La Evaluación de la Sostenibilidad de la Supervivencia Infantil (Child Survival Sustainability Assessment, CSSA), es resultado del CORE-CSTS+ Sustainability Initiative (Iniciativa de Sostenibilidad CORE-CSTS+ ), un proyecto cualitativo de investigación, liderado por el proyecto Child Survival Technical Support (CSTS+) y el Child Survival Collaborations and Resources Group (CORE), con la colaboración de organizaciones privadas voluntarias (OPVs).


Se trata de una herramienta que ayuda a integrar mejor los planes y sistemas de seguimiento y evaluación de planes de supervivencia infantil, bajo el propósito general de alcanzar metas sostenibles en este campo. La idea es lograr una aproximación sistemática, realista y contextualmente relevante, confiando en aumentar la capacidad de la totalidad de la comunidad interesada en la supervivencia infantil de rendir cuentas, de aprender y comunicar la responsabilidad común frente a la infancia de hoy y del futuro.

Elementos: 

Sostenibilidad, en proyectos de supervivencia infantil, es una contribución al desarrollo de las condiciones que le permiten a los individuos, comunidades y organizaciones locales [a] expresar su potencial; [b] mejorar la funcionalidad local; [c] desarrollar relaciones de apoyo mutuo y de rendición de cuentas; y [d] disminuir la dependencia de recursos inseguros (financieros, humanos, técnicos, de información), para que los responsables a nivel local puedan negociar sus roles en la búsqueda de salud, bienestar y desarrollo, más allá de la intervención de un proyecto.

Los individuos, comunidades y organizaciones locales constituyen un sistema local con su entorno, y son, en última instancia, sus interacciones sociales y sus esfuerzos coordinados -basados en la comprensión de la salud y el desarrollo propios-, los que llevarán a tener un impacto duradero en el campo de la salud.

La metodología CSSA propone tanto un marco que permite una aproximación sistemática a las dimensiones compartidas de evaluación en que se puede medir el progreso, como un proceso para evaluar participativamente -con comunidades y asociados locales- la sostenibilidad. El proceso se inicia con la determinación de las comunidades, instituciones interesadas y entorno que definen el “sistema local” que se espera se apropie del proceso de mejoría de la salud, más allá de la vida del proyecto.

El marco contempla tres dimensiones de aplicación:

La primera dimensión está constituída por los elementos que reflejan los principales objetivos del sistema local en el campo de la salud. Estos son:

 

  • Estatus de salud de la población (o índices relacionados, tales como cobertura de la vacunación)
  • Indicadores de calidad de los servicios sociales y de salud que tendrán influencia sobre la permanencia de cualquier mejoría de la salud, tales como acceso, efectividad, equidad, apropiación y pertinencia de las actividades.

 

La segunda contempla los elementos que reflejan la capacidad organizacional y la viabilidad de aplicar esta estrategia. Son:

 

  • Capacidad organizacional de el/los asociados locales para mantener el servicio
  • Viabilidad organizativa o el perfil de dependencia de este asociado local (la dependencia se refiere no solamente a la viabilidad financiera, sino también a los otros tipos esenciales de apoyo de los cuales una organización puede depender para continuar existiendo y cumpliendo con su misión).

La última dimensión se refiere a las condiciones de la comunidad y los sistemas sociales ecológicos en los que el proyecto se desarrolla. Incluye:

 

  • Capacidad de aceptación cultural y cohesión social de la comunidad hacia la cual se dirigen los esfuerzos .
  • Entorno del proyecto en el sentido más amplio: políticas nacionales, condiciones económicas, situación política, y estado medioambiental y de desarrollo humano. Estos elementos están frecuentemente, no siempre, por fuera del alcance de un proyecto. Pueden, sin embargo, ser relevantes para la evaluación de la sostenibilidad en la medida en que indican importantes etapas de transición en el desarrollo.

Completando este marco, hay una dimensión adicional de identificación de riesgos. Algunos temas están por fuera del control de una OPV y sus asociados, y pueden constituir riesgos aun en los mejores planes de sostenibilidad. Estos riesgos deben ser comprendidos, y podrían demandar planes de contingencia.

Aplicaciones: 

La CSSA está basada fuertemente en valores y experiencias compartidos por las OPVs. No ofrece una nueva herramienta de medición, pero busca integrar herramientas de medición ya en uso en la comunidad de implementadores de proyectos de supervivencia infantil.

Frente a las diferentes herramientas de medición disponibles, CSSA sugiere crear criterios de desempeño que describan las etapas de progreso en cada indicador , clasificando las contribuciones a la sostenibilidad como “mínimas”, “emergentes”, “medias”, “promisorias” o “fuertes”. Dada la multi-dimensionalidad de las preguntas planteadas por la sostenibilidad, la complejidad de los temas y la diversidad de mediciones que pueden formularse, el desarrollo de criterios de desempeño ayudará a los administradores y evaluadores a:

 

  • Si es apropiado, sintetizar la información acerca de una dimensión, combinando indicadores en una matriz;
  • Comparar el avance hacia la sostenibilidad con base en elementos de diferente naturaleza, evaluados mediante herramientas diferentes, de lo que se derivan implicaciones programáticas; y
  • Establecer comparaciones entre sitios y proyectos para la revisión entre pares, y mejorar de esta manera las herramientas de evaluación y preguntas de evaluación.
Fuente: 

Tomado de The Communication Initiative. Traducción libre de La Iniciativa de Comunicación.