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AutorLourdes Camacho Zambrano Experiencia periodistica10
Breve CVCoordinación Periodística, Revista bimensual “Guía Farmacéutica”, EDIFARMA Y CIA, Quito.
Comunicadora y Consultora de la Fundación Educación de la Comunidad para el Desarrollo (EduComunidaDes) en proyectos de comunicación, educación, capacitación, monitoreo y evaluación, derechos humanos. Fotografía, video y nuevas tecnologías. Relaciones con medios, políticas comunicacionales.
Docente Universitaria de la Escuela de Comunicación Social de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Sede Ibarra, y la Universidad Politécnica Salesiana, sede Quito, Ecuador.
Observación, monitoreo y documentación, en el Equipo Internacional de Derechos Humanos de la frontera polaca-alemana, sobre la situación de los refugiados, emigrantes, políticas migratorias en Europa y racismo-xenofobia, con el apoyo de KURVE-WUSTROW, RAA Forst y FFM Berlín de Alemania, marzo a agosto del 2000. Idioma: Inglés.
Nombre del medioGUIA FARMACEUTICA
Tipo de medioRevista
Dirección del medio de publicaciónCalle de las Azucenas N45-311 y de las Malvas
TemaSalud y medio ambiente
CiudadQuito
Género periodísticoReportaje
PaísEcuador
Sección donde se publicóVoces Médicas
Fecha de Publicación25/08/2008
Teléfono25932923105/106
Nombre del EditorIrene Hidalgo
Correo electrónico del EditorSinopsisSituación de la salud y el medio ambiente en el mundo y en el Ecuador con ejemplos de efectos y casos. Importancia y relación entre la Salud como un elemento integral.
Copie aquí texto completoLa división entre sabiduría, conocimiento y ciencia, ha propiciado una crisis en diversos campos de la sociedad mundial; por eso la humanidad necesita con urgencia un cambio. Actualmente la Salud es vista desde el punto de vista de la enfermedad, causa-efecto. La Salud es integral tiene mucha relación con la tierra, el aire, el agua, la cultura. Hay que volver la mirada hacia la Salud del Planeta y por ende a la de todos sus habitantes. En abril se celebra en todo el mundo el Día de la Salud, impulsado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), este año el lema propuesto, ‘Proteger la salud frente al cambio climático’, tiene como finalidad generar conciencia entre todos los sectores de la sociedad con el fin de paliar las negativas y peligrosas consecuencias del cambio climático en la salud de las personas. La ciencia lo muestra claramente. La tierra se está caldeando, ese calentamiento se está acelerando y de ello es responsable la actividad humana. Si las presentes tendencias al calentamiento prosiguen sin control, la humanidad hará frente a un mayor número de daños, enfermedades y defunciones relacionados con desastres naturales y olas de calor, un aumento de las enfermedades transmitidas por alimentos, por el agua y por vectores, así como un aumento de las defunciones prematuras y las enfermedades relacionadas con la contaminación del aire. Además, muchas personas se verán afectadas por sequías y hambruna. A medida que se funden los glaciares, cambian el ciclo hidrológico y la productividad de las tierras cultivables, lo que tiene una repercusión directa en la salud. Naciones Unidas, por ejemplo, prevé el desplazamiento de 50 millones de personas en 2020. Es decir, dentro de apenas 12 años. Se trata en su mayoría de habitantes del África subsahariana que tendrán que marcharse debido al aumento de la aridez de sus tierras, en las que ya no podrán seguir viviendo. ¿Dónde van a ubicarse 50 millones de personas que carecen de todo? Según la doctora Margaret Chan, directora general de la OMS, “tanto la salud como el bienestar están considerados como un aspecto que es determinante para la paz y la seguridad (...) también la salud y el bienestar de la población debe convertirse en la medida definitoria del impacto del cambio climático para controlar sus consecuencias de forma efectiva”. El informe sobre el impacto del cambio climático en la salud de la población mundial que publicó en el 2006 el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (también conocido como IPCC, en sus siglas en inglés) no se refiere sólo a escenarios de futuro, sino que habla en presente, e incluso en pasado. El informe deja claro que el cambio climático ya ha empezado y ha tenido tiempo de producir efectos