C. I.: Usted afirmó que el Consejo Nacional de Televisión de Chile es un servivio público. ¿Me podría explicar como se pone esto en práctica?
P. P.: Yo diría que hay dos partes. Una parte es el Consejo Nacional de Televisión como su cuerpo colegiado que es esta especie de directorio o de “comisión de sabios”; este cuerpo colegiado de 11 personas, la presidenta o presidente es elegido directamente por el Presidente de la República, los otros 10 Comisionados son propuestos por el Presidente de la República al Senado que elige.. se renueva por ocho años a cada Comisionado pero se renueva cada 4 años la mitad, cinco cada vez.
Y lo interesante es que el Senado tiene que aprobar o rechazar el paquete de los 5, no puede decir este sí..este no. Por lo tanto el paquete que manda el Presidente de la República como propuesta al Senado tiene que ser un paquete que dé garantías de pluralismo, de distintos puntos de vista, de un reflejo heterogéneo que dé cuenta de la heterogeneidad de la sociedad chilena. Eso es el cuerpo colegiado del Consejo Nacional de Televisión, este es el grupo que decide las políticas del Consejo, este es el cuerpo colegiado que decide si se sanciona o no se sanciona a un canal de televisión por una infracción, este cuerpo colegiado es el que hace de jurado de nuestros concursos de fondos concursables.
Y paralelamente con esto el presidente o presidenta del Consejo tiene una función ejecutiva. Es presidenta o jefe de un servicio público que es el Consejo Nacional de Televisión donde trabaja un equipo de profesionales que son quienes hacen los estudios, quienes realizan la supervisión, quienes gestionan los concursos públicos. Es decir, un grupo de más o menos 50 personas, algunos de medio tiempo, otras personas que trabajan jornada completa pero ese es un servicio público que hace el trabajo que requiere el Consejo.
Y hay quizás algo importante también: los miembros del cuerpo colegiado, estas 10 personas prácticamente yo te diría son personas que están haciendo en esto un gran servicio público, un servicio prácticamente voluntario en este tema, sus remuneraciones son escandalosamente mínimas. Y eso es muy interesante porque la ley obliga a que sean personas con una trayectoria importante, de alto nivel. Eso no sé si te aclaró el panorama.
Entre los profesionales que trabajan en el Consejo es un equipo multi-profesional: hay abogados, hay sicólogos, hay sociólogos, hay comunicadores, hay periodistas.. es un equipo multi-profesional que aborda las distintas tareas del Consejo.
C. I.: Es evidente en Chile una elevación de la conciencia y la responsabilidad social de productores, realizadores y empresas, en lo que usted expuso sobre la trayectoria desde una casi inexistencia de la audiencia infantil representada en la oferta de los canales y luego toda la preocupación actual. ¿cómo se logra esto tan rápido.?
P. P.: Yo te diría que a mi juicio lo más importante aquí fue una estrategia que potenció las posibilidades de apoyo al fomento, es decir de nuestros fondos concursables en este tema, una estrategia que fue capaz de potenciar los recursos que teníamos para darle a la producción infantil con la realización del Festival Iberoamericano Prix Jeunesse, con una política comunicacional muy agresiva en este tema.
Realmente salimos como Consejo, como ente regulador a decirle a los canales ustedes tienen una responsabilidad social importantísima. No puede ser que sus hijos estén en esta situación, no pueden ser que quienes van a ser mañana los gobernantes de este país, los médicos de este país, los abogados de este país, los arquitectos de este país estén viendo la televisión que están viendo diariamente. Y también apuntamos fuertemente en esta operación comunicacional a los avisadores, a los patrocinadores de los programas. Es decir: ustedes también son padres, ustedes están conformes con lo que están viendo sus hijos?
Hubo yo creo ahí una operación comunicacional agresiva que se potenció con estas otras dos áreas que era la realización del Prix Jeunesse que fue todo un gran acontecimiento y la posibilidad de financiamiento a través de fondos concursables del Consejo a la producción infantil de calidad.
La verdad es que eso es muy impresionante en términos de ver –como decía en la tarde- que los programas infantiles que estaban en la televisión y que eran de producción chilena se habían inventado hacía 10 o 15 años, es decir, los niños de hace 10 años atrás no tienen nada que ver con los niños de hoy. Y eso fue un gatillador muy fuerte, cuando logramos demostrar eso como que despertó algo y se produjeron dos fenómenos: uno, que logramos de alguna manera convertir el tema de la programación infantil en un tema país. Y por otro lado logramos gatillar la creatividad en los productores audiovisuales y en los canales.
