Red-Salud

Red de periodistas, fuentes, medios y organizaciones civiles, comprometidos con la salud en Latinoamérica

Boletines electrónicos

Socios Red-Salud



Calificación promedio: no presentaron puntuaciones

Autor

Clara Pensa

Experiencia periodistica

22

Breve CV

Es periodista especializada en ciencias al obtener una beca de perfeccionamiento en la Fundación Campomar (hoy Instituto Leloir), además de Licenciada en Sociología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Recientemente obtuvo el título de posgrado de Especialista en Planificación y Gestión de la Actividad Periodística de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA) y colabora en “Perfil”, entre otros medios.

Nombre del medio

Perfil

Subtítulo

Tipo de medio

Prensa

Dirección del medio de publicación

Chacabuco 271

Tema

Prueba de VIH

Ciudad

Capital Federal

Género periodístico

Noticia

País

Argentina

Sección donde se publicó

Medicina

Fecha de Publicación

28/10/2007

Teléfono

(54-11) 4341-9010

Nombre del Editor

Luciana Diaz

Correo electrónico del Editor

Sinopsis

La mayoría de los infectados de VIH en la Argentina se enteraron tarde de su situación porque no hicieron uso de las técnicas de detección según el Estudio Nacional sobre la Situación Social de las Personas Viviendo con VIH/Sida, la mayor encuesta por su envergadura realizada en el país desde que se desató la epidemia

Copie aquí texto completo

Estudio nacional de la UBA

TODAVÍA LA GENTE LE ESCAPA AL TEST DE VIH

Aunque la ciencia ofrece técnicas para la detección precoz del VIH, la mayoría de los infectados en la Argentina no las usa y así es como se enteran tarde de que son portadores del virus. Según el Estudio Nacional sobre la Situación Social de las Personas Viviendo con VIH/Sida, la mayor encuesta por su envergadura realizada en el país a 26 años del inicio de la epidemia, un tercio se enteró de que estaba infectado luego de hacerse un chequeo médico. A pesar de las campañas, el preservativo sigue teniendo un bajo nivel de uso, sobre todo entre las mujeres. Opina el líder del estudio.

POCA CONCIENCIA. El sondeo realizado en 841 personas determinó que los afectados se suelen enterar tarde y “de casualidad” que viven con el virus del sida.

De un total de 841 personas con VIH en el país, un tercio se enteró de que convivía con el virus luego de un chequeo, otro tercio al manifestar síntomas y alrededor de un cuarto al internarse o acudir al sistema de salud por otros motivos como donación de sangre o control prenatal, según el Estudio Nacional sobre la Situación Social de las Personas Viviendo con VIH/Sida, el primero por su envergadura realizado en la Argentina a 26 años de la epidemia. “Básicamente, es raro que la gente sepa de manera precoz que vive con VIH. Se suele enterar tarde”, indicó Mario Pecheny, director de este estudio realizado en el marco del proyecto Actividades de Apoyo para la Prevención y Control del VIH/Sida en Argentina, financiado por el Fondo Mundial de Lucha contra el Sida, la Tuberculosis y la Malaria. ¿Algunas razones de esta demora? “Por un lado, permanece el mito de que ‘a mí no me va a pasar’. Otros, en cambio, saben que pueden tener VIH y prefieren no averiguarlo. Sólo acuden con síntomas”, agregó Pecheny, investigador del Conicet en el Instituto Gino Germani de la UBA.

Tampoco faltan los que rehúyen al sistema de salud “porque les resulta expulsivo; por ejemplo, las travestis o los usuarios de drogas que temen terminar presos”, indicó.

País

El mapa nacional muestra diferencias. En la Región Pampeana, Cuyo y Patagonia hay una detección algo más temprana, en comparación con el territorio porteño y del conurbano bonaerense. “Esto está relacionado por donde empezó la epidemia. Al principio, los primeros casos estaban localizados en la Ciudad de Buenos Aires y sus alrededores y la detección era absolutamente tardía porque, además, había poco que hacer”, indicó el especialista. “Ahora –comparó– es crucial saberlo lo más precozmente posible y así mantener un buen estado de salud, amén de cuidarse y cuidar a los demás.”

Al momento de la encuesta, a fines de 2006, todos los consultados estaban en tratamiento o bajo control. Casi el 80% suponía que la vía de transmisión había sido sexual, un 15% por uso inyectable de drogas y un 5% por transfusión.

Más allá de las sospechas, una tercera parte supo que era seropositivo sin que mediara ningún servicio de consejería. “Es muy preocupante que 3 de cada 10 recibieron un resultado de VIH positivo sin una conversación orientadora a cargo de personas entrenadas”, remarcó Pecheny.

Contención

El diagnóstico de la infección del VIH genera una alta vulnerabilidad emocional. “Por ello nos interesó indagar, como indicador extremo, acerca de alguna tentativa de suicidio”, se describe en el estudio coordinado por Hernán Manzelli (CENEP). ¿Los resultados? El 23% de los encuestados tuvo al menos un intento de quitarse la vida, y dos de cada tres lo hicieron a posteriori del diagnóstico. “De ahí la importancia de apuntalar las redes sociales y afectivas, y de que los mensajes preventivos sostengan que, a pesar de todo, se puede vivir un presente y un futuro, como lo hacen miles de personas en nuestro país”, resaltó Pecheny.

Un 2% de la muestra se enteró a la fuerza, sin que se prestara voluntariamente a realizarse el test. “Este porcentaje, si bien bajo, da cuenta de situaciones de inobservancia de la legislación nacional, que estipula la autorización expresa para realizar el análisis”, destaca la investigación. “Debería avanzarse –concluye– en la universalización del test voluntario con consejería antes y después. Pero lo que previene el VIH no es hacerse muchos tests sino emplear el preservativo y en el caso de los usuarios de drogas inyectables, tratar de interrumpir ese uso o reducir los daños que trae el compartir la jeringa.”

EDAD, SEXO Y RELIGIÓN

(Recuadro)

“A grandes rasgos, la mitad de las personas que viven con VIH son pobres. Si bien aumenta la proporción de mujeres infectadas, 2 de cada 3 siguen siendo varones y disminuyó la transmisión vía drogas inyectables. En parte porque los patrones de drogas entre los más pobres son otros como inhalantes o el paco”, describió Mario Pecheny, del Conicet. La edad promedio fue de 37 años en este estudio, aunque hubo casos de 75 años. “El Viagra hace que los mayores retomen su vida romántica y a esas edades suelen no cuidarse”, deslizó. Tras notificarse de convivir con el virus, la mitad de los entrevistados no registró cambios en su fe religiosa, en tanto un 30% declaró ser más creyente que antes. “Esto sugiere que la religión ofrece un marco importante de contención”, subrayaron los autores. Ocho de cada diez cumplen con el tratamiento. “Las personas que se hacen cargo de su enfermedad retoman su vida. A pesar de la pobreza y el desempleo, que se complica con el VIH, la gente sigue para adelante”, remarcaron.

POCO USO DE PRESERVATIVOS

(Recuadro) 

Ellas se cuidan menos que los homosexuales. Las mujeres muestran una menor tendencia a usar siempre preservativo para la mayoría de las prácticas sexuales (entre el 36% al 69%, según sea oral, anal o vaginal) que los gays, bisexuales y travestis (51% al 84%), de acuerdo con la encuesta. “La comunidad gay hace más tiempo que convive con la epidemia y tiene más experiencia, por este motivo se cuida algo más que las mujeres, en quienes también puede haber deseos inconscientes o no de tener hijos”, precisó Mario Pecheny. La idea de “que se acaban” los placeres con el dispositivo sigue estando presente. Los varones heterosexuales argumentan que “es incómodo”; en cambio las mujeres señalan en mayor proporción: “Mi pareja no quiere”. Ellas también expresaron que este tema genera cierta tensión en el vínculo, aspecto poco mencionado por ellos. Por otra parte, también se evidenció la falta de comunicación entre los amantes. “Alrededor del 15% tanto de las mujeres como de los gays, bisexuales y trans, desconocen el estado serológico de su pareja (si está infectado o no), ya sea porque ésta no se hizo el test, o porque nunca hablaron del tema”, indica el estudio.


CÓMO ES LA VIDA DE LOS ADOLESCENTES QUE NACIERON EN EL PAÍS CON EL VIRUS

(nota complementaria)

Ariel Adaszko, del Programa de Antropología y Salud de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, entrevistó a 25 chicos de la primera generación que nació con VIH desde que se desató la epidemia. Miedo a la discriminación y conflictos a la hora de entablar relaciones. Cómo viven el momento de enterarse de su situación.

