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Calificación promedio: no presentaron puntuaciones

La experiencia de la Asociación de Comunicadores Sociales Calandria del Perú en la participación de la audiencia para la calidad

Autor

Rosa María Alfaro

CV Autor

Rosa María Alfaro es Licenciada en Educación con estudios de doctorado. Comunicadora en la práctica y la producción intelectual y pública desde hace 30 años. Fundadora de la Asociación de Comunicadores Sociales Calandria. Fundadora de la Veeduría Ciudadana de la Comunicación Social y actual Secretaria Ejecutiva. Autora de libros como: "De la conquista de la ciudad a la apropiación de la palabra", "Una comunicación para otro desarrollo", "Interlocución Radiofónica", "Ciudadanos de a de veras", "Hacia una nueva ley de Telecomunicaciones y más allá de ella" y "Otra Brújula", además de otros libros compartidos. Innumerables artículos en revistas y libros latinoamericanos, peruanos, norteamericanos y europeos. Estudios de opinión pública y cultura política desde la aplicación de encuestas. Consultora nacional e internacional. Desde hace 24 años es docente en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Lima. Actualmente asume la coordinación en la especialidad "Comunicación y desarrollo". Enseñó diez años en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Fecha

Agosto de 2006

Resumen

Presentación realizada por Rosa maría Alfaro en el marco del evento Televisión de Calidad. V Muestra, Seminario y Taller Internacional, realizado del 18 al 22 de agosto de 2006 en Bogotá (Colombia).

Texto Completo

Nosotros hemos hecho tres trabajos sobre niños: el primero fue en el 93 y se llamo algo así como "Seducido por la Tele"; uno segundo que fue "Los Niños Te Ven y... ¿Qué ven?", y este tercero que es "Ampai Tele". Ampai es una palabra que se dice cuando los niños están jugando a las escondidas y el niño encuentra o descubre al otro niño, dice, "Ampai", que quiere decir, "Te vi". En este trabajo el análisis de la programación ha tenido menos énfasis y ha tenido más importancia la recepción.

Antes de plantear cosas más de fondo, quisiera expresarles las conclusiones a las que hemos llegado en este último estudio. Partiendo de esta concepción del niño como un actor, como un sujeto de la comunicación, utilizamos una metodología de juicios infantiles: hicimos 16 juicios con los niños, ocho en la ciudad de Lima, ocho en las ciudades de provincia y generalmente con sectores medios y bajos -porque ustedes saben que en el Perú la clase media es muy pequeña, la clase media alta es sumamente pequeña. Estos juicios están elaborados con una metodología muy precisa para evitar que el niño sea acomplejizado por la presencia del que motiva y por la presencia de los otros niños. Por ejemplo: se comienza no con lo que crítica, sino con lo que le gusta y por qué le gusta. Ellos escriben en tarjeticas, porque solo así se puede evitar que haya un niño que sea el que diga: "Ay si, este es el mejor programa" y todos los demás se inhiban inmediatamente. La parte critica viene después y se termina con sugerencias sobre que tipo de programas tu propones para la televisión.

Ese recorrido metodológico fue muy interesante para conocer más a los niños y una de las cosas que ellos -no solamente los niños con los que hemos trabajado en la investigación, sino en un proyecto educativo- reclaman, que les molesta de los adultos, de la televisión y de la escuela, es que los crean tontos. Me parece que es un mensaje bien importante.

Esta última investigación que realizamos ha llegado a las siguientes conclusiones:

  • Primero, hay una locura mediática, porque la demanda y el consumo de los niños de la televisión ha aumentado en mi país. Antes el promedio era entre tres a cuatro horas diarias, ahora es entre cuatro y cinco, lo cual es altísimo en términos de consumo. Pero curiosamente la producción y la oferta de programas infantiles ha bajado, es decir, ha subido la demanda y ha bajado la oferta. Por ejemplo, programas para adolescentes hay uno solo, programas para niños hay muy pocos y son sumamente estereotipados, no hay producción como la hay en otros países. ¿Qué significa que la demanda crece? Que los niños ya no solo ven programas infantiles, que los niños ven programas de adultos y ha crecido el consumo de programas de adultos. Hay niños en mi país que tiene colegio en las mañanas, y otros tienen colegio en las tardes en el mismo local; lo que sucede entonces, es que los chicos que tienen clases en la tarde, ven hasta las doce de la noche, por lo tanto, el horario familiar planteado en mi país, es simplemente un fracaso. Este fenómeno pasa aparentemente también porque para nuestros medios -que son básicamente privados- el niño ha dejado de ser vetado publicitariamente, porque el empobrecimiento de la clase media y la pobreza que crece no permite que el niño reclame como antes, el niño ni siquiera ahora tiene propina como tenía antes, entonces el niño ya no es un comprador de publicidad.

    Por otro lado, la vida de la escuela en nuestros países es terriblemente autoritaria. Una vez unos generales ecuatorianos casi me pegan porque dije que el problema de la escuela pública no está solo en los docentes, sino en la estructura de la escuela y del aula. Les puse un montón de ejemplos del cuartel, que es exactamente igual, a tal punto que los chicos tocan bandas musicales en las ferias y en las festividades militares, son los únicos ciudadanos que desfilan con la patita en alto y que los aplauden cuando más fachos parecen en su manera de marchar... las filas, la autoridad del maestro, las directivas, los niños están encerrados, desesperados, es formal, es aburrida... Todo eso los hace correr a la televisión: la televisión es su escape, su relajamiento como lo veremos después. Este es un primer absurdo que hay que corregir con una política.

  • La segunda conclusión es que se tiende a ver más televisión para adultos. La familia se convierte en un espacio, en un lugar central del consumo de los niños. Si bien los niños ven tele a las tres y a las cuatro de la tarde, esperan a sus padres para ver televisión con sus padres. Los padres deciden ver programación adulta y se ha convertido en el espacio familiar fundamental, es en el único momento del día en que se ven: cuando están frente a la tele. Se vuelve un espacio riquísimo que el tipo de producción que hacemos no siempre está tomando en cuenta. El escenario cambió, ya no estás frente a niños solos, estas frente a niños con adultos. Las familias están destruídas por tanta discriminación que existe, entonces los padres no están en capacidad de juzgar - ellos tampoco juzgan su propia producción adulta- y no hay orientación. Me parece dificilísimo, algo imposible, pedirle a los padres un espacio casi vacío desde mi punto de vista critico, pero si es un eje organizador del ocio, del ocio de la familia.

    La televisión organiza: antes de la televisión, después de la televisión, durante la televisión -se come durante la televisión!- Está organizando la vida de la familia y eso lo convierte entonces en un compañero de la propia vida familiar. Es tan fuerte esta reubicación que ya no es un agente externo, está internamente en la vida organizativa de la familia y cada vez más del barrio, porque como la violencia crece, los padres le prohiben a los niños salir a la calle, porque la calle, como dijo una vez Martín Barbero, "los miedos están haciendo crecer a los medios" y eso era clarísimo de anotarlo en esta investigación que trabajamos.

    Todo eso nos ha llevado a pedir una sesión con el Consejo Nacional de Radio y Televisión para plantear como redefinir el horario familiar, porque el que existe no funciona. También estamos en búsqueda de comunicación con los anunciantes, para que a partir de ahí podamos conversar con los empresarios... estamos en un plan de búsqueda de soluciones viables.

  • Una tercera conclusión es que los niños atraviesan un conflicto frente a la tele, una especie de conflicto hecho de dualidades. Están fascinados con el lenguaje audiovisual. Yo le contaba a algunas personas que el proyecto que estamos haciendo en las escuelas públicas en la zona de la Sierra de mi país, hay un niño chiquitito - tiene doce años pero parecía de ocho por su tamaño. Está en primero de secundaria y a pesar de que no hay energía eléctrica y no hay televisión en su zona, el niño tenía nociones del lenguaje audiovisual. Es decir: el niño pudo decir que es una toma, que es un corte. Cuando estaban produciendo un pequeño vídeo entre los niños decía: "No, así no, tiene que ser asá" y los chicos discutían diciendo: "no, mejor la cara más cerca". La persona que fue a hacer la capacitación estaba impresionada, porque eran niños ignorantes en términos televisivos.

