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Calificación promedio: no presentaron puntuaciones

Autor

Leisa Sánchez

Experiencia periodistica

19

Breve CV

Master en filología e historia árabes / Universidad Estatal de Azerbaidzhan (ex URSS). Preparación académica: Periodismo de las Agencias de Noticias: Agencia Latinoamericana de Información Prensa Latina, La Habana.Estética y ética: Universidad Politécnica, Quito, Ecuador. Promoción de inversiones: Asociación de Periodistas Interamericanos de Economía y Finanzas y CORPEI.Comunicación: Universidad Andina Simón Bolívar.Temas económicos: Corporación Andina de Fomento (CAF), Superintendencia de Compañías y Bolsa de Valores de Quito. Periodismo financiero: Banco del Pichincha. Trayectoria laboral y colaboraciones: Revista Gestión (actualmente),Revista “Fucsia” (actualmente, Fundación para la Ciencia y la Tecnología (FUNDACYT), Agencia Informativa Latinoamericana “Prensa Latina”, Agencia France Presse (AFP), Periódico internacional “Tiempos del Mundo”, Periódico Noticiero Médico, Agencia Latinoamericana de Información (ALAI. Proyectos de desarrollo y consultorías: Fundación Esquel, OPS, Casa de la Cultura Ecuatoriana,Universidad Andina “Simón Bolívar”. ONGs: CRIC y Terranueva (actualmente). Reconocimeintos: Primer lugar en Concurso de Periodismo de Salud-2005. Merck Sharp Dohme,Premio tema periodístico de Salud -2007, Empresa Toni.

Nombre del medio

Fucsia (Ecuador)

Tipo de medio

Revista

Dirección del medio de publicación

González Suárez 335 y San Ignacio. Edificio Delta, 2do piso.

Tema

Visibilizar la problemática del cambio climático y alertar sobre la contaminación ambiental -en la ciudad de Quito- y su efecto en la salud (enfermedades respiratorias en niños en edad escolar)

Ciudad

Quito

Género periodístico

Reportaje

País

Ecuador

Sección donde se publicó

Artículos - Informe especial

Fecha de Publicación

31/08/2008

Teléfono

593 / 02 / 2505588 - 2236855

Nombre del Editor

Silvana Larrea, Coordinadora General Revista Fucsia - Ecuador

Correo electrónico del Editor

Sinopsis

Quito, la capital de Ecuador, es una de las ciudades afectadas por emisiones contaminantes, debido, entre otros factores, al crecimiento del parque automotor. El sistema de control de emisiones vehiculares es una de las medidas adoptadas por las autoridades capitalinas, registrándose efectos positivos en la reducción de la incidencia de enfermedades respiratorias, en particular en niños en edad escolar.

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Las condiciones topográficas, climatológicas y ubicación geográfica inciden en la sensibilidad de Quito a la contaminación atmosférica, pero también es una ciudad presionada por el desarrollo urbano y el crecimiento del parque automotor “La generación que será testigo de los efectos del cambio climático ya está viva y tiene menos de 33 años. Representa el 64% de la población actual y sufrirá las consecuencias en los próximos 42 años”. Esta frase —de la publicación El cambio climático no tiene fronteras, de la Comunidad Andina— es un buen preámbulo para avizorar el desafío del planeta frente a la degradación ambiental y las emisiones de gases efecto invernadero.

En las grandes ciudades, el incremento de las emisiones vehiculares provoca una mayor concentración de los gases con efecto invernadero y el consiguiente efecto sobre el calentamiento global. En los 15 kilos de aire diario que por lo general intercambia una persona, hay contaminantes de origen sólido, líquido o gaseoso, entre los cuales están el anhídrido sulfuroso, óxidos de nitrógeno, ozono, monóxido de carbono, hidrocarburos y polen, entre otros elementos.

