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AutorBárbara Inés Avendaño Pérez Experiencia periodistica24
Breve CVGraduada de Licenciatura en Periodismo en la Universidad de La Habana. A partir
de ese momento laboró en varios órganos de prensa cubanos, y hace cinco años lo hace en la Revista BOHEMIA, donde dirige la Sección de Ciencia y Tecnología.
Se ha especializado en el Periodismo Científico y desde hace 19 años
trata los temas medioambientales. Ha obtenido sistemática-mente premios en concursos, de estos 12 en el año 2007. Algunos de los galardones son: una mención en el Premio Anual Juan Gualberto Gómez que otorga la Unión de Periodistas de Cuba; y varios premios en el Concurso Gilberto
Caballero de Periodismo Cientí-fico. También recibió el Premio de la Sociedad Económica de Ami-gos del País, histórica institución cubana, por sus trabajos en defensa del medioambiente.
Dirigió el Círculo Nacional de Periodismo Científico durante cinco años.
Nombre del medioBOHEMIA
Tipo de medioRevista
Dirección del medio de publicaciónAve. Independencia y San Pedro. Plaza de la Revolución. Ciudad de La Habana CUBA
TemaCambio climático
CiudadLa Habana
Género periodísticoArtículo de opinión
PaísCuba
Sección donde se publicóCiencia y Tecnología
Fecha de Publicación04/09/2007
Teléfono(537) 835-4245 - (537) 881-1980
Nombre del EditorAriel Terrero (Jefe de Información)
Correo electrónico del EditorSinopsisEl texto llama la atención sobre la problemática del calentamiento global con su impacto directo en el cambio climático. La influencia que tendrá este fenómeno
para las diferentes regiones del mundo, en especial para América Latina y el Caribe.
También se informa en el trabajo acerca de las principales afecciones
a la salud de los seres humanos provocado por el cambio climático, y la alerta que en tal sentido ha hecho la OMS.
Se comenta sobre las acciones realizadas a nivel internacional para
mitigar los efectos de las modificaciones en el clima y para que el hombre se adapte a esa situación, además de cuánto sería necesario hacer para lograrlo.
Copie aquí texto completoCalentamiento Global
El cambio climático dejó de ser una amenaza para convertirse en evidencia. Un problema científico que pugna por un protagónico en la escena política, esperanzado en vencer la resistencia de los centros de poder mundial "El mundo está observando", fue el mensaje de los activistas de la organización ecologista Greenpeace, quienes vestidos como ojos gigantes y acarreando una esfera inmensa, se congregaron en las afueras de la sala de conferencias de Viena, a finales del recién concluido mes de agosto. En la capital de Austria, representantes de más de 150 países negociaban sobre el clima. Los ambientalistas demostraban así su inconformidad “con el gélido espíritu de las conversaciones globales sobre el cambio climático”. En esta ocasión, el octavo mes del año tuvo más razones para arder. En Austria, los termómetros registraron temperaturas altas desde el primer día de los debates, cuando se abogó por un acuerdo internacional más allá de 2012. Este deberá reemplazar al Protocolo de Kyoto –que obliga a 35 naciones industrializadas a reducir las emisiones contaminantes entre 2008 y 2012-, para incluir a los países que no son parte, como Estados Unidos, el máximo generador de gases de efecto invernadero provenientes de la quema de combustibles fósiles. El nuevo pacto mundial todavía está por nacer. Para concebir el alumbramiento del sucesor de Kyoto, los ministros de Medio Ambiente promoverán conversaciones formales de dos años en su próxima reunión de diciembre, en Bali, Indonesia, camino allanado ahora, en la veraniega cita vienesa. El tema del calentamiento global se mantiene en la palestra, a pesar de que algunos pocos en el mundo lo consideren una doctrina defendida por fanáticos. Científicos del mundo pierden horas de sueño intentando ganar tiempo de vida, pues la realidad evidencia que el planeta está calentándose, y sus efectos ya se sienten, particularmente en las naciones en desarrollo, dependientes básicamente de la agricultura. El Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la Organización de Naciones Unidas (ONU), integrado por expertos de más de cien países, en su primer informe de febrero de este año responsabilizó a los humanos por el calentamiento global durante los últimos 50 años. En su segundo reporte, que estuvo listo en abril, advirtió que el fenómeno causará más daños y a más corto plazo de lo que se preveía: “Las temperaturas aumentarán entre 1,5 y 2,5 grados, el nivel del mar subirá, y el 30 por ciento de las especies desaparecerá”. Según el análisis, ecosistemas como los corales, los polos, la tundra, los bosques boreales o los montes y las regiones mediterráneas se verán inevitablemente afectados. También serían dañados los océanos y los entornos marinos en general, así como los recursos pesqueros. Entre las zonas más amenazadas están el Ártico, el África subsahariana, las islas de menor tamaño y los grandes deltas de Asia. Los pobres clasifican como las principales víctimas. Se estima que la sequía y el deshielo dejarían sin agua dulce a mil