Sida: cada vez más pacientes llegan graves Por: Sebastián Agustín La situación en los hospitales se asemeja a la de hace diez años. Son personas que desconocían que estaban infectadas con el HIV o que lo sabían, pero decidieron no seguir el tratamiento En la Capital representan el 30% de los nuevos casos en la población adulta y el 50% entre los niños Según los especialistas, en el resto del país el panorama es similar. La lucha contra el sida es una contienda plagada de avances y retrocesos. Avances son los nuevos medicamentos que confirman que se puede convivir con el HIV; retrocesos son los cada vez más numerosos casos de pacientes que en la Argentina reciben el diagnóstico ya en etapas avanzadas de la enfermedad. Después de una primavera, en el 2000, cuando parecía que los casos graves de sida eran sólo u
na minoría, hoy estamos como en los peores momentos de la epidemia -dijo a LA NACION el doctor Pedro Cahn, jefe del Servicio de Infectología del hospital Fernández-. El 30% de los nuevos infectados que recibimos en el hospital son pacientes que se presentan en una etapa avanzada de la enfermedad. Una situación aún peor se vive en el Hospital Nacional de Pediatría Juan P. Garrahan. Como señala su jefa de infectología, la doctora Rosa Bologna, la mitad de los chicos que vinieron en 2002 y 2003 al hospital a causa del virus del sida -estamos viendo aproximadamente 50 casos nuevos de HIV cada año- llegaron con inmunosupresión o con otros síntomas de la enfermedad. Mientras la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ayer presentó su Reporte de la Salud Mundial 2004 exclusivamente dedicado a la lucha contra el sida, señala la necesidad de que los tratamientos antirretrovirales estén al alcance de aquellas naciones que no pueden afrontar su costo, en la
Argentina, donde el Estado provee gratuitamente los medicamentos para el sida, crece el número de personas con HIV que se enferman por no recibir la medicación. Así, los expertos en infectología se ven obligados nuevamente a enfrentarse con un número creciente de casos avanzados, algo que creían que ya era parte de la historia de este mal. Un paso atrás Al igual que allá por los comienzos de la década del 90, cuando todavía no habían aparecido los cócteles antirretrovirales que transformaron la infección por HIV en una afección crónica, hoy el 15% de las camas de la sala de medicina interna del hospital Fernández están ocupadas por pacientes con sida avanzado. Son dos tipos de pacientes: los que no sabían que eran portadores del HIV y que reciben el diagnóstico cuando llegan al hospital por alguna enfermedad asociada, o los que ya sabían que estaban infectados con el virus, pero que por diversas razones decidieron no tratarse, apuntó el docto
r Cahn. El especialista señaló que éste es el mismo panorama que comentan colegas de otros hospitales del país. Según la doctora Bologna, en el ámbito pediátrico el perfil de los pacientes con HIV que llegan con síntomas al hospital es diferente. La mayor parte de los casos (alrededor del 90%) son de madres que traen a sus hijos sin saber que tienen HIV, e incluso sin saber que ellas mismas están infectadas, explicó. Así como muchas veces no hay diagnóstico precoz de HIV en adultos, como comenta el doctor Cahn, tampoco las madres conocen su diagnóstico ni el de sus hijos, dijo la especialista en infectología pediátrica, y agregó: Lo que observamos en la historia de estos pacientes es que hay muchas consultas previas que podrían haber llevado al diagnóstico, previniendo quizás el contagio madre-hijo, pero estas consultas no han sido jerarquizadas ni por las pacientes ni por sus médicos. Aunque el aumento de la proporción de casos graves de sid
a que reciben los hospitales es preocupante, justo es aclarar que las herramientas con las que cuentan los médicos para hacerles frente no es la misma que hace diez años. La diferencia es que antes estos pacientes se morían irreversiblemente, y hoy muchos pueden ser recuperados con la llamada medicación de rescate, dijo el doctor Cahn. La peor parte, como siempre, la llevan los más pequeños, aquellos que contraen la infección antes de nacer o en el mismo momento del parto, porque es su madre quien no ha accedido a un diagnóstico temprano que permita poner en práctica las terapias preventivas que impiden el contagio madre-hijo del virus del sida. En todos los casos, lo que se pierde es la oportunidad de prevenir una enfermedad que si bien puede ser tratada y transformada en una afección crónica, todavía no es curable y que implica un tratamiento de por vida, concluyó la doctora Bologna. Informe mundial Ayer, en su informe anual, la Organización Mu
ndial de la Salud (OMS) señaló la necesidad de cumplir con las metas propuestas de que en 2005 haya tres millones de personas con HIV de naciones en vías de desarrollo en tratamiento; por ahora, sólo son 400.000. Sin embargo, las perspectivas no son promisorias: ningún país ha cumplido con el 100% de los aportes requeridos.