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Entrevista con Jeanine El'Gazi y Tatiana DuplatDescriptionJeanine es Jefe de la Unidad de Radio del Ministerio de Cultura de Colombia, y Tatiana Duplat del área de Proyectos y Formación de la misma entidad. FullinterviewLA RADIO EN LATINOAMERICA IC: ¿Cuál es la situación en cuanto a la exploración del lenguaje radial en América Latina? JE: Creo que es una cuestión muy variable. Hay mucho material producido por emisoras indígenas, emisoras comunitarias, etcétera, que a juicio de la gente que los escucha, de los usuarios, tiene una estética, (excepto lo producido por los argentinos) un poco passé. Mucha de la gente que produce y diagrama para estos sectores, tiene un estilo tipo años setenta, como si su público estuviera compuesto únicamente por campesinos sin ningún tipo de contacto urbano. Creo que los mexicanos, los de Radio Educación Mexicana están haciendo exploraciones de punta. A mí me gusta muchísimo lo que están haciendo argentinos urbanos, como radio La Tribu. Lo que ellos están realizando tiene estéticas más cercanas al consumo cultural nuestro, nuestro me refiero al país. Ahora, en el marco latinoamericano, no conozco demasiado, pero me parece que falta investigación de las audiencias, del consumo, es decir, de cómo realmente se está escuchando la radio. CI:¿Esta estética tiene que ver con la diferencia entre quienes hacen la radio y quienes la escuchan? TD: Lo que hay que diferenciar es quién está haciendo la radio bien, es decir, si la radio la hace la gente para que escuche la misma gente o si los programas están siendo realizados por organizaciones sociales, ONGs u organizaciones gubernamentales para la gente. El matiz es diferentísimo. La impresión que yo tengo es que la radio realizada por organizaciones, va dirigida a un "otro" al que no se le ha concedido el beneficio de la mayoría de edad, es un "otro" al que hay que explicarle mucho, al que hay que contarle todo desmenuzado. Es hecha por unos que saben más, dirigiendo el mensaje a otros que no saben tanto. Igualmente sucede con la forma. Si la forma surge de la misma comunidad, es la forma de la comunidad. Lo que es preocupante es la radio paternalista de unos pocos hacia otros vistos como campesinos, iletrados, que se presupone no van a entender; entonces el lenguaje es demasiado elemental. Yo creo que la clave es esa: quién está haciendo los programas. JE: Yo creo que si uno está haciendo televisión tiene que mirar formas como las de MTV, por ejemplo, pues creo que hay una exploración formal muy interesante en el trabajo comercial, aunque no tenga tanta investigación. Me parece que uno no puede "satanizar" estas búsquedas formales del mundo comercial. Me parece que tenemos que mirar mucho más cómo son los consumos actuales de las audiencias para proponer desde allí temáticas, investigaciones, etc. que sean fuertes. Un ejemplo puede ser PBS, en Estados Unidos. Tiene programas de diálogo, que probablemente cuentan con muy pocos recursos, pero tan bien narrados, con guiones tan bien construidos e investigaciones tan buenas, que se obtienen buenos resultados. A nosotros, en la Unidad de Radio del Ministerio de Cultura, también nos falta esa investigación; desafortunadamente, no tenemos los recursos. Hay que investigar quiénes son las audiencias, cómo se sientan a escuchar, qué escuchan, por qué no hay nuevas propuestas, etc. Hoy en día, algunas emisoras comunitarias, tienen un proyecto social muy interesante pero la exploración en producción es mínima; no tenemos en este país las herramientas para hacer una propuesta creativa. Por eso es muy fácil recaer en "moler" música o hacer denuncia social. Falta la exploración formal para enriquecer los contenidos. A pesar de que nosotros venimos trabajando desde el 95, creo que no hemos logrado construir un medio lo suficientemente fuerte en este campo. Además, existe la tradición de que la radio es el micrófono; cuando se concibieron estas emisoras, no se concibieron para hacer pregrabados, sino como cabinas de emisión. Para hacer una cuña de 30 segundos se tiene que cerrar la emisora. Además de que es muy costoso producir, de que se requieren equipos. Por esto, el proyecto social es cada vez más fuerte, pero el proyecto sonoro sigue siendo muy débil, y el impacto no es el deseado. Es que los medios tienen la dimensión del espectáculo, y si usted no los maneja también