles son los temas que deben priorizar los productores para que estos programas sean constructivos y de interés para los niños?

P. P.:Esa es una pregunta que me cuesta un poco contestarte, primero que nada porque no soy experta como creadora y productora de televisión infantil. Pero en el trabajo que hemos hecho en el Consejo hemos visto lo siguiente: creo que la producción internacional por ejemplo, nosotros en el último tiempo no hemos estado financiando programas infantiles para pre-escolar. Y no lo hemos hecho porque creemos que la producción para pre-escolar europea, nortamericana, japonesa es de muy alta calidad. En general los mensajes son mensajes bastante universales para cualquier niño y por lo tanto para un canal de televisión en Chile es mucho menos costoso comprar un programa para preescolar que pasa en todo el mundo y que tiene millones de audiencia y por lo tanto su costo es muy bajo, que producir programas para preescolares.



Pero nos dimos cuenta en cambio que estos niños de 8 a 12 años tenían una tremenda necesidad de reforzar su identidad. Ellos querían programas propios que no estaban en la televisión.



Ahora, ¿cuáles son esos mensajes? Yo personalmente creo que son los valores propios del humanismo en su sentido más amplio y que pueden expresarse con la creatividad.. de muchas maneras, muchas de las cuales es la de “31 Minutos”. Y de hecho estamos pensando para el Concurso 2005 ampliar por lo menos algunas de las categorías a las cuales vamos a llamar a concurso a los niños de 6 a 8. Porque nos hemos dado cuenta que sí también están manifestando esta necesidad de identidad que no tienen los preescolares, los más pequeños y que en definitiva hoy día los que se están quedando un poco huérfanos de programación son aún los más pequeños. Y creo yo también los más grandes, los más adolescentes y ahí en eso estamos estudiando.



¿Cómo ha cambiado la situación en cuanto al interés de los anunciantes por la programación infantil?

P. P.: A lo primero sí, efectivamente los patrocinadores han empezado a interesarse en la programación infantil. Lo que pasa es que nunca es suficiente, la producción de televisión es cara y si quieres un programa de calidad es una producción cara a pesar que los costos con las nuevas tecnologías han bajado sustancialmente, sigue siendo costosa. Pero sí hoy día hay cada vez más patrocinadores interesados en este tema.



Cuando yo les decía hace un rato que el Consejo dio la voz de alarma de lo que estaba pasando con la televisión y los niños en el año 2001, la verdad es que esa voz de alarma la hicimos poniéndole un poco la responsabilidad no sólo a los canales de televisión, no sólo a los creadores, sino también a los avisadores. Es decir, nos pareció muy importante decir: usted sabe dónde está poniendo sus avisos? Y eso también hizo algún efecto y como poco a poco los programas de televisión infantil y ese boom de “31 minutos” ha hecho que los patrocinadores empiecen a interesarse cada vez más en este tema.


¿Se mide el rating de las audiencias menores de 12 años en Chile?

P. P.: Sí, tengo entendido que va desde los 6 años en adelante pero ahí quiero decirte que el Consejo Nacional de Televisión hace sus propios estudios donde consideramos a los niños. Y además el Consejo hace una encuesta nacional cada tres años donde tocan múltiples temas entre ellos las preferencias de la audiencia. Y efectivamente la medición de rating es una medición que pagan los canales de televisión y las agencias de publicidad, por lo tanto es un rating dirigido al tema comercial, al mercado. Por ejemplo en otro tema que no tiene nada que ver con los niños pero para que veamos las distorsiones que de repente produce el rating –quiero decir que yo no soy contraria a la medición de rating, el rating es una herramienta muy válida, el problema es cómo se usa después-. Por ejemplo el mercado dice que en Chile hay alrededor de un 22% de personas con acceso a la televisión por cable. Nuestros estudios dicen que las personas que tienen acceso a la televisión por cable son más o menos un 33 a 35% cuál es la diferencia?
Entonces cuando preguntas a las empresas te dan un 22, 25%. Cuando preguntamos ¿usted tiene acceso a ver el cable? Dicen: sí porque está colgado.



