Fecha: 
Noviembre 12, 2013

El modelo de Servicios Amigables de Salud para Adolescentes y Jóvenes en Colombia (SSAAJ) es una iniciativa del Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia implementada a nivel nacional desde 2007, con el fin de facilitar el acceso y la atención integral de la población joven y adolescente, en el marco de los derechos de la salud, la salud sexual y la salud reproductiva.

El presente documento fue elaborado por la firma consultora Econometría, encargada de adelantar en 2013 una consultoría para la evaluación de los SSAAJ, que tuvo como objetivo determinar si el modelo es eficaz y pertinente en el logro de sus objetivos, de conformidad con los componentes que lo definen.

Objetivos específicos:

  • Identificar los principales resultados de los SSAAJ en los y las adolescentes y jóvenes, en lo que respecta a la demanda de servicios a la percepción de calidad y generación de capacidades y herramientas para la toma de decisiones libres e informadas respecto a su salud y ejercicio de su sexualidad.
  • Analizar la organización y funcionamiento del modelo de SSAAJ, teniendo en cuenta cada una de las etapas que son llevadas a cabo para que los beneficiarios reciban el ejercicio en forma adecuada.
  • Obtener recomendaciones en el funcionamiento y operación de los componentes y categorías del modelo SSAAJ

La investigación contó con el concepto de un Comité de Ética ad hoc el cual se conformó de manera independiente y objetiva por miembros del grupo de Bioética de la Pontifica Universidad Javeriana.

Metodologías: 

El marco conceptual se basa en los factores moderadores (Glasgow, Lichtenstein, & Marcus, 2003) en la que se basaron los instrumentos de la evaluación, de los SSAAJ y son las características de los usuarios, sus características de adherencia y adopción de prácticas y conocimientos. Igualmente la participación dentro de la investigación tanto de los usuarios, funcionarios de los servicios así como los decisores de política.

La evaluación está está estructurada en tres componentes: evaluación de resultados, evaluación de operaciones y recomendaciones.

Instrumentos

Los instrumentos para la evaluación se diseñaron con el fin dar respuesta a todas las preguntas de investigación y a los objetivos:

Encuesta a jóvenes y adolescentes, con el fin de capturar la percepción que manejan los y las adolescentes y jóvenes frente a los SSAAJ, e identificar el conocimiento, prácticas y actitudes de los jóvenes y adolescentes frente a su salud sexual y reproductiva. La metodología de análisis cuantitativo de los resultados de esta encuesta dirigida  a los usuarios de los servicios se diseñó para identificar de manera precisa y estadísticamente válida las características de los usuarios sobre las cuales puede tener efecto la atención basada en el Modelo de Servicios Amigables. Estás variables de resultado se utilizan, primero para caracterizar a los usuarios y luego se conjugan para la construcción de índices compuestos que ofrecen mayor información sobre los efectos de la atención basada en el Modelo y una mejor comprensión de sus alcances, debilidades, fortalezas y oportunidades.

Encuesta a funcionarios.Los objetivos de la encuesta se asociaron también a las preguntas de investigación en particular las del componente de operaciones, con el fin de: analizar y valorar el grado de implementación del modelo, considerando su organización y funcionamiento. Esta encuesta se aplicó a dos tipos de informantes: el personal médico y profesionales de salud que atiende directamente a los jóvenes y adolescentes;  y profesionales del área administrativa que manejan información sobre la administración de los servicios.

Entrevistas a funcionarios - EPS y Ministerio de Salud y Protección Social. En particular se buscó analizar y valorar el grado de implementación del modelo, considerando su organización y funcionamiento así como obtener información sobre el grado de articulación y coordinación en cada una de las fases del proceso y por modalidad, así como su consistencia integral para el logro de los componentes contemplados en el modelo.

