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Autor
Lina Marcela Caicedo Naranjo
Breve CV
Comunicadora Social y Periodista de la Universidad Externado de Colombia. Especialista en Política Social de la Pontificia Universidad Javeriana. Su desempeño profesional ha girado en torno al cubrimiento de temas relacionados con salud, educación, infancia, género y asuntos laborales. Su carrera comenzó hace 10 años como reportera de televisión en los noticieros: de las 7, 24 horas, Nacional, Noti 8-Señal Colombia, City Tv y Noticias RCN. Actualmente se desempeña como redactora del Periódico Ámbito Médico de Legis S.A.
Subtítulo
Primer camino para su prevención desde la consulta
Dirección del medio de publicación
Tema
Síndrome de Alcoholismo F
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Sinopsis
El diagnóstico de muchos niños lesionados por el alcohol se esconde en el registro de otras patologías como retardo mental, microcefalia, malformaciones, déficit de atención o conducta antisocial. Ll
egó la hora de que los salubristas sepan identificar este síndrome, primera causa prevenible de retardo mental. Lista propuesta de política pública para prevenirlo en la región. Especial de ÁMBITO MÉDICO.
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Primer paso para su prevención desde la consulta Médicos: conozcan el síndrome de alcoholismo fetal El diagnóstico de muchos niños lesionados por el alcohol se esconde en el registro de otras patologías como retardo mental, microcefalia, malformaciones, déficit de atención o conducta antisocial. Llegó la hora de que los salubristas sepan identificar este síndrome, primera causa prevenible de retardo mental. Lista propuesta de política pública para prevenirlo en la región. Especial de ÁMBITO MÉDICO. Lina Caicedo N. Periodista Bogotá.- Hace unos cuantos años llegó al consultorio del médico pediatra José Francisco un niño cuyas características morfológicas y comportamentales llamaron significativamente su atención. La consulta
médica demoró un poco más de lo normal y resultó ser más que caótica
El pequeño presentaba el labio superior liso y delgado y retardo en su crecimiento. Saltaba entre los juguetes, gritaba e impedía que el médico lo tocara. Estas características lo sorprendieron, pues, aunque los niños por lo general no quieren dejarse examinar del pediatra, este caso era diferente. Dicho suceso, con algo de audacia e intuición, lo llevó a hacer uno de los mayores descubrimientos en su práctica. Esas características eran tan solo la punta del iceberg de lo que posteriormente encontró en una poca literatura con el nombre de síndrome de alcoholismo fetal (SAF), una patología que el personal de salud poco conoce y que, por lo tanto, escasamente diagnostica o frecuentemente confunde con otra enfermedad. En aquellos anales, recuerda Francisco, se describía que una mujer embarazada en estado agudo de intoxicación alcohólica puede parir un bebé que huele a alcohol, con altos
niveles de la sustancia en la sangre del cordón umbilical, o con signos de intoxicación: depresión del sistema nervioso central e hipoglucemia. Algunos de estos recién nacidos pueden presentar temblores, dificultad para dormir, llanto excesivo, hipertonía y se sobresaltan de manera exagerada. Los pequeños que sobreviven presentan anormalidades físicas, conductivas y cognitivas que impactan para siempre su vida, según se describía en la literatura. ¿Será que el niño que recibí en consulta puede ser uno de esos casos?, se preguntó el pediatra. La confirmación de su diagnóstico la obtuvo tras preguntarle a la cuidadora del menor el paradero de la mamá del niño, la respuesta fue contundente: la madre lo abandonó porque era alcohólica y durante el embarazo bebió. El equipo investigador de ÁMBITO MÉDICO trató de buscar datos, estadísticas o registros claros sobre estos casos en Colombia, pero solo encontró un vacío profundo frente al tema
¡Lo descono