Y lo mismo pasa con esto de las audiencias y de los temas. Es decir, los estudios nuestros, la encuesta nacional que hacemos cada tres años es la única que considera los sectores más pobres. Las mediciones de rating se hacen en públicos a veces 1, C2, C3 y B. Y el E que es un porcentaje bastante amplio de la población no existe en nuestros estudios.


¿Cómo se logra que los estudios realmente condicionen y se integren a los planes de ejecución, a la distribución de fondos y a la misma regulación de televisión?

P. P.: La verdad es que ese ha sido un trabajo intenso del Consejo en los últimos años. El Consejo originalmente era básicamente un organismo de supervisión, era fuerte y si alguien se salía de las normas: garrote, multa.. y entendía básicamente así su función y prácticamente no tenía relación con la industria ni con los productores, ni con los canales de televisión. Por otro lado del Departamento de Estudio era un departamento que hacía estudios estupendos de mucha calidad pero esencialmente académicos. En los últimos tres o cuatro años esto cambió radicalmente en lo que yo les decía un poco al comienzo, en entender al Consejo Nacional de Televisión como apoyo de la industria para mejorar la calidad.



Eso significa que los estudios académicos se los dejemos a las universidades y por lo tanto los estudios que hace el Consejo tienen que ser estudios enfocados a ser usados, a ser útiles a la industria. Y por lo tanto los canales de televisión empiezan a mirarlo. Y de hecho algunos de los programas infantiles que han tenido éxito en el último año, me han confesado sus propios productores y creadores que han sido hechos teniendo como manual de instrucción el estudio sobre los Tweens. Porque es una herramienta útil.



En ese sentido creo que la relación que establecimos en los últimos años con los canales ha tenido un cambio radical, y en vez de vernos sólo como los señores del garrote hoy día nos ven cada vez más como los señores de la zanahoria. Y creo que hay que combinar ambas cosas, a veces se merecen el garrote. Entonces hay veces que se enojan y dicen: pero cómo nosotros que los estamos ayudando a hacer tal y cual cosa... son por ejemplo ANATEL, que es la Asociación de Canales de Chile, es uno de los patrocinadores de nuestro Festival Prix Jeunnesse. Entonces nos dicen: cómo nosotros que los estamos ayudando al Prix Jeunesse y ustedes nos multan porque salió tal o cual cosa, salió tal o cual película..



Yo digo: bueno, un poquito de garrote no es hace mal y tratemos de seguir con la zanahoria que creo que es mucho más eficiente. ¿cómo se determina la política para incentivar o fomentar unas prácticas diferentes en la televisión?


Es muy difícil entrar a definir el concepto de calidad, pero me preocupa lo de la publicidad: ¿qué implicaciones tiene esto con la calidad, por ejemplo es que se avise a la audiencia infantil en qué momento comienzan los comerciales o la publicidad?

P. P.: Ahí la verdad es que el Consejo Nacional de Televisión se está metiendo en las patas de los caballos.. en un lío feroz con este tema porque no sólo hemos tenido la osadía de medir hace años y tener este barómetro de calidad con la programación infantil, donde de alguna manera uno puede tener un nivel bastante aceptable por todo el mundo, sino que en este momento estamos en una pelea por hacer un barómetro de calidad con los noticieros. Y ahí sí que tenemos una polémica intensa.



Yo creo que los periodistas –yo soy periodista- juzgamos a todo el mundo y tenemos también que ser juzgados y evaluados. Nuestros barómetros no tienen consecuencias de sanción, pero creo que la ciudadanía para ser informada y crítica tiene derecho a saber que si está viendo este noticiario, es un noticiario donde dan un 50% de deportes, que esa es su línea editorial y si usted quiere ver mucho deporte vea ese. Pero va a dejar de informarse de muchos otros temas que están en otros noticieros donde hay más diversidad temática, donde hay más énfasis para cada noticias, donde el lenguaje es un lenguaje que no descalifica y no discrimina.



