En Cuba los sistemas de información para la vigilancia del estado nutricional se han apoyado en las estadísticas continuas; ello ha posibilitado la obtención de información de carácter general que puede ser de interés para la alerta pero no para orientar acciones. La vigilancia mediante sitios centinelas en las condiciones de Cuba se introduce como un sistema complementario de información estadística, más flexible, que permite garantizar la calidad del dato primario, introducir la metodología de evaluación del estado nutricional utilizando las referencias de la OMS/NCHS e identificar grupos poblacionales en riesgo nutricional según algunas variables socioeconómicas. La descentralización del sistema de salud en Cuba favorece la aplicación de este principio en la vigilancia del estado nutricional.

Elementos: 

La selección de los sitios fue hecha mediante criterio de expertos: Después de analizar la tendencia de los diferentes indicadores del Sistema de Vigilancia Alimentaria y Nutricional (SISVAN), las condiciones de recogida de datos así como la confiabilidad de los mismos, se decidió utilizar el índice de bajo peso al nacer como indicador de salud básico para la determinación de las unidades poblacionales en las que se realizaría la vigilancia. Este indicador tiene la virtud de medir condiciones de vida, efectividad de los servicios de salud y aportar información sobre la nutrición materna.

 

 

Los sitios centinelas se ubicaron en dos Áreas de Salud en cada provincia, una entre las que tenían mayores valores del índice de bajo peso al nacer y la otra entre las de menor. De esta forma quedaron determinados 30 sitios en todo el país lo que garantizó la posibilidad de realizar, en cada provincia, la vigilancia nutricional materno-infantil.

 

 

Como marco de selección fueron empleadas todas las Áreas de Salud del país que cumplían los siguientes criterios:

  • Factibilidad en la recogida de la información (sostenible en términos de recursos humanos y materiales, incrementando lo menos posible el trabajo del personal de salud)
  • Atendidas por el médico de la familia

Como parte del Programa de Atención Materno Infantil los médicos de familia deben atender en consulta a todas las embarazadas y niños menores de un año con una periodicidad mínima de una vez al mes. Aprovechando esta facilidad, todas las personas de esos dos grupos fueron evaluados como parte de la vigilancia. En los niños de 1 a 4 años la asistencia a consultas es más esporádica por lo que debieron ser citados al consultorio para ser encuestados. Como la población de este grupo de edad en cada área de salud es grande se escogieron, en cada una, 4 consultorios (con las mismas condiciones socioeconómicas del área de salud) en los que fueron censados los niños de 1 a 4 años.

 

 

A las embarazadas se les recogió información sobre el tipo de lugar donde radica su residencia, la actividad económica fundamental del núcleo familiar, grupo ocupacional al que pertenece, momento en que inició la atención prenatal, peso al inicio del embarazo, talla, ganancia de peso durante el embarazo, hemoglobina al inicio y tercer trimestre y peso del niño al nacer. Se calculó el índice de masa corporal (IMC). En los niños menores de 5 años se recoge información sobre la edad, sexo, duración de la lactancia materna exclusiva, lugar de residencia, nivel educacional de las madres, actividad económica fundamental del núcleo familiar, peso, talla.

 

 

Los jefes de grupos básicos realizan los controles de ese trabajo que se recoge en modelos confeccionados al efecto y los especialistas de nutrición de cada provincia supervisan la calidad de la recogida del dato. Con este diseño no se persigue realizar un diagnóstico nacional del estado de los indicadores del SISVAN, sino disponer de datos con una cobertura nacional que permitan conocer la evolución longitudinal de los mismos y efectuar los correspondientes análisis de la evolución en el tiempo de los indicadores objeto de vigilancia.

Aplicaciones: 

La metodología de sitios centinela implica un enfoque epidemiológico en la recolección y uso de la información con el fin de concentrar los recursos disponibles en tiempo y espacio para la medición. En el campo de la nutrición esta metodología ha sido poco utilizada, según la literatura revisada en América Latina existe un solo antecedente de su aplicación en Guatemala y otro en Asia.

 

 

Los sitios centinela utilizados en Cuba para la vigilancia nutricional de embarazadas y niños menores de 5 años han permitido obtener de manera ágil, rápida y a bajo costo información importante para la toma de decisiones en el ámbito local y a la vez ha permitido complementar el sistema de información vigente en apoyo a la evaluación de las metas de los Planes Nacionales de Acción en favor de la Infancia y de la Nutrición por los niveles ejecutivos y de dirección.

 

 

 

Esta metodología también presenta la ventaja de que permite incorporar preguntas a aspectos importantes detectados en ciclos anteriores y eliminar otras que no se comprueben su reconocida utilidad. El hecho de disponer de un sistema automatizado para la captación de datos y la evaluación del estado nutricional permite evitar errores en los cálculos y garantizar la confiabilidad de los datos, los datos se procesan de forma uniforme y es capaz de unir información socioeconómica con información del estado nutricional. Además es una vía de describir el dato no solo con los puntos de corte bajos mostrando población afectada por defecto sino también conocer la población con malnutrición por exceso y los normales, de forma que se puede realizar un abordaje integral de la vigilancia de la malnutrición.

 

 

El análisis de los indicadores en términos de riesgo es una de las bondades de la metodología, diferenciándola de una simple recogida de información. Se obtiene una idea global de diferentes componentes que pueden influir en el estado nutricional como son el estilo de vida y algunos factores ambientales.

 

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Fuente: 

Tomado del sitio web de la FAO