Para que florezca la vida Por Hilda
Roselló Gómez, de Radio Progreso Uno de los primeros casos de Sida en Cuba en los años 80 ocurrió en el Reparto Bahía, municipio Habana del Este, y como dicen que la vida y la muerte andan de la mano, en el mismo lugar, muy cerca de donde un artista después de viajar a Estados Unidos, había contraído el por entonces desconocido mal, dos niñas, María Elena y Camila jugaban. Dicen que María Elena, en sus juegos infantiles prefería ser la mamá y colocaba almohadas en su vientre para parecerse a la tía Marina. Dicen, que Camila su prima, hacía las veces de partera, porque ella quería sacar los niños de la barriga de mamá. Ambas niñas reproducían fielmente lo que veían cuando acompañaban a Marina cada mes al consultorio del Medico de la Familia. Dicen que todos disfrutaban al ver a las niñas y auguraban madre y profesional felices. Dicen que la vida las llevó de la mano, y Camila fue obstetra y María Elena quedó embarazada provocando la felicidad de
una armoniosa familia que soñaba con crecer. Dicen que apagó la sonrisa de la noticia del embarazo el resultado espantoso de los análisis de sangre que corroboraron el criterio médico de que algo andaba mal. Toda la familia se puso en guardia y consejos por aquí y otros por allá, hasta que médicos y psicólogos sentaron a los padres de ambos y a la pareja, para decir hasta dónde se dan los consejos y qué correspondía decidir sólo al joven matrimonio. Nada, que alejando las pasiones y juntando las razones, los especialistas dejaron que la pareja decidiera, después de las confesiones, el llanto y los perdones por ambas partes, pues, no sólo eran VIH positivos, sino que también era esa la única oportunidad para María Elena de ser madre. La historia tampoco es todo lo fatal o dramática que pudiera ser en cualquier en otro país latinoamericano. Milagritos nació y vive en esta Isla donde la salud pública es gratuita, los niños son considerados príncipes ena
nos, como hace más de un siglo decretó nuestro José Martí, y existe un programa único, que sin distinción de raza, credo o posición socio-económica, atiende a todos los infestados con el virus del VIH-Sida y muy en especial a las embarazadas y niños. A la preciosa bebita de pelo muy negro y ojos de un intenso color verde llenos de vida, la conocí en los brazos de su abuela quien acompañaba su hija a la consulta programada en el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), precisamente cuando buscaba yo a la Dra. Ida González Núñez para profundizar sobre el tratamiento con antirretrovirales en las embarazadas seropositivas. Embarazadas y Sida en Cuba Desde que en 1986 fuera detectado el primer caso de VIH/sida en el país, han elegido el camino de la maternidad más de 80 mujeres seropositivas, y algunas incluso han repetido esa experiencia. Interesada en el tema, consulté un trabajo publicado en la Revista Cubana de Medicina Tropical 2004 por un
equipo de investigadores encabezado por la Doctora Ida González Núñez, Especialista de II Grado en Pediatría, Investigadora Auxiliar y Profesora Instructora del IPK, ese destacado centro del polo científico del oeste de la capital cubana. Sobre las motivaciones para realizar la investigación titulada Terapia antirretroviral en gestantes seropositivas al VIH/SIDA en Cuba, la Dra. González afirmó: Se valoró que cada día aumentan en el mundo, los casos de niños infectados por el VIH por transmisión vertical, de aquí la importancia que tiene el diagnóstico precoz en la embarazada VIH positivas y la administración de antivirales en la etapa prenatal para disminuir la transmisión. Sobre la etapa del embarazo y el nacimiento la Dra. González aclaró: A partir de 1997 en Cuba se comenzó a utilizar AZT como terapia antirretroviral en todas las embarazadas seropositivas al VIH/SIDA, captadas en su área de salud por el médico de familia, desde las 14 sema
nas del embarazo hasta el parto, el cual se les programa por cesárea electiva en frío al término de éste, ya que por el canal del parto el niño puede contraer el Virus. También a los bebés, desde ese año, se les da el AZT en jarabe a partir de las 8 horas de nacidos y durante 6 semanas para disminuir el riesgo de transmisión del VIH. Esos niños, después son estudiados por la consulta externa de Pediatría del Instituto Medicina Tropical Pedro Kourí. Desde que se está administrando la terapia antirretroviral a todas las embarazadas infectadas con el VIH que han ingerido su medicamento correctamente, realizándoles cesárea y suspendiéndoles el pecho al niño, hasta la fecha en que se realizó el estudio, no hubo ningún niño contagiado. No obstante, -recalcó la especialista- debe tenerse presente que, aunque se le administre profilácticamente el AZT a ambos para evitar la transmisión de madre a hijo, cabe la posibilidad que nazca un niño portador del VI