Describimos que hay parámetros del buen periodismo que podemos aplicar a los noticieros de televisión. Y pensamos como tercer género meternos en uno aún más polémico probablemente dados sus altos ratings hoy día, que son los programas misceláneos en vivo nocturnos donde hay de todo. Hay revistas, las revistas que uno antes iba a ver al teatro hoy día están en la televisión, y si uno mira los ratings un porcentaje alto de esos ratings incluye a los niños.



Entonces son temas importantes, son temas complejos y las discusiones dentro de los propios profesionales que estamos tratando de hacer estos barómetros de calidad en esto que tú dices que medir la calidad es un tema muy complicado, algunos partieron señalando que todo erotismo en este tipo de programas nocturnos debía calificarse negativamente. Y la polémica y la discusión entre nosotros empezó a llevarnos a que el erotismo muchas veces era algo muy bien venido. Ahora, el tema está en cómo se trata. Una cosa es el erotismo y la sensualidad de buena calidad –volviendo al tema- y otra es la chabacanería.



Era un tema complejo en el cual como te digo, quizá es mi condición de periodista que me gusta estar en temas complejos, la que nos ha llevado a eso.


¿En cuánto a la publicidad, cómo son los parámetros para que se admita en una franja infantil? Le parece aceptable, como sucede acá en Colombia, que dos personajes muestren en una franja infantil un analgésico por ejemplo y que lo tomen y digan: “¡ya me siento bien!”?

P. P.:Nosotros como Consejo no tenemos herramientas para prohibir la publicidad en la programación infantil. Cuando nosotros hacemos nuestros barómetros de calidad no tienen consecuencias en términos de sanción o multas. Las infracciones que nosotros podemos sancionar están muy establecidas, que son básicamente: violencia excesiva en cualquier horario, publicidad de alcoholes y de cigarrillos en horario de protección al menor, truculencia, pornografía y no respeto a la dignidad de las personas, a la paz, a la formación moral y espiritual de la juventud y de la infancia. Eso está establecido por ley y eso es lo que podemos sancionar.



Ahora, en un caso como el que tú dices por ejemplo de que en un programa para niños se promoviera de mala manera un analgésico, probablemente podríamos sancionarlo por lesionar la formación intelectual y espiritual de los niños. O sea ese sería el camino de una cosa así.



Ahora, la verdad es que nosotros estamos siendo bastante abiertos en el tema. Los niños creo que saben mucho más de televisión que lo que muestran, sobre todo el estudio de los Tweens, muestra cómo los niños saben exactamente cuando es un programa donde las cosas son de verdad, cuando son ficción. Es decir, el conocimiento que tienen de la televisión los niños con la globalización, no lo habíamos soñado.



Por ejemplo coincidió con ese estudio y me voy a salir aquí un poquito del tema, la aparición de los Reality Show en Chile. Hubo gran escándalo, que esto era lo peor que podían hacerle a la televisión chilena, que cómo era posible que llegaran estos programas a la televisión chilena, algunos Senadores pidieron que el Consejo tomara medidas.. todos se volvieron muy locos con el tema.



Hicimos estudios sobre esto y ¡oh sorpresa!: La visión que tenían los jóvenes y los niños que supuestamente eran los más vulnerables de este horror que estaba llegando a la televisión, no tenían nada que ver ni con nuestros legisladores, ni con nosotros como miembros del Consejo ni con los padres en general. Primer descubrimiento: que los jóvenes estaban felices porque por primera vez aparecían en la televisión en una condición que no fuera la de delincuentes o drogadictos, que es como generalmente aparecen. Entonces parece que el reality no era tan malo para este grupo tan vulnerable.



Segundo: tenían clarísimo en este juego un poco de la verdad y que en estos reality shows que se encerraba a un grupo de niños a vivir juntos durante un tiempo, los jóvenes y los niños tenían sus valores muy claros: qué era lo sancionable, la traición era pésima, la mentira era pésima.. En cambio la solidaridad y el decirse las cosas abiertas y transparentes era muy buena. La verdad es que finalmente entre los estudios del Consejo y lo que pasó con los reality shows iniciales en Chile, es que el país cambió bastante en términos de aprender a decir las cosas por su nombre.