cemos! SAF en esencia Las investigaciones posteriores describen el SAF como una patología que no tiene cura, pero que es totalmente prevenible con una sola medida: no ingerir alcohol durante el embarazo; una recomendación que ha de ser permanente en la consulta médica. El síndrome se ha descrito en el 40% de los bebés nacidos de mujeres que son alcohólicas o que abusan en forma crónica del licor. En Estados Unidos afecta a los hijos del 10% de las mujeres que consumen entre 1,5 y 8 vasos de licor por semana y 30% al 40% de las que beben más de 8 tragos por semana. El SAF es un síndrome posnatal que se caracteriza por dismorfias notables; los niños que lo padecen suelen presentar características particulares, tales como la fuente de la nariz aplastada, el labio superior muy delgado, los ojos y la cavidad de los mismos reducidos. cabeza pequeña al compararse con el cuerpo. Hay retardo en el crecimiento intrauterino o nacen con peso normal pero no crecen como
debe ser a pesar de una adecuada nutrición. Presentan microcefalia, anormalidades en la génesis del cuerpo calloso y pérdida en los movimientos de los músculos finos.'Por eso la recomendación a los pediatras es llevar un control juicioso del perímetro cefálico y del peso de sus pacientes en cada visita; eso les da una idea del normal crecimiento de los niños', explicó el pediatra venezolano Francisco, durante la última versión del Congreso Colombiano contra el Maltrato Infantil, organizado por la Asociación Afecto. Los menores con este síndrome tienen dificultades comportamentales y de aprendizaje, abstinencia ante los límites sociales y deficiencia escolar. Condiciones que evidentemente se diagnostican ahora con mayor precisión, pero que con frecuencia no se relacionan con el síndrome. El SAF es una de las causas más conocidas de retardo mental y malformaciones congénitas. Si se detecta a tiempo puede prevenirse la primera patología. No es un diagnós
tico fácil 'Muy pocos médicos nos sentimos capacitados para detectarlo', asegura Walter Lambert, miembro del equipo para la protección infantil de la Universidad de Miami. El médico reconoce que en la mayoría de los casos los pediatras no se sienten cómodos al preguntar a las madres de sus pacientes cuánto tomó durante el embarazo, lo que hace pensar que este fenómeno no se diagnostica como debe ser. 'El SAF es un problema pediátrico grave y mucho más frecuente de lo que se supone o se diagnostica', puntualiza. El niño presentará anormalidades faciales, retardo en el desarrollo, compromiso del sistema nervioso central u otra anormalidad conductual no explicable, características claras para un genetista, pero que para el pediatra se pueden tornar difusas. 'Uno tiene que familiarizarse con el síndrome, obviamente, lo primero es sospechar cuando un bebé luce las características morfológicas propias del caso y cuando la madre reconoce que bebió durante el
embarazo', asegura Lambert. Al conocer esto, el médico está en capacidad de hacer un diagnóstico temprano que puede evitar principalmente los problemas de aprendizaje y adaptabilidad social y de esta manera iniciar rápidamente las tareas de apoyo social y terapéuticas que el paciente necesita. Pregunte en la consulta La consulta médica debe ser el principal escenario para prevenir el alcoholismo y sus consecuencias en el feto. El personal de salud debe recomendar siempre a las madres gestantes, en consulta ginecológica o prenatal, evitar el consumo de licor: 'Al médico no debe darle pena ni tedio preguntar en la revisión médica o en la sala de partos sobre la ingesta de alcohol durante el embarazo', manifiesta Francisco. El feto y el alcohol Aproximadamente el 10% de las mujeres en edad fértil son bebedoras con problemas (entre 6 y 7 tragos por día), según los cálculos promedio de los estudios en salud femenina en etapa fértil del mundo. Cuando u
na mujer embarazada ingiere licor este atraviesa la placenta rápidamente y llega al feto. Como el organismo del feto aún es inmaduro, tarda mucho más tiempo en metabolizar la sustancia. Así mismo, se sabe que el alcohol afecta la absorción, metabolismo y excreción de nutrientes, en particular el magnesio, zinc, cobre, hierro, vitaminas B1 y B12, ácido fólico, principalmente durante las primeras 12 semanas de gestación. La ingesta de alcohol por una mujer embarazada, consciente e informada al respecto es una forma de maltrato infantil, según plantean los especialistas, quienes también consideran que el incremento en el mundo de mujeres que beben licor durante el embarazo es el reflejo de que las políticas encaminadas a prevenir el alcoholismo no funcionan y, por lo tanto, es necesaria la implementación de una campaña de prevención. La propuesta médica La formulación de políticas públicas al respecto también constituye una alternativa de prevención.
