Por Humberto Maturana

Doctor en Biología

Universidad de Chile


Lo que guía la conducta humana son las emociones o confianzas básicas. Las emociones son clases de conductas relacionales; cuando se coordinan las emociones se coordinan las conductas relacionales. Desde esta perspectiva se puede dividir la historia de la humanidad en tres eras:

  • La era de la colaboración y de la honestidad.
  • La era de la apropiación y de la dominación.
  • actualmente estamos en laposibilidad de pasar a la era de la honestidad yde la colaboración.

En esta última he invertidolos términos porque pienso que para colaboraren estos momentos tenemos que serprimeramente honestos. Lo primero que nosacontece en el encuentro con los demás,consciente o inconscientemente, es unapregunta por la honestidad.


La actual preocupación por los valoresen la educación tiene mucho que ver con esto.En efecto, la posibilidad de pasar a la era de lahonestidad no depende de leyes ni de ningúntipo de imposición sino de un acto intencional.Tampoco se trata de enseñar, por la razón o lafuerza, los valores esenciales a nuestros niños.La honestidad y la colaboración sólo se puedendar como actos intencionales de las personas.


Es preciso dilucidar en qué consiste esatransición a la era de la honestidad. ¿Cómo sepasa de la era de la dominación a la era de lahonestidad y de la colaboración?: haciéndolo,ya ahora. En tanto nos conducimos en lahonestidad hacemos la honestidad y abrimosespacio a la colaboración. En muchos casoscuando se abren espacios de encuentro, deconversación honesta se abren igualmenteespacios para el quehacer y aparece el placer enel hacer con los otros.


Refiriéndome a la historia propiamentetal, quisiera señalar dos enunciados de validezsistémica, es decir, se refieren a cosas quepasan quiéralo uno o no, tanto a nivel humanocomo cósmico.


Primer enunciado: "cuando en un conjunto de elementos comienzan aconservarse ciertas relaciones, se abre espacio para que todo lo demás cambie en torno a las relaciones que se conservan".


Fíjense, en la potencia que hay en esto,cuando en un conjunto de elementos, seanpersonas u objetos, comienzan a conservarseciertas relaciones, se abre espacio para que todocambie en torno a las relaciones que seconservan. Veamos algunos ejemplos.


Imaginemos a dos personas, un hombre y unamujer, se juntan, hacen una pareja, quieren estarjuntos, y luego podremos ver cómo el resto desus vidas cambia: cambia por dónde se mueven,cambia donde duermen, cambian las cosas quecomen, cambian las personas con las cualesconversan, cambian los temas que tratan en susconversaciones, cambian las cosas que hacenjuntos y con los demás en torno a laconservación que es esta relación constituidapor la pareja.


Imaginen lo que implica estudiaren la universidad cualquier carrera y todo loque acontece con la vida de un estudiantemientras conserva su relación esencial: la de serestudiante. En otro orden de cosas, imaginen aun profesor que piensa y está convencido queuno de sus alumnos es flojo y toda su relacióncon él se sostiene en la conservación de suopinión; todo cambiará en torno a esecalificativo de flojo y en torno a laconservación de su "flojera", con lasconsecuencias que es posible suponer.


Igualmente, en el caso de una empresa: sihacemos una empresa con el propósito de ganardinero, todo girará en torno a la realización dela tarea de ganar dinero; y si hago una empresaque permita producir algo y a la vez ganar unaremuneración que permita sustentar la vida sinla pretensión de ser ricos, las relacionesdependerán de este propósito fundamental.


En el ámbito educacional sucede lomismo. Si en un colegio el objetivo principal esla disciplina, todo cambiará en torno a esepropósito fundamental. Si un colegio sepreocupa principalmente de formar niños quese respeten a sí mismos, capaces de actuardesde sí mismos, que aprendan a serciudadanos conscientes y responsables, todo vaa cambiar en torno a estos objetivos. A la larga,los colegios son reconocidos por las personasque producen.


Segundo enunciado: "La historiahumana, y la de los seres vivos en general,sigue el curso de las emociones (enparticular, de los deseos), no el de losrecursos o la tecnología".