como espectáculo, como goce que produzca tensión, entonces no funciona frente a las audiencias. IC: En ese contexto, ¿cómo se han apropiado de productos hechos por ustedes? JE: El punto es cómo entretener y educar a la vez. Por ejemplo, la gente de la Universidad del Amazonas, está haciendo algunas exploraciones. Al medio día solían pasar música para que la gente se relajara; hoy, pasan programas de Bach, parece que con buena acogida. Nunca se les ocurrió que detrás de un programa de música clásica podía haber todo un trabajo de investigación y de educación. La gente no se imaginaba que uno podía hacer esas cosas en radio. Cuando vamos a las mesas y a los talleres, lo dicen mucho. Ha habido todo un cambio de actitud. Pero existen otros problemas. Los recursos técnicos, por ejemplo. La Unidad de Radio tiene equipos de vanguardia, estudios que nadie más tiene en el país; pero no creo que nadie más tenga este nivel de posibilidades de edición, de grabación... IC: ¿Ustedes han pensado en aliarse con alguna cadena comercial que les ofrezca la posibilidad de crear un modelo replicable en la región? JE: Pues a mí me interesaría, y lo hemos pensado varias veces. Me gustaría muchísimo conocer más a fondo el funcionamiento de PBS y las excelentes producciones que patrocinan. O Radio Educación Mexicana. Creo que Radio Netherlands hace exploraciones interesantes y tienen un manejo noticioso que agarra. Nosotros mantuvimos una programación en Radio Net en el que queríamos no solamente explorar contenidos, sino aspectos formales; pero fue muy costoso en términos de dedicación. Creo que una de las cosas necesarias para un crecimiento en producción a nivel nacional es poder reflexionar con otros que trabajen en el mismo campo. LA ACTIVIDAD DE LA UNIDAD DE RADIO IC: ¿Cómo es el trabajo del área de formación de la Unidad de Radio? JE: Tiene que ver con el trabajo en lo local, en lo regional; es muy interesante. Parte de lo más sencillo -lo que llamamos Taller Semilla- que siembra el "gusanito" en un grupo de gente a través de un taller riguroso, pero de todas maneras, un taller de arranque. La gente recibe dos hojas, que no sólo tienen el horario, el nombre de la actividad y el de quién la va a realizar, sino una descripción bastante minuciosa de qué se va a hacer. Es una memoria del taller que, junto con el manual Que Suene la Radio, que complementa el contenido, le permite a la gente hacer el trabajo a partir de allí; a la gente le queda una herramienta básica. Los talleres están pensados exactamente para que la gente se los apropie y los adapte y los vuelva a dar. Los talleres son muy emocionantes porque la gente empieza a reflexionarse como medio, a reflexionarse como propuesta social dentro de un entorno, a reflexionar sobre el rigor que implica estar en el escenario de lo público con una propuesta y la responsabilidad social que eso implica. En este taller la gente hace mucho énfasis en lo que implica hacer las cosas profesionalmente, en la investigación como responsabilidad ética; estos son talleres iniciales, con distintos énfasis, pero en los que la gente empieza a asumir la responsabilidad de lo que es, frente a su ciudadanía local y la construcción de lo público Sin embargo, requieren después, profundizar en programas musicales, en el guión, en investigación, o en cualquiera de los tantos aspectos que implica trabajar en la radio. IC: ¿Cuál es el siguiente paso? JE: Después viene un nivel avanzado de formación muy intenso: tiene 400 horas presenciales y 100 no presenciales. Hemos tenido dos talleres y un tercero este año en Cartagena con la gente de la costa norte. Se hizo uno nacional, con un resultado muy bueno: de 15 personas hay 10 trabajando, que es bastante. La idea es dejar asesores en las regiones, que quede un equipo de discusión y trabajo, para que no tengan que recurrir a una persona de fuera. Funciona muy bien, por ejemplo, donde hay apoyo institucional para que la gente pueda después seguir trabajando. Este proceso requiere de un acompañamiento posterior hasta tenga fuerza. TD: También existen las mesas regionales, espacios para construir políticas públicas, políticas culturales de comunicación. Son espacios de concertación y de formación en participación ciudadana, donde se invita gente de los tres medios, donde se hace una reflexión sobre qué es lo ciudadano, qué es la ciudadanía, qué es la participación, qué es una política, para