Michi Ebata, Valeria Izzi, Alexandra Lenton, Eno Ngjela, Peter Sampson - United Nations Development Programme
Apartes de la Introducción:
"El panel de alto nivel de la Naciones Unidas sobre Amenazas, Retos y Cambio se refiere a la juventud como una amenaza potencial para la seguridad y afirma que ‘el incremento de la población joven’ –en combinación con el desempleo, la urbanización y otros factores- puede llevar a violencia. Como el número de personas jóvenes está aumentando, y se enfrentan a un entorno con pocas oportunidades de educación, desempleo, la crisis del VIH/SIDA, guerra y otras formas de violencia, hay una creciente preocupación, aun alarma, acerca de la ‘juventud’ y de las condiciones que podrían fomentar su participación en la perpetuación de la violencia e impedirían la consolidación de la paz y el desarrollo.
La mayoría de los análisis de conflictos en diferentes partes del mundo están empezando a identificar el ‘factor juventud’ como un elemento clave en la generación o perpetuación de la violencia. Esta tendencia a menudo lleva a que se ignore la contribución positiva de los jóvenes a la sociedad, incluyendo su papel potencial en el mantenimiento del tejido social y en la promoción de la paz.
Entender la participación de la juventud en conflictos violentos requiere un marco de referencia que refleje las complejidades de la transición a la edad adulta, en sociedades que se encuentran bajo presión. El tema ‘juventud y conflicto violento’ va más allá de la juventud misma: es una reflexión sobre -y al mismo tiempo una profundización- una crisis social más amplia. Tratar de entender la intersección entre juventud y conflicto violento es una forma de re-examinar las sociedades y los procesos de desarrollo.
Este análisis explora la intersección entre juventud y conflicto violento, con la idea de mejorar las políticas y de servir como guía para el diseño de programas. Con este fin, el análisis:
- Identifica los temas, preguntas y dilemas centrales relacionados con la juventud y el conflicto violento.
- Explora cómo el tema de juventud y conflicto violento es enfocado hoy en el marco de políticas relevantes.
- Da una visión global de los programas actuales diseñados por UNDP y otros actores internacionales claves.
El documento incluye una serie de ejemplos, que ilustran diferentes aproximaciones al problema y diferentes áreas de actividad. Sólo toma en consideración respuestas puestas en marcha por actores gubernamentales internacionales, y deja de lado las organizaciones gubernamentales y las no-gubernamentales. Primariamente se trata de una revisión de la literatura especializada, de los marcos de las políticas, y de documentos de los programas, complementada por un período de trabajo de campo en África Occidental (Senegal, Liberia, y Sierra Leona), realizado en febrero 2005. Esta revisión no es ni un catálogo exhaustivo de programas, ni un compendio de buenas prácticas, ni se intenta en ella evaluar el impacto de los programas. Se trata más bien de llamar la atención hacia algunos de los interrogantes y temas centrales, como un primer paso hacia el diseño de unas directrices para el diseño de políticas y de programas.
El texto está dividido en 5 capítulos:
- Capítulo 2 (Revisión de la literatura) explora el factor juventud en los conflictos violentos, con base en la literatura académica y otra literatura especializada. El capítulo se inicia con la deconstrucción de la noción de juventud, dándole una dimensión particular a su dimensión de género. Continúa con la exploración de las principales teorías relacionadas con juventud y conflicto violento, concentrándose en particular en las teorías que identifican una subyacente ‘crisis de juventud’ como una explicación del comportamiento violento de la juventud. A continuación, busca analizar el concepto de crisis de juventud, su significado y los supuestos en que se basa. En el capítulo se afirma que las respuestas de los jóvenes a la crisis no son necesariamente violentas, y analiza dos de estas respuestas no-violentas, la migración y la participación en movimientos religiosos.
- El capítulo 3 (Análisis de los marcos de las políticas) da una visión de conjunto de las políticas actuales relacionadas con este tema. En particular, examina tres ‘agendas’ supuestamente separadas: la agenda de prevención del conflicto, la agenda de la juventud, y la agenda del desarrollo. El capítulo destaca la ausencia, hasta la fecha, de un marco político específico, que explique la intersección entre juventud y el conflicto violento.
- El capítulo 4 (Revisión de los programas de UNDP para la juventud) ofrece un mapa preliminar de los programas y proyectos de UNDP dirigidos a la juventud, tanto a nivel de países como a nivel regional. Así, nos ofrece una amplia evidencia de que las oficinas nacionales del UNDP están implementando un amplio rango de actividades para fortalecer la participación de los jóvenes en los procesos de desarrollo. El capítulo concluye proponiendo algunas preguntas clave para su análisis.
- En el capítulo 5 (Revisión de los programas de agencias de las Naciones Unidas y de otras organizaciones, dirigidos a la juventud) se hace inicialmente una revisión de los programas dirigidos a la juventud, puestos en marcha por diferentes actores, tanto dentro como fuera del sistema de las Naciones Unidas. El capítulo describe la lógica detrás de ellos, sus estrategias, y los resultados de su trabajo, y destaca ejemplos específicos de programas. Al enfocarse en los esfuerzos realizados en África Occidental, nos da una perspectiva regional, producto de las visitas de campo realizadas a las agencias que operan en el Senegal, Liberia y Sierra Leona. Se comparten también las lecciones que deben aprenderse de ellos.
- El Capítulo 6 (Conclusiones y recomendaciones sobre el camino a seguir) reúne los principales hallazgos de las investigaciones presentadas en los capítulos anteriores. Después de discutir unas conclusiones tentativas, y sus implicaciones para las políticas y los programas, propone algunas ideas para crear un nuevo marco, desde el cual enfrentar los retos planteados por la juventud y el conflicto violento, y ofrece recomendaciones específicas para establecer una agenda y una programación.
De las Conclusiones y Recomendaciones sobre el camino a seguir:
"Este análisis tenía como objetivo tener una mejor comprensión de las relaciones entre juventud y conflicto violento, y ordenar los tipos de estrategias y programas puestos en marcha por UNDP, agencias de UN y otros. Lo que emerge claramente es que el ‘problema’ de la juventud y el conflicto violento preocupa seriamente a varios actores internacionales, y esto a llevado a una gran cantidad de respuestas diferentes.
Sin embargo, como se describe en el capítulo 3, no existe un marco de referencia para el tema de juventud y conflicto violento, que refleja una falta de consenso sobre cómo entender este problema. Los supuestos sobre los que se basan los marcos de referencia de las políticas y programas existentes son frecuentemente deterministas (particularmente la idea de que el conflicto es determinado por un pequeño número de factores, como por ejemplo el desempleo entre los jóvenes y a demographic ‘youth bulge’). Las dinámicas que generan los conflictos violentos son más complejas y menos automáticas.
UNDP y los otros actores en el sistema de Naciones Unidas, conjuntamente con los donantes, han estado tratando de enfrentar algunos de los retos de la situación de la juventud. Las actividades han comprendido medidas de educación tanto tradicionales como especiales, voluntariados, y capacitación en paz, lo mismo que esquemas de empleo para la juventud y para la reintegración de excombatientes. En su gran mayoría, estas iniciativas han sido a pequeña escala, limitadas en el tiempo, y de bajo presupuesto.
Se necesita con urgencia un marco de referencia más amplio. Sobre todo, un marco de referencia para juventud y conflicto violento debería hacer énfasis en la importancia de ‘no hacer daño’. Esto requiere una definición y caracterización precisa de la gente joven y su relación con el conflicto violento. Las agencias deberían ser realistas y evitar generar falsas expectativas de que la situación de la juventud va a mejorar en gran medida debido a los programas de desarrollo solamente. En lugar de intervenciones ad hoc, de pequeño nivel, con grandes ambiciones, se necesita un marco de referencia holístico y crosscutting, que refleje la importancia de tomar en cuenta la necesidad de trabajar en diferentes niveles de la sociedad (individual, hogar, comunidad), y que vincule los programas dirigidos directamente a la juventud con aquellos que la benefician indirectamente.
Más aun, un nuevo marco de referencia debe hacer más énfasis en los problemas sociales y económicos que la juventud enfrenta, en vez de asumir que los jóvenes mismos son el problema. El ampliamente aceptado énfasis en capacitación es importante, como lo es la generación de empleo a través de los sectores público y privado, y el desarrollo entre los jóvenes que están por fuera de las escuelas o de la economía formal, de la capacidad de crear empresas. Sin embargo, el problema del empleo para los jóvenes va más allá de crear empleos; toca el problema fundamental y challenging de cómo establecer economías funcionales, para promover y redistribuir el crecimiento y generarle ingresos al gobierno. Para enfrentar seriamente el problema del empleo de los jóvenes, la capacitación debe ir acompañada de regulaciones e incentivos estatales que favorezcan el empleo de los jóvenes, e incrementen la inversión internacional, y un entorno macroeconómico mejorado.
Finalmente, un nuevo marco de referencia debe tomar en cuenta la necesidad de que el diseño e implementación de los programas deben ser específicos para cada contexto. Aunque los programas pueden sacar provecho de las lecciones aprendidas en otras partes del mundo, no hay estrategias o metodologías que sean aplicables universalmente a los retos que enfrenta la juventud. La medida crítica del éxito para todo programa para jóvenes es cómo enfrenta el programa la realidad específica de ellos, dentro de cada país. En las etapas preparatorias, la evaluación de las necesidades deberá partir década situación, ser específica para cada edad, y participativa, y debe investigar la resourcefulness de los jóvenes. Deberá contarse con los mecanismos de coping que las personas jóvenes desarrollan durante emergencias y en los períodos posteriores al conflicto.
Disponer de buena información al centrarse en el problema de la juventud y su relación con el conflicto violento, nos permite pensar en forma diferente acerca del desarrollo. Nos recuerda que la transición de la niñez a través de la experiencia de la adolescencia, para convertirse en adulto, es crítica para las estructuras familiares, comunitarias y políticas que sirven de soporte a la sociedad. Esto significa que debemos repensar el desarrollo y la transformación de la sociedad a través de los procesos por los cual los niños se convierten en jóvenes y los jóvenes en adultos, y la edad adulta alcanza su plena realización. Desarrollar un marco de referencia para entender la relación juventud y conflicto violento es útil para la prevención de conflictos, pero es aun más importante dada su potencial contribución al desarrollo y la construcción de una paz durable”.