visibles sobre la salud. Es indispensable que quienes habitamos la tierra poseamos una conciencia colectiva sobre las consecuencias que para la salud de la población del mundo tiene y va a tener el cambio climático y para mostrar el impacto de la creciente interdependencia que existe entre estas dos áreas en la decisiones y políticas nacionales e internacionales. Es por ello que las metas del Día Mundial de la Salud son: aumentar la conciencia y el conocimiento público de las consecuencias sanitarias del cambio climático pertinentes a nivel mundial y local; abogar en favor de alianzas interdisciplinarias e intersectoriales de nivel local a internacional encaminadas a mejorar la salud mediante un rápido despliegue de estrategias de mitigación para estabilizar el cambio climático y programas de adaptación previsores para reducir al mínimo las repercusiones sanitarias; generar intervenciones eficaces por parte de las comunidades locales, organizaciones, sistemas de salud y gobiernos para reducir el impacto del cambio climático en la salud mediante una aplicación urgente de técnicas de mitigación y adaptación; demostrar la función de la comunidad sanitaria ante los desafíos a nivel mundial y en las regiones, países y comunidades; e impulsar el compromiso y la acción entre los gobiernos, organizaciones internacionales, donantes, la sociedad civil, empresas y comunidades para que la salud quede firmemente establecida en el centro mismo de los programas relativos al cambio climático. Algunos de los peligros del cambio climático “La contaminación del medio ambiente repercute directa e indirectamente sobre la salud de los seres humanos. La naturaleza no sólo influye en el estado del organismo a través de la contaminación atmosférica, sino también a partir de las capas subterráneas de agua potable”, señala Francisco Xavier Cuesta, biólogo e investigador de Ecociencia y agrega, “cada vez hay más pruebas de que el cambio climático puede instalar un caos en el futuro como ningún otro fenómeno que se haya conocido. ” Los contaminantes atmosféricos no son estáticos; por el contrario, se trasladan de la mano del viento a regiones alejadas y caen sobre la superficie del planeta en forma de lluvia, contaminando el suelo, los mares, los ríos, las lagunas... La lista de sustancias contaminantes que actualmente son liberadas al medio ambiente es casi infinita: dióxido de carbono, monóxido de carbono, cuerpos orgánicos volátiles, plomo, benceno, benzoapireno, amoniaco, ozono, dióxido de azufre, dióxido de nitrógeno y en partículas en suspensión. Todas estas sustancias tienen un impacto negativo sobre nuestro organismo. Un ejemplo de ello, es un estudio realizado en el 2004 sobre cómo la contaminación del aire y agua mata cada año en todo el mundo más de tres millones de niños y niñas menores de cinco años, lo que representa el 40% de la carga de enfermedad relacionada con el medio ambiente. Los peligros que el cambio climático suponen para la salud son de naturaleza diversa y mundial, y van desde el aumento del riesgo de fenómenos meteorológicos extremos: olas de calor, sequías, inundaciones... Estos episodios pueden dejar secuelas importantes en forma de daños en el sistema respiratorio y circulatorio de las personas afectadas. Muchas de las enfermedades más mortíferas son sensibles a las condiciones climáticas, de las que dependen su incidencia y propagación. Muchos vectores biológicos (organismos que transmiten enfermedades, como mosquitos, garrapatas, pulgas, moscas, roedores, etcétera) serán más frecuentes. Esta realidad afecta de forma desproporcionada a las poblaciones vulnerables, tales como los niños y niñas, las y los ancianos, las y los enfermos, los pobres y las poblaciones aisladas. La vulnerabilidad también es mayor en zonas con enfermedades endémicas sensibles al clima, grave escasez de agua y escasa producción de alimentos. Por otro lado, se espera un aumento de las enfermedades infecciosas. Algunos microorganismos y los parásitos también aumentan su metabolismo y se reproducen a mayor velocidad al aumentar la temperatura. Los casos de diarreas, por ejemplo, se incrementan el 8% con cada grado de temperatura, lo cual hace previsible una mayor incidencia de enfermedades gastrointestinales relacionadas con la higiene y manipulación de los alimentos y del agua.