qué una política. Todo esto tiene una metodología muy planeada minuciosamente; después las discusiones se van derivando en políticas privadas, es decir, para que los mismos medios implementen en su propio quehacer, y como propuestas para políticas públicas. Muchas de ellas se incluyeron en el Plan Nacional de Cultura, por esto, ya incluso tienen un estatus, de obligatoriedad, porque después de tener la política viene el trabajo político de cómo lo afianzas y cómo lo vuelves de pronto decreto o ley, reglamento, o plan de acción, o plan de acción de una oficina como esta. Entonces, nuestro plan de acción ya no lo definimos nosotros solos, sino que miramos cuáles fueron los resultados de las mesas, cuál fue la discusión, qué es lo que se está requiriendo, cuál va a ser nuestra agenda prioritaria; así, nuestro propio plan de acción interno, no sale de la cabeza de dos o tres personas, sino del proceso de concertación con la gente. Entonces este tipo de reflexión conjunta va generando en ellos como una apropiación, como el sentido de que ellos son responsables de lo que dicen y de lo que hacen, de cuál es la dirección del proyecto comunicativo que van a asumir. EL PAPEL DEL ESTADO EN EL PROCESO IC: ¿Cuál es el papel del Ministerio de Cultura en este proceso? TD: Se trata de vincular a la ciudadanía en la producción y formación de políticas. Tiene que ver con saber para qué es un Ministerio. Los Ministerios en Colombia son órganos de la rama ejecutiva, son órganos estatales, cuya función es hacer regir la política en el área técnica en que se especializa. El Ministerio de Cultura tiene conocimiento técnico sobre lo cultural, luego es el encargado de hacer unos lineamientos de política estatal para las instituciones del Estado, pero también para el sector mismo de lo cultural. El gran paso que se dio con la creación del Ministerio fue darle estatus político a toda la actividad cultural del país y crear un órgano estatal que se encargara de hacer estas políticas. Como parte del proceso de democratización en Colombia, que se expresa en la Constitución del 91, mediante la cual se pasa de la democracia representativa a la democracia participativa, se viene hablando en muchas entidades estatales de construir las políticas concertadamente con la comunidad. Es un intento que viene haciendo el Estado colombiano desde hace rato, para generar no políticas desde arriba o desde el centro, sino políticas que se consulten y negocien con la ciudadanía. IC: ¿Qué relación hay entre la constitución del 91 y la labor que realiza la Unidad de Radio del Ministerio de Cultura? JE: Hay unas cosas claves en la Constitución del 91. Uno de sus artículos, el articulo 20, dice a grandes rasgos que los ciudadanos no solamente tienen el derecho constitucional de recibir información libre, no mediada, no censurada; el derecho de tener medios propios, de no ser representados en la información y de no ser sólo consumidores de propuestas hechas por otra gente, sino que deben ser ciudadanos activos de sus propios cuentos, de sus propios sueños, de sus propios discursos políticos. Es un cambio muy grande; lo que está detrás de esa Constitución, es el paso de procesos de representación a procesos de participación. Es pasar a un ámbito en el que se entiende que "yo" también tengo cosas que decir y que además las digo yo mismo, sin necesitar de otro para que las digas por mí. Esto es de alguna manera, el sustento de las televisiones y las radios locales. Sin embargo, hay que darle a la gente las herramientas para que hagan la labor de manera cualificada y competitiva; no es tan sencillo como entregar un micrófono o una grabadora, se tiene que hacer de manera que los otros escuchen lo producido porque les parece interesante. IC: ¿Cómo se logra que este planteamiento de la Constitución se haga realidad? JE: Después de la reforma constitucional, se han realizado cantidades de movimientos ciudadanos. Así mismo, se inicia un segundo movimiento desde el Estado, desde el Ministerio de Comunicaciones y el Ministerio de Cultura. Esto es lo que pasa en este país que no pasa en América Latina. Existe una reglamentación que permite la existencia de emisoras comunitarias; se lanza una convocatoria a más o menos unos 800 municipios, acogida por unos 500; hay emisoras comunitarias en más o menos 562 municipios. De esta manera, se reglamenta, se aplica y se logra poner en practica la