Fecha Textos: 

2000

Resumen: 

Según este estudio realizado por la ONG Promundo para la Organización Panamericana de la Salud, "a menudo, se hacen suposiciones al hablar sobre la salud y el desarrollo de los hombres
adolescentes: que están bien y supuestamente tienen menos necesidades de salud y riesgos
para el desarrollo que las adolescentes; y que son perturbadores, agresivos y 'difíciles de
tratar'. Esta última suposición se centra en aspectos específicos del comportamiento y el
desarrollo de los muchachos, como la violencia y la delincuencia, criticando y en ocasiones
criminalizando su comportamiento sin comprender debidamente su contexto.


Los muchachos presentan tasas elevadas de enfermedades de transmisión sexual (ETS),
infecciones del aparato reproductor y VIH/SIDA, aunque por lo general a niveles más bajos
que las muchachas. En todo el mundo, los muchachos tienen tasas altas de morbilidad
relacionada con los accidentes de tráfico, la violencia y los suicidios. En la mayoría de los
países del mundo, los muchachos adolescentes consumen más tabaco y otras sustancias que
las adolescentes.


Las principales causas de mortalidad en el caso de los hombres guardan a menudo relación
con su socialización y forma de vida, concretamente con unas tasas más altas de consumo de
tabaco y alcohol, de accidentes y lesiones, y de violencia, o sea, los tipos de comportamiento
social y de salud que se adoptan principalmente durante la adolescencia.
Como consecuencia de ello, en la mayoría de las regiones del mundo, la esperanza de vida de
un niño al nacer es de ocho años menos que la de una niña. Esta diferencia se prevé que será
todavía mayor para el año 2020".


Los varones adolescentes y adultos son responsables de gran parte de la morbilidad que padecen
las mujeres adolescentes, incluidas las infecciones del aparato reproductor, las ETS, las
complicaciones relacionadas con el embarazo, y las consecuencias de la violencia y los malos
tratos. A los muchachos adolescentes puede faltarles información sobre la salud sexual/
reproductiva y es posible que no actúen adecuadamente en las cuestiones relacionadas con la
salud sexual y reproductiva, que no tengan la capacidad ni una actitud negociadora en las
relaciones íntimas, que no participen activamente en el cuidado de los niños de sus propios
hijos y, en algunos casos, que usen la violencia o la coacción contra las mujeres jóvenes".



Partiendo de estas afirmaciones y del importante papel de los varones adolescentes y adultos en la mejora de la
situación de las mujeres, la Organización Mundial de la Salud celebró el seminario "Trabajando con Adolescentes
Muchachos" en Ginebra los días 17 a 19 de mayo de 1999. Los participantes discutieron y
debatieron el contenido de documentos informativos que resumían las publicaciones sobre el
tema y un breve estudio de más de 70 programas mundiales caracterizados por contribuir de
algún modo a fomentar la salud entre los varones adolescentes. Se identificaron algunas
observaciones clave y enseñanzas, así como retos y temas de investigación para los próximo años.


Algunas de las recomendaciones producto de la investigación son:

  • Campañas educativas y trabajos de grupo pueden lograr que los muchachos sean más
    sensibles a la discriminación y a las desigualdades de género de las niñas y mujeres. Algunos
    de esos programas trabajan específicamente en el área de la salud sexual y reproductiva,
    mientras que otros tienen como objetivo prevenir la violencia contra las adolescentes. Unas
    pocas ONG trabajan con hombres jóvenes para examinar con ellos su papel potencial como
    padres e intentar fomentar una mayor igualdad de género en relación con la organización del
    cuidado de los hijos.

  • En algunos países se organizan campañas educativas dirigidas principalmente a los varones
    jóvenes sobre el tema de la violencia, incluida la relacionada con el noviazgo de la pareja.
    Estas actividades se han llevado a cabo en los cuarteles militares, en los vestuarios de centros
    deportivos o en las escuelas. El objetivo es aumentar la sensibilización de los hombres ante
    esas cuestiones o bien crear una presión positiva entre compañeros, de modo que los varones
    jóvenes mismos convenzan a sus compañeros de que ese comportamiento es inaceptable. No
    obstante, se sabe poco sobre los contextos en que se produce la violencia de los varones
    jóvenes contra las mujeres jóvenes y contra otros hombres, así como sobre la visión que tienen
    de esa violencia los varones jóvenes.

  • Es más probable que los muchachos utilicen los servicios de salud existentes cuando se
    logra que tales servicios les resulten atractivos. Según algunos programas, es importante contar
    con personal masculino para atender a los varones jóvenes, mientras que a juicio de otros, el
    sexo del personal no es importante si éste es sensible a las necesidades de los muchachos.
    Algunos dispensarios han utilizado actividades deportivas y animadores pares para invitar a
    los muchachos a utilizar las instalaciones sanitarias disponibles.

  • El uso de un lenguaje universal, no sexista y no discriminatorio por parte del personal
    sirve de modelo para los muchachos y ayuda a reducir la estigmatización y la marginación de
    los muchachos que son diferentes por razones de sexualidad, religión o cultura. También
    proporciona mensajes sobre cómo ver a las mujeres jóvenes de forma no sexista y habilitadora.

  • Los muchachos, al igual que las muchachas, prefieren los servicios integrados que tienen
    en cuenta la totalidad de sus intereses y necesidades, como la necesidad de formación profesional
    o de respuestas a la violencia en la comunidad. Las actividades deportivas y recreativas pueden
    utilizarse para diferentes intervenciones educativas y de fomento de la salud.

  • Los programas que no hacen hincapié en la conformidad, el "control" de los muchachos
    o la coacción para eliminar los comportamientos perturbadores, parecen llegar
    de una forma más abierta y menos amenazadora, y atenúan el posible refuerzo de las imágenes
    negativas de los varones jóvenes.

  • Los muchachos a menudo piden o agradecen tener la oportunidad de hablar de sus
    problemas en grupos formados exclusivamente por muchachos, pero la mayoría de los
    programas también considera importante que posteriormente muchachos y muchachas hablen
    de sus problemas juntos. Los muchachos por lo general denuncian la falta de espacios en
    donde poder hablar, sin juicios morales, sobre la masculinidad, los problemas personales o los
    temas relacionados con la salud.


  • El contacto con ejemplos de conducta masculinos adultos (es decir, padres u otros varones
    adultos importantes) que sean solícitos, flexibles y que participen en la crianza de los hijos,
    ayuda a los muchachos a crecer y convertirse en parejas solícitas y a ser padres más participativos
    si tienen hijos.

  • Asimismo, los programas de prevención de la violencia consideran que es importante
    exponer a los muchachos adolescentes a formas no violentas de expresar emociones, como la
    frustración y la ira.

  • Los muchachos y los varones jóvenes pueden hacer aportes positivos en muchos
    entornos y contextos: como parejas solícitas durante el embarazo y la crianza de los hijos, y
    como educadores pares y ejemplos de conducta en las actividades de fomento de la salud y de
    prevención de la violencia.
Fuente: 

Tomado de la página web del Instituto Promundo.