Ecuador José Suárez en el documento presentado en el Congreso de Ciencias del año 2000, “Globalización y salud en un país en crisis. El caso de Ecuador”, señala que “los problemas sociales y medio ambientales no son únicamente problemas teóricos ni tecnológicos puros, sino son principalmente problemas económicos y políticos en los que entran en juego los grandes intereses de clase de la sociedad actual... el deterioro ambiental, el agravamiento de la pobreza y del desempleo, el deterioro de los perfiles epidemiológicos, ha aumentado las desigualdades”. Lastimosamente esta hipótesis ha sido comprobada a través de diagnósticos y estudios de la problemática de medio ambiente y salud en el país, los mismos que han puesto en evidencia las principales contradicciones e impactos que han generado los modelos de desarrollo implementados. Estos modelos han estimulado la expansión de la frontera agraria, de la ganadería, la explotación de la madera, las minas, el petróleo a través de concesiones, de contaminaciones de distinto orden. En el informe de Maldonado y Narváez del 2003, “Ecuador ni es ni será país Amazónico. Inventario de impactos petroleros”, sobre 1520 personas y 342 visitas a instalaciones petroleras se encontró, entre otras cosas que: los contaminantes más frecuentes son el petróleo cada año se riegan en los ríos y tierras más de 300.000 barriles de crudo, recuperándose menos del 15%; que el 82,4% de la población se ha enfermado en alguna ocasión por la contaminación: el 96% reportan problemas en la piel, 75% problemas respiratorios, 64% problemas digestivos, 42% problemas de los ojos; que el 75% de la población estudiada usa el agua contaminada para beber, bañarse y cocinar por desconocimiento de sus peligros; que la principal causa de muerte es el cáncer con un 32%, tres veces más que la media nacional de 12% en Ecuador... En “Apuntes para la Reflexión número 3, Por la vida”, que aborda los problemas ambientales y los DDHH en Ecuador (Arguello y Martínez, Plan País, 2005) determinan que las actividades extractivas y de minería no van a la zaga de la actividad petrolera. Se producen polvos de sílice, que pueden producir silicosis –enfermedad pulmonar-; polvos de plomo, que pueden producir saturnismo el cual cursa con la anemia, pérdida de la capacidad de aprendizaje de niños y niñas, retraso de su crecimiento, además de alteraciones nerviosas y malformaciones congénitas, abortos y partos prematuros y la muerte por insuficiencia renal. En los procesos de lixivación que pretende la recuperación del metal se libera al medio ambiente, mercurio –se concentra en riñón, cerebro, hígado y médula sanguínea y puede matar a la persona por insuficiencia renal o edema pulmonar-, un metal sumamente tóxico que puede permanecer en el ambiente más de 100 años, comprometiendo la descendencia hasta la cuarta o quinta generación. La producción camaronera llevó a la destrucción del ecosistema manglar, que genera más del triple de kilo/calorías por metro cuadrado por año que la agricultura más eficiente existente en el mundo, o la producción de flores de exportación, que genera altos niveles de contaminación por plaguicidas. Los resultados de las investigaciones muestran que los más afectados en la salud, por el uso de estas sustancias químicas son los productores agrícolas indígenas y campesinos. Una de las causas es la falta de sensibilización a este grupo de la sociedad sobre los riesgos del uso de plaguicidas. En Ecuador según datos del Ministerio de Salud Publica las intoxicaciones - hay un margen de subregistro de un 80%, según datos del Dr. Guido Terán, Toxicólogo del IESS- por plaguicidas han aumentado desde el 2002 en un 24.4% anual en el país y en 30% proporcional en la región oriental. El desarrollo industrial, así como el desarrollo urbano, particularmente en los 70s y 80s, fue llevado a cabo sin tomar en cuenta los posibles impactos ambientales y de salud pública. Un reflejo fiel de ello es la contaminación del aire por el incremento del parque automotor y la industria. Jorge Oviedo, director de CORPAIRE, “manifiesta que los vehículos con motores a gasolina y diésel emiten el 80% de gases y partículas contaminantes. En el Ecuador se producen 2 toneladas métricas de CO2 por habitante”. Hay que tomar en cuenta también la degradación acústica del medio y el deterioro de las relaciones entre la persona y su entorno; los niveles de contaminación por ruido son alarmantes y su tendencia es creciente. Finalmente, el Ministerio de Salud Pública, en un informe del 2001, revela que 25 enfermedades infecciosas aumentaron en la década del 90: SIDA 393%, Gonorrea 10,35%, sífilis congénita 206%, hepatitis 21%, y aquellas que se puede atribuir al cambio climático: Dengue clásico 783%, salmonelosis 40%. Tifoidea 111%, fiebres eruptivas 531%, infecciones respiratorias agudas 3375 o tifus 300%. Solo en Ecuador el fenómeno del niño del 97-98 causó 286 muertes y 30.000 damnificados. En la salud se calcularon daños de 2,5 millones de dólares con más de 5000 casos de malaria declarados. Frente a lo señalado se puede observar algunos esfuerzos importantes