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Niñez y responsabilidad de los mediosCV AutorCecilia von Feilitzen es investigadora del departamento de Periodismo de la Universidad de Estocolmo y Coordinadora Científica del Clearinghouse on Children, Youth and Media. Actualmente desarrolla con Tatiana Merlo Flores, presidenta del Instituto de Investigación en Medios de Argentina, una investigación sobre la creación de indicadores de responsabilidad social en medios de comunicación. Es coordinadora del programa de la UNESCO sobre "Niños, Comunicación y Violencia" de la Universidad de Götemborg, Suecia. FechaAgosto 31, 2007
Texto CompletoThe International Clearinghouse on Children, Youth and Media es una organización financiada por la UNESCO. “Clearinghouse” podría sonar como una palabra extraña, pero significa un centro de conocimiento que reúne información investigativa de todo el mundo. Nosotros producimos folletos, libros y otros materiales que se distribuyen en todo el mundo; también tenemos una página web, en donde se puede averiguar sobre todos estos temas. Nuestro objetivo es mejorar la información sobre la utilización de los medios por parte de los niños.
El punto principal de partida, desde donde desarrollamos todas nuestras actividades es la Convención de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Niños, la cual ha sido ratificada por casi todos los países del mundo.
Para nosotros, algunos artículos son de particular interés, especialmente los artículos 12 y 13. Estos afirman que los niños deben poder explicar su opinión sobre todos los asuntos que los afecten y que deben tener libertad de expresión a través de cualquier medio que escojan.
El artículo 17 también es clave; se refiere a los medios masivos y afirma que los niños deben tener acceso a la información y al material que atañe a su bienestar de fuentes nacionales e internacionales y que a la vez ellos deben ser protegidos de información y material que podría lesionar su bienestar.
En nuestra agencia también tenemos una red mundial muy activa con la participación de universidades, investigadores, profesionales de los medios, estudiantes, profesores, etc.; todos ellos reciben nuestras publicaciones gratuitamente; a cambio, nos interesa recibir sus reportes acerca de lo que esta ocurriendo con los niños y los medios en su país. Mediante estas pequeñas contribuciones, cualquier persona puede hacer que sus actividades y sus practicas sean conocidas por parte de los investigadores en el resto del mundo porque nuestra información se publica en todos los países. Invito a las personas interesadas en unirse a la red a visitar nuestra página web, donde también encontrarán información detallada sobre nuestras diferentes actividades.
Por último, producimos un anuario en el cual abordamos muchos temas: la violencia en los medios, la educación en los medios, la participación de los niños en la televisión y otros medios, juegos de computador, Internet, sexo, pornografía, globalización de los medios, reglamentación, novelas, realities y, por supuesto, la televisión infantil y el uso de los medios por parte de los niños.
Por lo que hemos podido observar desde el Clearinghouse, en términos generales, el escenario que aparece en cuanto a la televisión para la niñez en muchos países es un triste; muchos países no tienen programas de televisión para la niñez y otros países cuentan más que todo con programas importados o dibujos animados.
Naturalmente existen excepciones, hay países en donde la televisión para los niños se clasifica de acuerdo a los diferentes grupos de edades y hay producción propia. También hay compromisos en pro del bienestar de la niñez a través de los medios, como es el caso del Compromiso por una Televisión de Calidad para la Infancia en Colombia.
Yo soy una investigadora universitaria y también he investigado en la Corporación de Difusión de Suecia por muchos años. Realmente es alentador saber que su Compromiso aquí en Colombia hace hincapié en la importancia de la investigación; creo que esta puede ser una ayuda muy valiosa para desarrollar programas de calidad para la niñez.
En este seminario se ha hablado bastante sobre los estándares de calidad; la investigación muestra que muchas veces hay diferentes normas entre los niños y los padres, los críticos y los profesionales de los medios.