Hasta ese momento prácticamente no existían productoras dedicadas al tema infantil porque como no existía un poder de compra, no existía una ventana para mostrar programas infantiles porque a los canales no les interesaba, los productores y los creadores tampoco se preocupaban de este tema. En cambio esto gatilló en ellos una creatividad a partir de decirles: ojo, los niños de hoy son niños distintos. Los niños de hoy son niños opinantes, son niños inteligentes, son niños que saben mucho, son niños que conversan de todos los temas, son niños que quieren ver cuál es su identidad y no se encuentran en la televisión.
Yo creo que eso fue muy potente para desafiar la creatividad de los productores y los creadores.
C. I.: ¿Cuál es la razón para que esa franja de edad siempre se nos haya quedado entre el tintero, que no la entendemos muy bien?
P. P.: Es que esa franja de edad no existía antes. No existía, ese es el tema. Este es un fenómeno nuevo.
Es decir, hace 50 años no existían los adolescentes, tú pasabas de niño a ser un adulto y las niñas hace 100 años se casaban a los 16 y a los 15. La adolescencia es una creación de la modernidad. Y de repente la sociedad del conocimiento, la sociedad de la información o el mundo global como queramos llamarlo, viene con otra franja, con características propias que no habíamos visto y fíjate que ahí fue un descubrimiento muy importante.
C. I.: Al lado de eso existe en chile un posicionamiento del tema en el debate público, el cual sorprende porque esta una de las cosas más difíciles, posicionar el tema entre la gente.
P. P.: Yo creo que un aspecto determinante fue el estudio de los Tweens yo creo que eso fue un aspecto determinante. Remeció a todo el mundo, tanto a los canales de televisión de que había una audiencia que no conocías, a los creadores, a los avisadores. Porque resulta que eran los niños que van con mamá y papá al supermercado y deciden si vamos a comprar esta salsa de tomate o esta otra. El poder está en ellos.
Entonces fue un tema muy profundo, yo creo que no es un tema menor ese estudio en todo este fenómeno que hemos logrado, yo creo que es un punto clave.
Y como te digo ahora estamos entusiasmados con ver la posibilidad de re-mirar qué son los adolescentes porque yo creo que los adolescentes de hoy son distintos a los que estamos imaginando.
C. I.: Hay un tema un tema álgido en la discusión: la publicidad en programas infantiles. si bien hay un extremo que es no hay publicidad, nosotros hemos estado tratando de construir en este debate que se da en Colombia un tema: la publicidad de interés público y la publicidad responsable en la franja de infancia. pero cuando dices: esto le quita rango frente a la audiencia infantil a los programas, ahí como que nos moviste el piso, realmente.
P. P.: Fue sorprendente para nosotros descubrir que los niños estaban ofendidos porque sus programas no tenían publicidad. Si tú piensas que los niños ven 4 horas de televisión, el 80 por ciento de la televisión que ven no es para niños. Te fijas.
Entonces esa es la televisión y de repente cuando ven programas para niños en la televisión distintos, donde ni siquiera los anunciantes tienen interés... no vale nada eso.
Me entiendes? Son niños que saben mucho, saben que cuando una telenovela está en su momento mejor, hay miles de anunciantes en esa telenovela. Entonces saben el valor del anunciante.
Es muy complejo porque a mí personalmente me encantaría decirte no a la publicidad en la televisión infantil. Pero primero pienso en términos prácticos: si no tenemos anunciantes no tenemos dinero para hacer programas. Y segundo, cuando me doy cuenta que los niños entienden perfectamente. Cual es la lógica de no tener anuncios en la programación infantil: que los niños no sean manipulados por la publicidad, cierto? Esa es la lógica.
C. I.: Pero debe ser más importante la infancia como ciudadanía en formación que como consumidores de información.
P. P.: Es que eso yo creo que deben ser todos los televidentes. Es decir, no puede ser que los televidentes sean consumidores y no ciudadanos y eso vale para el que tiene 80 años, para el que tiene 50 y para el que tiene 3.
C. I.: ¿O sea que se debe regular toda la publicidad?
P. P.: Ese es otro tema para mí, es un tema distinto. Es que no creo que el problema sea la publicidad, el problema son los ejecutivos de los canales de televisión. Cuando las decisiones en un canal de televisión las toma el Gerente Comercial y no el Gerente de Programación nos están tratando como consumidores y no como ciudadanos.
