Los grupos o comunidades que se consideran vulnerables por circunstancias de pobreza, origen étnico, estado de salud, edad, género o discapacidad, se encuentran en una situación de mayor indefensión o desventaja para hacer frente a los problemas que plantea la vida y no cuentan con los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades básicas. En este sentido, la vulnerabilidad se refiere a la dificultad o ausencia de condiciones que permitan hacer efectivos sus derechos, aún cuando éstos estén reconocidos por el ordenamiento jurídico vigente.



En las organizaciones sociales se han dado diferentes modalidades para resolver estas situaciones cotidianas, movilizando la capacidad organizativa y la participación de la población afectada. Las acciones de promoción de la salud y prevención del VIH/SIDA se insertan en una serie de estrategias comunitarias dirigidas a efectivizar los derechos básicos.

Elementos: 

En este proceso, los promotores comunitarios funcionan como "nexos" entre la gente y los recursos de las políticas y programas locales. Los promotores constituyen un pilar central en la motorización de estas estrategias en la comunidad, ya que forman parte de ésta y comparten su realidad cotidiana. La actividad del promotor comunitario requiere desarrollar una serie de capacidades y condiciones. Algunas de las más importantes son:

 

  • Ser un buen asesor y orientador, intentando comprender al otro sin imponerse.
  • Acompañar al otro sin hacer todo por él, motivar a una actitud activa frente al problema.
  • Incentivar el fortalecimiento y la autonomía de los grupos con los que trabaja.
  • Tratar a todas las personas de igual manera, sin favoritismos ni actitudes sobre-protectoras.
  • Reconocer los propios límites y estar dispuesto a buscar y recibir ayuda.
  • Desarrollar capacidad de adaptación, para trabajar con distintos grupos y en diversas circunstancias.
  • No quedarse con el propio diagnóstico de situación, buscar distintas miradas y opiniones sobre el problema.
  • Saber escuchar y trasmitir confianza.
  • Tener capacidad de identificar los propios prejuicios respecto a determinados temas, para poder manejarlos y que éstos no influyan sobre la intervención que realice.
  • Estar actualizado en el tema que aborda, contar con la última información disponible.
  • Capacitarse en cuestiones específicas pero también de salud integral. Es recomendable continuar o bien retomar la formación educativa (escolaridad secundaria, terciaria)
  • Conocer el ámbito de trabajo y los cambios que en él se producen.
  • Tener disponibilidad para trabajar en equipo con personas provenientes de diversos sectores y con distintos saberes y experiencias.
  • Incentivar las interacciones con distintos actores y el trabajo en red con las organizaciones de la comunidad.
  • Aprender a manejar las propias frustraciones cuando no se logra resolver todo lo que se propuso.
  • Privilegiar el desarrollo de los demás por sobre el propio protagonismo.
  • Practicar y promover el respeto a los demás en toda circunstancia.
  • Desarrollar un liderazgo democrático, participativo e inclusivo.
  • Generar habilidades de comunicación y de relación interpersonal.
  • En el caso que el promotor viva con VIH, se recomienda no trabajar a partir de esta condición. Es decir, realizar el trabajo como cualquier promotor sin tomar las cosas en primera persona. Si bien es útil aprovechar la propia experiencia para comprender al otro e intervenir ante ciertos conflictos, al centrarce en él mismo corre el riesgo de teñir todo el trabajo, lo que provoca mucha tensión y al mismo tiempo resulta poco efectivo.

 

 

Independientemente de la actividad o tipo de técnica que se decida utilizar para abordar una problemática concreta de Derechos Humanos y VIH/SIDA, hay 3 momentos o etapas que deben pensarse a la hora de planificar un proyecto, actividad o acción. Esto no quiere decir que necesariamente todas las actividades tengan que contar con estos tres momentos, pero lo que sí es cierto es que un proyecto será más completo si puede articularlos.

 

Primer momento: Sensibilización:
Se trata que los participantes reconozcan las diferentes dimensiones de la problemática a trabajar, cómo se manifiesta esa problemática en la vida cotidiana de las personas, cómo afecta a la comunidad.

Segundo momento: Información
Se trata de brindar información cierta, clara y precisa sobre la temática a trabajar, y de aclarar todas las dudas que los participantes puedan tener, tanto las previas como aquellas que la misma actividad les genera.

Tercer momento: Multiplicación
Se trata de extender las acciones realizadas, ya sea para informar a otros miembros de la comunidad que no participaron en la actividad como para colaborar con el cambio de aspectos fuertemente arraigados en la cultura y que se consideran negativos para el ejercicio del derecho a la salud.

Aplicaciones: 

Dado que las técnicas para el trabajo de los promotores comunitarios en materia de Derechos Humanos y VIH/SIDA son muchas y de muy diversa naturaleza, se agrupan en tres grandes categorías, según el tipo de trabajo que requieren, las acciones que promueven y los actores a quienes están dirigidas.

 

Primer grupo: Técnicas grupales
Son técnicas destinadas a trabajar problemáticas -en este caso ligadas al VIH/SIDA y los Derechos Humanos- a través de actividades que involucran dinámicas grupales, juegos, etc. Es importante aclarar que no se trata de "juegos" para llenar el tiempo, sino de actividades didácticas que deben incluirse en una planificación para aprovechar todo su potencial. Son útiles para sensibilizar a los participantes y de este modo trabajar en profundidad temáticas complejas, arraigadas en las comunidades, como: la discriminación, el uso del preservativo, los miedos y supuestos en relación con el VIH/SIDA, entre otros. Muchas veces, estas dinámicas sirven para hacer visibles conflictos que se encuentran ocultos o disimulados por las personas. Por eso es muy importante que cuenten con una coordinación adecuada, que quienes las moderan tengan capacidad para acompañar y contener a los participantes. Estas técnicas deben complementarse con un momento de información donde se puedan saldar las dudas que se generan. Algunos ejemplos son manchas, juegos con pelotas, rayuelas, juegos didácticos, juegos con palabras, juegos con el cuerpo, etc.

 

Segundo grupo: Técnicas de multiplicación entre pares
Las estrategias de multiplicación de información y prácticas preventivas entre grupos de pares siempre han sido más efectivas que aquellas desplegadas directamente por los servicios de salud y sus profesionales. Esto es así porque entre pares la comunicación es más fluída, los problemas son vistos desde ópticas similares, y los condicionantes culturales de la salud son compartidos. Toda técnica que se utilice para promover el derecho a la salud entre pares tiene que contar con un momento de información o capacitación en la temática, para luego poder plasmar una mirada propia de la problemática en algún soporte, ya sea visual, auditivo, audiovisual, interpersonal.

 

 

Tercer grupo: Técnicas de reclamo y "advocay"
Las técnicas de reclamo son acciones legales o administrativas que pueden hacerse ante diferentes organismos e instituciones para exigir el cumplimiento de los Derechos Humanos en relación con el VIH/SIDA. Las herramientas principales de reclamo son: cartas, cartas de lectores o escritos legales. Las técnicas llamadas de "advocacy" se proponen influir en las políticas públicas. Sus herramientas principales son: las cartas, las acciones legales y las movilizaciones comunitarias o populares.

Fuente: 

Tomado de la "Guía para Promotores Comunitarios sobre
Derechos Humanos y SIDA"
, realizada por la Fundación Huésped y la Embajada Real de los Países Bajos.