Yo creo que aquí hay un fenómeno de qué niños estamos hablando, de qué jóvenes estamos hablando. En ese sentido, volviendo ahora sí a los niños y los programas infantiles, creo que es muy distinto un analgésico puesto en la publicidad dentro del programa de mala manera, que uno puesto de buena manera y que entrega un par de millones para poder hacer un buen programa. Es decir, yo creo que esa flexibilidad en el mundo de hoy debemos tenerla.



Les quiero contar a modo de anécdota: me tocó estar en Barcelona en el Foro de las Culturas en una reunión de Entidades Reguladoras, en la cual en un video que llevé mostré un espacio de “31 Minutos” en que en su presentación aparecen algunos de los personajes de “31 Minutos” –estos son títeres- manejando un gigantesco Mercedes Benz, lo cual es muy divertido. Y una de las primeras preguntas que me realizó el público era un señor de Marruecos que me insultaba por la publicidad de este Mercedes Benz en este programa. Y yo dije, ojalá se le hubiera ocurrido a los productores de este programa cobrarle a la Mercedes Benz!! Es una cosa que nunca nadie pensó, además que la imagen es muy ridícula porque era una especie de Mercedes Benz que se salía de la pantalla con estos títeres manejando. Entonces las cosas tienen lecturas muy especiales.



¿De qué maneras se motiva o exige a los canales que haya una cuota de programación infantil?

P. P.: No podemos por ley inmiscuirnos en la programación de los canales y pues realmente como periodista creo que eso está muy bien. Creo que darle a una institución la posibilidad de inmiscuirse en la programación es un riesgo tremendo para la libertad de expresión y en ese sentido yo prefiero los incentivos, el convencimiento, el diálogo. Y la tara es que finalmente quienes trabajan en los canales de televisión son personas igual que nosotros, son personas que también quisieran tener una mejor televisión, son personas que también son padres y que también quieren que sus hijos tengan una mejor calidad.



Y ahí creo en relación a esto que los periodistas durante muchos años.. la historia del periodismo es la historia por la libertad de expresión, y era básicamente una lucha contra el poder político y que en la medida en que los países hemos ido conquistando la democracia y hemos conquistado apertura en términos políticos. No ocurrió como hubiéramos creído que la lucha por la libertad de expresión la ganamos, sino que creo que hoy día tenemos un nuevo obstáculo, un nuevo enemigo que es el poder económico y es ahí donde está hoy día la lucha por la libertad de expresión. Y creo que en esa perspectiva es importante la posibilidad de que haya organismos reguladores que puedan meterse en los temas como calidad por más complejos que sean, la importancia de organismos reguladores que exijan como se exige hoy día en todas las empresas... Es decir, hoy día hay empresas que manejan mucho más dinero que cualquier país, por lo tanto esas empresas tienen una responsabilidad y una obligación social y eso en el tema de las comunicaciones y específicamente en el tema de la televisión es aún más fuerte.



Por lo tanto yo creo que los organismos reguladores tienen ahí una obligación de exigir responsabilidad social y dependerá de los legisladores que democráticamente permitan a los organismos reguladores más o menos exigir, sin vulnerar la libertad de expresión que creo que aunque a veces se aplique mal son mejor esos errores que su inexistencia.



Pero se ha hecho; básicamente, yo te diría con fondos concursables, esa es la gran herramienta que tenemos. Y la otra es hacer de este tema es un tema nacional, la verdad es que hoy día es en cada país.



Decías antes que uno de los impulsores de la televisión educativa era el canal Novasur; ¿cómo se vincula esto, cómo se mide el impacto de este factor impulsor y cómo esto ha generado un cambio?



Lo que pasa es que en el Canal Novasur el porcentaje mayoritario todavía de la producción que emitimos es comprada en el extranjero. Entre otras cosas porque la producción cuando además tiene que estar relacionada con el currículum educacional no es fácil. No es fácil hacer programas de matemáticas, no es fácil hacer programas de física, no es fácil hacer programas de esta naturaleza.



