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Autor
francisco javier sancho más
Breve CV
Profesor comunicación Univ. Autónoma Nicaragua. UNAN. 2001-1004 Columnista y corresponsal El Nuevo Diario, Nicaragua. 2002-2005 Columnista Suple. Cultural Nuevo Amanecer Cultural 2003-2005. Editor Revista Cultural Carátula. www.caratula.net 2004-2005 Responsable Prensa. Médicos sin Fronteras. (actualmente)
Tema
retraso en el tratamiento
Correo electrónico del Editor
Sinopsis
A inicios de año, un paciente de vih-sida, murió en un hospital de Managua en condiciones muy precarias. Consiguió tratamiento de arvs por medio del fondo global, pero muy tarde, debido a una gestión ineficiente del receptor del FG en el país para licitar el tratamiento de arvs. En Nicaragua no hay arvs accesibles. Además, cuando el paciente pidió morir en casa, la ambulancia de la C.roja se negó a trasladarlo,
muestra de lo que queda por recorrer en el país para superar la marginalidad del vih
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¿Por qué murió Edén? Por: Francisco Javier Sancho La mañana del 12 de enero, el joven Edén Agustín González se encontraba a punto de morir. Estaba ingresado en el Hospital Roberto Calderón, las hemorragias que comenzó a sufrir se empezaban a llevar con la sangre su vida. Ya desahuciado por los médicos, la familia del joven expresó el último deseo: que al menos la muerte viniera en el calor de su casa, hallándolos a todos reunidos como cuando se despide a alguien que parte de viaje. Lo único que necesitaban, insisto, lo único que necesitaban era que una ambulancia les hiciera el favor de llevar a Edén a la casa donde estaría la familia dispuesta a no dejarle solo hasta el último aliento, que es lo que la vida permite. Se llamó a la Cruz Roja, y el resto de la historia fue publicada ya en los diarios para escándalo y vergüenza de algunos. Edén era paciente de V
IH. Imagino que entre unos y otros, me refiero a entre unos profesionales de la salud de un centro y los otros de la ambulancia intercambiaron la información de que Edén iba con hemorragias y su sangre llevaba SIDA. Sin dar pie a más explicaciones, los que ocupaban la ambulancia de la Cruz Roja se negaron en rotundo a llevar a Manuel a morir a su casa, por miedo no sabemos si a quedar infectados ellos o la ambulancia. Terrible, ¿no? Hasta aquí más o menos es lo que conocimos de la historia. Luego no se habló más y después el silencio, diluyéndolo todo con el tiempo, la vida sigue, las cosas igual y nada cambia. Lo que no se dijo fue que Edén no murió de SIDA. Lo que tampoco se dijo fue que Edén estaba recibiendo desde hacía muy poco tratamiento antirretroviral como parte del grupo de privilegiados a los que el Fondo Global en Nicaragua por fin estaba comenzando a tratar. El Fondo Global, un esfuerzo interinstitucional de países donantes y países recep
tores, a través de una estructura internacional y nacional muy complicada busca garantizar el tratamiento de las personas viviendo con VIH que lo necesiten en los países en desarrollo, entre los que se encuentra Nicaragua. Es un plan de cinco años y ya estamos comenzando el segundo. Hasta aquí, es ideal, si no fuera porque en Nicaragua, los índices que maneja el Ministerio de Salud son tan irreales como increíbles. Tan sólo hay que mirar las cantidades de personas viviendo con VIH a nuestro alrededor, en Centroamérica (Guatemala, en torno a 75.000; Honduras, 70.000) para comprender que la cantidad de 6.000 personas mostrada por nuestras autoridades en una Nicaragua a la que también atraviesa la carretera panamericana está lejos de ser cierta. Además, se está conociendo que hay un promedio de un paciente al día en Nicaragua que resulta ser seropositivo después de pasar los análisis del sistema público de salud, es decir, éstos sólo son los que van a hacerse
las pruebas. Cuántos otros ni siquiera acuden a los centros de salud más próximos a buscar asesoramiento. Y claro, viendo estos hechos tan tristes como el que le sucedió a Edén con la ineptitud de algunos profesionales de la salud que al joven le tocó padecer, se comprenderá que los pacientes de VIH alberguen el temor a ser rechazados por un sistema que no garantiza que los atenderán eficaz y humanamente. Después del caso de Edén, el Ministerio de Salud deberá realizar un esfuerzo mucho más generoso junto al Fondo Global para demostrar su voluntad real de estar cerca de los pacientes de SIDA, porque ahora mismo, con hechos como éstos, está en entredicho su propia capacidad por no hablar de su profesionalidad. Dicen que hay talleres, y capacitaciones específicas con los trabajadores de la salud sobre la atención a los pacientes de SIDA. Estas capacitaciones, ya se sabe, realizadas con presentaciones en el Power Point de moda, son parte del dinero desembols
