A mediados de los 90s, durante una visita a Alemania, el escritor argentino Mempo Giardinelli tomó contacto de manera casual con personas de la llamada tercera edad que visitaban hospitales para leer cuentos y poemas a enfermos terminales, aliviándoles así el dolor de cerrar sus vidas. Del impacto producido al ver aquella noble manera de ayudar a bien morir, nació la idea de que la lectura de cuentos debía ayudar, también, a bien vivir.

Así comenzó a gestarse, en 1999, la idea de crear un Programa de Abuelas Cuentacuentos, con la premisa de llevar lecturas a quienes comienzan la vida, otorgándoles una oportunidad de acceder al libro y de ejercer su derecho a la lectura. Ejecutado a través de la Fundación Mempo Giardinelli, Abuelas Cuentacuentos promueve la tradición de la lectura intergeneracional en la primera infancia como práctica cultural que transmite valores estético educativos y genera, en el más largo plazo, una mayor demanda de lectura y bienes culturales.

 

Estrategias de Comunicación: 

El proyecto nace como una iniciativa de fomento a la lectura porque la Fundación considera que "un libro puede ser leído por varias personas y que ese acto amoroso que tenían los abuelos de leerle a sus nietos, un acto fundante de la identidad de una persona, se ha perdido en el tiempo".

En 2000 la Fundación inicia una experiencia piloto para detectar la posibilidad de conseguir abuelas voluntarias que deseen participar en la propuesta y tantear la aceptación de las escuelas para entrar en el programa. Recibieron más voluntarias de las que esperaban. A su vez, las escuelas acogieron con entusiasmo a las voluntarias que iban a leer con los estudiantes. Los maestros, en lugar de oponer resistencia, expresaron que las actividades de lectura ayudan a aumentar la motivación de los estudiantes.

El programa funciona en varias etapas:
• Convocatoria abierta al público para invitar abuelas a participar
• Selección de materiales literarios y teóricos sobre la narración oral y la lectura
• Reuniones con las abuelas voluntarias para conocer sus expectativas y explicarles qué se espera de ellas
• Creación y mantenimiento de las bases de datos de abuelas cuentacuentos, y capacitación a las abuelas.

Una vez cumplidas estas etapas, son las propias abuelas quienes entran en contacto con las escuelas y en acuerdo con la dirección de la misma, establecen el cronograma de visitas y la forma de trabajo. Las abuelas se convocan por medio de la prensa inicialmente, y posteriormente a través del boca a boca. 

La actividad es extracurricular, pero se desarrolla dentro del espacio de la escuela y son las maestras quienes asignan un espacio dentro de sus clases a las abuelas. "Yo soy la abuela Marita y lo que hago es llegar unos 15 o 20 minutos antes de la sesión con mi 'bolsita del tesoro' en la que llevo los libros del día, para varias edades (generalmente de 5 a 12 años), y sobre diferentes temas. Una vez se toca el timbre, voy recorriendo grado a grado y empieza la lectura. No se trata solo de pararme delante de los alumnos y hacer una lectura en voz alta; en realidad es poner todos mis sentidos, mis emosiones, mi energía, mis sentimientos, para que a través de mi voz puedan ir saliendo los personajes de las distintas historias, leyendas, cuentos, poemas, etc. Terminado este texto que seleccioné, comentamos. Nos interesa mucho que los niños identifiquen a los autores, así que enfatizamos en eso. Siempre establecemos con las maestras que no pidan que los niños rindan informe de la lectura, sino que los dejen con la experiencia placentera de escuchar un cuento", comenta Marita Lorenzo, una de las abuelas cuentacuentos.

A partir de este momento, la Fundación establece un canal de comunicación permanente con las abuelas para apoyarlas en lo que requieran para desarrollar su labor. Este voluntariado une a dos generaciones muy vulnerables, las adultas mayores y los niños. Apesar de que no todas son abuelas, se recurre a esta figura por la simbología de dulzura que evoca.  Algunas de ellas han dejado de trabajar  siendo relativamente jóvenes y encuentran en este programa una oportunidad para cumplir un rol social y de alguna manera resignificar su vida. 