Por ejemplo, un estudio holandés hizo investigación con los niños, los productores, las madres y les preguntaron qué era para ellos un buen programa de televisión para la niñez y uno malo. Se emplearon normas o estándares diferentes y los grupos solo coincidieron en siete: que los programas no debían hacer que los niños sintieran temor o contener violencia, que fueran fácilmente comprensibles, que fueran agradables ene l nivel estético, que lograran involucrar a los niños, que fueran divertidos y la presencia de modelos a seguir.
Sin embargo, aunque estos siete estándares fueron los mismos para los diferentes grupos, la categorización fue diferente: mientras que los niños pusieron en primera línea la comprensión, los productores no pensaron mucho en este aspecto; las madres, por su parte, no querían que los niños sintieran temor o se sintieran tristes pero para los productores este tampoco fue el criterio más importante.
Sería excelente que se pudieran realizar este tipo de estudios en diferentes países, pues aportan una base muy buena para debatir que es la calidad en los programas para la niñez.
De gran valor son también los estudios que se han hecho sobre la recepción y la percepción en los niños en cuanto a los programas se refiere; se trata de estudios muy detallados sobre cómo los niños entienden, interpretan, experimentan y se identifican con los personajes en el contenido del programa.
Cuando estuve en la Corporación de Difusión de Suecia en el área de investigación, tanto yo como mis colegas hicimos estudios de cómo los niños reciben los diferentes programas; nosotros utilizamos el método de observación de los niños mientras ven televisión; también hablamos con ellos en diferentes clases de entornos, por ejemplo en el área preescolar y en los hogares. Esta clase de investigación también es muy útil.
Los resultados de diferentes estudios se pueden mezclar o combinar con la visión del productor acerca de cómo van a responder los niños y estos resultados a su vez se puede comparar con las respuestas reales de los niños.
Otra idea que he ensayado y encontrado muy útil, es comparar como los niños y los adultos reciben o interpretan el mismo programa; digo esto porque muchas veces los adultos creen o piensan que los niños no están entendiendo en la misma forma que ellos y que pueden ser influenciados más que ellos, pero esto no es correcto.
En la investigación yo encontré que los niños y los adultos entienden y se ven influenciados en el mismo grado, pero esta influencia la interpretan en forma diferente; así que este tipo de estudio es también muy bueno para discutir las normas y los estándares para la calidad de los programas de televisión para la niñez.
No solo es bueno contar o buscar apoyo en los ratings, porque estos solo miden la cantidad de personas que miran el programa. Pero estos niveles de audiencia hay que combinarlos con otros métodos.
El número de personas que ven un programa tiene que ver con factores como las alternativas en otros canales y las horas en que los programas se trasmiten; así que al hacer esta mezcla de los ratings y los estudios, podemos poner al descubierto mitos o creencias erróneas, como por ejemplo que lo que los niños más prefieren son los dibujos animados. O que sólo les gustan los programas extranjeros.
Lo que hemos encontrado es que cuando los niños tienen la posibilidad de escoger los programas nacionales y los extranjeros, ellos eligen los que se han producido en el país, siempre y cuando tengan una alta calidad; y que escogen los dibujos animados de calidad y rechazan los malos si tienen la posibilidad, al igual que rechazan los programas de personajes reales que son malos.
Por ejemplo, nuestra experiencia en Suecia es que los niños prefieren los buenos programas con personajes reales que los programas malos de dibujos animados.
Los niños se identifican con su cultura local y con la cultura propia, así que la posibilidad de identificación también es un factor importante a tener en cuenta para la creación de personajes y para definir la forma como se muestran.
Muchos estudios de investigación indican que grandes grupos de población no están adecuadamente representados en la mayoría de los programas, por ejemplo las mujeres, las personas pobres, las minorías étnicas, los niños y los viejos o que lo que se muestra de ellos es un estereotipo.