    Eso nos hace pensar como el lenguaje audiovisual está más allá de la televisión. La televisión lo ha instalado, pero está más allá porque también trasciende en la forma como los dirigentes hablan en sus asambleas, los tipos de carteles que colocan. El lenguaje audiovisual tiene que ver con la cercanía. En mi país, nueve de cada diez niños que terminan la primaria no saben leer, o sea: te leen todo, pero no entienden. Eso te plantea el problema más de fondo y es lo que nosotros estamos promoviendo ahora, ¿Cómo ligar el lenguaje audiovisual a la lecto-escritura?

    Los niños atraviesan esta dualidad: les encanta la televisión por el lenguaje audiovisual, por los cambios, por las imágenes, por los sonidos, por toda esta complejidad, pero son sumamente críticos frente a la televisión, a los programas en concreto. Los chicos son mucho más críticos de lo que a veces los investigadores planteamos. Por ejemplo, hubo una pregunta que les hicimos en la segunda metodología, que fue una especie de consulta a niños y adolescentes. Entre cerca de tres mil niños y adolescentes, era unánime lo siguiente: La pregunta era,
    "¿Usted ve tal programa?"
    Y decían: "Si, si lo veo".
    "¿Cómo te parece?"
    "Ahhhh,..." y empezaban las criticas.
    Cuando se les pregunto: "¿Tu crees que en la televisión aparecen niños pobres?"
    Yo les aseguro que el ochenta por ciento de los investigadores dicen que no, pero los niños dijeron que si aparecían y luego,
    "¿también aparecen los niños ricos?"
    Casi en el mismo porcentaje dijeron que sí
    Entonces tu les preguntabas,
    "¿Y los niños pobres en que programas aparecen?"
    Ahí empezó la diferencia: En noticieros y en Talk Shows.
    ¿Y los niños ricos? En publicidad y en telenovelas
    Cuando les preguntaba, ¿Y cómo aparecen?
    Los niños decían que los niños pobres aparecen como víctimas, como asesinos, como pandilleros,
    ¿Y cómo aparecen los niños ricos?
    Felices y dando su opinión.
    Esto lo han dicho los niños: no hay una oposición entre goce y critica, conviven con eso.

Entonces lo que tenemos que hacer con los niños es que sean críticos. Para nosotros, la respuesta es que los niños sean más propositivos, más exigentes, pero ahí hay un vacío que tenemos que reconocer, que tenemos en nuestros modos no solo de investigar, sino de trabajar la participación con los niños. Este lenguaje audiovisual ha llevado a muchos niños en mi país al lenguaje virtual y a los juegos sobre todo a la parte lúdica en los niños pequeños. Recuerdo que eso lo vi en Filipinas. Yo quería mandar un email a mi casa hace año y me fui a una cabina cuyo piso era totalmente de tierra, con muchas computadoras conectadas a Internet y estaba todo copado de niños. Yo no pude mandar mi email y cuando empecé a esperar, me di cuenta que los niños estaban jugando entre ellos: el chico de acá estaba jugando con el de más allá y con el de más allá y se divertían, y cuando tu ves la escuela y ves las tragedias de la familia, ¿cómo no van a querer la televisión? Es lógico.

Entonces yo creo que por eso es que tenemos que pensar que cualquier cambio en la televisión tiene que ir acompañado también de cambios sociales más significativos y eso nos hace pensar que la cosa es más difícil que lo que estamos investigando. ¿Qué cuestionan los chicos? Los chicos cuestionan la mala calidad y cuestionan la desigualdad -esto claro, es una dimensión más interpretativa-; los chicos cuestionan la discriminación social mucho más que los adultos, sea racial, sea generacional, la de género esta más en pugna.