Constitución, aunque con muchos defectos y vicios, pues se continuó pensando que una comunidad organizada, por ejemplo los curas, o el grupo ecológico o el evangélico, podrían representar al conjunto municipal, y se asignó la licencia a una sola comunidad organizada. Entonces, aparecieron de nuevo, grupos para hablar en representación de otros, a nivel local, y se replicó, de alguna manera, el modelo vertical. Así, se excluyeron otros sectores y hubo que empezar a retroceder en el proceso. Ese es el trabajo en el que hemos estado metidos durante todos estos años, tratar de echar para atrás y crear una conciencia. IC: ¿Cómo se construye lo público? JE: Pensamos que estos espacios son foros ciudadanos. Al tener la posibilidad de que exista un espacio público para hablar, para dialogar sobre temas como lo que hace un Alcalde, si lo que propuso lo está cumpliendo, si se están respetando los derechos de los niños, de los hombres, de los homosexuales, etc., se convierten en espacios de construcción de lo público de diferentes sectores a través de formatos como el debate, las mesas redondas, entre otros. Pero además es fundamental en esta construcción de ciudadanía, que estos medios no sean medios partidistas o comprometidos con algún sector para que las audiencias les crean. Deben ser imparciales. IC: ¿Qué es lo que hace la Unidad de Radio para construir una nueva manera de relacionarse a través del medio? JE: Hay una cosa muy interesante, que también tiene que ver con la constitución; el hecho de que el accionar público no debe ser orientado únicamente por los funcionarios o el ministro de turno, sino que tiene que ser construido colectivamente con la ciudadanía. A través de las Mesas Regionales y los Talleres, estamos entregando las herramientas para que la gente pueda evaluar desde el más chiquito de los programas, hasta la gestión global del Estado. También mostramos cómo estos proyectos locales solamente son sostenibles si involucran lo político, lo económico, el contacto del medio con los intereses locales. Esto es lo que llamamos sostenibilidad cultural. IC: ¿Qué sectores se ven involucrados en este proceso? JE:El sector público, el sector privado, el universitario... planteamos un diálogo de saberes, con la academia, con los medios, con el sector estatal; la idea es que, a partir de un diagnóstico del contexto regional y de los contextos de los medios, se empiecen a construir aquellas políticas y estrategias con las cuales se va a trabajar. Hemos modificado e incluido en nuestro quehacer, aquellas políticas concertadas a través de mesas con los distintos sectores, para que la ciudadanía sienta que tiene posibilidades de decidir. Lo importante en esta cuestión, es que el Estado responda, es decir, si nosotros nos vamos a las mesas y esto no se convierte realmente en un cambio de prácticas desde el sector estatal definitivamente la ciudadanía no siente que esto sea importante para ellos, en cambio, si tiene efecto, se convierte en una ciudadanía más fuerte y activa en el accionar público. IC: Dame un ejemplo, cuéntame una anécdota. JE: Te voy a dar un ejemplo de un cambio; existe una reglamentación que les prohibe a las emisoras comunitarias hacer propaganda política para evitar que sean partidistas. En las mesas, la gente ha estado planteando la posibilidad de que les permitan trabajar sobre las campañas políticas siendo voceros de los distintos sectores. El planteamiento propone que el Estado en lugar de prohibir trabajar sobre lo político, obligue a las emisoras a trabajar el tema con equidad y que sea el mismo Estado el que pague por la propaganda. Sin embargo, el sector de medios comerciales ve en este tipo de cosas una amenaza. IC: ¿Qué otros obstáculos han encontrado en el camino? JE: Por ejemplo, el factor económico; en Belén de los Andaquíes y en Mocoa las emisoras no tienen pauta publicitaria. Entonces, la misma ciudadanía sugirió que se pagarán $1000 en la cuota del agua para sostener la emisora. Situaciones como ésta sólo se dan cuando la población siente suya la emisora, cuando ve reflejada en ella sus intereses. Por otra parte, la lucha en la que estamos en ese momento es la de crear conciencia de una producción de calidad; me refiero a que se tengan en cuenta las audiencias para que a uno lo quieran escuchar. Esa es la base de los procesos de formación que nosotros realizamos; se trata de que la gente tenga herramientas