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Calificación promedio: no presentaron puntuaciones

Autor

Yino Alexander Castellanos Camacho

Experiencia periodistica

4

Breve CV

Profesional en Periodismo, Universidad Central de Colombia

Nombre del medio

NOTICyT

Subtítulo

El estigma del VIH

Tipo de medio

Internet

Dirección del medio de publicación

www.noticyt.org

Tema

La prueba del VIH

Ciudad

Bogotá

Género periodístico

Reportaje

País

Colombia

Sección donde se publicó

Especial NOTICyT

Fecha de Publicación

21/11/2007

Teléfono

3411339

Nombre del Editor

Mara Brugés

Correo electrónico del Editor

Sinopsis

Anticipando las actividades del Día Mundial de la lucha contra el Sida el próximo primero de diciembre, NOTICyT entrega a sus lectores un boletín especial que presenta un panorama general sobre la prueba para diagnosticar la enfermedad. ¿Quiénes deciden practicársela y por qué? ¿Todas las pruebas son de la misma calidad? ¿Cómo convertir la prueba en un instrumento de contención de la epidemia?. Con estos interrogantes, y las respuestas de los expertos, esperamos contribuir a una cultura de la práctica de la prueba que, a su vez, permita avanzar en la no estigmatización de los pacientes y en la contención de la enfermedad

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El estigma del VIH

Dime qué prueba te haces y te diré cómo te trato

En pocos contextos la palabra “prueba” adquiere un sentido tan profundo y real como en el caso de la prueba del Sida. Bien sea por dudas, por trágicas certezas, por ilegales requerimientos laborales, o por la necesidad de continuar un proyecto de vida que incluye la paternidad, las personas que deciden practicársela son aún percibidas socialmente como seres clandestinos que deciden asumir en soledad una verdad que puede ser definitiva para sus vidas.

Camacho NOTICyT En un instante Laura recorrió episodios de su vida. Como si fuera una película se vio desnuda al lado de su compañero acariciando con ternura su cabello. Luego recordó varios momentos de camaradería al lado de su esposo. Imágenes de su vida familiar se mezclaban y confundían tratando de encontrar motivos para no preocuparse. Sí, definitivamente no había por qué preocuparse. Ella no podía estar contagiada del virus del VIH. Simplemente, las recomendaciones de su ginecólogo eran por pura prevención y de todos modos estaban erradas.

Como Laura un 18.4% de las mujeres en edad fértil -entre los 13 y 49 años- que participaron en la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (END) en 2005, coordinada por Profamilia, decidieron hacerse la prueba del VIH Sida. El motivo para Laura fue una recomendación médica. Sin embargo, según Gabriel Ojeda, gerente de investigación de Profamilia, la mayor parte de las mujeres encuestadas, que se la habían practicado, lo hacían porque era un requisito exigido para trabajar, lo cual es ilegal, o para viajar a otro país, “no porque sintieran que se encontraban en un grupo de alto riesgo ya que sólo el 23% se consideraba en tal situación”, puntualizó Ojeda.

Y es que a pesar de las campañas impulsadas por varias instituciones como el Ministerio de la Protección Social y el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH Sida – Onusida, que buscan desterrar de la población la creencia de que el Sida es un problema exclusivo de homosexuales o prostitutas, el contagio en grupos que se consideraban al margen de la infección, como el de las mujeres con pareja estable, se ha incrementado al punto que, según Gina Vargas, coordinadora del Centro para Jóvenes de Profamilia, en algunos lugares de la costa atlántica colombiana la relación de infectados es de un hombre a una mujer, a diferencia de 1994 cuando, de acuerdo con el estudio “Conductas sexuales de la población adulta con respecto al Sida” realizado conjuntamente por el Instituto de Seguros Sociales y Profamilia, 118.093 hombres habían resultado con prueba positiva frente a 3.538 mujeres.

Esta situación ha provocado declaraciones alarmantes como la del Ministro de la Protección Social, Diego Palacio, quién señaló públicamente que en efecto las mujeres “estaban siendo contagiadas por sus maridos”, en clara referencia a la vulnerabilidad de diversos grupos de población que otrora se consideraban inmunes.

Similar opinión tiene el virólogo Manuel Vargas, profesor de la Universidad Nacional de Colombia -sede Bogotá-, y autor del libro Virología Médica, quién le comentó a NOTICyT que “las personas, en general, siguen con la idea primaria de que el Sida es un tema de homosexuales, pero se olvidan de que usted puede ser una ama de casa, que si tiene un esposo promiscuo, es como si usted fuera igualmente promiscua”.

Hoy, según Gabriel Ojeda, se estima que en el país el 1% de la población está infectada, es decir “alrededor de 450 mil personas serían seropositivas, aunque muchas de ellas no lo saben, justamente porque no se han hecho la prueba. Es más, cerca de la mitad de las mujeres encuestadas ni siquiera supo a donde dirigirse para hacérsela”. Asimismo, de acuerdo con Onusida, el 1.2% de madres gestantes dio positivo en la prueba.

Este es un indicador más de la ignorancia que persiste sobre el tema del Sida, sumado a la creencia, propia de muchos jóvenes, “de que el tema no es conmigo, porque yo se con quién me acuesto”, como reseñó Efraín Patiño, asesor de la Clínica del Hombre de Profamilia para la prueba del VIH Sida. Para Patiño es necesario concienciar a las personas de que con una sola relación sin protección basta para ponerse en riesgo. “Incluso cada vez más parejas que deciden ser monógamas se hacen la prueba y si resulta negativa, seis meses después, tras el período de ventana inmunológica (lapso de tiempo, situado entre la infección y la aparición de anticuerpos en el organismo en el que el virus es indetectable), se realizan una segunda prueba y sólo entonces deciden no protegerse.

En todo caso, cuando las personas se someten a la prueba que, según el decreto 1543 debe ser de carácter voluntario, no es fácil manejar la ansiedad y el temor, por esta razón se debe brindar asesoría pre y pos prueba, una práctica que al decir de Gina Vargas no se presta porque en la mayoría de los casos se considera suficiente asesoría la firma del consentimiento informado, un documento en el que la persona certifica que se ha enterado de la naturaleza de la prueba que se va a realizar.

Sin embargo, para Vargas el documento no es suficiente si el individuo no posee la información adecuada. Por otra parte, es fundamental construir un espacio de diálogo individual con la persona, tanto en el momento previo a la prueba como después de la misma, pues al momento de realizársela se le pregunta porqué se ha sentido vulnerable y una vez están los resultados, éstos deben ser entregados por una persona especializada.

“Esta labor de acompañamiento es clave para comprender la nueva situación de salud de la persona y avanzar en la no estigmatización del paciente”, comentó Vargas, quien además explicó que “en la asesoría previa, por ejemplo, el asesor garantiza que la persona va a regresar a recoger la prueba, (según la encuesta END, el 10% no reclama los resultados) y luego de realizársela que, en el caso de ser positiva, va a aceptar y a convivir con la enfermedad con una buena calidad de vida, de ser negativa buscaremos contribuir con la persona para que refuerce su auto cuidado y no asuma riesgos innecesarios”.

Las reacciones frente a los resultados de la prueba suelen ser disímiles. “Así como asesoramos a personas con algún grado de certeza de los resultados, sean estos positivos o negativos, también lo hacemos con personas que entran en crisis ante una prueba positiva, otros que lo niegan rotundamente e incluso algunas personas reaccionan con ira”, explicó Efraín Patiño. “Lo importante es que las personas entiendan y sientan que no van a estar solos en su nueva condición”, agregó el asesor.

En cuanto al perfil de las personas que Patiño atiende, en promedio se realizan unas 200 pruebas mensuales en la Clínica del Hombre, el profesional sostuvo que existen varios grupos; el de las personas que se quieren realizar la prueba por recomendación médica, porque en el trabajo le han pedido la prueba, porque van a salir del país, y en menor número porque sienten que han estado en riesgo. Cada asesoría, de carácter confidencial, puede durar entre 20 minutos y una hora dependiendo del grado de incertidumbre, ansiedad e inquietud que maneje la persona. “De todas formas, el Sida continúa siendo una enfermedad de gran complejidad que desborda los aspectos puramente clínicos y que requiere de un tratamiento especial”, sostuvo Patiño.

La prueba del estigma

“Es preferible morirse de cáncer a morirse de Sida”, aseguró a NOTICyT Martha Gutiérrez, mesera de un concurrido restaurante del sector de la Candelaria en Bogotá. A su hermana le diagnosticaron la enfermedad hace dos años. “En el barrio en el que vivimos en Bosa, a los vecinos les decimos que ella tiene cáncer, para evitar los comentarios”.

Al preguntarle a Martha por los supuestos comentarios que originaría las enfermedad de su hermana respondió que seguramente la tratarían como prostituta y que por ese comportamiento se lo tendría merecido.

Aunque son supuestos los comentarios sobre la enfermedad de la hermana de Martha, Gabriel Ojeda le dijo a NOTICyT que en la END se constató que el 40% de las mujeres no estaría dispuesta a cuidar un enfermo de Sida, así como dos terceras partes de las encuestadas consideró que un paciente de VIH no debería volver a tener sexo jamás y el 41% piensa que una persona con Sida puede ser despedida del trabajo por este motivo.

“Estas cifras revelan el grado de estigmatización que se da con los enfermos y en general con todo lo que tiene que ver con el Sida”, señaló Ojeda. “No es raro entonces que, aún cuando la persona sienta que pudo estar en riesgo y tenga la información sobre la enfermedad, prefiera no hacerse la prueba”, concluyó.