Lo que guía no es la tecnología sino eldeseo de usarla. La tecnología es uninstrumento para hacer cosas. La historiadepende de nuestras emociones y deseos. Lahistoria que construyan nuestros hijos seráaquella que surja de sus deseos y emociones, esdecir, de lo que quieran hacer. De ahí que elnivel más importante a nivel educacional seaprecisamente el nivel emocional. El nivelemocional es el nivel formador de la persona.


De hecho todos podemos aprender a usarinstrumentos y cualquier actividad manipulativaporque, en definitiva, todos los seres humanossomos igualmente inteligentes. No es cierto quehaya niños más inteligentes que otros. Ladiferencia está en las emociones, en lo que unoquiere. Si alguien quiere estudiar algo lo va aestudiar y lo va a aprender. Y lo contrariotambién es cierto: si a una persona no le gusta ono quiere saber sobre determinado tema noaprenderá nada al respecto. La capacidadesintelectuales, la capacitación de lasmatemáticas, de la historia, de la biología, etc.,son fundamentales como instrumentos de lacultura, pero son sólo instrumentos, que seaprenden desde la formación fundamental delniño que es la formación humana en el nivelemocional.


Una persona que se respeta a sí misma,que respeta a los demás, no tiene miedo dedesaparecer en la relación. Por tanto, esapersona puede atender cualquier cosa, no tienemiedo a equivocarse y puede corregir suconducta. En cambio, la persona que no serespeta a sí misma y no respeta su relación conlos demás tiende a desaparecer en la relación.Los niños que creen en respeto por sí mismosno van tener jamás miedo a desaparecer en larelación; podrán decir que no, no seránobedientes, pero tampoco serán rebeldes, sinoque van a ser capaces de decir sí o no desde símismos.La emociones hacen cosas distintas conla inteligencia. La conducta inteligente ocurreen la participación, en la colaboración, portanto, tiene que ver con la consensualidad.


Las emociones afectan la conductainteligente. Concretamente, el miedo, laambición, el enojo, la competitividad reducen lainteligencia humana. Tenemos inclusoexpresiones populares que se refieren a esto: talpersona esta "ciego de envidia", o "ciego porambición", es decir, se trata de personas queafectadas por una emoción negativa restringensu mirada, su visión de las cosas. Talesemociones generan una negación del otro.


La única emoción que amplía laconducta inteligente es el amor. El amor esaceptar al otro como otro, al aceptar al lalegitimidad del otro y sus circunstancias, uno"ve" al otro.Si un profesor quiere que sus alumnossalgan mal en los exámenes lo primero quegenera es inseguridad, miedo, ambición. Por elcontrario, si quiere que salgan bien, generaconfianza, respeto a través del amor. Si serespeta a los alumnos, lo alumnos se respetaránentre ellos y sabrán respetar a sus profesores yde esa manera surgirá un espacio decolaboración y acción común.


En una palabra, la educación debeconsistir fundamentalmente en un espacio deconvivencia en el cual alumnos y profesoresconformen un lugar de encuentro, acogida yrespeto mutuo. Allí se formarán niños capacesde tomar decisiones desde sí mismos, capaces de respetarse y respetar a los demás, capaces deaprender cualquier cosa. Como consecuenciatendremos ciudadanos democráticos, serios yresponsables. Y como estarán en condicionesde aprender cualquier cosa, aprenderánmatemáticas, historia, filosofía, trabajosmanuales, actividades físicas, etc., no centradosen la competencia sino en el placer de estar enla corporalidad, en la relación con los demás.


¿Qué pasa con los valores?


Losvalores no hay que enseñarlos, hay que vivirlos.Idealmente, no deberíamos hablar de valores,sino simplemente vivirlos y testimoniarlos. Delos valores se habla cuando no se viven, cuandoestán ausentes, cuando se experimenta suviolación.


Nos interesa la educación de nuestrosniños porque en definitiva queremos que seanfelices. La felicidad está en la armonía del vivircon un sentido en el respeto por sí mismo y porel otro. Se trata de crear espacio para lafelicidad, para la realización mutua, en elrespeto y la colaboración. Esa deberá ser latarea más importante de la educación: crearconvivencia en la confianza, vivir los valores, yhablar de ellos cuando sea estrictamentenecesario.


En el acto de respeto al otro, al niño, aljoven de nuestras escuelas, se descubre que loúnico que tienen es su propia historia, unahistoria que es preciso respetar y promover.


Fuente:

Sabernet.