Red-Salud

Red de periodistas, fuentes, medios y organizaciones civiles, comprometidos con la salud en Latinoamérica

Boletines electrónicos

Socios Red-Salud



Calificación promedio: no presentaron puntuaciones

Autor

Mónica Cabrera Gallo

Experiencia periodistica

10

Breve CV

Tengo 30 años y desde hace 10 trabajo como reportera en medios de comunicación, fundamentalmente en la prensa escrita pero también –durante un período de dos años— cumpliendo la misma función en un canal local de televisión abierta. Vivo en Uruguay y estoy radicada en la ciudad de Paysandú –380 kilómetros al norte de la capital Montevideo--. Soy licenciada en Ciencias de la Comunicación. Egresé de la Universidad de la República en diciembre de 2003 y desde entonces he trabajado de forma permanente en la Redacción de Diario El Telégrafo de Paysandú realizando cobertura de temas de información local, en las páginas de política y sociedad entre otros. Además dicto clases en el liceo departamental de Comunicación, Lenguaje y Medios Audiovisuales a alumnos que cursan el último año de bachillerato artístico. En 2008 ingresé al Centro Universitario de Paysandú de la Universidad de la República en donde cumplo funciones en la Oficina de Comunicación y Difusión Institucional. Además, soy integrante de la Comisión Directiva del Círculo de la Prensa de Paysandú, organización social que nuclea periodistas y trabajadores de los medios de comunicación del departamento(www.circulodelaprensa.com/ www.circulodelaprensapdu.blogspot.com)

Nombre del medio

Diario El Telégrafo

Tipo de medio

Prensa

Dirección del medio de publicación

18 de Julio 1027

Tema

La realización personal a través del gesto altruista de donar sangre

Ciudad

Paysandú

Género periodístico

Crónica

País

Uruguay

Sección donde se publicó

Revista Quinto Día de Diario El Telégrafo

Fecha de Publicación

14/06/2009

Teléfono

59872 23141

Nombre del Editor

Alberto Baccaro

Correo electrónico del Editor

Sinopsis

Contrario a lo habitual un joven está decidido a estrenar su mayoría de edad con una experiencia trascendente. Así por una serie de casualidades descubre en el gesto altruista de donar sangre colmar su

Copie aquí texto completo

Gotas de vida

Por: Mónica Cabrera Gallo

En los próximos días cumpliría 18 años y quería celebrarlo de una manera diferente. Sus amigos insistían en que la mejor forma era obtener su libreta de conducir, ingresar a un casino o comprar una bebida alcohólica de camino al baile del sábado.

Sin embargo íntimamente sentía que alcanzar la mayoría de edad debía representarse en algo que realmente lo hiciera sentirse bien y le colmara el alma con la satisfacción de una meta cumplida. Por lo pronto, no desechaba ninguna posibilidad pero continuaba la búsqueda.

La fecha señalada llegó. Desde entonces sería legítimamente un adulto, aunque esperaba que algunos de sus privilegios de niño no se abolieran. Al levantarse lamentó no haber resuelto cuál sería su primer acto como adulto pero intuyó que durante el día identificaría la respuesta adecuada. Y así fue. Mientras esperaba ser atendido en el quiosco para comprar un paquete de chicles escuchó a una vecina comentar que su esposo estaba internado y que necesitaba conseguir tres donantes de sangre. Las pequeñas experiencias de extracciones de sangre para obtener el carné de salud o la ficha médica que lo habilitaran a practicar deportes no habían sido malas. Entonces, sin pensarlo, se encaminó al hospital y tras preguntar en la entrada pronto llegó al Banco de Sangre.

Mientras esperaba su turno leyó en una cartelera que “la donación de sangre como acto humanitario apareció en 1920 como respuesta a la necesidad urgente de atender las necesidades de sangre relacionadas con la II Guerra Mundial. Este hecho resaltó el rácter masivo y humanitario que representaba la donación de sangre”. Le pareció interesante, había faltado a su clase en el liceo pero había aprendido algo.

Como aún no era su turno continuó prestando atención a los carteles y en el siguiente leyó: “La sangre es el regalo más valioso que podemos ofrecer a otra persona: el regalo de la vida. La decisión de donar sangre puede salvar una vida. Existe una necesidad constante de donaciones regulares, ya que la sangre solo se puede conservar durante un tiempo limitado y luego deja de ser utilizable. Las donaciones regulares por un número suficiente de personas sanas son imprescindibles para garantizar la disponibilidad de sangre segura en el momento y el lugar en que se precise”.

Cada palabra lo convencía más acerca de que su decisión era la correcta. ¡Estrenaría su mayoría de edad con el acto altruista de donar sangre!

Y llegó su turno. Lo hicieron pasar y luego de registrar sus datos y solicitarle que completara con honestidad una serie de preguntas registraron su presión arterial, su peso y le realizaron un sencillo análisis de hemoglobina con una gota de sangre de la yema de un dedo. Cuando pasó a la sala de extracción, se sentía ansioso aunque no nervioso. La enfermera lo hizo tomar asiento en el cómodo sillón y le explicó que todo el material utilizado era estéril y descartable, que se extraerían 450 centímetros cúbicos de sangre y que durante la extracción --unos diez minutos-- la bolsa permanece en un agitador que la mezcla continuamente con el anticoagulante.

En el sillón a su lado, en pleno proceso de donación, se encontraba un hombre de unos cincuenta años. Se lo veía cómodo. El muchacho lo observó y no pudo mantenerse callado. “¿Es la primera vez que viene?”, le preguntó. “No, joven, desde hace diez años vengo cada tres meses y he donado en cuarenta oportunidades”, respondió el hombre. El asombro invadió su rostro y permaneció en silencio. El hombre prosiguió: “Una transfusión salvó la vida de mi hijo y entonces me prometí que, mientras la salud y el físico me lo permitieran, haría mi aporte para salvar otras vidas. No sé a cuantas personas pueda haber beneficiado mi sangre, pero realmente puedo decir que a mí me ha permitido encontrar paz espiritual y me ha hecho sentir más valioso como persona”.

El cumpleañero se sintió satisfecho. Su primera acción como adulto realmente tenía sentido. Sin esfuerzo, estaba compartiendo su vida y tal vez salvando la de otra persona. Eso sí valía la pena…


Puesto en el sitio CILA - Junio 18 2009
Última Actualización - Junio 22 2009

Encuesta