En medio la difícil situación por contagio de VIH que se vive en Africa, Uganda sobresale por su éxito en frenar la epidemia. Este país logró bajar la tasa de infectados del 15% de los adultos en 1991 a 4,1% en 2003. La clave de este éxito se le ha atribuido a la Estrategia ABC (Abstain - continencia en los jóvenes; Be faithful - fidelidad de los adultos; use Condoms - uso de preservativos si lo anterior no funciona), diseñada por el Programa Nacional de Control del SIDA (National AIDS Control Programme, NACP), con el propósito de establecer una respuesta nacional a la epidemia caracterizada por la tolerancia, un fuerte compromiso político y el apoyo a quienes padecen la enfermedad. Teniendo en cuenta estos parámetros, desde el gobierno se promovió un proceso activo de movilización comunitaria en alianza con la sociedad civil, programas escolares de salud, líderes culturales, organizaciones religiosas y empresarios, que permitió la difusión de la estrategia.
Elementos: 

La estrategia ABC (Abstain, Be faithful, use Condoms) contempla las siguientes acciones:

 

  • La letra «A» por «abstinence», significa que lo prioritario y 100% eficaz para prevenir la infección es abstenerse de relaciones sexuales, es decir, recomendar a los jóvenes que retrasen al máximo el inicio de éstas.
  • Lo mismo se puede decir de la monogamia mutuamente fiel, representada por la «B» de «be faithful» («sé fiel»).
  • Finalmente, y en el caso de que fueran rechazadas las recomendaciones anteriores, se habla de la «C», recomendando el uso de condones, pero advirtiendo que reducen, pero no eliminan totalmente el riesgo de contagio.
Aplicaciones: 

Al éxito de Uganda se refiere un manifiesto internacional en apoyo de la estrategia ABC, publicado en la revista médica “The Lancet” (27-11-2004). El texto advierte que es un deber “ofrecer a la gente la información más exacta posible de que se disponga sobre cómo evitar el VIH, así como estimular cambios en las costumbres para reducir la difusión del virus”. Pero, añade, las fuertes discrepancias en torno al modo de prevenir la transmisión sexual del Sida perjudican los esfuerzos para combatirla. Por eso insta a la comunidad internacional a “unirse en torno a una perspectiva completa, basada en datos comprobados”, entre ellos la eficacia del sistema ABC.

El consenso que propone el manifiesto publicado por The Lancet incluye otros tres principios:

 

  1. El primero es que los programas de prevención cuenten con las organizaciones locales y respeten los derechos humanos.
  2. El segundo es buscar la cooperación de instituciones religiosas y civiles, que pueden promover eficazmente cambios en la conducta sexual.
  3. Por último, se afirma que los padres deben ser apoyados en la comunicación de sus valores y expectativas sobre conducta sexual.

Según el manifiesto, los tres elementos del ABC pueden contribuir a reducir la epidemia. Ahora bien, no todo programa tiene que promoverlos todos: cada organización de lucha contra el Sida puede centrarse en el elemento o los elementos que considere más apropiados. Además, hay que dosificarlos de distintas maneras, según los casos. Con los jóvenes, “si no han iniciado la actividad sexual, la primera prioridad ha de ser alentar la continencia” (A); en caso contrario, “la manera más eficaz de evitar la infección es volver a la continencia o mantener la fidelidad mutua entre personas no infectadas” (B). Si esto no basta, se puede promover el preservativo (C), informando a los jóvenes de que reduce el riesgo de infección en un 80-90%, a condición de que se use bien y en todos los casos, y previniéndoles contra las consecuencias del uso incorrecto o esporádico.

Al consenso se han adherido 140 personalidades de 36 países, africanos en buena parte. Entre ellas, 50 son del ámbito universitario, 20 de entidades religiosas (como el arzobispo anglicano Desmond Tutu, de Suráfrica) y cinco de organismos de la ONU, como la OMS o el Fondo de Población. Hay también políticos, entre ellos el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, y directivos de programas nacionales para la lucha contra el Sida.

Fuente: 

Información tomada de los sitios web FLUVIUM, Solidaridad.Net y Postgraduate Medical Journal.