Sin embargo en los últimos tres años en que empezamos con este proyecto el porcentaje de producción nacional es cada vez más alto y ahí también tenemos fondos concursables, que se llama “fondos para hacer un programa específico de esta naturaleza”. La verdad es que yo te diría que en la última década la producción independiente audiovisual en Chile ha tenido un crecimiento muy importante. Cada vez más los canales de hecho compran mucha producción afuera, no producen sus propios programas porque entre otras cosas es más barato producir afuera. Y en eso Novasur también ha sido un incentivo al desarrollo de la producción.



Sobre esa nueva orientación de la investigación con propósitos más útiles. está orientada a descubrir nichos de audiencia, ¿qué está pasando con cierto rango de edades en las audiencias? ¿cuál es la orientación de esas investigaciones, temas, propósitos?

P. P.: Nuestros recursos son bastante limitados y así que ojalá que pudiéramos hacer todos los estudios que se nos ocurren en relación a lo que tú señalas. La verdad es que el Consejo Nacional de Televisión a diferencia de la Comisión Nacional de ustedes –lo cual me da mucha envidia- tiene pocos recursos y creo que para lo que hemos hecho nuestra productividad es muy alta. Entonces nuestra política fue cambiar de unos estudios muy académicos a unos estudios que tuvieran más relación directa con la propia industria. La verdad es que se refieren básicamente por ejemplo al estudio que hicimos en relación a los Tweens, al estudio al que me refería en relación a los reality shows, a la encuesta nacional que hacemos cada tres años.



Y en definitivamente vamos viendo. Seguimos haciendo por ejemplo –de esto no les había hablado- antes de los barómetros de calidad una de las preocupaciones muy grandes del Consejo era el tema de la violencia en la televisión, tema que es algo siempre permanente respecto a la televisión, y en el cual los expertos no se han logrado poner de acuerdo entre si la violencia que vemos en televisión es fantástica o si la violencia en televisión es para imitar y para salir a repetirla en las calles.



En la mayoría de los países, y nosotros nos guiamos por esa política, se ha decidido que en vez de seguir viendo cuál de los especialistas de qué bando tiene razón, tomemos medidas porque lo que está claro es que hay mucha violencia en televisión. Y en ese sentido otro de nuestros estudios directamente relacionados con la industria fue establecer barómetros de violencia en los tres géneros que nos parecían más relevantes o que más importancia tenían ya fuera por el tipo de género al que se refería o por sus niveles de audiencia.



Establecimos tres barómetros de violencia: uno para los programas infantiles que nos parecía clave y que como les decía antes nuestra visión frente a este tema fue variando. No basta con decir hay contenidos violentos sino que hay que ver qué tipo de contenidos y cómo se manejan. Hicimos barómetro de violencia en relación a las telenovelas que tienen altísimas audiencias, supongo que igual que acá, e hicimos barómetros de violencia con noticieros. Una vez más en esto de las políticas que preguntaba Fernando hace un rato, qué pasa con estos barómetros: no podemos hacer nada con sus resultados.



Si hay violencia excesiva en una escena determinada eso está dentro de lo que está sancionado por el Consejo. Pero aquí no estamos hablando de violencia excesiva de la que sanciona el Consejo, estamos hablando de una violencia un poco menor en intensidad pero más permanente. Entonces qué pasó con esos barómetros? No hubo sanción alguna a nadie, simplemente se dieron a conocer, provocó polémica, hubo discusión, la comunidad en general se enteró que los noticieros que estaba viendo tenían tales o cuales niveles de violencia, que este tenía más que el otro. Y lo mismo con las telenovelas y lo mismo en relación a los programas infantiles.



Y por lo tanto la propia industria empezó a autorregularse y nos dimos cuenta que a medida que pasaba el tiempo los niveles de violencia no iban en aumento sino que al revés iban más bien de baja, salvo excepciones. Cuando tú veías por ejemplo que en un barómetro de violencia en los noticieros había aumentado prácticamente y tú mirabas qué pasó, cuándo se tomó la muestra.. bueno, era la Guerra de Irak. Obviamente que el tema de la violencia había aumentado pero que había aumentado en un tema que era militar. Tú no podías pedirle a los noticiarios que dejaran fuera noticias de ese tipo.