Encuestas virtuales a Entes Territoriales. El objetivo de estas encuestas fue obtener una caracterización de los SSAAJ a nivel departamental que evidencie información sobre número de servicios, motivos para no contar con ellos, registro de información, entre otros.

Grupos focales. Las sesiones buscaron identificar la percepción que manejan los y las adolescentes y jóvenes frente a los SSAAJ; identificar las razones por las cuáles los y las adolescentes y jóvenes usuarios podrían percibir cambios asociados con sus derechos (en salud y derechos sexuales y reproductivos), en la toma de decisiones frente a sus proyectos de vida, y con relación a ser multiplicadores de los servicios entre sus pares; e identificar las principales barreras que perciben las personas adolescentes y jóvenes para acceder a los SSAAJ, particularmente frente a los procesos de entrega y formulación de métodos anticonceptivos.

Diseño muestral

La población objetivo está conformada por los jóvenes y adolescentes entre los 14 y 24 años de edad que han hecho uso de los servicios del modelo SSAAJ o que lo estén haciendo en el momento en que se efectúa la recolección de información en los Servicios Amigables.

En la evaluación de operaciones, la población de interés está conformada por el personal encargado de administrar y prestar los servicios del modelo SSAAJ.

El marco muestral de municipios con el que se contó para la implementación del diseño muestral, contiene una lista de 661 Servicios Amigables, ubicados en 482 municipios.

Las unidades de muestreo (UPM) fueron los municipios en donde se desarrollan los servicios relacionados con el modelo SSAAJ. Las unidades secundarias de muestreo (USM) corresponden a los SSAAJ.

Las unidades de observación son:

Los jóvenes y adolescentes entre los 14 y 24 años que hayan sido o sean usuarios del modelo al momento de la encuesta.  


Los directivos y profesionales relacionados directamente con el modelo SSAAJ dentro de las diferentes instituciones. Para estos, se hizo un censo de todos los directivos y profesionales asociados en los servicios seleccionados como unidades secundarias de muestreo. Para la selección de la muestra se tuvieron en cuenta las tres modalidades de atención de los SSAJ:

  • Consulta diferenciada para adolescentes y jóvenes: Consulta dentro de un centro de atención y a cargo de un profesional entrenado. Puede ser dentro de la consulta normal.
  • Unidad amigable para adolescentes y jóvenes: Espacio destinado a la atención de adolescentes y jóvenes dentro del mismo centro de atención y en los cuales existen condiciones de acceso diferenciales, como el horario de atención, espacios locativos, entre otros.
  • Centro amigable para adolescentes y jóvenes: Espacio locativo exclusivo para adolescentes y jóvenes, con profesionales solamente dedicados a estas labores y generación de espacios de interacción para jóvenes.
Resultados: 

Si bien el Modelo no es obligatorio y probablemente su posicionamiento dentro del sector salud sea todavía menor, presenta resultados destacables y positivos en términos de eficacia, pertenencia e intención de uso. Si bien el hecho de no contar con normatividad que haga obligatoria la implementación de los SSAAJ puede incidir en la sostenibilidad del Modelo, la evaluación evidenció que las instituciones lo están implementando y se le encuentra relevancia en satisfacer las necesidades de la población.

De otro lado también se destaca que a pesar de ser las mujeres las usuarias de mayor frecuencia se encontró que los hombres asisten en forma importante.

Lo que los resultados de la evaluación indican es que las y los jóvenes están recurriendo a los servicios cuando perciben que tienen necesidad de orientación o apoyo en Salud Sexual y Reproductiva y esto es más probable que ocurra cuando ya han iniciado actividad sexual penetrativa, lo cual es coherente con los lineamientos del Modelo en la medida en que “Lo esencial es permitir que las personas jóvenes tomen decisiones a partir de información de calidad, para que así puedan aumentar el control de su propia salud”.