La era del carbón y el petróleo

América Latina, y en particular los países de la subregión andina, no escapan al desafío mundial de supervivencia frente a los efectos del cambio climático y de la contaminación ambiental. El cambio climático “es una de las amenazas más complejas, múltiples y serias que el mundo enfrenta”, y “en la subregión andina se evidencia su huella hace más de tres décadas”, plantea dicha publicación. Su impacto va desde eventos por climas extremos, enfermedades contagiosas y escasez del agua, hasta riesgos por la contaminación del aire. A su agravamiento contribuyeron décadas de un sistema productivo basado en la utilización de combustibles fósiles como fuente primaria de energía. Frente al confort y los patrones de consumo marcados por el uso intensivo de automóviles en el mundo, hay advertencias como la del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC), acerca de que “la concentración atmosférica de gases de efecto invernadero se ha incrementado como resultado de la actividad humana desde 1750 y ahora excede largamente los valores preindustriales”. “El cambio climático está afectando ya la salud de las personas en países alrededor del mundo y el consenso es que estos efectos solo van a intensificarse”, ha señalado la directora de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Mirta Roses Periago, al advertir que “lo que ahora hagamos ayudará mucho más, y ciertamente determinará, en buena medida, la salud de todas las generaciones futuras”.

Aire puro: una quimera

“El desarrollo urbano no planificado, la existencia de industrias contaminantes en zonas pobladas y un acelerado incremento del parque automotor son los principales factores responsables de la creciente contaminación ambiental”, advierte un estudio del Proyecto Calidad del Aire en Quito, de Fundación Natura con el Municipio quiteño y la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude). Quito es sensible a la contaminación ambiental: “está ubicada en un valle cerrado por altas montañas, que impiden una amplia circulación de los vientos, lo que dificulta la dispersión de los contaminantes; la altura (2.850 msnm) permite una gran radiación solar, que transforma a los contaminantes en oxidantes; y la topografía favorece las inversiones térmicas, donde un ‘techo’ de aire caliente atrapa y concentra los contaminantes dentro de la ciudad”, señala la investigación Efectos de la contaminación por automotores en personas que transitan por la Plaza Marín (2003).

En esta ciudad, las emisiones de carbono se han reducido —por ejemplo, mediante las revisiones vehiculares—, pero aún es notorio el peso del parque automotor, y se ha comprobado que los niños que viven en áreas expuestas a un intenso tráfico vehicular presentan una asociación significativa con dolencias respiratorias. “El objetivo de las políticas para el control y prevención de la calidad del aire en la ciudad es proteger la salud humana y, particularmente, de grupos poblacionales con mayor posibilidad de ser afectados por la contaminación ambiental como los niños”, manifiesta Jorge Oviedo, director ejecutivo de la Corporación para el Mejoramiento del Aire (Corpaire) de Quito. Considera que los indicadores en términos de salud son los mejores parámetros para medir la eficiencia o la inutilidad de las medidas adoptadas. Corpaire auspició una investigación sobre el impacto de las emisiones vehiculares en infecciones respiratorias agudas en niños en edad escolar, realizada por estudiantes del posgrado de Pediatría de la Universidad Central. El estudio, realizado en 2007 y divulgado en junio de 2008, reveló una disminución de la frecuencia de infecciones respiratorias agudas por monóxido de carbono entre 730 escolares de entre 6 y 11 años. La pediatra Bertha Estrella, quien dirigió la investigación, explica que “cuando respiramos constantemente el monóxido de carbono, este se une a la proteína hemoglobina y se forma la carboxihemoglobina (COHB), alterando la capacidad de la sangre de transportar oxígeno”.

La investigación del 2007 se compara con otro proyecto efectuado en el 2000 en escuelas de diferentes zonas de Quito, con alta, moderada y baja concentración vehicular. En esa ocasión, los escolares del área de mayor contaminación ambiental presentaron “un riesgo cuatro veces mayor” de infección respiratoria aguda. Estrella, quien además es investigadora de la Corporación Ecuatoriana de Biotecnología, dice que ahora los escolares del centro y norte de la ciudad de Quito registran menores niveles de COHB, con una reducción de casi el 50%. En el Centro Histórico, por ejemplo, el nivel promedio de carboxihemoglobina en el año 2000 era de 5,09% y en el estudio del año pasado se ubicó en 1,8%. Por otro lado, se observa una reducción de casos con infecciones respiratorias en el centro de la ciudad, que pasaron de 69,6% en el 2000 a 46,8% en el 2007. No obstante, en el norte de la capital ese indicador tuvo un repunte —de 29,7% a 50,9%, respectivamente—, debido a las emisiones generadas por materiales de construcción. El contraste con los resultados de hace ocho años, permitió a los investigadores concluir que la disminución de frecuencia de afecciones respiratorias agudas “es fruto del control de emisiones vehiculares que se realiza en la revisión técnica vehicular”. Pese a las buenas noticias del estudio, el crecimiento del parque vehicular preocupa a las autoridades capitalinas. Oviedo destaca que los beneficios a la salud —en el caso de los escolares— se dan a pesar de que en el período 2000-2007 hubo un incremento de más de 70 mil vehículos en la ciudad, lo que significa más de 170 mil fuentes de emisiones de contaminantes.

