Presentación realizada en el panel "Comunicación Propia, Comunicación Apropiada" en IAMCR 2017

Fecha de Publicación
Septiembre 29, 2017
Afiliación: 

Claudia Magallanes-Blanco, Universidad Iberoamericana de Puebla

En el segundo día de la Conferencia de la Asociación Internacional de Estudios de Comunicación y Medios  (IAMCR) 2017, Claudia Magallanes-Blanco, de la Universidad Iberoamericana de Puebla, presentó la ponencia “Red de Telefonía Celular Comunitaria en México”, al interior del panel “Comunicación propia y comunicación apropiada”, en la Sesión de Comunicación Comunitaria y Medios Alternativos –COC-. 

La autora compartió con los diferentes investigadores, profesionales e interesados en el tema de la comunicación indígena, la experiencia de la red de telefonía celular comunitaria en la Sierra de Oaxaca. Este lugar se encuentra habitado principalmente por campesinos y comunidades indígenas que no tenían conexión a la red de telefonía móvil a un precio accesible.

La investigadora comenzó mostrando cómo este modelo de conexión a celular móvil fue desarrollado de abajo hacía arriba - "bottom up" - es decir, con un enfoque horizontal y desde la misma comunidad. El principal objetivo fue proveer un servicio de bajo costo y con beneficios a toda la comunidad. 

Durante algún tiempo, la población indígena de la zona comenzó a resistirse a los mecanismos del capitalismo que los excluían de tener este servicio, dadas las exigencias de las empresas de telecomunicaciones. A partir de la oportunidad de crear su propia red de telefonía, contribuyeron al desarrollo local y a que la comunidad aumentara su capacidad para realizar actividades sociales, culturales y económicas. 

Un primer paso se dio cuando la comunidad exigió a las autoridades interceder ante la compañía Telcel para atender la necesidad. Entonces se proveyó a la zona con una antena de alto nivel y energía electrica que pudiera beneficiar al menos a 10 mil personas. Hasta entonces aquellos que tenían celulares móviles podían usarlos como cámaras, calculadoras o para descargar música, pero no recibían ni hacían llamadas con ellos.

El segundo paso fue encontrar una frecuencia habilitada o una banda desgastada, es decir, una frecuencia que nadie quisiera y que los grandes operadores no usaran. Luego de ser identificada, se pidió acceso a ella para proveer el servicio a la comunidad. Se aceptó entonces una concesión por dos años en donde se tomó poder del espectro y se operó la red. En una tercera fase la comunidad organizada solicitó una concesión social para operar la red por 15 años, la cual fue entregada para Oaxaca, Veracruz, Puebla y Chiapas.

Uno de los grandes elementos a resaltar en todo el proceso es que administrativamente la red contó con la participación de las comunidades en el proceso de toma de decisiones. Así mismo, fue participativo el entrenamiento que se realizó para su uso por parte de Rhizomática, como se nombró a la infraestructura comunitaria de telecomunicaciones. El  reto identificado por Magallanes-Blanco, está en la exploración de nuevos usos para la red, más allá de la telefonía móvil, como el acceso a internet, la producción de contenidos, entre otros.

Fuente: 

Presentación en IAMCR 2017, información adicional enviada por la autora vía correo electrónico.