y criterios para poder mirarse, para poder investigarse y poder hablar, no sólo para lo local, sino con productos suficientemente buenos para formar parte de una Globalización Ascendente. Sin embargo, no se ha logrado en los medios locales una propuesta que interese, estamos todavía en una etapa muy de lucha, entre otras cosas, porque tampoco se logra tener una tecnológica de punta que les permitan competir con calidad. Es decir, no es suficiente. Tienen que tener una propuesta creativa, que realmente pueda competir con calidad en el escenario mediático. Hay que lograr que ese espacio social que se está formando, ese espacio de reflexión que es tan importante, pueda competir en una propuesta de medios para que logre ser buena e interesante. De esta manera nosotros hablamos de varias sostenibilidades: la social, la política y la cultural. IC: ¿Cómo se definen esas sostenibilidades? JE: Sostenibilidad social significa que la propuesta del medio, la misma propuesta desde la constitución del proyecto comunicativo, tenga distintos dolientes en distintos sectores sociales. Cuando hablamos de sostenibilidad política, es no hacer invisibles a ciertos sectores, es no ser partidista. Sostenibilidad cultural es para nosotros, aquello que permite que desde el medio, se tengan en cuenta los distintos intereses sociales para que se transformen en propuestas culturales del entorno. Todas estas sostenibilidades son necesarias además de la económica. Si no se tienen en cuenta en una región, otras músicas, otras narrativas, otros relatos, otras crónicas, sencillamente muere. Muere porque es lo mismo que puede hacer una emisora comercial, al no estar en contacto con todos los procesos sociales y culturales que se expresan en una región. Hay que explorar ese mundo cultural que es múltiple, diverso, etc. Esto tiene además una finalidad política desde el punto de vista del Estado, y es la construcción del diálogo desde la diferencia. IC: ¿Cómo hablar de sostenibilidad política en un país en el que cada vez la intolerancia es más aguda y más marcada? Cuáles son los obstáculos que se presentan? JE: Dentro de las mesas siempre surge el tema de cómo se maneja el conflicto, cómo se maneja la violencia, cómo se presenta de diferentes maneras en los distintos lugares del país. Están los narcos, están los militares, las guerrillas, están los paramilitares. Necesitamos que desde estos espacios se pueda dialogar desde diferencia. Lo que estamos haciendo este año por todo el país, son unos cabildos locales de comunicación para que los medios se abran a los distintos sectores sociales y se empiecen a discutir mutuamente. IC: ¿Esos cabildos fueron iniciativa de la Unidad de Radio? JE: Sí, lo mismo que las Mesas. El Ministerio había llevado a cabo encuentros municipales pero la Unidad lo asumió de manera sistemática, región por región, con miras a hacer un Congreso Nacional para diseñar un plan de acción para los medios. También nos estamos involucrando con las radios escolares. Nos parece importantísimo el trabajo de los medios en el sector escolar. Ahora tenemos un nuevo programa: Comunicación, Educación y Cultura. Es un programa muy complejo que trabaja la reflexión, la formación y la producción radial con jóvenes en diferentes partes del país. La propuesta es que las franjas juveniles de las emisoras comunitarias, sean asumidas por los jóvenes. IC: ¿Cómo es su labor en medio del conflicto armado que se vive en Colombia? ¿Cómo dificulta su trabajo el conflicto? TD: El haber recorrido todo el país nos ha permitido hacer una especie de diagnóstico sobre cuál es la situación, cuál es un poco la problemática de la radio; nos ha permitido descubrir que esas experiencias locales se asumen y asumen posiciones frente a sus contextos y frente al conflicto. En todas las regiones del país donde hemos estado siempre hay pronunciamientos muy concretos respecto al conflicto, al manejo de la violencia y respecto a los actores armados. Aquí es donde se reafirma, y no solamente es una ilusión nuestra, o una esperanza teórica, que la radio puede ser un espacio de encuentro dialógico, donde se hable y se intercambie con las palabras, sino que además, como ellos lo reivindican a toda hora, un espacio de vida en ese sentido. JE:La gente que está metida dentro del conflicto no puede hablar del conflicto. Inclusive hay acallamiento; la gente ya no puede dar anuncios sociales porque puede