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El papel de la comunicación en la lucha contra la explotación sexual comercial infantil (ESCI)AutorLiliana Burbano-Bonilla
Maria Consuelo Aponte
CV AutorLiliana Burbano-Bonilla está a cargo de las Comunicaciones del Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, IPEC, y Maria Consuelo Aponte es Oficial del Proyecto Tejiendo Redes Contra la Explotación de Niñas, Niños y Adolescentes en Colombia. Fecha2007 Texto CompletoDado el valor que ha obtenido la comunicación y de manera especial los medios de masivos en nuestros días, se concibe que su papel es fundamental en la lucha contra comercio sexual donde se involucra a niños, niñas y adolescentes. En este sentido la comunicación masiva tiene el poder de posicionar temáticas en la agenda pública, así como generar seguimiento y control social por parte de la ciudadanía. Ligado a esto, y teniendo en cuenta la perspectiva social de la comunicación, se debe reconocer que igualmente está llamada a cuestionar a la sociedad frente a condiciones y prácticas inaceptables.
En la lucha contra la explotación sexual comercial, la comunicación se debe concebir como una herramienta imprescindible que genere cuestionamientos y cambios en relación a la vinculación de menores al comercio sexual; un uso adecuado de esta herramienta impactará los imaginarios sobre el comercio sexual de niños, niñas y adolescentes y sobre las peores formas de trabajo infantil.
Específicamente en el caso colombiano, el desarrollo de la política nacional de erradicación del trabajo infantil y la protección del joven trabajador se establecieron 4 líneas de acción dentro de la cuales se cuenta la línea formativa o de transformación de patrones culturales. Esta línea “connota el conjunto de acciones de tipo comunicativo y educativo orientadas a la sensibilización de los actores implicados en la presentación y/o erradicación del fenómeno del trabajo infantil, y a transformar los patrones culturales que legitiman e inducen la problemática.”[1] Teniendo en cuenta este marco de acción, se reconoce que la comunicación debe trascender el límite de lo informativo y debe comprometerse a cuestionar los imaginarios y argumentos que legitiman prácticas inaceptables. La comunicación debe convertirse en el motor que haga surgir siempre la pregunta clave: frente a esta realidad que ahora veo de manera diferente, con nuevos ojos, ¿qué debo hacer para contribuir a su cambio?
Desde este punto de vista se debe reconocer que aparentemente las condiciones sociales y económicas son asumidas como circunstancias naturales que dan pie al surgimiento de estas problemáticas, pero las nociones, imaginarios e ideas construidas socialmente son las que al fin y al cabo generan un mayor peso al sostenimiento de esta realidad. Esto quiere decir que mientras estos últimos se convierten en las causas más notorias, los patrones culturales y las argumentaciones construidas socialmente perpetúan, legitiman y validan esta problemática, aunque muchas veces no se vea como tal.
El diseño de estrategias de comunicación enfocadas a mover el piso que socialmente sostiene las argumentaciones requiere identificar los diferentes actores involucrados en la problemática.