En ellas debe estar inserta la divulgación de esquemas sencillos de desarrollo infantil al alcance de las madres y la creación de normas que obliguen a los fabricantes de licores a colocar avisos visibles en los envases y en la publicidad sobre riesgo de SAF, en forma similar a las obligaciones que tienen las tabacaleras.La preocupación de un grupo de médicos por la presencia de este síndrome entre la comunidad latina los impulsó a proponer una serie de recomendaciones que propendan educar y capacitar a médicos y pacientes sobre el SAF. En países como el nuestro (Colombia), donde no existen los mecanismos suficientes para prevenir esta patología, los adolescentes (uno de los mayores grupos poblacionales consumidores de alcohol y con embarazos no deseados) están más expuestos a que sus posibles hijos desarrollen el síndrome. Los programas de prevención del alcoholismo y las entidades que trabajan el tema se limitan a la descripción del problema y, cuando logran
establecer acciones, la rehabilitación sin un esquema de seguimiento al paciente una vez sale del centro de resocialización es el común. Incluso los mismos gobiernos invierten en programas y en individuos que nunca logran rehabilitarse, tal y como lo afirma el doctor Lambert, quien describe de esta forma lo que sucede en Estados Unidos con algunos de estos programas en casos de drogadicción. La formulación y puesta en marcha de políticas públicas incluye el trabajo con organismos no gubernamentales y medios de comunicación que permitan impactar en la educación formal y no formal a través de la aplicación de talleres, cursos preconyugales y prenatales, así como el fortalecimiento, e incluso renovación, de las estrategias de orientación y asesoría individual. Es necesario, como explica Francisco, mantener campañas contra el alcohol, informar a la comunidad sobre el síndrome y capacitar al personal médico, incluso desde la academia. La creación de slogans, c
omo: 'Si puedes quedar embarazada que no se te ocurra tomar alcohol', es otra alternativa propuesta por estos especialistas. Incluir el tema en los programas docentes, desde preescolar hasta posgrado, elaborar afiches divulgativos para fijarlos en sitios públicos y establecer la obligatoriedad de consultas de desarrollo infantil para los niños con desarrollo deficiente de la región, así como la accesibilidad y disponibilidad de métodos anticonceptivos para todas las mujeres en edad reproductiva son otras recomendaciones que los médicos impulsan en su estrategia por visibilizar este síndrome. Pero la mayor obligación del médico es procurar que en su consulta las madres reciban la información suficiente para ser conscientes de que beber licor durante la gestación es un atentado contra sus hijos y contra ellas mismas. Los estudios En la Universidad de Washington en Seattle se realizó un estudio de seguimiento de un grupo de niños de clase media hasta la eda
d de 14 años. Sus madres habían ingerido tres o más bebidas alcohólicas por día durante el embarazo. A los 4 años de edad, frente a las pruebas de inteligencia, obtuvieron cinco puntos menos que el promedio correspondiente a todos los niños estudiados. Los niños desde los 7 hasta los 14 años de edad nacidos de madres que bebían cantidades moderadas de licor presentaron problemas de aprendizaje. En Francia (1995) se comprobó que niños de 4 años y medio de edad nacidos de madres que habían consumido aproximadamente tres bebidas alcohólicas diarias obtuvieron siete puntos menos en pruebas de inteligencia que los niños de madres que bebían menos cantidad.
Puesto en el sitio CILA - Febrero 02 2006
Última Actualización - Octubre 09 2007
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