| Búsqueda avanzada |
Secciones |
Calificación promedio: 1.59 out of 5 (229 ratings submitted)
Comunicación y Salud en el Imperio IncaicoComunicación y Salud en el Imperio Incaico Olintho Ugarte Salazar División de Promoción y Protección de la SaludComunicación en SaludWashington, D.C. –1999 Agradecimientos: La Organización Panamericana de la Salud agradece al Lic. Olintho Ugarte Salazar, por su desinteresada y excelente colaboración en la producción e este articulo y a la Dra. Rocio Rojas por el diseño de la carátula. Olintho Ugarte Salazar Este documento es elaborado a solicitud de la Unidad de Comunicacion y Salud, Programa de Salud Familiar y Población, División de Promoción y Protección de la Salud, de la Organización Panamericana de la Salud. Se autoriza su reproducción parcial o total siempre y cuando se cite la fuente. Este documento no puede ser vendido. Hace poco el Presidente de Ecuador manifestó el sentimiento muy especial que tenía su pueblo por la cultura de los incas, no sólo porque todo su país había sido parte de este gran Imperio y porque el último inca, Atahualpa (gobernó hasta 1533), había nacido en la ciudad de Quito sino, principalmente, por el hecho de que el inca Huayna Capac había permanecido en su país casi treinta años, desde donde gobernó el vasto territorio que dominaba la cultura incaica. El Cuzco, llamado así por los incas por considerarlo el ombligo o el centro del mundo, fue la capital del Imperio que se desarrolló entre 1,200 D.C. a 1533 en un área tan extensa que iba desde la gran Colombia hasta las pampas de Argentina incorporando la costa del Pacífico, la Cordillera de los Andes y una parte de la zona selvática. En esta extensión de dominio había realmente una ocupación efectiva de aproximadamente 2´600,000 km2 y una influencia cultural que superaba los 4´000,000 de km2. Sobre este territorio habitaban por lo menos 10 millones de habitantes, aunque algunos sostienen que eran 32 millones. La permanencia de un Inca por tan largo tiempo lejos del centro geográfico de su poder, como recordó el presidente ecuatoriano, solamente puede explicarse por la existencia de una extraordinaria organización social y política, de una red de comunicaciones abierta y fluida en todo sentido y principalmente, por la seguridad y confianza en la lealtad de sus súbditos y autoridades. Sin duda, mantener el control político-social sobre un Imperio de esta extensión, en una cultura que no conocía la rueda ni tenía animales domesticados para transporte humano y con las dificultades territoriales y climatológicas demandaba tener un extraordinario sistema de comunicación. Es decir un sistema capaz de mantener a sus habitantes unidos, leales al Inca, cumpliendo las leyes que éste había dado y que fue la causa del extraordinario desarrollo económico que lograron. Se han identificado más de 16,000 km. de caminos, de los cuales más de 6,000 km. estaban empedrados, teniendo un ancho de entre 5 a 10 metros y que constituía la principal red caminera del Imperio para el traslado de los pobladores y los productos con los que hacían trueque entre las diversas zonas, porque el dinero no había sido inventado. Entre Lima y el Cuzco los "chasquis", que eran los mensajeros del Imperio, podían trasladar a pie una noticia o un atado de "quipus" en escasas 72 horas (cambiando cada dos kilómetros de mensajero). Ahora, un vehículo de carga a velocidad normal cubre esta ruta en un poco más de 30 horas. Los Incas lograron la gran expansión y consolidación DE su Imperio en un tiempo que se calcula entre 90 y 130 años. La llegada de Manco Capac y su compañera Mama Ocllo al Cuzco (aproximadamente 1200 años D.C.), procedentes del altiplano, "salidos" del lago Titicaca según la leyenda y enviados por su Padre el Sol para enseñar una nueva forma de vivir mediante la transmisión de sus conocimientos en agricultura, ganadería, textilería y artes. Esto marca el inicio de una nueva etapa de la cultura quechua. Modelo exitoso Posteriormente con los sucesores de Manco Capac, esta forma vida y de organización se fue extendiendo a otros pueblos mediante la simple persuasión, la asimilación voluntaria y en algunos casos mediante cruentas batallas contra culturas que estaban desarrolladas y que se resistieron a ser parte del Imperio. La época de gran crecimiento y expansión se inicia, con el reinado de Huiracocha (1410). Sobre la etapa de florecimiento existen dos versiones de los cronistas. Una en la que describen a los emperadores solamente bonachones y generosos, y otra como encarnizados guerreros, conquistadores crueles y hábiles en el chantaje diplomático. Es probable que su comportamiento estuviera en cada caso condicionado por la actitud de los pueblos que iban a ser incorporados a su dominio y que ambas situaciones deben haberse producido durante los diferentes reinados. Cualquiera que hubiera sido la forma la incorporación de nuevos pueblos, la estrategia que usaron los incas para su mejor gobierno se basaba en una primera etapa de estudio de los usos y costumbres de los pueblos que se iban a incorporar, mediante el análisis detallado de los informes que les traían observadores que ellos enviaban y de los relatos que les proporcionaban