Cuando surge la pregunta a quién hablar y acerca de quién hablar surgen algunas dificultades cuando se decide no hablar de las condiciones que enfrentan menores de 10 años de edad, ya que este tipo de prácticas ya están posicionadas en el imaginario colectivo como prácticas fuera de lo normal. Las prácticas sexuales que involucran a menores de 10 años son consideradas, en términos generales, como sancionables, pero por el contrario, al hablar de las prácticas sexuales en las que se incluye a adolescentes, se empieza a tocar temas con ciertas ambigüedades. La identificación de los diferentes estratos que ocupan los argumentos sociales permitirá que el diseño de estrategias de comunicación privilegie unos mensajes frente a otros que no cumplen una función de llamada a la acción social. En otras palabras, hablar de prácticas que comunicativamente no tocan a la población y que no afectan los discursos cotidianos y las justificaciones sociales no tiene sentido. La comunicación debe enfocarse a desarticular a aquellas ideas que legitiman prácticas inaceptables; la comunicación debe quitarle el piso y evidenciar que socialmente aún son sostenidas. La dificultad en el diseño de mensajes contundentes aparece cuando se hace referencia a un grupo de edad (11- 17 años de edad) con características que no permiten identificarlos claramente como niños. Rasgos iniciales de desarrollo físico como la formación de senos y el bello púbico, entre otros, son algunos de los elementos que proveen elementos adicionales a los discursos de justificación de los explotadores. Los “clientes” se defienden en ideas como que este desarrollo inicial les permite afirmar que estos niños y niñas no se ven como niños, “ya están grandecitos y quieren hacerlo”, “reciben muy buena platica por esto”, además “ellos no lo están haciendo gratis, eso no es explotación, yo les estoy pagado por eso”. Escudan el hecho de pensar que son indefensos en ideas que legitiman su posición como aparentes provocadores de los “clientes”. Teniendo algunos de estos argumentos es indispensable que la comunicación apunte a posicionar el hecho que pagar por tener sexo con menores de edad es siempre la responsabilidad de los adultos, no de los niños, niñas y jóvenes. La comunicación debe enfocarse a posicionar el hecho de que la ESC siempre será explotación. La comunicación debe estar enfocada a cambiar la forma como pensamos sobre la problemática. No solo focalizada en las víctimas y su responsabilidad sino en los explotadores, la permisividad social y la promoción de este tipo de comportamientos desde las relaciones de poder y explotación que se reproducen en otros ámbitos. Finalmente el contexto cultural también contribuye poderosamente en la medida en que “los pobres y más aún si sos niñas deben dedicarse a estas actividades”. Los comentarios que circulan en ambientes íntimos de amigos legitiman las prácticas sexuales en donde se involucra a menores de edad y más aún cuando son niñas, o “pequeñas mujercitas”. Una perspectiva importante en el desarrollo de estrategias de comunicación consiste en hablarle a la sociedad en general a través del diseño de mensajes y piezas que sean emitidos por los medios masivos de comunicación, material que cuestione y confronte las justificaciones y argumentaciones que han sido construidas socialmente. De manera paralela el diseño de las estrategias de comunicación debe dirigir mensajes específicos a públicos como: el sector hotelero, transportadores, taxistas, agencias de viajes, aerolíneas, niños, niñas y jóvenes, maestros, padres de familia, sector judicial, etc.
La comunicación, y más aún aquella que se divulga a través de los medios masivos de comunicación, no puede perder el horizonte por el simple hecho de ser masiva; definitivamente la comunicación es social y como tal debe estar al servicio de la sociedad, debe poner en la agenda pública todas aquellas temáticas que por más evidentes que parecen suelen pasar desapercibidas antes nuestros ojos, o simplemente hemos perdido la sensibilidad para observarla. Los medios tienen el poder de entrar en nuestras casas, en cada uno de sus rincones, los llevamos a donde vamos, interactuamos constantemente con ellos en cada instante; son compañeros inseparables que de alguna manera determinan nuestro comportamiento. Teniendo en cuenta este poder, la comunicación debe llamarnos a actuar, a mirar de manera diferente y, aunque parezca pretencioso, debe abrir ventanas que quiten velos a realidades que hoy en día nos parecen normales en la medida en que interiorizamos, hilamos y tejemos justificaciones y argumentaciones. La comunicación está llamada, y por qué no decirlo obligada a deslegitimar discursos que han validado prácticas que deberían ser sencillamente inaceptables, e injustificables bajo ninguna causa. [1] Plan Nacional de Erradicación de Trabajo Infantil y la Protección del Trabajo Juvenil 2003-2006, pp. 55 ContactoLiliana Burbano-Bonilla
Comunicaciones Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil, IPEC
Organización Internacional del Trabajo (OIT)
Avenida 82 # 12-18 Of 504
Bogotá
Colombia
Tel: (57 1) 6237789 ext 19
Fax: (57 1) 5313871
FuenteInformación enviada a La Iniciativa de Comunicación el 22 de marzo de 2007 Puesto en el sitio CILA - Junio 18 2008 Última Actualización - Junio 18 2008 ¿Qué tan útiles para su trabajo le parecen la información y los contactos en esta página? Envíe sus comentarios (comentarios de otras personas abajo)COMENTARIOS ENVIADOS |
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