' Alcoholismo y Sida TRAGO AMARGO Milagros Guada.- Mezcle un poco de juerga con el estado de euforia propio de unos tragos, una buena dosis de inconciencia y de guinda, un portador del VIH. Revuelva sin control ni protección y tome lentamente sus 'sour' consecuencias
Y a la mañana siguiente despertó con algo más que un dolor de cabeza, algo más que una resaca vulgar, incluso, con algo m
ás que un 'ratón' moral. Despertó lleno de incertidumbre y miedo, despertó tratando de hacer una retrospectiva a favor, deseando que no fueran ciertos los flashbacks de aquella noche que a su mente asaltaban, deseando no ser el responsable de tanta irresponsabilidad, de tanta torpeza, también jurando por sobre todas las copas, no volver a entregar su cuerpo y su conciencia al alcohol
En un país como el nuestro, donde el consumo de alcohol es parte integral de la vida sociocultural del venezolano, pues no es considerada una droga o toxina, el 'elixir' que los acompaña bajo cualquier circunstancia o motivo, como: acontecimientos familiares importantes (bodas, cumpleaños, bautizos, funerales), en ocasiones triviales (lavar el automóvil, pintar la casa, etc.) u otros, resulta normal lidiar con la transformación física y psicológica de quienes no caen en las tentaciones de estas bebidas, pero lo que aun cuesta asimilar, ya en total estado de sobriedad y el cuerpo fr
ío, son algunas de las consecuencias que una gran ingesta alcohólica puede dejar. Según un informa publicado en la Revista Panamericana de Salud Pública, Venezuela ocupa el decimoctavo lugar entre los productores mundiales de cerveza y hasta hace poco se encontraba entre los 10 países del mundo con mayor consumo de whisky y champaña. En la actualidad se calcula que 45% de los venezolanos son abstemios y que aproximadamente 600 mil personas (3%) son dependientes del alcohol. Resultados éstos que danzan torpemente con los 3.530.605.000 de bolívares designados para preservativos en la partida presupuestaria del programa nacional de SIDA/ITS 2005 Más allá de la resaca, de los daños hepáticos, psicológicos y morales que pueda causar el alcohol, cuando omite el preservativo, suma el VIH / Sida a la infinita lista de los porque debemos remover muchas veces el trago antes de perder la cordura frente a ellos y ante los que están en nuestro alrededor. Bajo los efectos de
l alcohol, las personas no solo se aventuran en conductas riesgosas, como: sumergirse en playas y piscinas, o conducir vehículos, incluso se exponen a la práctica de relaciones sexuales en total desconocimiento de sus actos, de sus parejas y por supuesto de los métodos de protección.
era positiva, pero solo el resultado de su prueba, pues para él la nueva vida que tenía en frente, con todo lo que conocía, desconocía y lo que tendría que enfrentar, era negativa
Sexo con grado etílico Para comprender porque el consumo de alcohol desencadena y conlleva al ejercicio de la sexualidad, el Dr. Leonel Cruz explicó que a nivel cerebral, esta sustancia actúa principalmente en el lóbulo frontal, trayendo esto como consecuencia inmediata la alteración de las capacidades de juicio y el autocontrol, lo que hace que se modifique la percepción y conductas de la persona. De igual forma se pudo conocer que pequeñas dosis de alcohol (1 a 2 copas), desinhiben y faci
litan las relaciones sociales y es por esto que muchas personas tímidas se valen de esta sustancia, pues se hacen más conversadoras y por instantes logran alejar sus temores a interrelacionarse. Por otra parte, según un artículo publicado en la página web www.sexología.net y discutido con el especialista, el alcohol desencadena en el sexo las siguientes reacciones: El deseo sexual esta estimulado, ambos sexos están más proclives al 'galanteo' y las actitudes seductoras así como la risa surgen con mayor facilidad. En la mayoría de las mujeres facilita la obtención de orgasmos, en otras hay baja de libido, amenorrea e infertilidad. En muchos hombres hay resultados controvertidos. En algunos aumenta la erección y en otros la disminuye. En general hay una demora en obtener la eyaculación que es usada por algunas personas a modo de 'tratamiento', con el agravante de dificultar la obtención y mantenimiento de la erección. A nivel plasmático hay un desce
