Panel presentado en la conferencia IAMCR 2017 Cartagena, Colombia

Fecha de Publicación
Octubre 2, 2017
Afiliación: 

Participantes: Peng Hwa Ang, Escuela Wee Kim Wee, Universidad Tecnológica de Nanyang; Barbie Zelizer, Escuela Annenberg en Comunicación, Universidad de Pennsylvania; Silvio Waisbord, Escuela de Medios y Asunto Públicos, Universidad George Washington; Jairo Lugo-Ocando, Escuela de Medios y Comunicación, Universidad de Leeds. 

Peng Hwa Ang, Universidad Tecnológica de Nanyang; Barbie Zelizer, Universidad de Pennsylvania; Silvio Waisbord, Universidad George Washington; Jairo Lugo-Ocando Universidad de Leeds. 

Este panel, organizado por la International Communication Association -ICA,  en el marco de la Conferencia de la Asociación Internacional para la Investigación de la Comunicación Social –IAMCR- 2017, tuvo como punto de partida el reconocimiento de que estos son tiempos difíciles para quienes trabajan en la academia. Con los movimientos populistas dando un giro aparentemente amplio en todo el mundo, lo que la academia está afirmando sobre las realidades sociales e incluso la facticidad misma están siendo cuestionados. ¿Cómo se debe responder desde la academia ante estos hechos? ¿Qué tienen que decir los académicos cuando son vistos como parte de las élites que deben ser desafiadas o ignoradas? Los panelistas coincidieron en que las respuestas a estas preguntas son urgentes debido a la importancia política de la comunicación en la democracia.

Se hizo entonces un recuento de diversas situaciones de este tipo a nivel académico por la cuales pasan los investigadores. En primer lugar, se discutió sobre si existe una falta de reconocimiento o recompensa por el trabajo de la investigación en las instituciones. A lo cual se añadió la pregunta: Si es así ¿cómo responder a esto? Los investigadores afirmaron que en algunas instituciones existen reconocimientos por puntos o rankings, pero estos son muy limitados, mientras en otros lugares este tipo de reconocimientos simplemente no se dan.

Para Zelizer, es difícil saber las circunstancias de la academia porque hoy por hoy, todo es muy cambiante. Desde el punto de vista de una universidad privada en Estados Unidos, un reto importante a afrontar es que la academia se mueve de manera lenta. La Universidad opera como si el conocimiento no estuviera relacionado con la política y la religión, no admite esa conexión. Sin embargo, existe dependencia interinstitucional, tensiones entre los ideales y la práctica diaria y una tendencia a la censura. A su juicio, las universidades tienen que reflexionar sobre de qué maneras son parte de esa dinámica. La investigadora afirmó que la academia debe dejar su superioridad moral y reconocer el momento de oportunidad, en especial desde el campo que compete a todos los participantes de la mesa: la comunicación. Consideró que los estudios de comunicación y medios están cualificados para liderar esta apuesta, con una mezcla de trabajo empírico y crítico, interdisciplinaridad, una tradición solida de conocimiento aplicado, una conexión entre la teoría y la práctica, como en ninguna otra área.

Por su parte, Waisbord expresó que hay que estar conscientes de que se está en un tiempo demandante. El trabajo académico sufre varios ataques, por lo que se debe continuar trabajando en la posibilidad de construir la verdad, por muy ilusorio que sea. Considera que hay una movilización de ciudadanos en contra del trabajo académico y la libertad de expresión ha sido también hackeada por la derecha. La forma de responder a todo esta situación es produciendo conocimiento público, con una academia activa e involucrada. Buscando autonomía, manteniéndose escépticos, con un sentido de proporción y perspectiva, practicando los valores democráticos de deliberación, escucha, mente abierta y tolerancia, con un anti-conformismo y un anti-dogmatismo.  La academia, según Waisbord, se debe preguntar para quién trabaja, escribe y a quién le habla. Los retos son traducir el trabajo académico y tener la disposición para exponer el trabajo a las audiencias, moverse de la zona de confort e involucrarse con los diversos públicos. 

Finalmente, Lugo-Ocando, retomando lo expresado por Waisbord, defendió la reflexión acerca de que las ideas no solo son de los investigadores sino que tienen una vida propia. Hoy se viven varios dilemas éticos, comentó, en contextos sobre todo como el de Turquía, India o Colombia, donde hay asesinatos por los paramilitares de derecha y las guerrillas de izquierda. Sin embargo, los académicos deben ser más activistas. El investigador mencionó que hay que aprovechar la posición privilegiada que se tiene, es decir, un trabajo estable y un espacio libre para comunicar ideas, incluso cuando son controversiales. 

Otro de los retos que a su juicio ha existido en los últimos 30 años ha sido la burocratización de las universidades, reduciendo su compromiso político. De igual forma, persisten asuntos de injusticia como la inequidad de género. En suma, los académicos son reconocidos por mantenerse siempre en la frontera y no tomar una posición, por lo tanto es urgente que decisiones sobre estos asuntos sean tomadas de en principio de manera individual para así lograr luego abordar estos dilemas de manera colectiva. 

Fuente: 

Presentación realizada en IAMCR 2017 Cartagena Colombia

Video en la cuenta oficial de Youtube de la Conferencia 

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