ser leído por cualquiera de los actores en conflicto como una cuestión codificada. La gente de la Universidad de Tunja por ejemplo, que está mucho más protegida, sí plantea que es necesario discutir sobre la violencia, denunciar, tener debates, traer especialistas, etc. Con el recrudecimiento de la violencia la situación se vuelve cada vez más delicada. Tenemos un proyecto en el Putumayo que se está muriendo en zonas como Orito, La Hormiga, porque los coordinadores no pueden salir, no pueden ir de la zona rural al casco urbano. Entonces, frente a todo este trabajo hay mucha deserción y probablemente en algún momento, habrá que trabajar únicamente con música neutra. Algunos creen que para que los proyectos sean sostenibles necesitan trabajar estas cosas que son de lo público, no pueden quedarse aisladas y no puede ser siempre los otros los que vayan a informar sobre lo que está sucediendo al respecto. En el Caquetá, en cantidades de partes están tratando de hacer un Noticiero que se llama SIPAZ. Ellos plantean que todo el tiempo va gente hasta de la BBC buscando noticias. Ellos quieren empezar a analizar su propio contexto y a generar una industria noticiosa, que sea construida por ellos y que sea de alta calidad. SIPAZ ya está funcionando, es una red de noticias para auto informarse en la medida en que ellos son los autores locales más informados. Ellos ahora están pidiendo gente que les enseñe a trabajar y hacer el análisis de la noticia para que adquirir herramientas y poder realizar esa labor en el futuro. IC: En este panorama tan complejo, ¿cómo lograr que el lenguaje que ustedes están manejando, los contenidos, y todo ese conocimiento que han generado, trascienda "lo local"? JE: Nosotros habíamos pensado en un encadenamiento nacional como una de las salidas necesarias. Que las voces no siempre pasaran por el centro. Creemos que el diálogo tiene que darse entre la gente y tendría que tener una cadena de corte nacional. En este momento las emisoras no se pueden encadenar ni siquiera con la vecina, son emisoras de corte local que no pueden salirse del ámbito municipal, de los 250 vatios permitidos, por razones técnicas y de legislación. Esto tiene dos razones: una comercial, en tanto que las emisoras comerciales no están dispuestas a aceptar el encadenamiento nacional de las otras emisoras cuando ellas pagan más; y una política. Va a pasar mucho tiempo en un país como este para que la gente pueda, sin que medien procesos centralizados, empezar a hablarse de un lado al otro entre estos sectores ciudadanos que no son comerciales. Creo que la Radiodifusora Nacional debería tener un papel de liderazgo en este sentido muy fuerte, pues tiene toda la capacidad técnica, podría recoger todas estas voces y permitir que dialoguen sin intermediación. Yo creo que el país tiene que tenerle cada vez menos miedo a algo que el país mismo está construyendo. El Ministerio de Comunicaciones tendrá que pensar en otorgar licencias de comunicación y desarrollar proyectos de comunicación a largo plazo también para las ciudades, puesto que Colombia es un país más urbano que rural. Tiene que darse ese salto. Ahora, también falta saber qué es lo que va a pasar con este país. Nosotros estamos cada vez más impedidos a viajar a una serie de sitios. Se tiende a cerrar sobre espacios muy locales. Y yo creo que los medios tienen un papel a jugar allí. IC: ¿Qué se puede resaltar de todo este proceso? JE: A mí lo que más me ha interesado de esta época son las mesas y los cabildos, y dentro del mismo corte lo de trabajar con jóvenes. El haber trabajado en procesos de Formación de Asesores, procesos de Formación de Formadores, está dejando en las regiones equipos regionales que nosotros estamos financiando para que más adelante, ellos asuman la tarea de construcción regional, de tal manera que nosotros vayamos desapareciendo como actores directos. Esto es algo que nos ha permitido tener continuidad en el trabajo. IC: ¿Qué tipo de fallas se presentan? JE:Creo que fallan muchas cosas, falla la falta de constancia en la asesoría en los procesos de formación. La gente a nivel local está en crisis económica, está en crisis de violencia política, no tiene los equipos, se queda en el día a día. Todo esto impide que se den procesos fuertes de producción. Así como mencionaba anteriormente, hay un cambio en la perspectiva social pero no hay un cambio en la propuesta formal