La anterior conclusión se apoya también en los ejercicios de identificación de usuarios que revelaron la actividad sexual como un factor determinante de la demanda y a comportamientos de riesgo como el elevado número de parejas o las relaciones no protegidas como eventos con mayor prevalencia entre los consultantes que sus pares que no asisten.

Es de destacar también que la evaluación contó con importantes dificultades en términos de construcción del marco muestral para seleccionar la muestra en la medida en que la información acerca de los servicios en el país es deficiente y se encuentra desactualizada. Uno de los valores agregados de esta consultoría fue precisamente la reconstrucción del universo.

Frente a los índices se concluye que los servicios cuentan con un alto puntaje en eficacia, intención de uso y en menor medida en pertinencia en la medida que el perfil de las personas usuarias que mayor utilidad encuentran en este tipo de servicios tiende a ser las que han iniciado actividad sexual o se perciben en riesgo.

Se halló un resultado interesante en a la participación como factor que potencia los SSAAJ así como la existencia de jóvenes multiplicadores de las actitudes y conocimientos adquiridos en los servicios. Los usuarios sienten satisfacción en a la calidad y atención de los SSAAJ y en general los SSAAJ son apreciados por los usuarios. La calidad de los servicios y los profesionales son importantes para los adolescentes y son muy transcendentales a la hora de determinar si usarán o no un servicio amigable en el futuro. Más aún, los usuarios que asisten con más frecuencia son los más “críticos”, evidencia de la propuesta formadora del Modelo y de la capacidad de los jóvenes para valorar los servicios que les son ofrecidos.

Los usuarios de los servicios también tienen mayor conocimiento de sus derechos en salud sexual y reproductiva, si bien no es posible atribuir tal condición exclusivamente al Modelo SAAJ sí es posible asegurar que entre más se utilizan los servicios, manteniendo todo lo demás constante, mayor conocimiento se adquiere.

Los datos cualitativos también permitieron establecer que uno de los aspectos valorados más positivamente por las y los jóvenes que favorece la intención de uso es la calidad de la atención que ofrece el personal de salud y la competencia de los operadores de los servicios para establecer relaciones de confianza. Esto es consistente con los planteamientos de Senderowitz (1999) acerca de que para lograr acercar a las personas jóvenes se debe aprovechar el contacto entre el prestador de servicios y su usuario como una oportunidad para el cuidado de la salud y el fomento de prácticas de auto-cuidado.

La evaluación permitió también identificar oportunidades de mejoramiento en cómo lograr que el uso sea más intensivo por parte de los usuarios. Igualmente se encuentran oportunidades de mejoramiento en las prácticas de cuidado que deben fomentarse desde la información que se brinda a los usuarios.

Asimismo se identifican barreras culturales todavía por superar en especial en los imaginarios de los adolescentes y jóvenes que consideran que los hombres siempre deben estar dispuestos a las relaciones sexuales, no importa el riesgo que se corra y que las mujeres no pueden ejercer su sexualidad con total libertad al demostrar que tienen experiencia.

Los resultados de los índices también arrojan que los SSAAJ son más pertinentes y efectivos en las mujeres y aunque se encontró que los hombres están asistiendo, todavía debe profundizarse más el trabajo con ellos y superar barreras culturales sexistas como las que plantean que la prevención es “cosa de mujeres”.

Así mismo cabe señalar que los SSAAJ sí tienen un efecto positivo  en el conocimiento de los jóvenes en temas de SSR y promueven las prácticas seguras en el plano del cuidado. Sin embargo, es importante tener en mente que tanto los consultantes como no consultantes de los SSAAJ reportan muy bajo nivel de conocimiento en temas relacionados con SSR.

En efecto, los SSAAJ mejoran el conocimiento en temas de SSR, pero el nivel de conocimiento es muy bajo (puntaje de 22%) tanto en consultantes como no consultantes. Eso confirma resultados de la ENDS sobre bajo conocimiento en SSR, e implica revisar contenidos y forma de transmitir conocimiento en esos temas en los SSAAJ y demás responsables.

