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Autor
Juan Carlos Rivera Quintana
Breve CV
'Lic. en Periodismo por la Universidad de la Habana, 1983. Reside en Buenos Aires, Argentina. Se desempeña como periodista y taquígrafo de la Oficina de Comunicación Social de la Presidencia de la Nación y trabaja como colaborador principal de las Revistas 'Ahora, la Salud' y 'Profesión Salud'. Colabora con la revista Rumbos, de La Nación e imparte clases a estudiantes de periodismo en la Escuela Cìrculo de la Prensa, de Buenos Aires (Argentina).'
Nombre del medio
Revista Ahora, la Salud, Editorial Biotecnológica
Dirección del medio de publicación
Correo electrónico del Editor
Sinopsis
El reportaje trata sobre el tema del alcoholismo y sus repercusiones negativas para la salud. Tambièn alude a los efectos sociales y para la salud, del binomio alcohol y drogas.
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Alcoholismo ¡Lo que importa no es la cerveza! Por encima de los 15 años, entre el 70 y el 80 por ciento de las personas toman
alcohol, según estimaciones de la OMS. Entre un 10 y un15 por ciento de ellos, comienzan un proceso patológico de sujeción a la bebida y a otras y a otras sustancias psicoactivas. Por: Juan Carlos Rivera Quintana De la Redacción de Ahora, la Salud Un conocido y reiterado comercial televisivo pone en boca de un achispado anciano un slogan que parece haberse instalado en el imaginario social de muchos argentinos. En medio de una 'festichola', que más bien recuerda las orgiásticas noches del Dios Baco, en la antigua Roma, el entusiasta viejito grita: '¡Lo que importa es la cerveza!', y empina el codo hasta caer de bruces, sin aliento. Y sí, al parecer, el lema comienza a calar profundo en la mente de los argentinos, a juzgar por las cifras de alcoholismo en nuestro país. En honor a la verdad, el consumo de alcohol está ampliamente diseminado en casi todos los países del mundo y forma parte de las ritualidades sociales de los encuentros. Según estadísticas de la
OMS, por encima de los 15 años, entre el 70 y el 80 por ciento de las personas toma alcohol. Sólo que unos lo hacen con moderación, en algunas ceremonias y festividades sociales, y otros lo convierten en centro de su vida, en una adicción, con el propósito de 'remediar algo en sus existencias'. En esos grupos que beben compulsivamente, entre un 10 y un 15 por ciento de las personas, comienza un proceso patológico de adicción a la bebida, sea cual fuere, que empieza por deteriorarle la salud y continúa con la pérdida de los afectos familiares, el trabajo y el lugar social. En ese camino declinante se cae hasta el problemas de disfunción sexual, violencia doméstica, deterioro cognitivo, accidentes de tránsito y hasta otras adicciones tan terribles como las fármacodependencias o la drogadicción con sustancias psicoactivas. Las estadísticas de las Unidades de Intervención en Crisis, en las clínicas psiquiátricas, exponen que por cada alcohólico dependiente se
estiman cuatro miembros de la familia directamente perjudicados y lesionados física y psíquicamente. Sin dudas, el alcoholismo afecta a todos los estadios sociales, a todas las culturas y no conoce grupos resistentes. Hay que partir para analizar el tema de que el alcoholismo es una patología, y por ello precisa tratamiento médico, desintoxicación en unidades habilitadas para ello. Este guarda relación, según los especialistas, con la búsqueda de los afectos farmacológicos para alterar y mejorar el estado de ánimo o el comportamiento. La respuesta al por qué hay seres humanos que comienzan a tomar con moderación y terminan por volverse dependientes no se tiene aún. Los psiquiatras suelen relacionar esta sumisión con una mezcla de factores genéticos, psicológicos, sociales y familiares; con crisis coyunturales en la vida de las personas, con frustraciones, dudas y temores. Lo peor de todo este fenómeno es que está calando hondo entre los más jóvenes y ado
lescentes. Sus faltas de expectativas sociales, culturales y laborales los lleva por ese camino adictivo. En nuestro país, como en la mayoría, existen los Alcohólicos Anónimos (A.A), una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanzas para resolver un problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo. El único requisito para ser miembro de A.A. como dicen en su página web: www.aa.org.ar - es querer dejar de beber. Para ser miembro de dicha comunidad no se piden honorarios ni cuotas. Ellos se mantienen con sus contribuciones. Su objetivo primordial es mantenerse sobrios y ayudar a los otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad. Tampoco les interesa entrar en controversias ni respaldar causa alguna. Tradicionalmente, sus miembros han cuidado mantenerse en el anonimato, a nivel público y ante los medios de comunicación, pues saben, por experiencias personales, que muchos bebedores con problemas vacilar
Puesto en el sitio CILA - Febrero 02 2006
Última Actualización - Octubre 09 2007
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