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Entrevista con Rosa Cristina ParraDateMarch 28, 2005
DescriptionRosa Cristina Parra trabajó como Jefe de Comunicaciones para la Organización Panamericana de la Salud entre enero de 2002 y diciembre de 2004. También ha trabajado como consultora, productora, realizadora y periodista en proyectos educativos y relacionados con el área de la salud para organizaciones como ONUSIDA, la Corporación Servir a Colombia y el movimiento ¡NoMás!. Actualmente colabora como voluntaria en la Patrulla Aérea Civil de Bogota. FullinterviewLa Iniciativa de Comunicación, CILA: ¿Qué importancia se les otorga a los programas de vacunación en Colombia? Rosa Cristina Parra: Se les da mucha importancia, por ser uno de los puntos más fácilmente medibles para entregar resultados en cuanto a programas de salud; incluso en ocasiones se prioriza el logro de altas coberturas en vacunación frente a otras áreas de salud pública. Sin embargo, paradójicamente, se dio por sentado que las coberturas de vacunación altas eran algo inherente al país y se descuidaron aspectos importantes, como la atención a las poblaciones más vulnerables, de más escasos recursos, la población en desplazamiento y las comunidades rurales. Por otra parte, hace falta mejorar la relación con la población, que es un factor fundamental cuando se trata de programas de vacunación. Es clave lograr un cambio en la forma en que los servicios de vacunación son presentados a la comunidad; en muchos casos los profesionales de la salud ofrecen la vacunación como un "regalo" que el Estado le hace a la población y al presentarlo de esta forma se envía el mensaje implícito de que este se debe aceptar sin quejas e incluso soportando una mala atención, por tratarse de un favor. Ese es el origen de las barreras para llevar a los niños a vacunar; por ejemplo, las mamás llegan al centro de salud y encuentran que no está abierto, que las enfermeras no le explican bien las dosis y las fechas, que no hay vacunas disponibles, todo esto bajo el pretexto de que la vacunación es un acto de generosidad del Estado, cuando la realidad es que es obligación del mismo Estado, pero también una obligación de ciudadanos, de padres, de adultos y un derecho adquirido por todos los niños. CILA: ¿Cuáles son los principales eventos de vacunación que se desarrollan en Colombia durante el año? R.C.P.: En abril, como parte de las actividades de celebración del mes del niño, se intensifican las actividades de vacunación y como iniciativa de OPS, a nivel regional, se organiza la Semana de Vacunación de las Américas, que se celebró por tercera vez y que además se víncula con la Semana de Salud de las Américas y el Día Mundial de la Salud. También están las jornadas del “día de ponerse al día” que últimamente se organizan hacia el segundo semestre del año. CILA: ¿En qué consiste "el día de ponerse al día"? R.C.P.: La estrategia de comunicación para los programas de vacunación se maneja permanentemente, durante todo el año, pero hay unas fechas especiales, que corresponden a lo que antiguamente se conocía como jornadas nacionales de vacunación, en las cuales se intensifican las actividades de vacunación y comunicación. Esas fechas desde el 2002 se establecieron como el día de ponerse al día, es decir, la oportunidad que tienen los padres, familias, municipios, entidades de salud, gobernantes, y en general toda la comunidad para revisar si se están cumpliendo las metas de vacunación establecidas. La responsabilidad de la vacunación es compartida y por eso la invitación y las campañas van dirigidas a todas las personas. CILA: ¿Cómo es el proceso de diseño de las campañas y la coordinación de actividades entre las instituciones que participan? R.C.P.: Durante los últimos tres años, las tareas de diseño de la estrategia se realizaron en forma coordinada entre la OPS, el Ministerio de Protección Social y el Instituto Nacional de Salud. La OPS y el Ministerio manejan y canalizan recursos económicos y el Instituto se encarga de toda la parte operativa. Se trabajó diseñando una estrategia general para el año, una estrategia de comunicación para cada campaña y contratando expertos en el área publicitaria para la elaboración de las piezas. El fin de este trabajo era realizar un modelo básico para enviar a las regiones y que allí se adapte de acuerdo con las necesidades y los recursos disponibles. En todos los los departamentos, municipios y EPS hay un asignado para vacunación a través de los programas de salud -PyP, Promoción y Prevención- y del Programa Ampliado de Inmunización. En algunas regiones hay comunicadores trabajando en estrategias locales, pero en general se utiliza el dinero disponible para reproducir los materiales propuestos. Lo que se busca con las campañas nacionales es generar unidad, una misma línea