Frente a las modalidades se encuentra que la unidad amigable parece tener ventajas con relación a las otras modalidades. En operaciones esto se confirma en recurso humano, en recurso físico, redes, gestión de la información, y en prestación de servicios.

En cuanto a las “charlas” que se desarrollan en municipios pequeños no parecen ser efectivas en inducir demanda mientras no exista la oferta para ello. Se encontró además que el índice de cuidado es significativamente menor en esta modalidad. Este último punto va en línea con lo señalado anteriormente del cuidado como respuesta a la percepción de riesgo y no como un hábito de salud. Para los jóvenes que no han iniciado actividad sexual genital o penetrativa, ir a un servicio amigable no parece atractivo y por lo tanto sólo lo usarán una vez las características de su vida sexual les hagan pensar que requieren tal atención.

Estas charlas de los SSAAJ deberían enfocarse en inducir la demanda asegurándose que exista la oferta adecuada. Asimismo se deberían articular con la educación de la sexualidad en el ámbito escolar lo cual podría facilitar que la consulta se realice como parte del proceso de toma de decisiones, antes de exponerse al riesgo.

Al respecto, vale la pena reflexionar sobre los temas que se abordan en la modalidad charlas. Si el tema concierne a métodos anticonceptivos e ITS, la audiencia puede pensar que en los SSAAJ sólo se atienden personas que han tenido relaciones sexuales genitales o penetrativas. Esto puede ser un factor que explica la baja demanda de los servicios de jóvenes que no han iniciado actividad sexual.

Las barreras que pueden explicar el bajo uso de los servicios de salud amigables para adolescentes y jóvenes  (SSAAJ) con fines promocionales, son múltiples y diversas. En esta evaluación se identificó, entre otras, la percepción de que si no se tienen relaciones sexuales penetrativas no se necesita buscar atención. Esta respuesta, es consistente con el énfasis preventivo y curativo de la atención en salud en nuestra cultura, pero también puede ser una expresión de creencias infundadas que vale la pena tener en cuenta en las acciones que se implementen en el futuro.

Desde esta perspectiva, por lo tanto, las estrategias e iniciativas de promoción de la salud sexual y reproductiva deben ir más allá de la prestación de servicios de planificación familiar y del  diagnóstico y tratamiento de las infecciones de trasmisión sexual. Esto es, las iniciativas deben ser integrales, deben abarcar todas las dimensiones de la salud sexual (física, psicológica y sociocultural), al igual que la amplia variedad de factores psicosociales y socioeconómicos que la determinan.

Si bien es cierto que los planteamientos previos han sido considerados en el Modelo de SSAAJ, y de hecho se encontró que en varios se ofrece servicios integrales, en la definición de los lineamientos para la atención en salud para los adolescentes (v.g. Norma Técnica de Detección de las Alteraciones de Desarrollo del Joven de 10 a 29 años, Resolución 00412, 2000 actualizada en 2007),  los resultados de esta evaluación sugieren que en la práctica, y en la mayoría de los casos analizados, las acciones siguen estando restringidas a las atención de la demanda por parte de jóvenes que ya enfrentan condiciones de SSR que afectan su bienestar.

Para mejorar el servicio, ampliar la cobertura y cumplir con los objetivos que se plantean para los SSAAJ, se sugiere que conforme a las recomendaciones de estudios sobre el tema y la Norma Técnica, se enfatice los servicios de educación en salud.

Los servicios de educación en salud, si bien suelen implementarse en los centros de salud con la finalidad de promover las competencias de los adolescentes para el cuidado de su salud, es deseable que comiencen a articularse con otras iniciativas más cercanas a los jóvenes que aún no han tenido actividad sexual y que, por lo tanto no identifican como prioridad la atención en SSR. Estas iniciativas pueden ser las del Programa de Educación para la Sexualidad y Construcción de Ciudadanía – PESCC que se desarrollan en las Instituciones Educativas del Municipio, las de los Clubes Juveniles del ICBF y las que desarrollen otros sectores con niñas, niños, adolescentes y jóvenes.