Pero otra cosa es exacerbarlas y darte todos los días cinco noticias de asalto. La verdad es que en cualquier ciudad grande si tú quisieras vas a la policía y llenas tres horas de noticias con puros crímenes. El problema es cómo eligen eso. A eso me refiero cuando te digo los
estudios son estudios que están cada vez más enfocados a temas directos del que hacer de la televisión y de la industria audiovisual.


¿Cuál es el estado de la sociedad civil de la televisión? ¿qué se hace desde la comisión para recoger demandas ciudadanas?

P. P.: La verdad es que nuestra sociedad civil está muy poco organizada, yo creo que esa es una de las grandes carencias de nuestra democracia, no sólo en esta área sino en general. Quienes están más organizados son los sectores más conservadores.

Yo recuerdo por ejemplo cuando yo todavía trabajaba en Televisión Nacional que apenas había un programa que le molestaba a un grupo que se llamaba Moral.. algo, la oficina del director del canal tenía cerros de tarjetas denunciando que era el programa inmoral. Pero esa era la única organización civil que existía organizada y que se movía.



Ese mismo tipo de organización es la que hizo que por ejemplo la semana pasada nos llegaran una serie de denuncias respecto a una telenovela que todavía no sale al aire. Entonces tuvimos que decir: no podemos asumir su denuncia porque no tenemos dónde mirar el programa degenerado al cual ustedes se refieren.



Qué hace el Consejo en relación a una mayor participación, como te decía básicamente lo que hemos hecho es promover el debate público sobre este tema y dejar en claro que este es un organismo al cual la ciudadanía puede acudir y efectivamente las denuncias públicas ciudadanas que llegan al Consejo en los últimos años han ido claramente en aumento. Algunas sí tienes que rechazarlas porque no tienen nada que ver con el quehacer propio del Consejo. Pero cualquiera que sí tiene que ver con el quehacer del Consejo son todas aceptadas y son todas estudiadas por el Departamento de Supervisión y son todas después analizadas por los Comisionados.

En Colombia se está tratando de organizar el proyecto de sociedad civil organizada a través de las organizaciones de padres de familia de los colegios, inicialmente en Bogotá y luego en otras ciudades de Colombia. Queremos conocer un poco la experiencia que ustedes tuvieron con FEDEPADRES...

P. P.: La verdad es que no te tengo muy buenas noticias desgraciadamente de Fedepadres. Si bien ha sido un socio estupendo con nosotros en la organización del Festival Prix Jeunesse, trabajamos muy bien con ellos, la verdad es que ellos son una organización de padres, de apoderados de distintas escuelas que cuando se organizaron dijeron: qué tema es el que más nos preocupa en relación a nuestros niños. Quienes decidieron –y te estoy hablando de hace ya varios años- que el tema que más les inquietaba que era el tema de la televisión. Y en vez de ponerse en contra de la televisión como a veces se suele hacer espontáneamente: que mi hijo no vea tele y se acabó el problema.

Nosotros entendemos que la televisión va a estar ahí y cuando nosotros nos asociamos con ellos y quisimos trabajar con ellos fue justamente cuando nos dimos cuenta que su acercamiento al problema era un acercamiento muy positivo. Ellos habían sacado una serie de folletos para los niños y para los padres aconsejándolos de cómo ver televisión. No había nada de prohibición y eso como Consejo nos gustó mucho y por eso los elegimos como socios en esta aventura en la que nos habíamos metido un poco locamente de organizar este Festival Iberoamericano de Televisión Infantil.



Y trabajamos muy bien con ellos pero desgraciadamente como decía hace un rato, la organización de la sociedad civil en Chile es muy precaria y yo creo que Fedepadres desgraciadamente está un poco estancado y por eso te decía que no te tenía muy buenas noticias. Yo creo que de hecho una de las acciones muy importantes para ellos fue este trabajo con nosotros, pero siento que algo le pasó a ellos como organización civil que no han podido seguir creciendo como hubieran querido o como le hubiera gustado a todos.