El producto ideal es aquel en el cual todo el público se puede identificar con los personajes y que quieran ser como ellos. Como un niño afroestadounidense dijo: “Los niños se inspiran por lo que ven en la televisión”. Ysi ellos no se ven a sí mismos en la televisión, entonces quieren ser otra persona; así que una televisión de calidad debe mostrar todo tipo de diversidad y no solamente representar a la mayoría de la población.
Esto es fundamental, pues los niños son muy sensibles en cuanto a la forma en que los representan; no les gusta ver en la televisión que hagan de sus comentarios unos chistes; esto puede ser gracioso para los adultos, pero no para los niños. Tampoco les gusta la utilización o el uso de niños muy bonitos para que sea más atrayente el programa para los adultos, ni la presentación de niños en situaciones de mucha pobreza o tristes, si estas descripciones se utilizan para hacer que las personas lloren.
Otras cosas que no le gusta a los niños es que los muestren como seres protegidos, ni que los adultos hablen por ellos; los niños saben exactamente que es lo que quieren: que los dejen hablar por ellos mismos, que sean tratados como pares, en igualdad como todo el mundo, que puedan hablar libremente. Esperan ser considerados como individuos con sus propios pensamientos y sus propias expectativas y preocupaciones; que se reconozca que su experiencia también es valida, pues aunque puede que sean jóvenes, han tenido diversas vivencias.
Algo más que hemos aprendido a través de la experiencia en el Clearinghouse es la importancia de que los niños tengan una participación más activa en la producción de los medios de la que han tenido hasta ahora; a ellos también hay que involucrarlos en el proceso de producción.
En el mundo hay un creciente número de ejemplos donde los niños han participado en la realización en televisión, Internet, video, cine, revistas etc.; las consecuencias son interesantes: en primer lugar los niños sintieron que tenían el poder; también aumentó su auto estima, porque vieron que los escuchaban, que pertenecían a una comunidad y que por lo tanto habían hecho un aporte a su propia cultura.
Estos ejemplos de producción también han demostrado que los niños realmente quieren mostrar sus sueños, que cuando han tenido el tiempo y las posibilidades, a partir de su entorno pueden producir algo acera de su propia cultura e ideales. En este sentido, hacer que los niños participen y entren en los medios para hacer programas, es una forma de fortalecer la identidad cultural. Además, los niños que toman parte de la producción adquieren una comprensión crítica de los medios, pues aprenden que no todo lo que dicen es cierto.
Por otra parte, al ver la realidad desde otro punto de vista, tienen un interés cada vez mayor en la comunidad local y quieren mejorar en su entorno las cosas que no son tan buenas. Así que este es un paso más para aumentar la democracia.
No obstante, es importante recordar que los niños no sólo ven los programas dirigidos a ellos; también ven los programas de los adultos. Datos de investigación en diferentes países lo han comprobado: cuando están pequeños, ven este tipo de programas porque quieren estar con los padres; cuando crecen un poco más, sienten un interés juvenil por los programas de adultos, pues quieren saber qué significa ser mayor, quieren aprender de la vida o qué va a pasar cuando entren en la adolescencia o cuando sean adultos.
Teniendo en mente esto, la televisión y los medios deben tomar la responsabilidad tanto de los programas para los niños, como de los programas para adultos que ven los niños. Proteger a los niños no es un asunto de la responsabilidad de los padres solamente, como los medios muchas veces argumentan; esta responsabilidad debe ser compartida.
Como ustedes probablemente saben, hay varias cartas y declaraciones sobre la calidad en los medios surgidas de cumbres y reuniones internacionales. También hay una mayor conciencia de la importancia de la relación entre los niños y los medios. Sin embargo, en muchos países no hemos tenido mucha acción cuando se clasifican los medios, especialmente cuando se trata de la televisión por satélite, los canales globales y los grandes conglomerados de los medios.
Así que ahora voy a finalizar presentándoles una propuesta de investigación que adelantamos actualmente.