No, no hemos trabajado con niños de clase alta, hemos trabajado con niños de clase media a pobrísima, que es el 80 por ciento de la población del país. Y su crítica está muy marcada, porque ellos tienen otros intereses. Todos los chicos que por alguna razón pasaron por cable son más críticos a la televisión de señal abierta y empiezan a crear otros intereses. Los chicos sí quieren programas educativos, pero entretenidos. Son completamente cuestionadores de los programas que ellos llaman de chismes, los cómicos que en mi país son una vergüenza, casi todos dirigidos por mujeres, donde se expone la vida privada en forma de chisme. Los chicos los detestan y cuando hicimos los juicios en los que podían hablar más, decían que no entienden cómo sus padres pueden ver esas cosas, pero como ellos quieren estar un rato con sus padres, están viéndolo.

Les fascina lo divertido, que tenga que ver con la cultura; les gusta aprender y lo ponen como posibilidad en contraposición a la escuela y les molesta que los traten en los programas de televisión dirigidos a niños, como tontos, como estúpidos, como violentos - fueron las palabras más repetidas por los niños.

El cable les ha ayudado a ser críticos, por eso me parecen interesantes esas propuestas para vender paquetes chiquitos de cables muy baratos que sean para los niños, para introducirlos en la señal abierta. Yo creo que es un tipo de propuesta que los estados deberían asumir, porque eso permite que le baje el rating a los otros programas y bajando los rating, se acabó el problema. Laura Bossio, por ejemplo, intentó volver a estar en televisión y estuvo una semana: la población entera vio lo que esa mujer hacía, no la consumió y la tuvieron que sacar. Nosotros necesitamos que la gente sea cuestionadora con cuestiones prácticas como esa.

Los chicos hacen de las suyas para ver cable: solo 38.9% no tienen ningún acceso al cable, 29.2% lo tienen en su casa -que es bien poco- y 33% ven en casas de parientes y amigos. Eso significa que los niños están buscando otra cosa, son una generación nueva que no se contenta; no son esa generación que a veces la teoría critica configura para poder comprobar sus hipótesis previas.

Estas son nuestras principales conclusiones:

  • Una de las cosas que los chicos reclaman es su derecho a opinar y a ser escuchados. Cada vez hay más programas en los que los chicos dicen cualquier tontería y si es más serio, más lo aprecian.
  • Podríamos volver a concluir que la demanda es más pobre, no solamente desde el lado de los medios, sino del lado de lo que la propia sociedad le esta proponiendo a los niños. Esto nos ha llevado a plantear algunas cosas que espero que sean nuevas para ustedes y si no, bueno, las compartimos. La recepción de medios es un sumamente complejo y aun sabemos muy poco sobre ello. Yo creo que uno de lo problemas más grandes sobre las investigaciones que se vienen realizando de tipo más estadístico, más rígido en sus análisis, es que homogenizan al público: los niños, de tal edad a tal edad, por clases sociales...también es una forma de homogenización, cuando hay elementos tan importantes como, si ves cable o no ves cable. Nosotros encontramos, por ejemplo, que a los niños que psicológicamente están mal, la televisión les hace mucho daño, pero los niños que no están tan mal, que tienen un desarrollo educativo mejor, se alejan más del mensaje. Lo que los chicos trabajan, son los climas que se crean, las atmósferas que una propuesta te crea, de alegría, de confianza, porque tu puedes presentar un programa totalmente violento, pero que está regido por un discurso de esperanza que no pasa el discurso solamente por la configuración semiótica del discurso, sino pasa por crear climas de expectativas. Encontrar públicos en los niños para nosotros ha sido un descubrimiento y públicos fuertes, públicos débiles, los que tiene poder de decisión en las familias, los que no los tienen, los niños que son líderes -que son los que trabajamos en los juicios- los niños que no lo son ... Todavía hay muy poco rigor en esta definición, pero me parece que eso es lo que existe.
  • ¿Qué hemos encontrado nosotros a través de estos análisis como peligros en el caso televisivo? Primero, la televisión cuando oficia como legitimadora de un sentido común cuestionador por ejemplo, lo que más nos preocupa, no es que se presente la violencia, sino que los niños digan que está bien que el bueno elimine al malo. Allí yo creo que está el eje, no de una perspectiva moralista, sino ética, una perspectiva por la cual el niño puede hacer lo mismo en la escuela que en su casa, porque es sentido común. Encuentras eso en todos los ámbitos, no solamente en los niños que ven televisión, sino en los grandes que no ven, que para triunfar tienes que eliminar al otro como tu contrincante y la vida política del país es eso ¿cómo elimino al otro? Entonces, esa búsqueda de la eliminación del otro para surgir tu, es una de las cosas que los niños sí están aprendiendo de los programas de televisión más comunes y corrientes como Yu-gi-Oh. Eso lo tienen clarísimo, pero no sólo porque la televisión lo tiene, sino, porque también se dice eso en la familia, en la calle, hay consensos que se construyen desde múltiples espacios que son los que van configurando estas cuestiones-
  • Por otro lado, creo que una de las cosas que ocurre con los niños, es que hay películas que a ellos les da más miedo que un comic o dibujos animados. Los noticieros les dan mucho miedo y toda esta cuestión que últimamente ha aparecido de la violencia sexual, les da pánico. Los chicos están restringiendo sus horas en la calle y no hay una televisión que les genere confianza a partir de cuestiones concretas, como: Si tu ves eso, has esto, si tu ves lo otro, has lo otro... No hay una orientación que la televisión si podría dar, porque es una orientación doble que sería a los padres y a los niños. Cuando la cuestión es más sexual, lo que a los chicos les perturba, es que lo que es un problema privado se haga público, por ejemplo: A una chica que el papá le pego, los chicos dicen: "¿Por qué lo sacan?¿ por qué sacan la cara del niño y de papá? No deben sacarlo, es nuestro amigo, es un niño como nosotros". Eso los pone casi histéricos porque ellos se sienten representados, porque a ellos también les pegan, porque a ellos también los cuestiona, ¿Por qué tiene que salir en televisión? Y por otro lado, yo creo que ellos ya se saben el cuento de las historias, dicen: "Ay, ya sabemos como va a terminar, va a ganar él", entonces no importa que se peguen o que se destruyan o que haya una batalla. A mi, mi nieto me dice: "Abuela no seas tonta, va a ganar el que es bueno". Esto de alguna manera quita el ejercicio de la creatividad de las historias de los propios niños, de modo que cuando tu quieres hacer un trabajo creativo con ellos, tienes que buscar en su vida cotidiana.

Bueno, esas son algunas de las cuestiones que quería yo plantearles a ustedes y contarles dos experiencias concretas que estamos teniendo en este momento y que pueden ayudar a resolver:

La primera y creo que muchos la deben conocer, es la formación de un movimiento ciudadano de la Veeduría de la Comunicación que presentó por primera vez en el mundo una Ley de Radio y Televisión completa con participación ciudadana en las calles, con discusión, oyendo a los empresarios, a los publicistas, a los políticos, a periodistas, etc. 36 de los artículos que planteamos se tomaron en cuenta en la Ley de Radio y Televisión en el país, y ahora vamos a pelear por la Ley de Los Medios Públicos. Ha habido un gran movimiento en el país alrededor de esto y lo interesante es que ahora trabajamos el tema de los niños. Todas estas encuestas, estos juicios, lo hacemos con trabajo voluntario de los estudiantes de comunicación de las universidades. Dgamos que es un primer paso que ha durado como cinco años de actividad muy fuerte en esta línea no solo de criticar, sino de proponer, porque una ley es proponer.