H. Con la seguridad que dan las experiencias vividas durante la investigación a la que nos referimos, y para no crear falsas expectativas con el tratamiento antirretroviral, la Investigadora reafirmó: Se ha observado que esta terapia ha sido bien tolerada tanto por la madre como por el niño y hasta el momento se desconocen los efectos adversos, sin embargo, hay estudios que sugieren que el AZT puede tener efectos tóxicos directos en el desarrollo del embrión del ratón en los primeros estadios del embarazo. Creo que toda mujer tiene el derecho a decidir traer o no un hijo al mundo, las que se han infectado con el VIH en nuestra Patria, también lo tienen. En la investigación realizada que abarcó reitero-, desde el año 1997 hasta el 2002, de las 54 embarazadas estudiadas 10 no tomaron el AZT, unas porque se negaron a hacerlo y otras dijeron se les olvidaba. De ellas nació un niño infectado con el VIH, que además vino al mundo por vía vaginal, o sea que e
stuvo expuesto a doble riesgo y de ahí ese negativo resultado. En países subdesarrollados, más del 95% de la infección por VIH en Pediatría es debido a la transmisión vertical de madre a hijo durante el embarazo, intraparto o a través del pecho. Nuestro estudio demostró la efectividad del esquema que incluye el diagnóstico precoz, tratamiento con AZT, cesárea electiva, y cero lactancia materna. No obstante, debo aclarar que no existe una guía que indique cuál es el mejor régimen terapéutico con antivirales en la mujer embarazada VIH positiva, ni tampoco para las que son intolerantes al AZT. Por eso, la mejor manera de que nazcan niños sanos, con una alta probabilidad de crecer al lado de sus verdaderas madres, es sólo evitando contraer el VIH, cosa que solamente se logra con conductas inteligentes a la hora de decidir formar una familia. El diagnóstico final no puede hacerse, sin embargo, hasta pasados por lo menos 18 meses, período en que los menores
van eliminando los anticuerpos maternos, si no están infectados, y crean los propios. El criterio que se sigue para determinar que un niño está infestado supone la obtención de cuatro pruebas positivas, en este caso 2 Western Blot y 2 Reacción en cadena de la Polimerasa con antígeno P24. La atención y seguimiento a madres y bebés la hacen especialistas del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK), en la capital cubana, donde los pequeños son sometidos a varios chequeos y exámenes. La confirmación de su diagnóstico se hace con estas mismas pruebas a los 18, 24 y 36 meses de nacidos. Aunque se trata de procederes muy caros, el Estado cubano se ocupa de ofrecerles gratuitamente atención sistemática, medicamentos y dieta hipercalórica. Según estimados del IPK, el costo de la atención a un niño seropositivo asciende a 3,430 dólares. Ese cálculo se basa sólo en las consultas pediátricas desde que el niño nace hasta los 18 meses de edad, l
as investigaciones de laboratorio, el consumo de AZT de la madre hasta el momento de la cesárea y de un niño con 3 kilogramos de peso como promedio al nacer. El AZT se está administrando desde 1997 a las madres embarazadas y a partir de entonces no se han detectado casos de transmisión directa, aunque no se descarta pueda ocurrir debido al margen de probabilidad y riesgo real. En el mundo se estima que nacen más de 2,6 millones de niños infectados con el VIH/SIDA y más de 13 millones han quedado huérfanos por el impacto de esa enfermedad. Y como la solidaridad con los hermanos latinoamericanos la tenemos siempre a flor de piel y de labios, le pregunto a la Dra. Ida González, por el esquema de tratamiento para las embarazadas VIH positivas en nuestra región: Estimada Hilda, en América Latina es muy difícil que sigan un esquema único como profilaxis pues para eso tienen que existir programas de prevención y atención, que creo Cuba es el único país subd
esarrollado que tiene un sistema de salud comparable con los países desarrollados. Además hoy en día con el uso de la triterapia eso ha variado mucho. Actualmente a las mujeres que se les administra el AZT solo, son a las vírgenes de tratamiento y si después de estudiadas están muy inmunodeprimidas se les combina con otros antirretrovirales y si estaban tomando triterapia se les mantiene durante el embarazo y si dentro de su combinación no tienen AZT se le sustituye por otro de los antirretrovirales que está tomando o se le agrega al tratamiento. Claro eso en la práctica clínica tiene sus variables porque si no toleran el AZT hay que cambiarlo por otro antirretroviral y también tener en cuenta no administrar aquellos antirretrovirales que pueden ser teratogenicos, o sea, que produce malformaciones congénitas. Con los bellos y cuidados jardines del Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) al frente, me despido de la Dra. Ida González Núñez, quien a s
u vez sonríe al ver entrar con su mamá a otro de esos niños que sin costo alguno para su familia, han sido salvados del SIDA, enfermedad que aquí tiene la cara de la prevención y contra la cual se batalla y trabaja para que florezca la vida.