Una Consejería Comunitaria es un espacio dedicado a la prevención del VIH/SIDA organizado y gestionado por personas provenientes de la misma comunidad que se han capacitado como promotores de salud para llevar adelante tareas de prevención.


En la Consejería Comunitaria se brinda información y asesoramiento sobre VIH/SIDA a individuos, parejas, familias o grupos, y desde ella también se planifican actividades preventivas para ser desarrolladas con grupos comunitarios, organizaciones sociales e instituciones locales.


A diferencia de las consejerías instaladas en hospitales o centros de salud, la Consejería Comunitaria está fuera del circuito médico-asistencial porque las consultas no se vinculan directamente al análisis de VIH, sino a la información, la contención y la promoción de prácticas de cuidado. Por otra parte, su trabajo no está limitado a las actividades que se desarrollen dentro de la institución, sino que se trata de priorizar actividades extra-muros, en los espacios donde transcurre la vida cotidiana de las personas —escuela, calle, comercios, trabajo, etc.

Elementos: 

Dentro de una consejería comunitaria existen dos tipos de actividades:

A) Consultas realizadas por individuos, parejas, o grupo familiar:

La actividad más frecuente y regular de una Consejería Comunitaria es el asesoramiento a los integrantes de la comunidad que buscan alguna información o que necesitan contención en temas vinculados a la salud sexual y reproductiva y VIH/SIDA. Este proceso de asesoramiento se realiza a través de entrevistas individuales —y en algunos casos de pareja o incluyendo a otros miembros de la familia— en un espacio físico que permita generar un clima íntimo y confidencial.

El objetivo del proceso de asesoramiento es que la persona pueda reflexionar sobre los riesgos de transmisión del VIH/SIDA e identificar qué medidas preventivas deben aplicarse para proteger la salud sexual y reproductiva. Se analiza con la persona que consulta cuáles son las situaciones de exposición al virus VIH y si se le presentan dificultades en la aplicación de medidas de cuidado —por ejemplo, resistencia al uso de preservativo— a fin de buscar estrategias que permitan superar dichos obstáculos. También se pretende estimular la adopción del cuidado como una situación placentera en el marco del libre ejercicio de su sexualidad.

Para lograr un lenguaje común que resulte claro y comprensible, el promotor debe:

 

  • Desarrollar una manera de escuchar activa y sensible
  • Preguntar las veces que sea necesario para comprender qué quiere decir el consultante cuando habla sobre sus miedos, sus comportamientos y sus dificultades
  • Ser respetuoso de las ideas y prácticas de las personas que se acercan, aún si éstos son diferentes a los propios.
  • Mantener la confidencialidad de la información recibida.
  • Colaborar con la persona que consulta para que ésta pueda valerse por si misma, tomar decisiones informadas y adaptarse a nuevas situaciones.

Las funciones escenciales de la consejería son:

 

  • Evaluar la vulnerabilidad del consultante: Identificar cuáles son las creencias y opiniones sobre el VIH/SIDA tanto de la persona que consulta como de la comunidad a la que pertenece; identificar las estrategias de cuidado que implementan los que consultan; detectar los obstáculos para el cuidado y cómo éstos influyen sobre las prácticas de riesgo; reconocer también qué recursos tienen las personas para incorporar prácticas de cuidado: si pueden o no negociar con sus parejas el uso del preservativo, si cuentan con acceso a preservativos y a jeringas en el caso de utilizar drogas inyectables.
  • Brindar Información: Sobre vías de transmisión y modalidades de prevención del VIH/SIDA, como también las estrategias para la promoción del sexo seguro (uso consistente del preservativo), y la reducción de riesgos y daños asociados al uso de alcohol y drogas (no compartir jeringas ni canutos). Además es fundamental informar a las personas sobre sus derechos, en especial el derecho a la atención de la salud, y orientar sobre las instituciones que pueden asistirlas en el caso que sus derechos sean vulnerados.
  • Promover el Testeo Voluntario: si la persona que consulta nunca se ha realizado un análisis de VIH, o si se ha descuidado desde la última vez que se hizo el análisis, se brindará información sobre los Centros de Testeo más cercanos y se le ofrecerá asesoramiento y contención.
  • Ofrecer Derivación: a médicos, psicólogos, psiquiatras, servicios sociales, servicios de asistencia legal, a grupos de familiares y de personas viviendo con VIH.