millones de personas -50 millones de ellas en las cuencas del sur y del este y centro de Europa-, mientras que cientos de millones ya están condenadas a padecer inundaciones por el aumento del nivel del mar. El texto añade que el cambio climático podría ocasionar una reducción importante de los cultivos en África, de los glaciares del Himalaya y más olas de calor en Europa y Norteamérica. Tras el informe de la ONU, la Organización Mundial de la Salud alertó acerca de los efectos que el cambio climático tendría en la salud humana. Aumentarían males como la malnutrición, las enfermedades diarreicas, infecciosas y respiratorias. Los bosques, las granjas y ciudades enfrentarían nuevas plagas y los hábitats de mosquitos portadores de enfermedades ganarían terreno. Las crecientes concentraciones de ozono en la atmósfera fomentarían los padecimientos cardiorrespiratorios; con el incremento de fenómenos meteorológicos extremos es previsible un aumento de accidentes, heridas y muertes. El primer ejemplo ya consta: el fallecimiento de 35 mil personas en Europa, durante la ola de calor de 2003. Otro estudio, este presentado por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) en el propio mes de abril, avivó el fuego. Según confirmó, las temperaturas de la superficie de la Tierra en los primeros cuatro meses del año actual fueron las más elevadas desde 1880, momento en que comenzó este tipo de observación. El informe relaciona el proceso de calentamiento del planeta, con las lluvias e inundaciones que afectaron al continente asiático en 2006, y dejaron 30 millones de damnificados.
Se quema, se quema… El clima siempre ha variado, pero sus investigadores aseguran que no de manera tan insólita. Ellos atribuyen la causa a la relación entre el calentamiento global, con su efecto directo: el cambio climático, y el aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero, tales como el dióxido de carbono (CO2), metano, los óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos, provocado esencialmente por las sociedades industrializadas. El efecto invernadero es un fenómeno natural que permite la existencia en la Tierra. Es originado por gases que se encuentran en la atmósfera y atrapan parte del calor del sol reflejado por el planeta para mantener la temperatura media global en +15 grados centígrados, favorable a la vida. Hoy, las concentraciones de gases invernadero en la atmósfera se incrementan rápidamente como consecuencia de la quema de cantidades cada vez mayores de combustibles fósiles, y la destrucción de bosques y praderas, que de otro modo podrían absorber dióxido de carbono y favorecer el equilibrio de la temperatura. En la medida en que el planeta se caldea, los casquetes polares se derriten y menor es la cantidad de calor reflejado. Esto provocará más calor en la Tierra y mayor evaporación del agua de los océanos. El vapor de agua, a su vez, actúa como un gas invernadero, y recalienta el globo terráqueo. La comunidad científica internacional ha lanzado una advertencia: si el desarrollo mundial, el crecimiento demográfico y el consumo energético basado en los combustibles fósiles continúan aumentando al ritmo actual, antes del año 2050 las concentraciones de dióxido de carbono se habrán duplicado con respecto a las que había antes de la revolución industrial, con el consecuente saldo para la vida planetaria. Científicos del Centro Nacional para la Investigación Atmosférica y del Centro Nacional de Datos sobre Nieves e Hielo de Estados Unidos comprobaron que la cubierta de hielo del Ártico se está retirando más rápido que lo estimado por cualquiera de los 18 modelos informáticos empleados por el IPCC, cuando preparaba sus estimaciones para el año 2007. Como resultado, el Ártico podría estar estacionalmente despejado de hielos marinos mucho antes del intervalo pronosticado por el IPCC, fijado en algún momento desde el 2050 hasta bien pasado el 2100. Si bien los modelos señalan que cerca de la mitad de la pérdida de hielo desde 1979 hasta 2006 se debió al incremento de los gases de efecto invernadero, y que la otra mitad fue consecuencia de las variaciones naturales en el sistema climático, el nuevo estudio indica que los primeros pueden estar desempeñando un papel significativamente mayor. Calor huracanado En América Latina y el Caribe el cambio climático tiende a incrementar la intensidad y frecuencia de los huracanes y a modificar los patrones de precipitaciones. Se prevé, asimismo, un aumento de los niveles de las riberas en Argentina y Brasil y una reducción de los glaciares en la Patagonia y los Andes. Un informe sobre la región indica que los latinoamericanos podrían perder el 50 por ciento de sus tierras agrícolas en los próximos 40 años. Para 2050, la mitad de las zonas cultivables estarían afectadas, decenas de millones de personas quedarían expuestas al hambre y entre 60 millones y 150 millones, a la disminución de los recursos de agua, hasta llegar a 400 millones en 2080. Para los pequeños Estados insulares en desarrollo, la vulnerabilidad se acentúa por su peculiar sensibilidad a los desastres naturales, la escasez de recursos de tierra, y la