los pueblos vecinos ya pertenecientes al Imperio. Luego venía una etapa de negociación diplomática, en la que los Incas les hacían llegar a estos pueblos la oferta de un respeto irrestricto a sus propios dioses, del reconocimiento de su nobleza, del mantenimiento de sus autoridades, cuyos privilegios no les eran recortados y de la oferta siempre cumplida de un mayor bienestar económico. Todos los campesinos sabían que siempre contarían con un "tupo" (extensión de tierra que en cada zona tenían un área diferente) por cada hombre y medio "tupo" por cada mujer para producir sus propios alimentos con modalidades de trabajo de ayuda mutua tales como la "minka" y el "ayni", que consistía en la colaboración de todo el grupo familiar en las tareas de siembra y cosecha u otras labores comunales que beneficiaban a los poseedores de las tierras. Es importante señalar que había una especial consideración por los ancianos y minusválidos que no estaban en condiciones de trabajar y a los que el estado les garantizaba la manutención y el respeto durante toda su vida. Respeto a la cultura No obstante las grandes dificultades naturales de la vasta zona del Imperio en la que se tenía una costa totalmente arenosa por la ausencia de lluvias y agua, una escarpada sierra con muy pocas tierras planas y una selva húmeda, lluviosa y difícil de incorporarla a las labores agrícolas; desarrollaron un alto grado de tecnología hidráulica, hicieron experiencias genéticas en agricultura y aumentaron la eficiencia en las labores de ganadería. Sin duda sus conocimientos en arquitectura, astronomía, matemáticas, minería, orfebrería, les permitieron fortalecer los lazos entre los distintos pueblos y asegurar una alta bonanza económica. Previsión social Educación para el liderazgo Algunos cronistas llegan a mencionar que hubieron hasta 90 Incas, pero solo 14 fueron los merecedores a quedar registrados por la memoria colectiva. Estas hazañas eran compuestas "por las retóricas abundantes de palabras que supieran contar los hechos en buen orden". En algunas celebraciones incas, principalmente en el Intiraymi (Fiesta del Sol) en los días de nacimiento, en bodas, en los entierros se sacaban los fardos funerarios de los antiguos gobernantes y el quipucamayoc contaba la historia de su antecesor ayudado por instrumentos mnemotécnicos de los quipus. Los quipus eran un conjunto de cuerdas de diversos tamaños, colores y clases de lana, unidas por nudos, que tenían una doble lectura: por cuerda o de conjunto. Habían quipus estadísticos, ideográficos e históricos que permitía registrar sucesos. A las mujeres les enseñaban el arte del tejido fino, religión, artes culinarias y normas sociales cortesanas. La educación para el resto de la población era más empírico y concernía a los campesinos. Esta educación era obra de la familia y de la sociedad en su conjunto. Respeto a la tradición Cuidaron la salud La relación madre e hijo se daba dentro del marco de la tradición en la que la madre alumbraba sin ayuda. Inmediatamente luego del parto ella y el bebé se iban al río más cercano. La madre se bañaba y bañaba al recién nacido pensando que así fortalecía su cuerpo para soportar la inclemencia de la vida en la Cordillera Andina. Hábitos desde la cuna Las fiestas principales que se celebraban estaban ligadas a las actividades del campo tales como la cosecha, la siembra, la esquila (corte de lana) y los festejos al Inca y al Sol. Una fiesta importante a nivel familiar era la del corte de pelo del nuevo hijo. Al recién nacido no le cortaban el cabello hasta los 2 años y para esta ceremonia se escogía un padrino y al niño se le hacía muchas trenzas en el pelo. El padrino era el primero en cortar una de las trenzas y en entregar su regalo y luego hacían lo mismo los demás invitados. Esta era la única vez en que el niño recibía regalos. Cuando era un niño del pueblo la fiesta duraba de dos a tres días y cuando era un niño de la nobleza duraba hasta 20 días. Recién en esta ceremonia se ponía el nombre al nuevo hijo. Actualmente la costumbre del "corte de pelo" se mantiene en familias de los pueblos andinos. La cosmovisión de los incas recogía tres categorías: el Hananpacha (mundo de arriba o cielo), Kaypachac (mundo de aquí, de los hombres) y Ujqupachac (el mundo de los muertos y de los gérmenes). Respeto a la vida Dentro de este contexto es fácil de explicar la no violencia en la vida comunal diaria. Liderazgo Estructura social y económica La Colla era la esposa legitima y al inicio del Imperio se realizaron algunos matrimonios de conveniencia con hijos de curacas y posteriormente primó el matrimonio entre hermanos para mantener la pureza de la sangre. Esto no impedía que el Inca tuviera el número de concubinas que quisiera. El segundo nivel lo conformaba la nobleza que era principalmente por vínculos de sangre y eran quienes ejercían los cargos principales para manejar la economía, la política, la religión y los ejércitos. El siguiente nivel estaba conformado por los miembros de las tribus originarias quienes eran considerados como parientes de los Incas. Para distinguirse usaban grandes pendientes que les alargaban las orejas, razón por la cual fueron llamados "Orejones". Con la expansión del Imperio se creó y desarrolló una nobleza de privilegio cuyos miembros tenían un status nobiliario por vivir cerca al Cuzco y tenían acceso a ciertos privilegios por la lealtad con que cumplían las misiones que le encomendaba el Inca. La nobleza curacal (curacas) la conformaban los jefes o reyes de las tribus conquistadas que conservaban sus puestos siempre que fueran fieles y útiles para el Imperio. Sus hijos eran educados en el Cuzco para que aprendieran la historia y cultura Inca y garantizar así su lealtad al Imperio. El sucesor del trono no era necesariamente el hijo mayor del gobernante sino el que había demostrado ser el más apto para el gobierno. Éste era puesto a prueba durante un periodo de coreinado con su padre para verificar sus cualidades. Al final de esta pirámide estaban los Hatunrunas que era el pueblo que tributaba al estado mediante la prestación de su fuerza de trabajo laborando en las tierras del estado y del culto, en funciones artesanales del tejido y sirviendo rotativamente en el ejército Imperial. Estos no eran siervos ni esclavos, sino que tenían la condición de miembros activos de los Ayllus. El Imperio estaba dividido en cuatro regiones (suyos) y por eso se le conocía como Tahuantinsuyo y era controlado por los "Apus". Estos cuatro representantes del Inca gobernaban con otros tres "Apus" menores por cada suyo (miembros de la nobleza de sangre) y los 16 constituían en su conjunto el Consejo Imperial. Cada provincia tenía un gobernador propio que dependía del Inca y del Consejo y que tenía facultades políticas, militares y tributarias. Existían también los inspectores o visitadores (Tucuyricuc) que viajaban por todo el Imperio para supervisar las labores de gobierno y finalmente estaban los curacas que eran los gobernantes de una provincia. Utilizaron una organización decimal para el manejo administrativo y militar. Cada 10 familias tenían un jefe, a su vez 50 familias tenían otro jefe, 100 familias otro jefe, y así sucesivamente cada 500, 1000, 5000 y 10,000 familias. Las tierras de cultivo eran divididas en tres sectores: una para el estado (el Inca y la nobleza), otra para el Sol (de la que vivían los sacerdotes) y la tercera para los Ayllus. El tributo que pagaban los miembros del pueblo era la fuerza de trabajo con la que contribuía para sembrar y cosechar las tierras del Inca y del Sol. Dentro de este reparto se tenía en cuenta a los ancianos e inválidos y el trabajo de siembra y cosecha lo hacían mediante la modalidad de trabajo comunal. Asimismo, anualmente se repartía entre las familias fibra de lana de alpaca para el tejido y confección de ropa. La economía de los Incas se basaba en el intercambio de productos agrícolas, los miembros de los Ayllus tenían esa como su ocupación principal. En una sociedad como esta no había posibilidad de saltar de un estrato social a otro. Uno de los símbolos de esta división social era el hecho de que sólo la nobleza y los sacerdotes podían utilizar el oro y la plata para adornar su vestimenta, para hacer su vajilla y adornarse con joyas. Los sacerdotes utilizaban estos dos metales para elaborar los utensilios del culto. El pueblo podía utilizar el cobre para sus adornos personales e instrumentos de trabajo. Durante el Imperio de los Incas no existieron ni sirvientes ni esclavos. La ropa y los alimentos para la nobleza y los sacerdotes la preparaban las mujeres que vivían en los Acllahuasi (Casas de las Vírgenes). Al final del Imperio apareció una nueva categoría llamados "Yanaconas" cuya condición especial podía de alguna manera parecerse a la de un sirviente. Persuasión y coherencia Beneficios y comunicación interpersonal Para esto establecieron el sistema llamado de los "Mitiyacunas" o "Mitimaes". Eran grupos de Ayllus que en algunos casos llegaban hasta 10,000 familias que se trasladaban de un territorio del Imperio hacia otro donde podían surgir dificultades sociales capaces de romper la armonía y la paz social. Los grupos trasladados sustituían a igual número de familias que eran llevadas al sitio de origen de estos Ayllus leales. Normalmente solamente se trasladaban a la gente del Pueblo porque los curacas y el resto de la nobleza permanecía en su lugar de origen. Los que llegaban eran leales al Imperio y obedientes de sus leyes, conocían las tecnologías, los usos y costumbres de los Incas y sabían que debían proceder con prudencia y cautela en su nueva ubicación a fin de que no se produjeran conflictos sociales. A los que eran desplazados se les recibía en un territorio ocupado por gente leal al Imperio, asimilándolos así a su cultura de manera progresiva. Ojos y oídos itinerantes Los incas lograron desarrollar mecanismos propios para crear en su Imperio un gobierno estable que buscaba una mejor calidad de vida para millones de habitantes del extenso territorio que dominaban. A puertas de un nuevo milenio sigue asombrando al mundo el complejo sistema de comunicación social por ellos desarrollado.
Puesto en el sitio CILA - Octubre 07 2001 Última Actualización - Agosto 10 2001 Top 5 Related Pages for this Summary |
Uso de los medios
¿Cuál medio de comunicación será el más utilizado en los próximos años?
|