En la Veeduría Ciudadana de la Comunicación usamos muchas formas participativas, porque para nosotros, si el ciudadano no es el que presiona, estamos perdidos: los estados van a estar en vaivén con el tipo de gobierno que tienen delante o con el tipo de personas que tienes ahí y la ciudadana tiene en ese sentido que crecer en su participación. Usamos mucho las calles públicas, las plazas públicas, pasamos videos motivadores, la gente discute... hemos hecho muchísimo este tipo de trabajo para generar participación y luego la recolección de firmas -porque una ley se presenta solo con la recolección de 85 mil firmas. Es lindísimo oir como los medios al principio nos atacaban y luego se dividieron en dos y un grupo grande, sobre todo los medios escritos, nos apoyaron. También hubo de parte de los medios audiovisuales la posibilidad de empezarnos a escuchar y logramos varias cosas, pero ahora después de todas estas cosas nos damos cuenta que tenemos que cambiar.

Por otro lado hemos empezado a hacer códigos de ética participativos en medios. Es apasionante. Ya había una cierta conciencia en el país: el Consejo de la Prensa estaba trabajando un código de ética, tienen Tribunal de Ética en el país, tiene un código de ética que se esta construyendo con nuestro apoyo también, la Veeduría de Calandria y de varias instituciones, pero esta está centrada más en los dueños. Nosotros decíamos que casi siempre que hay código de ética, lo hace un abogado, este lo escribe, lo presenta, lo firma el dueño, lo encarpetan y se olvida y entonces no sirve para nada, más que para cumplir con una norma. Entonces nos decidimos por los códigos de ética participativos. Nosotros trabajamos con base en valores, cogemos cuatro o cinco valores que tienen que ver con la comunicación -veracidad por ejemplo o respeto a las audiencias- y vienen los periodistas, los diseñadores, los camarografos, y en algunos casos, como en el de un diario en Piura en el norte del país, vienen. Se dividen en grupos, cada uno coge un valor, redefinen el valor con base en su propia historia, luego plantean todos los lemas y problemas que tienen en la vida cotidiana sobre el ejercicio de ese valor, y se produce una plenaria de discusión utilizando varias metodológicas participativas. Al final queda el código participativo que debe ser firmado por todos, incluso el gerente general. Se convierte en el código hecho por ellos y tienen un año para revisar si funcionó o no funcionó. Ya tenemos de 15 a 18 códigos de ética terminados en esta perspectiva.

Se los digo, porque puede ser muy interesante para ustedes en Colombia, porque ustedes le dan mucha importancia a la regulación, nosotros le damos más importancia a la autorregulación. Así estamos sacando un libro que se llama "La Autorregulación Ya", y deesta manera nos ubicamos en una línea que puede ser una perspectiva interesante para colocar ahí el tema de los niños en el caso de la televisión.

Otro proyecto que estamos haciendo en otra línea, pero que va en la misma perspectiva, se llama Escuelas Comunicativas: ¿como hacer que las escuelas sean comunicativas? Estamos trabajando 4 dimensiones: Una primera, la comunicación en el proceso de aprendizaje -es la más brava, la más difícil- desde cosas como que los niños presenten sus tareas en un vídeo, en una grabación, que utilicen formatos, planteamos principios, planteamos tipos de formatos que pueden entrar a la escuela, metodologías concretas de uso de medios. Esto ha generado en nosotros una pasión inmensa por hacerlo, comprometemos a directores de escuela, profesores y a niños y los juntamos para definir el plan, para que hagan suyo el plan que ellos mismos se están formulando y como usarlo en el proceso de aprendizaje para tratar de unir el lenguaje audiovisual con la lecto escritura.

Contacto

Rosa María Alfaro

Fundadora y Presidenta de la Asociación de Comunicadores Sociales Calandria

Fundadora de la Veeduría Social de la Comunicación

E-mail: rmaria@calandria.org.pe, postmaster@veeduria.org.pe

Jr. Cahuide 752. Jesús María Casilla 11 - 0496.

Lima, Perú

Tel: (5101) 265 65 25

Fax: 471-2553

Fuente

Televisión de Calidad. V Muestra, Seminario y Taller Internacional. 18 al 22 de agosto de 2006, Bogotá - Colombia.


Puesto en el sitio CILA - Noviembre 07 2006
Última Actualización - Diciembre 06 2007



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