Los adolescentes sugieren dar a conocer los servicios a través de los colegios y mediante visitas grupales que se puedan dar a los servicios, y a través de la radio o afiches en los municipios para que los padres de familia y los adultos en general sepan que este es un servicio al que los jóvenes tienen derecho, y de esta manera se logre mayor participación.

En cuanto a operaciones se puede decir que el avance en la implementación del modelo de servicios amigables en las prestadoras de servicios, aunque no se ha logrado en un 100%, si tiene un desarrollo importante que se evidencia en los resultados del Índice Sintético calculado. Se valoraron diferentes aspectos que dan cuenta de los componentes del modelo y los resultados fueron satisfactorios: en términos generales, el porcentaje de logros alcanzados es de 73%. Este resultado fue arrastrado hacia abajo por las dimensiones de Talento Humano y Redes y Participación.

Por modalidad, se ven oportunidades de mejora, sobre todo para las consultas diferenciadas cuyos logros alcanzaron un 67%; resultado que fue influenciado principalmente por las dimensiones de Redes, Talento Humano y Recurso Físico. Las Unidades Amigables, por su parte, tienen oportunidades en cuanto a la definición de Procesos (categoría en la que son superadas por las otras dos modalidades) y en Talento Humano, que aunque de mejores resultados que las Consultas Diferenciadas y los Centros Amigables, tienen una brecha de casi 30% frente al ideal.

Es importante entonces, de acuerdo a estos resultados, hacer énfasis el fortalecimiento del componente de “Profesionales y personal de salud”, capacitando y sensibilizando al recurso humano que atiende y gestiona los SSAAJ así como el componente de “Participación social y comunitaria” pues los jóvenes tiene una participación baja, en particular en los procesos de veeduría.

Vale anotar que, aunque los resultados en términos de gestión de la información son buenos para las tres modalidades, se observa que hay deficiencias para el reporte a otras instancias como el MSPS: por un lado, los formatos no se están utilizando con una cobertura del 100% lo que hace que la información a nivel interinstitucional sea heterogénea. Tampoco se está haciendo una depuración estricta de la información lo que no garantiza una alta calidad de la información registrada y, dentro de las responsabilidades con las que se ven las Prestadoras de Servicios, los sistemas de registro y gestión de información, no son una prioridad o sencillamente no se cuentan como una tarea más que permita el buen funcionamiento del modelo.

De otra parte, se observa que dentro de la cadena de actores, las EPS se ven cada vez más comprometidas con la salud integral de los jóvenes. En efecto, de los testimonios obtenidos de las EPS muestran que si no se ha implementado el modelo, se está en camino de lograrlo pero esto también puede ser muestra de una debilidad y es que dependiendo del responsable en la institución y de su interés frente a la salud integral de los jóvenes, los servicios se adoptan o no: finalmente, no hay una normatividad que obligue la implementación. Esto es análogo a la voluntad política de las administraciones municipales y departamentales, ya que dependiendo de la administración de turno, se otorgan o no recursos para el funcionamiento de los SSAAJ: esto se demostró en el desarrollo del trabajo de campo pues se encontraron varios Centros Amigables clausurados por falta de financiamiento.

Durante el trabajo de campo (en el alistamiento para la salida a recolección) también se evidenció la falta de un universo consolidado y actualizado que permitiera identificar en dónde están funcionando los servicios amigables.

Contacto:

Diva Janneth Moreno

Profesional Especializada, Grupo Infancia y Adolescencia

Dir. Promoción y Prevención. Ministerio de Salud y Protección Social

Email: dmoreno@minsalud.gov.co

Tel: 3305000 ext. 1496.

Página web.

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Fuente: 

Tomado de la pagina web del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA).