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Calificación promedio: no presentaron puntuaciones
Autor: Alberto Villar Campos Correo electrónico: País: Peru Experiencia periodistica: 5 Breve CV: Alberto Villar Campos nació en Lima, Perú, en noviembre de 1981, y tiene 26 años. Actualmente escribe para la sección de noticias locales del diario El Comercio, donde empezó a trabajar en el 2005 redactando artículos, crónicas e informes para la sección cultural. Ejerce el periodismo desde el 2003. Es bachiller en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de San Martín de Porres, de donde egresó a finales del 2004. Su especialidad son las crónicas policiales –las que publica una vez por semana en el diario– y los reportajes sobre la ciudad. El año pasado, obtuvo dos premios Padre Urías (galardones que entrega anualmente el diario El Comercio a sus mejores periodistas) en las categorías Mejor cobertura noticiosa del día, por la cobertura del desalojo policial de un inmenso mercado de la ciudad tomado a la fuerza durante años por comerciantes; y Mejor cobertura especial, por la cobertura del terremoto de 7,9 grados que remeció a Lima y otras ciudades del sur del Perú el 15 de agosto del 2007. Subtítulo: La zona roja - según INDECI – se ubica en el cercado. Allí viven unas 6 mil personas. Norma de Concejo de Lima prohibió viviendas allí en mayo del 2007 Tema: Prevención de desastres en la ribera del Río Rímac Género periodístico: Reportaje Sección donde se publicó: Lima Fecha de Publicación: 14/04/2008 Sinopsis: La margen izquierda del Río Rímac, entre el Puente del Ejército y el límite con el Callao, en el Cercado de Lima, posee el mayor riesgo de desmoronamiento de todo el río y es una bomba de tiempo desde hace varios años. El Instituto Nacional de Defensa Civil ha advertido que, desde el 2001, esta zona está cada vez más inestable por la fuerza del río, la humedad, los sismos constantes y la falta de construcciones estables. Actualmente, entre 5 mil y 6 mil personas viven allí, pero ninguna de ellas ha formalizado ante la Municipalidad de Lima las propiedades donde viven. Copie aquí texto completo: No existe plan de reubicación de zona en alto riesgo en ribera del Río Rímac Hoy, nada parece hablar más del río Rímac que sus casas que dibujan ángulos mortales en el viejo horizonte limeño, o el hedor que brota de los tubos de desagüe anclados como fuere en el acantilado, o, sobre todo, la terquedad de quienes aún le dan la cara a la muerte como si con hacerlo se sacaran la lotería. Jackeline Márquez (Avenida del Trabajo 252) se baña a diario en una ducha que golpea con rabia el precipicio. Sabe que, estando a solo metros de la casa donde hace más de una semana murió John Garay, ella, su esposo y sus dos hijos pueden correr la misma suerte pronto: una parte de su patio, que da al acantilado, desapareció también aquella vez. "Compramos esta casa hace cuatro años --cuenta--. No queríamos pagar más alquiler, pero no pensamos que el río se la llevaría tan rápido". Aquí, en el asentamiento 1 de Mayo, en el Cercado de Lima, el tiempo y la tierra del acantilado del Rímac recorren una misma distancia: la de la vulnerabilidad y del peligro. ZONA DE ALTO RIESGO Desde 1940, cuando empezó la historia de la invasión de este acantilado (usado por décadas como relleno sanitario), muchas cosas cambiaron: la población tugurizó sin clemencia los cientos de casas que se ubican a lo largo de su margen izquierda, los improvisados tubos de desagüe se han apoderado del paisaje del precipicio y no pocos han optado por las paredes de cemento y ladrillo en vez de las de adobe. Lo que no ha cambiado, sin embargo, es la irreprimible furia de la naturaleza, las advertencias de que ese terreno se puede venir abajo en un segundo o el que parece ser el sello de cada nueva gestión edilicia: la promesa de la reubicación. James Atkins, director regional de Lima y Callao de Defensa Civil, advierte que la margen izquierda del Rímac, entre el Puente del Ejército y el límite con el Callao, en el Cercado, posee el mayor riesgo de desmoronamiento de todo el río. "Desde el 2001 se hacen estudios, y la conclusión es que esta zona está cada vez más inestable por la fuerza del río, la humedad, los sismos constantes y la falta de construcciones estables", agrega. Actualmente, entre 5 mil y 6 mil personas viven allí. A ello se suma el hecho de que el terreno no haya contado con formalización alguna de propiedades por parte de la Municipalidad de Lima. Samuel Yáñez, director del Centro de Investigación, Documentación y Asesoría Poblacional (Cidap), afirma que, a la fecha, son más de diez los asentamientos y cooperativas ubicados en esta faja marginal. RAZONES PARA NO QUEDARSE "Llevamos más de 60 años aquí y nadie se ha interesado por nosotros", dice Ana Ordóñez, presidenta de la Asociación 1 de Mayo, quien, junto con otros pobladores, critica que el pago de autoavalúo y arbitrios que hacen al concejo limeño no se refleje en acciones para resolver la problemática. Esta, sin embargo, tiene que ver también con ellos. Víctor Amado Briceño vive en la Avenida del Trabajo, en una casa de tres pisos que exhibe hoy rajaduras diversas producto de los crudos trances de la naturaleza. Él, como otros moradores, dice que su casa (una de las decenas que cuenta con más de un piso) creció proporcionalmente con su familia. "Nuestros hijos necesitan un espacio más cómodo para vivir", argumenta, y, cerca de él, una de sus vecinas se encarga de redondear la idea: "Si morimos, al menos ya nos dimos el gusto de vivir como quisimos". El distrito de San Martín de Porres, con el que el Cercado de Lima comparte la zona de riesgo, ha logrado aminorar en parte los efectos del desmoronamiento progresivo de la ribera. Miguel Mini Mesarina, secretario técnico de Defensa Civil de dicho concejo, explicó que, desde hace más de un año, se han instalado mallas de protección en varias cuadras del malecón Rímac, reforzado, además, la base del acantilado con piedras y restringido el tránsito de vehículos pesados en la zona. PROPUESTAS Y ORDENANZA Pese a haberse cansado ya de oír promesas, César Allende, presidente de la Asociación Vecinal de la Margen Izquierda del Río Rímac (Asovecmirr), señala que los moradores de los asentamientos de la zona roja del Rímac están dispuestos a aceptar una reubicación. Yáñez, no obstante, repara en el principal problema para lograrlo: la Ordenanza 1020, con la que, desde mayo del 2007, la Municipalidad de Lima modificó los usos del suelo del Cercado. En su artículo 6, esta norma señala que, por tratarse de un sector en alto riesgo, en dicha área "no debe permitirse la permanencia de viviendas por representar un peligro para la integridad física de los pobladores" (sic). "La ordenanza prohíbe la ocupación, pero deja un vacío: no plantea soluciones para quienes viven actualmente allí", refiere el especialista. En el 2004, la Asovecmirr entregó un plan al concejo limeño para intentar poner fin a un mal de décadas. La agrupación planteó un censo para identificar la población de la zona, así como tres propuestas de reubicación en predios del Estado dentro del Cercado de Lima. Además solicitaron apoyo técnico y programas especiales de financiamiento de viviendas. ¿Qué ha pasado desde entonces? Mientras José Fernández, subgerente de Defensa Civil del municipio limeño, dijo a este Diario, semanas atrás, que la reubicación sería un premio "para quienes invadieron áreas prohibidas", desde la Gerencia de Desarrollo Urbano de dicha entidad remitieron un breve informe en el que se comunica de un programa para reducir la pobreza y la vulnerabilidad y mejorar las condiciones de salud de la población de la margen izquierda del Rímac. Es decir, todo menos lo que parece realmente necesario y escrito: salir de allí cuanto antes, haciendo cumplir una ordenanza que ellos mismos se encargaron de rubricar. ES NECESARIA UNA REUBICACIÓN COMPLETA James Atkins, director regional de Lima y Callao de Defensa Civil, sostuvo que sería imposible construir una muralla en la zona de alto riesgo del acantilado del río Rímac, comprendido entre el Puente del Ejército y el límite con el Callao. "Los trabajos de estabilización no funcionarían, y los que se podrían hacer serían mínimos y requerirían de despejar, en primer lugar, toda la zona", agregó. Debido a ello, el funcionario consideró necesaria una política de reubicación completa. "No se trata de reubicar a una parte de ellos, cuando se tengan predios, porque esto solo acarrearía que nuevas personas se instalen en su lugar o también que los que se vayan conserven ese terreno y el que les entreguen", dijo. Finalmente, tras indicar que la subgerencia de Defensa Civil de la Municipalidad de Lima inició esta semana un nuevo empadronamiento en la zona, Atkins consideró que debido a los recientes movimientos telúricos en Lima, la caída de las casas ubicadas en la zona de alto riesgo es cada vez más latente. "Un sismo de 6 grados en la escala de Richter podría ser el desencadenante de una tragedia anunciada", refirió. SEPA MÁS. Normas que regulan ocupación de ribera Actualmente tres normas prohíben la ocupación de riberas: la Ley General de Aguas, el Reglamento de Propiedades Marginales y el Decreto 12-94 del Ministerio de Agricultura. La distancia para ocupación de riberas la da la autoridad de aguas de cada provincia. Nombre del medio: El Comercio Tipo de medio: Prensa Dirección del medio de publicación: Jr. Miró Quesada 300, Cercado de Lima Ciudad: Lima País: Peru Teléfono: 00511 3116310 Nombre del Editor: Mariza Zapata Correo electrónico del Editor: Página de internet: |
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