de discurso y una imagen institucional nacional fuerte, que pueda ser utilizada en cada una de las regiones, teniendo en cuenta sus propias condiciones socioculturales. En cuanto a las enfermedades, las líneas estratégicas se definen desde la OPS y han sido las que han marcado la pauta a nivel mundial: primero la con la erradicación de la viruela (los países de las Américas fueron los primeros en eliminarla), luego la polio, después la fiebre amarilla, para la cual la campaña de contingencia se logró hacer muy rápido en el país; ahora el punto clave es sarampión y rubéola congénita y con este fin el país va a trabajar durante todo el 2005 en una estrategia dirigida a adultos jóvenes y mayores. CILA: Colombia se destaca como un país con buenos inidcadores en materia de vacunación, ¿cuáles son para usted las principales razones para estos resultados? R.C.P. Durante mucho tiempo Colombia tuvo una de las más altas coberturas en vacunación de las Américas; pero también a raíz de esto se bajó la guardia pensando en que se debía mantener solamente el programa regular y se otorgó menor importancia a las jornadas. Luego se retomó la idea de las campañas ante la necesidad de mejorar los indicadores y lograr resultados demostrables, que solamente se podían lograr durante las jornadas, que son los momentos en los cuales se concentran todos los recursos para la asistencia de las personas y en los cuales se eliminan barreras que se presentan el resto del año. El problema que persiste es que el programa regular del PAI no es lo suficientemente fuerte porque no hay un presupuesto permanente y adecuado para la estrategia de comunicación durante todo el tiempo al programa, sino solo para las jornadas. El ideal es tener una continuidad, tanto en el seguimiento, como comunicaciones, en publicidad, en atención en los puestos de vacunación, entre otros. Se están tratando de tener medidas en ese tema; por ejemplo, antes en Colombia cada año se cambiaba el lema de las campañas, pero ahora la idea es institucionalizar la "V" (símbolo del día de ponerse al día), para que sea la imagen que identifique los procesos de vacunación siempre. El otro punto importante es que haya un equipo fuerte dentro de las instituciones que pueda liderar las estrategias y además que estas se mantengan pase lo que pase. Con respecto a esto, por ejemplo es claro el ejemplo del cambio ocurrido en el país entre las décadas del 80 y el 90. Durante los 80 las jornadas de vacunación en Colombia eran identificadas por la gente como una época de fiesta por los eventos que se organizaban y la resonancia que se les daba. En la década del 90 el tema de vacunación pasó a un segundo plano frente a otros como la violencia y la transición de gobierno. En ese sentido, esa fue una década perdida en materia de vacunación; la idea es que eso no vuelva a ocurrir y eso se logra llevando a cabo procesos de evaluación de las actividades y estrategias de vacunación permanentemente, para medir su eficacia y evitar bajar la guardia. CILA: En las campañas desarrolladas en la década del 80, una estrategia que resultó efectiva fue el llamado casa por casa para acudir a la vacunación. ¿Este recurso se usa actualmente? R.C.P.: Cada una de las jornadas que se desarrolla tiene prejornadas, que incluyen el inicio de actividades con aproximadamente un mes de anterioridad a la fecha clave. Durante esas prejornadas se hacen barridos casa a casa. Por ejemplo, durante la Semana de Vacunación de las Américas, en la cual se hace gran énfasis en la población desplazada, población de frontera y poblaciones indígenas, todos los departamentos ubican este tipo de población y realizan estrategias puntuales para esos grupos como ir a los centros de asentamiento y hacer visitas de promoción y educación. Sin embargo, el sistema casa a casa no es tan popular ahora, en parte por la forma que tomó el sistema de salud con la Ley 100, cuando empezó el nuevo régimen de seguridad social y entraron nuevos actores privados. Antes los centros de salud hacían las visita casa a casa para toda una comunidad o barrio; ahora se da por sentado que un gran porcentaje de la población está afiliada a una entidad promotora de salud y que esta debe prestar los servicios de vacunación como parte de sus funciones. Antes todo estaba centrado en el estado, pero a partir del cambio en el sistema, el país ha debido aprender a cobrarle a sus administradores de salud sus cuotas en vacunación. CILA: ¿Cuáles considera usted que son las principales razones por las cuales las personas no asisten a la vacunación? R.C.P.: Por una parte está el desconocimiento de las consecuencias que puede traer el hecho de no vacunar a los niños, aún muchos adultos piensan que no los afecta para nada. Además no existe una concepción de estilo de vida saludable, una mentalidad de buscar aquello que