C. I: Y sobre la promoción de medicamenteos directamente por los personajes de programas infantiles, ¿qué opina?
P. P.: Este tema nosotros lo sancionaríamos por vulnerar la formación intelectual y espiritual de la infancia y la juventud. Es la norma con la cual se sancionaría una cosa como esta porque eso pasa el límite de lo permitido. Es decir, tú puedes poner toda la publicidad que quieras en la medida en que no estés manipulando a los niños.
Yo creo que ese es un esfuerzo que hay que hacer. Yo encuentro que ese esfuerzo con los anunciadores hay que hacerlo y tengo la sensación que por lo menos en todo este trabajo que hemos hecho algo hemos sensibilizado. Por ejemplo les hemos dicho mucho: porque qué pasa con los anunciadores.. los anunciadores no saben dónde están anunciando. Tienen una agencia de publicidad que les dice: este programa –que nunca han visto- tiene tantos puntos de rating en el grupo objetivo que nos interesa que es el C3 y por lo tanto el costo por contacto vale tanto, negocio redondo. El tipo de contenido no tiene ni idea.
Y eso creo que es algo en que nosotros hemos venido insistiendo. En todo este tema por ejemplo que hicimos en Chile con el Festival Prix Jeunesse y con toda nuestra campaña por los niños y la importancia de que los anunciantes también tuvieran relevancia y nuestro estudios de los Tweens, finalmente terminé invitada como expositora a la Convención Anual de la Asociación Nacional de Anunciantes, lo cual fue increíble porque claramente no era un personaje que había estado nunca en el marco de sus discusiones, ni estaba el Consejo Nacional de Televisión.
Creo que ahí hay un trabajo importante que hacer de convencimiento, de diálogo, de hacer conciencia como decías tú antes, de la responsabilidad de todos. Nosotros cada vez que hablamos decimos aquí la responsabilidad es compartida. Por quién: por el Estado que tiene que poner fondos, por los anunciantes que tienen que saber dónde están poniendo sus recursos, por los creadores que tienen que hacer buenos programas infantiles para que los anunciantes pongan sus anuncios ahí, por los canales de televisión que tienen que hacer franjas infantiles y sobre todo por el público. El televidente tiene que exigir programación infantil y tiene esta arma maravillosa del control remoto de que si están dándole basura hace click y se cambia.
C. I. ¿Qué tan débil o fuerte es la sociedad civil en Chile como para promover estos temas?
P. P.: Nosotros hemos hecho conciencia a nivel ciudadano. Por ejemplo yo les conté que una de las polémicas en la cual estamos metidos en estos últimos meses es la posibilidad de un barómetro de calidad a noticieros. Entonces uno de los programas de televisión polémicos y de conversación, de estas mezclas de show con conversaciones medianamente serias, y en el momento más álgido del debate invitó a un director de un canal de televisión, invitó a algunos presentadores de televisión, algunos actores. Y en este programa además el público vota si está de acuerdo con tal o cual posición, y entonces el tema era justamente ese barómetro de calidad para los noticieros.
El director del canal se defendió contra esto de la manera más brutal diciendo horrores, algunos ciertos y otros completamente mentirosos sobre el Consejo Nacional de Televisión. El resto de la gente de televisión que había ahí: los presentadores de otros canales, los actores que trabajan en televisión estuvieron todos en contra de él. Y cuando el público votó todo el público estuvo contra él, era como 70-30 ...80-20, una cosa feroz.
Ahí tú te das cuenta que hemos logrado hacer una cierta conciencia ciudadana y la gente sabe qué es lo que le están dando es malo en televisión y en calidad.
Aquí hay una trampa que en general te hacen ya más allá de la televisión infantil. Que la gente dice: pero el rating dice que a la gente le gusta. Eso es una trampa, esa es la oferta que le dan y en esa oferta donde hay basura leve, basura mediana y basura grande elijo una basura porque no tengo otra oferta. Te fijas? Yo no quiero pelear contra la televisión basura, no quiero que salgan los programas que son de mera entretención frívola.
Yo llego a mi casa y veo un rato. Hay un programa juvenil a media tarde que ha sido muy polémico. Un día llegué a mi casa, cinco o seis de la tarde y dije: vamos a ver y la pasé estupendo. Era pura estupidez, era como cuando tú eres adolescente.. pre-adolescente, bastante joven y vas a una fiesta y lo único que haces es tonteras. Entonces la verdad es que yo me reí con este programa, era como estar en una fiesta de adolescentes.
