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Comunicación para la paz: enfoques encontrados

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Numero: 
88
Fecha: 
Diciembre 1, 2004

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Este número del Son de Tambora hace parte de nuestra serie especial de análisis. En esta ocasión, la Dra. Clemencia Rodríguez, Profesora Asociada en el Departamento de Comunicaciones de la Universidad de Oklahoma, ha respondido a la invitación abierta que La Iniciativa de Comunicación formula a su red, a escribir análisis críticos alrededor de la comunicación. Clemencia Rodríguez establece dos tipos de intervenciones de comunicación en los procesos de construcción de paz: el enfoque "epidemiológico" y el enfoque de reconstrucción del "tejido social". El texto refleja únicamente su punto de vista y no el del grupo de socios de La Iniciativa de Comunicación, individual o colectivamente.

La serie especial de análisis, cuyos números circulan el primer miércoles de cada mes, pretende divulgar opiniones críticas y generar diálogo. Nos es imposible garantizar la publicación de todos los artículos recibidos, dado nuestro número limitado de ediciones por año. Sin embargo, si desea hacer una contribución, comuníquese con Juana Marulanda - jmarulanda@comminit.com.
Muchas gracias.

Este número del Son de Tambora será también publicado en inglés, en el boletín electrónico de The Communication Initiative, The Drum Beat #278, el 6 de diciembre próximo.

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COMUNICACION PARA LA PAZ: ENFOQUES ENCONTRADOS

Desde hace ya un tiempo vengo estudiando iniciativas de comunicación y medios que buscan construir la paz en contextos de conflicto armado. Después de observar algunas de estas iniciativas y de leer acerca de muchas más, puedo discernir claramente dos categorías: aquellas intervenciones que parten de un enfoque "epidemiológico" y aquellas que optan por un enfoque de "tejido social". En este artículo intentaré definir cada uno de estos enfoques y explicar por qué pienso que el enfoque de "tejido social" es mucho más eficiente para lograr la construcción de una paz duradera, a través de la participación comunitaria y el empoderamiento.

El enfoque "epidemiológico" concibe las situaciones de violencia social y política como resultado de una "enfermedad" que afecta a una comunidad específica, en un momento dado. Por ejemplo, se considera que los estereotipos étnicos negativos "infectan" a una comunidad y que esta "infección" puede degenerar en violencia étnica. Desde esta perspectiva, el objetivo de las iniciativas de comunicación y medios es intervenir en la situación de conflicto con mensajes pre-diseñados relativos al factor negativo, con el fin de producir cambios específicos en los miembros de la comunidad; el tipo de cambio es pre-determinado por los "expertos" encargados del diseño del proyecto. La comunicación y los medios se utilizan entonces para persuadir a los individuos para que adopten comportamientos o actitudes específicas; en este caso, para que rechacen los estereotipos étnicos negativos. Frecuentemente se utilizan estrategias de entretenimiento con la esperanza de que las audiencias reciban, disfruten e internalicen mejor los contenidos, a través de mensajes entretenidos. Generalmente, este tipo de iniciativas se evalúa mediante métodos cuantitativos y con indicadores que permiten comparar mediciones realizadas antes y después de la intervención; por ejemplo, se comparan mediciones pre y post campaña del siguiente indicador: "porcentaje de niños del grupo étnico X que identifica correctamente el lenguaje de otro grupo étnico".

Las iniciativas "epidemiológicas" se basan en aproximaciones tradicionales al edu-entretenimiento (E-E), que a su vez surge de una concepción de la comunicación para el cambio social como persuasión unidireccional, enfocada al individuo, y que busca cambios comportamentales o de actitud en ese individuo (véanse los trabajos de Singhal y Rogers, Kincaid y Sabido). La meta del E-E tradicional es convencer a la audiencia de que adopte los comportamientos o actitudes pre-definidos como socialmente deseables; Singhal y Rogers, por ejemplo, definieron el papel de la comunicación para el cambio social en términos de "influenciar la conciencia, las actitudes y los comportamientos de la audiencia, hacia un fin socialmente deseable". Miguel Sabido define el objetivo de los medios para el cambio social como "promover el buen comportamiento y disuadir malos comportamientos". Dentro de este marco, las intervenciones están diseñadas para promover ciertas actitudes y comportamientos, pre-definidos como socialmente deseables o buenos.