en la producción. Es decir, creo que es necesario que se den procesos más profundos, más prolongados y que garanticen que las personas que se meten en la producción puedan hacerlo con un mínimo de recursos y herramientas. Con el agravante de que la radio dejo de reflexionarse en el país hace mucho tiempo. Desde la entrada fuerte en los 60, 70 de la televisión, la radio deja de tener propuesta, y la propuesta que sale por la radio es la musical. Faltan muchos procesos muy profundos de acompañamientos cercanos de reflexión, de propuesta sobre el lenguaje radial. IC: ¿Se está presentando en otros países una propuesta similar a la colombiana en tanto que es apoyada por el Estado y desde la Constitución? JE: No. Tanto es así, que para la gente de fuera es muy difícil entender que sectores del Estado estén ahí metidos. Es muy difícil entender que muchas veces esos sectores del Estado tengan discursos más progresistas que los de muchos sectores ciudadanos. Son muy pocos los países en los que realmente se piensa que lo que hay que hacer es que construir con el Estado y no en oposición al Estado. Es decir, nosotros somos mucho más legítimos para la gente local que para muchas ONGs que creen que lo que se quiere con esta labor es establecer un proceso de dominación. No conozco ningún otro país de América Latina que haya hecho alguna propuesta de 800 emisoras comunitarias para todo el país; que esté en este momento metido en las emisoras de los pueblos indígenas impulsando sus procesos de concertación, su autonomía, ayudando a que tengan sus propios medios y en su idioma. En esa medida, Colombia es un país muy peculiar. Estamos en medio de una guerra que nos está desbaratando y que está callando a los sectores, y precisamente, toda la idea es no dejarse callar. IC: Entonces, ¿qué se debe hacer para estimular que estas labores se realicen desde el Estado? TD: El punto es cómo legitimar y fortalecer el Estado; la legitimidad se consigue desde la inclusión de la ciudadanía en la participación de la planeación. Es decir, es una participación de doble vía, no solamente participar en la construcción de políticas culturales, de comunicación, sino que la ciudadanía participe a través de sus propias voces, a través de la radio. ¿Cómo? Con formación, por un lado. ¿Cómo más? Haciendo audibles o visibles temas que no eran reconocidos en el escenario de lo público, en producción y cambiando conjuntamente las políticas culturales de comunicación. Pero como el país pasó formalmente a tener una democracia participativa, no existe una cultura de participación, pues no ha habido en el país un proceso pedagógico que enseñe cómo se ejerce esa participación. Hay una cantidad de canales formales que no son utilizados por los ciudadanos. Por esta razón, nosotros intentamos, además de hacerla efectiva, generar una cultura de la participación a través de espacios de discusión, enseñando qué es la participación, qué implica, qué es una política, cuál es la diferencia entre un principio, una política y una estrategia, por qué las políticas deben ser concertadas y cuál es la importancia de conocer el contexto local. Y una reflexión mucho más compleja que aún no está resuelta: cómo se define una política del nivel nacional que reconozca las particularidades y los contextos locales en un país tan complejo como este. La discusión de todos esos temas se estimula en las mesas regionales de comunicación ciudadana y comunitaria; llevamos nueve, desde el 2000. JE: Esta es una propuesta para que se escuchen todas las voces, de construir lo público entre muchos. Es una propuesta de diálogo y, por tanto, de convivencia y de solución dialogada de los conflictos, algo que yo creo es particularmente importante para un país como este. Empezar a reconocer al otro diverso, distinto, no necesariamente porque sea un indígena o porque sea un negro o porque pertenezca a otra etnia, sino la diferencia entre tú y yo y que esa diferencia se pueda escuchar. Es decir, sí, somos distintos por cantidades de cosas y tenemos posiciones distintas, eso no debe llevar necesariamente a generar fenómenos de violencia. Unidad de Radio del Ministerio de Cultura. Related SummariesSourceEntrevista realizada por Adelaida Trujillo, Directora de La Iniciativa de Comunicación. Placed on the Communication Initiative site May 21 2002 Last Updated August 20 2004 |
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