ado por el Fondo Global a Nicaragua. Lo que no se entiende es que después de estas capacitaciones y de tantos años hablando de SIDA, todavía en Nicaragua causa miedo decir una cifra real, causa miedo hacer una campaña de prevención también en las escuelas de manera profesional, causa miedo hablar de educación sexual y hasta tratar y tocar a nuestros mismos hermanos nicaragüenses con SIDA. Ya no hay excusa para esto, como tampoco la hay para que de los millones de dólares desembolsados por el Fondo Global se gastaran primeramente en la compra de infraestructura (incluyendo data show y vehículos, imagino) antes que en el tratamiento. Esto me lo cuentan amigos que asisten al Mecanismo Coordinador de País (el grupo que en teoría regula y coordina cómo debe implementarse el Fondo Global en Nicaragua, pero cuyos miembros sufren la desorganización y desinformación por parte de unos pocos). Es decir antes de tratar a los pacientes, garantizaron toda la parafernalia qu
e ronda en las capacitaciones. El objetivo de las mismas es preparar a los grupos profesionales que tienen contacto con pacientes de SIDA y abordarlo como un problema de todos (ya vimos en el caso de Edén, el fracaso de todo esto). El Fondo Global busca tratar a los pacientes de SIDA, Tuberculosis y Malaria. Para ello requiere de una coordinación compleja. Nicaragua optó por solicitar tratamiento para tan sólo 120 pacientes en el primer año, sabiendo que hay muchos más que lo necesitan, y además incluyendo en esta solicitud a unos 20 pacientes que ya recibían tratamiento después de que interpusieran un recurso ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos. De este modo, el Ministerio de Salud se quitó de encima el gasto por el deber de tratarlos y los pasó al Fondo Global. Muchos meses después, algunos, no los 120, sólo alrededor de 67, empezaron a recibir tratamiento. ¿Por qué sólo ellos? Primero por la burocracia oscura que se mueve en la gestión de los
fondos que llegan; segundo porque en lugar de poseer en Nicaragua los instrumentos necesarios para hacer la prueba de Carga Viral, se mandan los exámenes a Guatemala dilatándose en algunos casos hasta 2 ó 3 meses (a esta infraestructura no se le dio prioridad); y tercero, porque el medicamento que se compra para los que lo necesitan es de marca y bajo patente, es decir a un precio muchísimo más caro del que otros países lo están comprando con igual calidad, sólo que eligiendo para ello a los genéricos. Por diferentes motivos, no se hizo el esfuerzo necesario para adquirir medicamentos más baratos y por supuesto esto vendrá a dificultar aún más que en Nicaragua se pueda garantizar tratamiento a las personas que lo necesitan. Si se hubiera gestionado mejor, Edén podría haber recibido el tratamiento mucho antes de lo que lo empezó a recibir. Si se hubiera gestionado mejor, por ejemplo, otro joven de Chinandega que murió recientemente podría haber recibido el
tratamiento a tiempo y no tendría que haber venido a Managua con la carga de la debilidad de su cuerpo, simplemente porque no querían descentralizar el sistema. No hay derecho a que se estén muriendo tantas personas por falta de diligencia, de profesionalidad, de voluntad y por último de humanidad. Edén por fin, según creo, pudo morir en su casa pues otro vehículo lo acabó llevando, un vehículo que no era una ambulancia. Pero lo que lo mató no fue el SIDA. Edén murió porque el tratamiento que empezó a recibir ya llegaba tarde para el estado en el que se encontraba. No ha sido el único desde entonces. Si el Fondo Global no se hace más transparente, integrador y eficaz, estará llegando siempre tarde. Como el mismo Ministerio de Salud sabe muy bien, nunca sabremos cuántas personas viviendo con VIH hay en Nicaragua, porque la muerte nos altera los números constantemente, es decir que no nos deja contar, y siempre tenemos que empezar desde el principio. ¡APÚRE
NSE por favor!, si muere más gente, será por culpa de otras cosas y de otras personas, pero no por culpa del SIDA. Y entonces, quién responderá por ellos.
Comentarios
En el país queda mucho por recorrer para superar las barreras que siguen existiendo en torno al sida: barreras de acceso a medicamentos arvs y barreras de prejuicios y de falta de capacitación en las instancias de salud para abordar el vih-sida.
En La Iniciativa de Comunicación desde el 09 de Octubre de 2007
Actualizado el 09 de Octubre de 2007
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