La idea surgió de una investigadora argentina, Tatiana Merlo Flores. Se basa en la creación de indicadores para la responsabilidad social en los medios. Nuestro trabajo preparatorio para esta propuesta se pudo hacer gracias a una beca; después Tatiana presentó la idea en la Quinta Cumbre Mundial de Medios Para la Infancia y la Adolescencia que se celebró en Johannesburgo en marzo de este año. Inicialmente participarán dos países de cada continente. El proyecto tiene tres etapas:
La primera, consiste en aprender acerca del punto de vista de los niños sobre los medios en sus diferentes aspectos, por medio de estudios cuantitativos y cualitativos con niños de diferentes edades.
La segunda etapa está dedicada al desarrollo de indicadores para la creación de un índice de responsabilidad social en los medios. Luego queremos reunirlos hallazgos de la investigación, los artículos de la Convención de las Naciones Unidas sobre la niñez y las declaraciones, documentos y cartas regionales nacionales o internacionales que han sido formuladas en las cumbres mundiales y en otros eventos para tener unos medios con calidad para niños.
En la tercera etapa esperamos negociar con “socios globales compactos” (explicaré esto más adelante) y los interesados de los grandes medios para adoptar el índice que acabo de mencionar; esto incluye a los propietarios, los directores, los consejos nacionales, los patrocinadores, las empresas y en general a todos aquellos que pagan por el contenido de los medios.
Ustedes saben que muchos de los contenidos se adaptan a las políticas de los patrocinadores y de los hombres de negocios o los empresarios, así que es muy importante que los involucremos en esto y que comprendamos que la responsabilidad social corporativa y la responsabilidad social de los medios están interrelacionadas.
Hasta ahora la mayoría de compañías comerciales y productores no han aplicado lo acordado en cartas y declaraciones. Sin embargo, nosotros creemos que las compañías de los medios y los accionistas o interesados en participar en esta iniciativa van a tener una ventaja significativa en el mercado global antes que otras compañías y esto se traducirá en un aumento de la confianza pública en los medios.
Para lograr esto, nos apoyaremos en la propuesta Global Compact, una iniciativa lanzada por Secretario General de las Naciones Unidas Kofi Annan en 1999. A través del poder de la acción colectiva, Global Compact, aspira a lograr la responsabilidad social para que las empresas se vinculen a la solución de los problemas de la globalización; de esta forma el sector privado en asocio con otros actores sociales pueden cumplir con la visión del Secretario General para una economía más responsable y más incluyente.
Global Compact tiene diez principios universales; las empresas que lo suscribieron tienen que comunicar el avance que han logrado cada año y para ayudarles a lograr este objetivo, hay unos indicadores que se les presentan mediante iniciativas independientes, por ejemplo iniciativas para presentación de informes a nivel global.
Cuando examinamos estas iniciativas de Global Compact, vemos que no tienen mucho que ver con los medios de comunicación masivos ni tampoco con los medios de comunicación de alta calidad para los niños. De manera que la idea es llenar esta brecha y crear indicadores apropiados para persuadir a los medios de comunicación y a los interesados de adoptar este índice, para obtener un buen nombre permitiendo así lograr mejores estándares. ContactoCecilia von Feilitzen
Scientific Co-ordinator The International Clearinghouse on Children, Youth and Media Nordicom Universidad de Göteborg E-mail: cecilia.von.feilitzen@sh.se Box 713 SE 405 30 Göteborg, Suecia Tel: +46 31 773 49 53 Fax: +46 31 773 46 55 Reseñas relacionadasFuentePresentación de Cecilia von Feilitzen en TV de Calidad 2007. VI Muestra y Conferencia Internacional. Bogotá, 30 de agosto al 2 de septiembre de 2007. En La Iniciativa de Comunicación desde el 08 de Noviembre de 2007 Actualizado el 08 de Noviembre de 2007 |
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