Según Marita, esta relación refuerza la autoestima de las abuelas porque "a veces el adulto mayor no sabe muy bien que lugar ocupa fuera de la familia, luego tener este espacio de reconocimiento social es muy importante. A mi por ejemplo me ha ayudado a valorar el estímulo que tuve de mi familia hacia la lectura y  a redescubrir la niña que aun habita en mi y la espontaneidad, que se me ha enriquecido porque voy tomando contacto con los niños. Nosotras nos encontramos en dos reuniones mensuales en las que compartimos nuestras experiencias y leemos para nosotras los textos que llevamos a los chicos".

Actualmente el programa cuenta con casi 2.000 voluntarias. Desde el año 2006 el Ministerio de Educación le pidió a Mempo Giardinelli la transferencia del programa  y ahora es política de estado, lo que les permite hacer presencia en casi toda la República Argentina y beneficiar a más de 200.000 niños (según estadísticas de 2008). "Yo creo que gran parte del valor de este programa es que no exige grandes inversiones y que se sostiene en el trabajo voluntario de personas realmente interesadas en la propuesta", afirma Adela Ratner, coordinadora del proyecto.

Las abuelas cuentacuentos  tienen el apoyo de personal especializado en letras que selecciona los textos. "Evitamos usar materiales de personajes de moda o comerciales; preferimos a autores argentinos o clásicos, a los que los niños tienen un menor acceso. Creemos que ese afecto de las abuelas mezclado con literatura de calidad, genera más demanda de lecturas. En la evolución lectora de los niños hemos notado que ahora ellos van a la biblioteca, solicitan libros de los autores que nosotras trabajamos, pueden hablar de los textos, pueden hablar de los autores y eso es muy importante", confirma Adela.

El programa ha sido sistematizado desde el año 2001. Cada vez que la abuela lee, llena una ficha en la que registra el número de niños que asistieron, qué libro leyó, en qué fecha y en algunos casos, los comentarios sobre la jornada. Asimismo las rectoras registran dos veces al año sus impresiones sobre el programa, así como la evolución lectora de los niños. Posteriormente la Fundación recoge y sistematiza sus evaluaciones para analizarlas con ellas mismas y promover cambios cuando es necesario.

La Fundación Mempo Giardinelli ha creadoun Centro de Transferencia Virtual, en donde se encuentra la información necesaria para que cualquier persona o institución interesada en llevar adelante el Programa pueda iniciar su labor voluntaria como Abuela Cuentacuentos o como Coordinador.

Tema: 

Educación, niñez, tercera edad.

Puntos clave: 

Sólo en Resistencia, el programa tiene aproximadamente  60 voluntarios que atienden cada semana con lecturas a alrededor de 16 mil niños en más de 60 instituciones escolares o comunitarias. También en hospitales, geriátricos, escuelas para adultos, institutos de menores, cárceles, etc.

La experiencia de las Abuelas Cuentacuentos obtuvo el quinto lugar en el V Concurso de Experiencias de Innovación Social, organizado por CEPAL con el apoyo de la Fundación Kellogg. El Comité de Notables del Concurso reconoció que "esta iniciativa enfrenta la tendencia a la pérdida de la práctica de la lectura y estimula afectiva y efectivamente en los niños el gusto por leer. Además, este voluntariado abre nuevas perspectivas de interacción de las personas mayores con su comunidad. Amplía el dialogo inter-generacional y crea un nuevo sentido para el uso del tiempo libre de las personas mayores. Este proyecto ya es política pública en numerosas provincias".

Fuente: 

Información entregada a La Iniciativa de Comunicación durante la V Feria de Innovación Social de América Latina y el Caribe (Cepal/Fundación W.K. Kellogg), celebrada en Ciudad de Guatemala entre el 10 y el 13 de noviembre de 2009.