permita tener una calidad de vida excelente, y disminuir al mínimo los riesgos para la salud de la familia; no se tiene la concepción de la no vacunación como factor de riesgo, ni se ha interiorizado la vacunación como una responsabilidad. Sumado a ello está la concepción que tienen los prestadores del servicio de ofrecer la vacunación como un favor y no un derecho, como lo mencioné antes. Por eso es importante reforzar los procesos de comunicación hacia la comunidad, decirle a los padres que llevar a vacunar a sus hijos es una obligación como padres y un derecho fundamental de los niños. CILA: ¿Qué se ha hecho para intentar mejorar la participación de la comunidad? R.C.P.: En el momento en que se da una alarma, como los días de ponerse al día, o el caso de la epidemia de fiebre amarilla, la comunidad tiende a acudir masivamente; pero no existe todavía la conciencia de que la vacunación es algo regular y que se puede ir en cualquier momento. Un problema que se presentaba antes era que en el momento de activar las alarmas la demanda era mayor que la oferta, entonces se empezaron a presentar problemas como la falta de vacunas; eso se ha mejorado, pues este tipo de barreras no se pueden presentar si queremos que la gente entienda que se trata de una actividad regular. Como estrategia para solucionar este tipo de inconvenientes, en el 2003 se habilitó una línea para que la gente reportara los problemas que se le presentaron durante las jornadas, las razones por las cuales no se pudo vacunar, la calidad del servicio, etc. De esta forma se buscó que fuera la misma comunidad la encargada de llevar a cabo las actividades de control. Esto se complementó con la campaña Puye, que buscó el logro de las metas propuestas por medio de la difusión de información clave sobre indicadores de vacunación a la comunidad; en esta campaña la invitación que se hizo a cada ciudadano no fue solamente a estar pendiente de las vacunas de la propia familia e hijos, sino también de las de sus vecinos y amigos y en general a presionar para que se lograran las metas en cada municipio. Hacer pública la información y motivar a la gente a hacer presión han resultado ser buenas estrategias. Incluso el Ministerio de Protección Social tiene planeado el diseño de un “vacunómetro” que se ubique en todo el país y de a conocer los indicadores de vacunación de los municipios. CILA: ¿Después de tantos años de campañas, se podría decir que actualmente existe una cultura de vacunación en Colombia? R.C.P.: Existe una cultura de vacunación en la medida en que dentro de ciertos círculos de población y en parte del gremio de salud hay conciencia de su importancia y existen los recursos necesarios, pero esto tiene que ser una cultura universal de todos, en todos los estratos, en todas las profesiones, en todas las familias. Esta cultura tiene que estar reforzada siempre por una estrategia fuerte de comunicación; un ejemplo relacionado con salud: no basta con que los condones estén disponibles para que la gente sepa cómo utilizarlos. En vacunación es lo mismo, se necesita que la campaña de comunicación sea contundente, no solo en la parte publicitaria y de mensajes, sino en las líneas de trabajo con cada uno de los públicos; lamentablemente dentro de un gran grupo de profesionales de la salud, hay mucho desconocimiento de lo que es la comunicación con la comunidad, y esto hace que exista un vacío grande entre los médicos y la población. También es necesario que el sector político, como alcaldes y secretarios, conozcan cómo manejar la estrategia de comunicación en la forma y con el lenguaje adecuado para que sea de verdad efectiva. Y otro punto fundamental es que las estrategias lleguen de forma inmediata y permanente a las poblaciones de bajos recursos o en situaciones difíciles. Las Entidades Prestadoras de Salud les recuerdan a sus afiliados las fechas de vacunación, como parte del servicio de salud por el cual están pagando, pero quienes por sus bajos recursos están dentro del régimen subsidiado o no están cubiertos por ningún programa de salud, como las poblaciones indígenas, o las poblaciones vulnerables, no cuentan con esta opción. En el caso de las personas desplazadas, que han pasado por situaciones de violencia, están sin trabajo o viviendo en situación de hacinamiento, para ellos, por la gravedad de su situación, lo importante es la supervivencia diaria y en ses momento no tienen una dimensión del más allá, y de los beneficios que les va a aportar la vacunación. Pensando en todos ellos es clave diseñar una estrategia comunicación que tenga en cuenta sus condiciones y necesidades. Sólo en esa medida se puede ir construyendo una conciencia de vacunación que cubra a todo el país. Placed on the CILA site May 03 2005 Last Updated May 03 2005 |
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