B) Talleres de prevención con grupos específicos: jóvenes, embarazadas, niños, etc.

Además de las consultas individuales o de pareja en horarios específicos, en la Consejería Comunitaria puede realizarse un segundo tipo de actividades destinadas a la prevención del VIH/SIDA en grupos de adolescentes, jóvenes, mujeres, niños, etc. Estas actividades pueden ser charlas informativas sobre VIH/SIDA (acompañadas por material audiovisual o gráfico) o talleres de prevención participativos.

El Taller es una reunión que tiene por propósito convocar a un grupo de personas a la misma hora y lugar con la intención que piensen, se expresen, se informen, busquen soluciones a problemas comunes, tomen decisiones y actúen frente las situaciones que los afectan.

El Taller no es cualquier tipo de reunión, sino que se orienta específicamente a establecer un encuentro para producir en conjunto, por lo que resulta de suma importancia facilitar la participación de todos los presentes durante su desarrollo.

El Taller de Prevención en la Consejería Comunitaria tiene los siguientes objetivos:

 

  • Promover la aplicación de medidas de cuidado y el ejercicio de una sexualidad segura
  • Promover la NO DISCRIMINACION hacia las personas que viven con VIH
  • Revisar la información de los participantes sobre la enfermedad, las vías de transmisión y las medidas preventivas.
  • Aclarar dudas y corregir errores en la información.
  • Reflexionar sobre creencias y prejuicios vinculados al VIH/SIDA y debatir sobre las distintas reacciones que causa.

Generalmente, ambas actividades son complementadas con la entrega de folletería con información preventiva y preservativos.

Aplicaciones: 

La Consejería Comunitaria es un instrumento de prevención integral que resulta útil para trabajar tanto con las personas que no contrajeron el virus, para que planteen sus dudas y puedan cuidarse de manera efectiva, como con aquellos que viven con el virus (para prevenir la reinfección, colaborar con la adherencia a los tratamientos, etc.).

La intervención de la Consejería Comunitaria permite establecer vínculos más cercanos con la comunidad porque sus integrantes conocen y comparten las mismas problemáticas. La cercanía entre quienes llevan adelante las tareas de consejería y la comunidad es particularmente importante para realizar actividades de prevención del VIH/SIDA entre población migrante: será mejor recibida una persona de la misma comunidad que un agente de salud u otra persona externa a ella.

En principio, se puede hablar de tres grandes grupos de actividades para la prevención del VIH/SIDA en la comunidad:

 

  1. Las que proponen trabajar la problemática mediante dinámicas grupales:
    • Juegos con el cuerpo o juegos de mesa preparados para este fin
    • Charlas con especialistas
    • Video- debate
    • Actividades de reflexión sobre temas puntuales (por ejemplo, ante un caso de discriminación que haya ocurrido en alguna institución)
  2. Las que se proponen realizar algún producto final relacionado con la prevención del VIH/SIDA y tienen cierta continuidad:
    • Taller para la producción de folletos, historietas o posters con mensajes de prevención
    • taller de radio, video, teatro u otra técnica que desde un dispositivo cultural o artístico facilite la difusión de mensajes preventivos.
  3. Las campañas de prevención mediante eventos masivos o en la calle: donde se reparten preservativos junto a información preventiva.
Fuente: 

Tomado del texto "Prevención del
VIH/SIDA en
Población Migrante"
, elaborado por la Fundación Huésped con el
apoyo financiero del Gobierno de la Ciudad de Buenos
Aires y del Fondo
Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y
la Malaria.