que intentan cambiar y abordar esta problemática –en muchos casos han sido exitosos los programas y acciones emprendidas- pero queda muchísimo por hacer. Es aún indispensable apostar por la organización social, el abuso y el incumplimiento de la ley no se puede combatir con normas, si no hay participación y presión social para que esas normas sean respetadas. Cambio climático, salud y pueblos indígenas De acuerdo al Instituto Interamericano de Derechos Humanos, IIDH, en las Américas existen no menos de 40 millones de indígenas que constituyen poco más de 400 pueblos diversos, que hablan sus propias lenguas y viven según sus modos de vida, modelos de organización social y dinámicas económicas particulares. Una de esas formas es la concepción y práctica de la salud, es decir, la manera de concebir al mundo, la forma de curarse y hacer sus remedios... En todas las comunidades y pueblos indígenas latinoamericanos existe un conocimiento muy grande de la medicina natural y de los usos de las plantas. Las empresas fabricantes de medicinas, abonos y plaguicidas pretenden obligar a los pueblos a conceder patentes no sólo sobre especies vegetales y animales, también incluyen procedimientos diagnósticos, terapéuticos y quirúrgicos. Se trata de invalidar el carácter comunitario de los conocimientos, permitiendo a las transnacionales biotecnológicas y farmacéuticas la apropiación privada de la sabiduría de los pueblos y la biodiversidad. Han calculado, a saber, en más de 40 mil millones de dólares al año el valor de mercado de las plantas medicinales utilizadas por las diversas comunidades indígenas. Por ejemplo, una empresa alemana aprendió a controlar las plagas con una receta que lleva albahaca y menta, procesa el producto, lo envasa y lo vende muy caro en todo el mundo. Los pueblos indígenas no obtienen ni el reconocimiento ni el dinero que estos conocimientos y prácticas tradicionales le están dando a las empresas. Esta riqueza debe ser protegida. El mundo entero debe aprender de los pueblos indígenas para lograr un desarrollo sostenible, respetuoso y conservador de la naturaleza, por eso se requiere de un desarrollo entendido como un proceso armónico donde el crecimiento económico, la explotación de los recursos naturales, las inversiones, la equidad social, la tecnología y las instituciones deben tener en cuenta las necesidades de las generaciones presentes y futuras. Todas y todos podemos hacer algo Evitar y controlar el cambio climático. Hay medidas definidas en el sector sanitario y sectores conexos para reducir la exposición al cambio climático y sus efectos. Así, el control de los vectores de enfermedades, la reducción de la contaminación producida por los medios de transporte y el uso eficiente de la tierra y el agua son medidas bien conocidas de utilidad demostrada. Por ejemplo, el aumento de la utilización de la bicicleta, compartir el automóvil con amigos o vecinos, el uso del transporte público contribuye a reducir la emisión de gases de efecto invernadero. Hay que intentar vivir con austeridad y no consumir más bienes y energía que los estrictamente necesarios. Respetar la Naturaleza, es respetarnos a nosotros y a los demás. Es esencial que el sector de la salud participe plenamente en los procesos nacionales e internacionales de mitigación y adaptación al cambio climático. Buscar acciones para enfrentar los desastres naturales, las epidemias, los problemas nutricionales, la creciente tasa de accidentes de tránsito, la falta de agua potable, la contaminación del medio ambiente que va en aumento y las nuevas enfermedades que vayan surgiendo en el mundo (como el SIDA y la gripe aviaria) o el regreso –en los países industrializados- y expansión de viejos males como el cólera, el dengue y la fiebre amarilla. “Todas las enfermedades tropicales están relacionadas con el medio ambiente y con la pobreza. Si no se controlan las enfermedades, las condiciones existentes pueden dar lugar a epidemias casi incontrolables y de gran alcance”, remarcó Alba Sandoval, médica ecuatoriana, especialista en enfermedades tropicales. Tomar medidas colectivas a tiempo para evitar lo peor significa recompensar acciones sustentables, castigar a los que contaminan y felicitar públicamente a aquellos que tratan de proteger el ambiente, son medidas que favorecen al medio ambiente y que todos y todas podemos propiciar que se lleven a cabo. Las personas deben estar bien informadas de los peligros que supone el cambio climático. “La gente no actúa con racionalidad, ni siquiera para proteger sus propios intereses”, concluyó Cuesta. La prensa tiene un papel importante que desempeñar, no sólo informando de los graves peligros que conlleva el cambio climático sino mejorando la reputación de aquellos que abordan el problema. "Todavía no hay un liderazgo firme en cuestiones climáticas por parte de intereses filántropos, empresariales y de los medios de comunicación", remarcó Adolfo Maldonado de Acción Ecológica. Página de internetPuesto en el sitio CILA - Agosto 25 2008 Última Actualización - Septiembre 15 2008 |
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