Fecha
Año: 
2009

Algunas enfermedades infecciosas transmitidas por vectores tales como la malaria, el dengue, el chikungunya y la fiebre del Nilo Occidental, se identifican cada vez más como las principales amenazas mundiales para la salud humana, tanto en países en desarrollo como en países desarrollados. 

El éxito o el fracaso del control de los vectores se basa principalmente, en la naturaleza y escala de la respuesta comportamental de las poblaciones expuestas. La adopción a gran escala de los comportamientos protectores recomendados representa un desafío crítico que no puede abordarse sin una mejor comprensión de cómo las personas perciben y reaccionan ante el riesgo de infección. 

Entre 2005 y 2006, las islas franceses La Reunión y Mayotte enfrentaron brotes a gran escala de fiebre de Chikungunya. Y entre 1995 y 2007, la isla Martinica en el Caribe, enfrentó cuatro sucesivos brotes de dengue. En las dos primeras islas, la tasa de infección varió significativamente entre regiones (de 10% a 70%). Para determinar aquellos factores que incidieron en dicha variación, se adelantó un estudio financiado por el National Centre for Scientific Research. 

La investigación tuvo por objetivo responder a la siguiente pregunta: cuáles son los factores que explican que algunas comunidades  presenten tasas de infección significativamente más altas que otras, cuando toda la población ha estado frecuente y uniformemente expuesta a la picadura del mosquito. La idea fue evaluar cómo estas poblaciones percibieron y respondieron al riesgo y cómo la naturaleza y la magnitud de la protección afectó su estado clínico.

Durante el brote, en cada isla se aplicó una encuesta socioepidemiológica. Las encuestas abordaron tres temas cruciales e interrelacionados: cuáles son los factores que modelan el riesgo de adquirir la enfermedad;  qué características sociodemográficas y condiciones de vida inducen una mayor probabilidad de infección; y cuál es el impacto de la percepción del riesgo en los comportamientos de protección adoptados. Con base en los hallazgos de las encuestas, se propuso un marco general que ayuda a identificar los factores asociados con una mayor probabilidad de infección cuando se presenta un brote.

Las lecciones aprendidas pueden informar los esfuerzos de las autoridades sanitarias para mejorar los programa de comunicación del riesgo, en términos del contenido y del público objetivo al que están dirigidos los mensajes, y abrir las puerta a nuevas estrategias que aseguren comportamientos protectores sostenibles. Con esta comparación de tres diferentes epidemias de enfermedades transmitidas por vectores, los autores contribuyen a identificar los factores psicosociales que determinan cómo las poblaciones perciben y responden al riesgo de enfermedades infecciosas.

Metodologías: 

Las tres encuestas incluyeron preguntas sobre haber experimentado la enfermedad (si se había experimentado), el conocimiento de la naturaleza y causa de la enfermedad, la percepción del riesgo y de la efectividad de las medidas protectoras, la adopción de comportamientos protectores, las creencias y actitudes relacionadas con la enfermedad y las características sociodemográficas. Las encuestas fueron aplicadas personal o telefónicamente.

Resultados: 

Las encuestas mostraron que la capacidad de control de la enfermedad fue  similar en La Reunión (37%) y Mayotte (36,6%). La efectividad perecibida de la protección fue también cercana (38,7% - 38,4%). Por su parte, los comportamientos como el uso del repelente tuvieron una diferencia significativa en La Reunión (35,8%) y en Mayotte (16,9%).

Estos resultados permitieron a los autores elaborar algunas recomendaciones para futuras intervenciones: 

  1. Organizar encuestas cada determinado tiempo para revelar los parámetros de distribución de la percepción del riesgo y cómo estos puede relacionarse con el comportamiento o las intenciones del mismo, el desarrollo de programas dirigidos a un mejor control del brote, implementado a través de las campañas de comunicación de riesgo y la educación en salud.
  2. Abordar el impacto de las campañas de comunicación en salud en los cambios de comportamiento a partir de las evaluaciones de la participación de la comunidad para reducir los lugares de cultivo del mosquito.
  3. Monitorear el riesgo percibidos por la población expuesta con encuestas longitudinales cuando los brotes muestren signos de convertirse en endemicos.
  4. Conectar e integrar la data recolectada en estas encuestas con datos serológicos, entomológicos, y geográficos, que puedan entrar en modelos  que aspiran a  predecir el curso de una epidemia.