“Yo no tengo miedo de que me pregunten si tengo o no tengo. Lo que siempre les voy a decir es que no tengo porque después no me gusta que anden hablando de mí”, dijo Rodrigo, de 15 años.

“Rodrigo es una de aquellas personas a quienes los discursos estigmatizantes llamaron ‘víctimas inocentes’ en contraposición a un colectivo de supuestas ‘víctimas culpables’ del que formaban parte su papá y su mamá, fallecidos en 1993 y 1997”, señala el estudio “Secreto e intimidad entre los adolescentes que crecieron viviendo con VIH/sida desde niños”, dirigido por el antropólogo Ariel Adaszko.

“A diferencia de un adulto que se entera en un momento por el resultado de un test, la vida de estos chicos ya estaba organizada en función de atender la enfermedad. Cuando le ‘blanquean’ su estado, en general no los toma por sorpresa (por ahí sí el nombre de la enfermedad). Sentían que algo andaba mal dado que vivían tomando remedios”, precisó Adaszko, del Programa de Antropología y Salud de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, quien entrevistó a 25 chicos de la primera generación de infectados desde que se desató la epidemia.

Ocultamiento

Explicar la causa de tantos controles, internaciones o medicación lleva años en los que son comunes silencios o verdades a medias. Los adultos suelen demorar la “develación” por temor a cómo reaccionarán los chicos, a cómo manejarán el secreto, o en algunos casos por un sentimiento de culpa. “Cuanto más cercano es el vínculo, más cuesta decirlo. El ocultamiento es por miedo a la discriminación, a preservarlo de que lo señalen, y cuando los chicos se enteran de su situación harán lo mismo con sus pares de edad”, indicó el especialista. De los 25 entrevistados, 19 no comentaron a ninguno de sus compañeros del colegio su situación. “En general prima la cautela por el miedo a que los rechacen pero también está el deseo de mostrarse como son. Quieren preservarse pero esto les dificulta tener un grado de compromiso e intimidad con los otros. Una chica decía: mi amiga me cuenta todo y yo no. Sentía que no era recíproca en la confidencia”, relató Adazsko.

Temores

Más allá de amigos y compañeros, todos los que tuvieron novio, pareja sexual o imaginan la situación coincidieron en que no se lo dirían al menos por un tiempo prolongado, básicamente por el miedo al rechazo.

Cada historia es única. Algunos chicos refirieron haber recibido recomendaciones de no decir a nadie que están enfermos ni tomar medicación delante de amigos. Las sensaciones son distintas y cambian. “En la adolescencia se les suele decir que tienen la enfermedad y durante toda la vida van resignificando lo que es vivir con VIH. A los 14 años –ejemplificó Adaszko– muchos todavía no se preguntan si podrán tener hijos o cómo decirlo a la pareja. Es un proceso que varía y nunca está terminado”.

LO PEOR SUELE NO OCURRIR

(recuadro) 

“Los profesionales de la salud insisten que se les diga a los adolescentes la verdad para conseguir adherencia al tratamiento o para tomar decisiones en su vida”, dijo Ariel Adaszko, que entrevistó a 13 varones y 12 mujeres nacidos entre 1987 y 1992 que por lo menos hacía seis meses que sabían el diagnóstico. El 42% había perdido a ambos padres y vivían con sus abuelos; el 28% estaba con uno o ambos papás biológicos; y el resto, con tíos, padres adoptivos, vecinos o en guarda.

“Es habitual que ocurra una crisis ni bien conocen su situación, pero luego logran armar su vida. Al enterarse está la amenaza de la muerte civil porque suelen sentirse condenados a no tener pareja, no conseguir trabajo o ser discriminados, pero no necesariamente ocurre. Y en verdad, luego eso no pasa tal como ellos descubren con el tiempo”, remarcó.

Comentarios

"CÓMO ES LA VIDA DE LOS ADOLESCENTES QUE NACIERON EN EL PAÍS CON EL VIRUS" apareció como nota complementaria de la noticia principal el mismo día y realizada por la misma autora.

http://www.diarioperfil.com.ar/edimp/0202/articulo.php?art=3587&ed=0202


Puesto en el sitio CILA - Noviembre 26 2007
Última Actualización - Diciembre 03 2007