El diseño de intervenciones de E-E tradicional gira en torno a la siguiente fórmula: un comportamiento socialmente deseable es pre-establecido por los productores de los mensajes; seguidamente, personajes y guiones son desarrollados en torno a la adopción de tal comportamiento; así, los personajes se dividen en aquellos que adoptan el comportamiento social propuesto, aquellos que lo rechazan y aquellos que se mantienen indecisos. Cuando los personajes adoptan el comportamiento propuesto, son premiados de forma ostensible. Cuando se alejan del comportamiento propuesto, son castigados. Por ejemplo, un personaje masculino muere de SIDA mientras que su hermano, que decidió adoptar el comportamiento que se promueve, es premiado con una buena vida familiar.

El enfoque "epidemiológico" encuentra su base teórica en las teorías de Albert Bandura sobre el cambio en los individuos. De acuerdo con Bandura, el cambio en los seres humanos es: 1) un proceso de causa y efecto (se "inyecta" a un individuo con un mensaje que produce el cambio en la dirección deseada); 2) un proceso racional y controlable; 3) un proceso individual.

El enfoque de "tejido social" es muy diferente. Aquí, la violencia social y política es entendida como un fenómeno complejo, que emerge en la intersección de muchos factores: la distribución inequitativa de los recursos, la presencia tan débil del estado, la corrupción de los funcionarios públicos, la impunidad y la fuerte presencia de economías ilegales (como, por ejemplo, el tráfico de drogas). Todos estos factores, actuando conjuntamente, erosionan el tejido social y normalizan una cultura individualista, de desconfianza en la ley, miedo y aislamiento, exclusión de las diferencias y falta de solidaridad entre los individuos. Es en estos contextos que veo cómo surgen iniciativas de comunicación que intentan "reconstruir" el tejido social. En estas iniciativas la meta es abrir espacios de comunicación donde los individuos puedan -colectivamente- construir vínculos entre ellos, basados en el respeto mutuo, la solidaridad y el disfrute colectivo de los espacios públicos.

El caso de las emisoras ciudadanas en Colombia ilustra bien el enfoque de "tejido social". Algunas de estas emisoras, parte de un movimiento naciente de radios ciudadanas en el país, operan en comunidades rurales aisladas, en las que organizaciones guerrilleras, grupos paramilitares y narcotraficantes, tienen acorralada a la población civil. En el año 2000, durante un evento patrocinado por la Unidad de Radio del Ministerio de Cultura, un grupo de líderes de las emisoras ciudadanas declaró sus radios "territorios de paz". Esta declaración señala que las radios serán utilizadas como espacios culturales, sociales y políticos, para la construcción de la paz. Cuando se les pregunta hoy por el significado de este planteamiento, los líderes de las radios ciudadanas explican que las estaciones facilitan procesos de comunicación que construyen ciudadanía, fortalecen la esfera pública, facilitan la participación social en los procesos locales de toma de decisiones, demandan transparencia en el gobierno y proponen imaginarios colectivos alternativos. La teoría es que la mayoría de los colombianos no son violentos y que la única forma de contrarrestar la violencia y a "los violentos" es fortalecer las competencias discursivas de la sociedad civil. Un tejido social constituído por ciudadanos responsables y empoderados que valoran el bien público, que demandan transparencia de sus gobernantes, que participan en procesos colectivos de toma de decisiones y que cultivan las culturas locales, rechazará eventualmente la violencia. En Belén de los Andaquíes (Caquetá, Colombia), por ejemplo, un grupo de niños y niñas produce un programa de radio en el cual mezclan los sonidos de aves locales; en medio de cantos y gorjeos, estos pequeños radialistas explican cómo estas aves comparten el mismo árbol, en su búsqueda común por la vida. Al producir este programa radial, estos niños y niñas colombianos aprenden a valorar su entorno local, a encontrar su propia voz y a entender cómo diferentes identidades pueden coexistir pacíficamente, compartiendo un mismo vecindario. A través de este programa de radio de dos minutos, este grupo infantil está construyendo un nuevo tejido social que será, sin duda, menos vulnerable a la seducción de la violencia.

