La prioridad de FOST ha sido apoyar a los huérfanos dentro de sus familias ampliadas. Cuando esto no es posible, se establecen relaciones de acogida con voluntarios de la comunidad. Las barreras culturales, como la creencia en la presencia de ngozi (espíritus vengadores de antepasados), se han tratado mediante la redefinición de la acogida como una forma ampliada de hospitalidad.
El modelo de FOST, respaldado por el Ministerio de Servicio Público, Trabajo y Bienestar Social, y por organizaciones agrícolas de la zona rural, hace hincapié en la participación de la comunidad en todos los niveles del programa. FOST integra en cada granja a un Representante de los cuidados del niño encargado de registrar y controlar a todos los niños y niñas para identificar los niveles de protección necesarios, y para dar apoyo en el seguimiento de las familias cuando es posible.
Estos representantes informan al Comité de Desarrollo Agrícola que se encarga de los asuntos sociales agrícolas. Los cuidadores de acogida reciben formación en varios aspectos del cuidado psicosocial y asisten a reuniones regulares para discutir problemas y propuestas. Los hogares están controlados y respaldados por visitas regulares del Representante de los cuidados del niño(a) y del trabajador sanitario agrícola. Cuando es necesario, se ofrece apoyo material, por ejemplo, para pagar las tarifas escolares y los uniformes.
La FOST trabaja en estrecha colaboración con los agricultores para garantizar que los cuidadores de acogida consigan trabajo suficiente para seguir manteniendo el hogar. En algunos casos el agricultor proporciona alimento adicional y otras formas de apoyo para una familia con necesidades especiales.