C. I.: La pregunta es cómo equilibrar la programación para aprovechar equilibradamente todos los potenciales y posibilidades de la TV...
P. P.: Cada vez que en la televisión chilena hay un programa periodístico de fondo tiene altísimos ratings. Cada vez que hay un tele-hit chileno hay altísimos ratings. Más aún, hace un mes atrás una película de animación que fue ganadora del fondo, originalmente fueron sus primeros recursos para esta película, finalmente llegó a la televisión hace un mes atrás. Era un momento de vacaciones de las escuelas, vacaciones de invierno, la presentaron un día lunes en prime time a las 10 de la noche y tuvo el más alto rating de esa noche ganándole a todos los programas top de farándula que hay a esa hora. Aquí hay un problema de oferta, cada vez que la oferta es de calidad la audiencia la reconoce.
C. I.: Pero parece que se nos estás estandarizando el gusto y que la televisión latinoamericana cada vez pierde más identidad.
P. P.: Cuando tú sales de ese esquema tienes gran éxito, que es lo que nosotros hemos comprobado con nuestras series que son chilenas, chilenas y que se exportan a todas partes. Pasa lo siguiente: como en otras áreas del que hacer el mercado “dios” que tenemos últimamente supuestamente es capaz de arreglarlo todo y de regularlo correctamente. Pero hay áreas en que el mercado no es capaz de regular correctamente y que el Estado tiene que subsidiar. Y así ocurre en áreas de la salud, de la educación y así ocurre en múltiples áreas y también tiene que ocurrir en el área de la cultura y la televisión.
C. I.: ¿Nos puede contar su visión sobre NOVASUR?
P. P.: Novasur yo creo que su gran cuento es si logramos dar el salto grande adelante. Esto fue una idea loca de un grupo de profesionales que empezó como un proyecto experimental sin tener un centavo y empezó a crecer. Después le conseguimos financiamiento estatal pequeño, siguió creciendo y yo creo que hoy día está lo suficientemente consolidado y creo que podemos demostrar con cifras la eficiencia de Novasur que es lo importante.
C. I.: ¿Cómo hacen para enlazar los estudios e investigaciones con el trabajo y con el que hacer diario?
P. P.: Cuando yo llegué al Consejo el Departamento de Estudios hacía unos estudios de alto nivel académico y eran super-entretenidos, eran fantásticos, estaban super-bien hechos pero que a la industria de la televisión le servía cero. Yo dije: este es un servicio público, no es universidad, esto no es la academia. Que la academia, que la universidad haga este tipo de estudios, nosotros todos los estudios que hagamos tienen que ser de utilidad para la industria.
C. I.: La academia tiene que ser de utilidad para la industria.
P. P.: Ojalá. Pero la academia puede volarse, la academia tiene el derecho a volarse y pensar en otras cosas. Nosotros como servicio público no tenemos ese derecho. A nosotros nos pagan los contribuyentes, nos pagan los televidentes y si los televidentes nos pagan es para hacer una mejor televisión y por lo tanto todos los estudios que tenemos que hacer tienen que ir en directa relación con alguna utilidad para la industria.
Resumen:
Periodista y escritora, dirigió el Departamento de Prensa de Televisión Nacional de Chile entre los años 1991 y 1994. Entrevistadora y analista política en los principales medios de Chile como radio Cooperativa, revista Hoy, diarios La Época y La Tercera, además de haber ejercido estas funciones en Televisión Nacional. Directora de Comunicaciones de la campaña electoral del Presidente Ricardo Lagos Escobar. En marzo del año 2000 asumió la Dirección de la Secretaría de Comunicación y Cultura del Ministerio Secretaría General de Gobierno. Ha sido docente de la Escuela de Periodismo y del Magíster en Gestión y Políticas Públicas de la Universidad de Chile. Autora de numerosos libros como "Miedo en Chile" (1985), "La ira de Pedro y los otros" (1987), "Altamirano" (1989), "El Libro de Lagos" (1998) y coautora de "Mujeres: la sexualidad secreta" (1999). Socia fundadora del Capítulo Chileno de Transparencia Internacional y consejera de la corporación Comunidad Mujer.
Fuente:
Entrevista realizada por Alejandro Jaramillo Hoyos. Profesor del Instituto de Estudios en Comunicación y Cultura - IECO. Investigador de la Iniciativa de Comunicación.