Recuadro

Respirando monóxido Desde el 2003 funciona en la capital ecuatoriana un sistema para seguridad y control de emisiones del parque vehicular. El Plan de Manejo de la Calidad del Aire del Distrito Metropolitano de Quito para 2005-2010 reconoce que la urbe y sus valles aledaños “tienen que lidiar” con contaminantes como el ozono y el material particulado PM10 (partículas sólidas o líquidas —polvo, ceniza, hollín, partículas metálicas, cemento o polen— producto de la combustión no controlada) y PM2.5 (partículas generalmente ácidas, que contienen hollín y otros derivados de las emisiones vehiculares e industriales. Son respirables en un 100% y se alojan en bronquios, bronquiolos y alvéolos). El monóxido de carbono es uno de los causantes de infecciones respiratorias agudas, siendo la carboxihemoglobina (COHB) la responsable de estas afecciones, ya que impide que haya un buen paso de oxígeno a los tejidos. Por esa razón, señala la Dra. Bertha Estrella, a mayor concentración de monóxido de carbono en el ambiente, hay más posibilidades de que tengamos alteraciones respiratorias. Según estándares internacionales, lo normal es una concentración de carboxihemoglobina no mayor a 2,5%. En ausencia de exposición a monóxido de carbono, es de alrededor de 0,5%, y cuando es mayor al 5% se registran alteraciones de la función sensorial, de la atención y de la respuesta cerebral, retardo del crecimiento fetal e incremento de la mortalidad por infarto cardíaco.

Recuadro 2

Plurimotorización a todo dar De acuerdo con las mediciones de la atmósfera de Quito, se aprecia una reducción entre el 2004 y el 2007 de las proporciones de los principales contaminantes: monóxido de carbono, 36%; ozono, 17%; bióxido de nitrógeno, 22%; bióxido de azufre; 42%; material particulado PM10, 42%; y PM2.5, 10%. “Más de 70% del total de las emisiones a la atmósfera de Quito provienen de la circulación de los vehículos, y precisamente por eso las principales medidas se dirigen al ajuste de las emisiones”, especifica Jorge Oviedo. En Suramérica, Ecuador tiene una de las más altas tasas de motorización de gasolina y diésel. La tasa nacional estimada de motorización creció de 40 vehículos por cada mil habitantes en 1990 a 78/1.000 en el 2006, mientras en la provincia de Pichincha, donde se ubica Quito, los índices en ese período son de 65/1.000 - 137/1.000. “Este crecimiento viene acompañado de un fenómeno relativamente nuevo en el país, la plurimotorización, es decir, la tenencia familiar de dos o más vehículos: en Pichincha, de cada 100 familias que tienen vehículo, al menos 10 tienen dos o más autos; en el resto del país es aun mayor: 26/100”, según la investigación adelantada por Corpaire. El crecimiento de Quito, de 12 mil kilómetros cuadrados, marcha a ritmos acelerados. En 1950, apenas tenía 210 mil habitantes y ahora alberga cerca de dos millones. Se estima que a finales de año tendrá alrededor de 368 mil autos y 15 mil motos, y hacia el año 2010, cerca de medio millón de automotores, con el consiguiente consumo de combustibles, el incremento de las emisiones atmosféricas y su impacto sobre la salud, además de la ya complicada congestión en calles y avenidas de la capital ecuatoriana.

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Se adjunta certificado de autoría -PDF- enviado por correo electrónico. En cuanto a la fecha de publicación, la Revista Fucsia es una publicación bimensual. El artículo fue publicado en el No. 60, correspondiente a Agosto-Septiembre-2008. La fecha indicada en el formulario es 31 de Agosto, como referencia.


Puesto en el sitio CILA - Septiembre 10 2008
Última Actualización - Septiembre 12 2008

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