limitada disponibilidad de recursos humanos, un reto de particular magnitud para estos países. ¿Qué hacer? No todo está perdido. El calentamiento global podría desacelerarse y hasta revertirse, si los países del mundo toman la decisión política de hacerlo. Para mantener en 2030 los actuales niveles de emisión de gases de efecto invernadero, habrá que invertir entre 200 mil y 210 mil millones de dólares, y una gran parte de esos recursos deberá ser destinada a los países en desarrollo, según un estudio de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático, dado a conocer el 28 de agosto en la reunión de Viena. Reportes de agencias anunciaron que en la referida reunión, Yvo de Boer, secretario ejecutivo de la Convención Marco, dijo: “Con el tiempo hemos comprendido mejor que si bien los orígenes del cambio climático pueden ser un tema medioambiental, han tenido un impacto en las áreas económica y social, y por lo tanto, en gran medida la respuesta tendrá que ser económica”. En la propia cita, la ONU pidió un mayor compromiso de los países desarrollados en la lucha contra el cambio climático. Ojalá no sea solo un reclamo. Expertos afirman que la principal fuente de contaminación por la emisión de CO2 son las plantas de generación de energía con carbón, pues emiten dos mil 500 millones de toneladas al año. La segunda causa son los automóviles, lanzan casi mil 500 millones de toneladas de CO2 al año. En el mundo ya existen tecnologías capaces de lograr que los automóviles funcionen de una forma más limpia y quemen menos gasolina. Otras posibilitan modernizar las plantas generadoras de energía y producir electricidad a partir de fuentes no contaminantes. Pero para corregir el problema y prevenir el continuo deterioro climático, es necesario también el acceso del Sur a estas soluciones y reducir el consumo eléctrico mediante el uso eficiente de energía. Las fórmulas propuestas incluyen capturar y enterrar las emisiones de plantas que funcionan con carbón; un cambio hacia fuentes renovables de energíacomo la solar, eólica y geotérmica; mayor uso de la energía nuclear; una iluminación más eficiente, y el aislamiento de los edificios. Esto último permite un ahorro de las fuentes energéticas destinadas a la climatización de viviendas (calefacción y refrigeración) de entre el 35 y el 40 por ciento del consumo actual. Estudios de organismos internacionales sugieren, además, usar equipos más eficientes en los hogares y oficinas para reducir la demanda de electricidad. La humanidad tiene ante sí el reto de combinar el desarrollo con el logro de la supervivencia. Lo recuerda el artista español Ángel Orensanz con sus piezas sobre el desafío del cambio climático. Las instaló a finales de agosto, y pretende mantenerlas hasta octubre, en las inmediaciones de la sede de la ONU en Nueva York, mientras tengan lugar las próximas sesiones de trabajo para discutir el asunto. La obra, titulada El jardín antes de la serpiente, nombre tomado de un clásico del pintor naif francés Henri Rousseau, está compuesta por diez esculturas en forma de tótem. Es una invitación a reflexionar sobre la fragilidad de la naturaleza. En otro intento por salvar el planeta, ambientalistas han convocado al Día de Acción contra el Calentamiento Global, para el 8 de noviembre. Una llamada a la intervención inmediata de los gobernantes, instituciones, empresarios y ciudadanía en general. Quizás pocos en el mundo respondieron a la convocatoria hecha por Greenpeace en julio pasado, para buscar voluntarios dispuestos a desnudarse en uno de los glaciares de los Alpes suizos, a mediados de este agosto. El instante sería inmortalizado por el fotógrafo norteamericano Spencer Tunick (conocido por sus fotografías de desnudos colectivos), como parte de una campaña destinada a simbolizar tanto la vulnerabilidad de estas masas de hielo, como del cuerpo humano. Sin embargo, fueron muchas más personas, quienes sudando la gota gorda en mitad de este verano, aseguraron experimentar un calor inusual, aunque no lo asociaran con que el mundo se encuentra en una situación límite. Ya quedó atrás el tiempo de las advertencias. Pies de fotos 1-(Ilustración Sin pie. Para abrir) (ROBERTO FIGUEREDO) 2- El incremento global de los mares es de tres milímetros al año como promedio, desde 1993. 3- El aumento en la evaporación durante el verano y el otoño podrían exacerbar las condiciones de sequía y deterioro agrícola. 4- La quema de combustibles fósiles destruye bosques y praderas destinados a absorber CO2 y favorecer el equilibrio de la temperatura. 5- Los corales también están amenazados. 6- El aumento en las temperaturas globales acelerará el derretimiento de los glaciares. En la foto, una grieta en el Himalaya. Página de internetComentariosBOHEMIA es una revista cubana de análisis general, fundada en 1908. La sección de Ciencia y Tecnología y otras de la publicación, habitualmente presentan trabajos relacionados con la salud y el medio ambiente. Puesto en el sitio CILA - Septiembre 14 2008 Última Actualización - Septiembre 15 2008 Top 5 Related Pages for this Summary |
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