RECA introdujo una nueva manera de producir asociativa, sostenible y orgánica, que ha mejorado sustancialmente las condiciones de vida de los pequeños agricultores que allí viven. También contribuyen las actividades en educación, salud y gestión empresarial que realiza el proyecto RECA. Productores que hace unos años apenas sobrevivían cuentan hoy con ingresos superiores al salario mínimo de Brasil.
Al inicio del proyecto y frente a las adversidades y al abandono de las autoridades, los pequeños productores se organizaron entre ellos y con los recolectores de caucho (seringueiros, que históricamente habitaban la región), para desarrollar estrategias que les permitieran mejorar sus ingresos y sus condiciones de vida.
Para mejorar la calidad de vida de las familias agro silvicultoras de la zona, la Asociación de los Pequeños Agricultores promueve la puesta en marcha de sistemas agroforestales, la recuperación de áreas deterioradas, y la capacitación de las comunidades. La asociación genera productos alimenticios para la comercialización en el marco de conservación del medio ambiente a través de los Sistemas Agroforestales (SAF). La producción es orgánica y tiene certificación, lo que le agrega valor y abre nichos de mercado privilegiados. Además de los productos primarios, elaboran jugos concentrados, pulpas, mermeladas, aceites vegetales y manteca de cupuazu (un tipo de nuez), a precios muy convenientes por la industria farmacéutica.
Para coordinar la producción de fruta y las transformaciones a realizarse, los pequeños productores se organizan en grupos por tipo de producto. Cada grupo tiene un coordinador/a que lo representa en la asociación y organiza el trabajo diario.