Así, la ignorancia, la mala información, y la estigmatización que pesan sobre la enfermedad conspiran contra la sensibilización de más personas sobre la utilidad de realizarse la prueba del VIH. Aún cuando es claro para Manuel Vargas que también se han dejado de hacer campañas educativas, por lo cual la gente percibe que el Sida es un problema del pasado, y no se hace la prueba.

El docente explicó que si bien hacerse la prueba es necesario si se considera que se ha estado en riesgo, es igualmente importante pensar en un programa de acompañamiento que garantice la calidad del tratamiento para las personas seropositivas, pues uno de los problemas más graves es que se está favoreciendo la resistencia del virus debido a que los tratamientos no son aplicados con rigor y en forma estricta, lo que favorece la rápida mutación del virus. Vargas añadió que “si tenemos por cierto este dato del 1.2%, anualmente hay en Colombia aproximadamente 900 mil nuevas mujeres embarazadas y si a todas ellas se les practica la prueba, tendríamos 1.080 mujeres que saldrían positivas. ¿Cómo las vamos a acompañar? ¿Cómo vamos a evitar que aumenten las probabilidades de infectar al niño a través de la lactancia? ¿Cómo le vamos a garantizar un buen tratamiento, estricto y sostenido en el tiempo hasta que mueran?. Por esto es tan importante crear programas que garanticen los recursos para financiar los tratamientos de estas mujeres y así evitar que el virus cree resistencia”, aseguró.

¿Nuevas pruebas?

En Colombia habitualmente se practica la prueba denominada ELISA, que según la profesora Miriam Navarrete, de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional, “es una prueba de muestreo no sólo para VIH sino para el diagnóstico de otros agentes infecciosos que mide la presencia de una sustancia en el organismo (antígenos o anticuerpos) haciendo uso de una reacción inmunológica”. Esto es, “una prueba indirecta de infección que mide los anticuerpos específicos contra el virus de la inmunodeficiencia humana”, según complementó el profesor Vargas.

Para el diagnóstico del VIH la prueba de ELISA se debe repetir y, en todo caso, confirmar con otra prueba denominada Western Blot, “ésta sólo se realiza si la ELISA sale positiva y permite determinar la reactividad de los anticuerpos, con cada una de las proteínas estructurales del virus”, dijo a NOTICyT la profesora Navarrete.

Sin embargo, aunque la prueba parezca estandarizada, el profesor Vargas explicó que “existen múltiples pruebas cuya calidad depende de los reactivos que miden los anticuerpos y del rigor científico de la casa comercial que la produzca. La calidad de las pruebas debe ser validada en nuestro medio. Para esto se requiere un panel amplio de sueros (muestras de los pacientes) positivos y negativos, y demostrar que es tan buena como las otras que detectan la presencia del antígeno p24, que se encuentra en la fase aguda de la enfermedad, cuando no hay anticuerpos”, indicó.

Según agregó Vargas, a él le han ofrecido validar algunas pruebas rápidas, incluso de saliva, pero cuando la gente que hace el ofrecimiento entiende que debe invertir en al menos 200 sueros con valor de 50 euros cada uno, y demostrar que son mejores que las pruebas de sangre, simplemente se retiran. Y si bien el problema fundamental de la prueba no es su fiabilidad, de acuerdo con la investigadora Navarrete, en Colombia se siguen adelantando estudios para proponer pruebas alternativas que se encuentran en fase de experimentación.

Uno de estos estudios fue adelantado por el Grupo de Física de Bajas Temperaturas de la Universidad del Cauca y permitió, mediante caracterización eléctrica, identificar los cambios provocados por el retrovirus de VIH en el ADN humano. Al respecto, el físico Carlos Andrade, uno de los autores de la investigación, explicó que tras la experimentación con ADN de cuatro pacientes con VIH se constató que mediante la caracterización eléctrica, las curvas de ADN con VIH se alteran cambiando un esquema ordenado y predecible que se observa para ADN Humano sin VIH. Midiendo estos patrones de cambio sería posible detectar la presencia del virus.

Asimismo, con la caracterización de estos cambios eléctricos en el ADN se puede avanzar en la “comprensión de la alteración provocada por el virus en el ADN humano, lo que supondría una detección más cualitativa del VIH basada en la observación de los patrones obtenidos en la curva corriente-voltaje, a través de la introducción de corriente por dos puntas en las fibras de ADN, mientras por los otras dos puntas se mide el voltaje. De esta forma, según Andrade, “una vez implementada esta técnica sería económica y más rápida”, aunque reconoce que la resolución de una prueba biológica es mucho mayor que la de una prueba física.

Sin embargo, “la experimentación continúa con le ánimo de brindar nuevas opciones a las personas que decidan hacerse la prueba del VIH, una prueba que requiere de la solidaridad de la sociedad, si Colombia quiere avanzar tanto en la contención de la enfermedad como en la no estigmatización de los pacientes”, concluyó Gina Vargas.


Puesto en el sitio CILA - Noviembre 27 2007
Última Actualización - Noviembre 29 2007

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