Estas iniciativas colombianas de comunicación para la paz entienden la comunicación para el cambio social como un proceso colectivo complejo, multi-direccional y a largo plazo. Aquí -en vez de diseccionar la realidad social y de transmitir mensajes pre-diseñados que entienden el comportamiento violento como un fragmento de esa realidad- las iniciativas de comunicación abren espacios sociales al interior de los cuales los ciudadanos pueden interactuar entre ellos en formas alternativas, formas no legitimadas dentro de la cultura violenta. De esta forma, identidades alternativas, imaginarios colectivos alternativos y formas alternativas de socializar, encuentran una oportunidad para surgir. En vez de interpelar a las audiencias como individuos, el enfoque de "tejido social" los interpela como miembros de un colectivo; en vez de persuadir a las audiencias para que crean o se comporten de una cierta manera, estos proyectos buscan introducir en la esfera de lo público formas alternativas de ser y de relacionarse con otros. Si la meta de las iniciativas "epidemiológicas" es persuadir, el objetivo de las iniciativas de "tejido social" es proponer.

Las agencias financiadoras adoran los proyectos de enfoque "epidemiológico", porque se diseñan e implementan con formulas claras; porque se evalúan fácilmente con encuestas pre y post intervención y porque permiten replicar los casos exitosos en otros contextos. Los proyectos de reconstrucción de "tejido social" en cambio, deben surgir desde las bases (y por tanto son difíciles de replicar), no son fáciles de evaluar y están construidos sobre nociones "intangibles" de realidad social y comunicación para el cambio social. La necesidad de diseñar metodologías de evaluación apropiadas para entender el potencial de las intervenciones con enfoque en el "tejido social", es una responsabilidad que los académicos del campo de la comunicación hemos descuidado durante largo tiempo. A menos que ofrezcamos herramientas de evaluación que demuestren su validez, las agencias donantes seguirán prefiriendo proyectos de enfoque "epidemiológico".

Como académica colombiana, mi trayectoria investigativa se ha visto jalonada por la necesidad de comprender cómo opera la violencia. Durante más de 10 años he leído, reflexionado, y discutido sobre la violencia con colegas de diferentes partes del mundo; así mismo, he sentido su impacto en mi propia vida. Desde esta perspectiva, es difícil para mí creer que algo tan complejo y multifacético como la violencia social y política puede ser manejado como una realidad fragmentable, de causas específicas y efectos controlables. Tengo serias dudas sobre el éxito a largo plazo de las aproximaciones "epidemiológicas"; y a pesar de todos los esfuerzos para hacer más participativos estos proyectos, sigo percibiéndolos como profundamente paternalistas.

Dra. Clemencia Rodríguez.
Profesora Asociada, Departamento de Comunicaciones, Universidad de Oklahoma.
E-mail: clemencia@ou.edu

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OPINE SOBRE EL TEMA EN TOMADO EL PULSO

Las iniciativas de comunicación para la paz deben centrarse en la construcción de plataformas locales de comunicación para el intercambio y el diálogo, en vez de dirigir mensajes de paz a los partidos en conflicto.

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Este número del Son de Tambora será publicado también en inglés, en el boletín electrónico The Drum Beat; pretende generar diálogo entre las redes de suscriptores a ambos boletines.

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Este número del Son de Tambora expresa un punto de vista personal; ha sido escrito y firmado por su autor. Las opiniones que aquí se expresan reflejan su pensamiento individual y no necesariamente, el de La Iniciativa de Comunicación o el de sus socios.

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El Son de Tambora pretende cubrir una amplia gama de actividades acerca de la comunicación para el desarrollo. La inclusión de un tema o idea en el boletín no implica apoyo o acuerdo de los socios.

Envíe información para el Son de Tambora a Juana Marulanda, Editora, jmarulanda@comminit.com

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