nso de la testosterona. Algunos autores sitúan el alcohol como la principal causa de impotencia y los actualizados informes del Instituto Kinsey señalan que aproximadamente el 50% de los alcohólicos crónicos presentan bajo apetito sexual y trastornos en la eyaculación. Por otra parte, resultados de un trabajo publicado en el volumen número 2 de la Revista de la Facultad de Medicina de la Universidad Central de Venezuela, buscó determinar la incidencia del consumo de alcohol y su relación con las relaciones sexuales en adolescentes del sexo femenino, realizó encuestas a 331 estudiantes de sexo femenino. El 66,77% de las adolescentes tenía entre 15 y 16 años; el 82,18% de ellas consume alcohol; con inicio precoz (edad media: 12,83 años); el 15,44% tiene problemas por el consumo; el 43,50% refiere tener pareja, de ellas 23% tienen relaciones sexuales después de consumir alcohol. Este trabajo concluyó aseverando que el consumo de alcohol en las adolescentes es alto
, y el inicio precoz de las relaciones sexuales parece estar relacionado al consumo de alcohol. Sin embargo, el estudio anteriormente expuesto es solo una astilla de esta copa, pues son muy pocas las estadísticas (por no decir ninguna) que se manejan con respecto al contagio de VIH tras una ingesta alcohólica, pero es de estos aportes de los que se puede inferir que el alcohol es un factor de riesgo en el contagio de VIH/Sida, ya que bajo su estado se propicia contacto sexual irresponsable. La fiesta del Sida Esta es una fiesta sorpresa a la que posiblemente han asistido en nuestro país alrededor de un 30% de las mujeres infectadas y 35% de los hombres infectados, según datos aportados por el programa VIH/SIDA/ITS (1997), pues es ese el porcentaje de contagio por causas desconocidas, entre las que se cuentan el consumo de drogas no endovenosas como el alcohol. Asimismo en información aportada por la página de la Fundación Daniela Chappard se indica que 90 % de
los seropositivos desconocen que están infectados, quizás también se deba gracias a un festín generoso en alcohol. Andrés (nombre ficticio) beneficiario y ahora parte del equipo de la Fundación Vida Integral, fue uno de los sorprendidos en uno de esos festines. Él al igual que algunos de sus amigos fue invitado a una fiesta y desde ese día es testimonio fiel y vivo de quien cata este trago amargo. '
recuerdo que fui con pocas ganas de ir, pero finalmente me decidí. Estando allá empecé a beber y como no soy de las personas que está acostumbrada a beber, pronto se me fueron notando los tragos. No bastó con beber mucho, además ligué varios tipos de bebidas y bueno
llegó un momento que no supe nada de mí y en ese trance tuve intimidad con un hombre infectado con el virus
' Este joven es homosexual antes de ser infectado, pero no es su condición sexual lo verdaderamente importante en todo este asunto, pues también comentó que durante muchos años antes de
ser contagiado había ejercido su sexualidad con parejas de su mismo sexo, pero en pleno conocimiento de sí y con total precaución. Según lo aprendido, el alcohol afectó al Sistema Nervioso Central de Andrés, aunque quienes lo vieron pensarían que se incrementó su excitación, en realidad se deprimieron muchos de sus centros cerebrales. La sensación de excitación se debió precisamente a que al deprimirse algunos centros cerebrales se redujeron tensiones y las inhibiciones y Andrés experimentó sensaciones expandidas de sociabilidad o euforia. El alcohol interfirió con sus procesos mentales superiores, de modo que la percepción visual se distorsionó, la coordinación motora, el balance, el lenguaje y la visión sufrieron también fuertes deterioros. La gran cantidad ingerida redujo cualquier dolor o molestia corporal y le indujo al sueño, dando así fin a lo que creyó una fiesta e inicio de un vía crucis.'