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Autor: 

Helen Álvarez Virreira

Correo electrónico: 
País: 
Bolivia
Experiencia periodistica: 
13
Breve CV: 
Licenciada en Comunicación Social de la Universidad Mayor de San Andrés (La Paz, Bolivia), con diplomado en Gestión del proceso de enseñanza-aprendizaje en Educación Superior Universitaria. Periodista en ejercicio desde 1995 en los diarios Presencia, Los Tiempos y La Prensa, en el área de economía. Jefa de Informaciones y de Redacción en el diario La Prensa, entre 2003 y 2006. Corresponsal de SEMLAC desde 2006 y de Terra desde 2007. Conductora del programa “El diario no hablaba de ti ni de mí” en Radio Deseo 103.3 FM. Docente universitaria del Taller de Prensa de la carrera de Comunicación Social de la UMSA desde 2003 a la fecha.
Tema: 
Inundaciones en el norte de Bolivia
Género periodístico: 
Reportaje
Sección donde se publicó: 
Medio ambiente/ecología
Fecha de Publicación: 
17/03/2008
Sinopsis: 
La deforestación de grandes extensiones de bosques, y no La Niña, es la principal causa de las inundaciones en el departamento del Beni que, en 2008, provocaron la muerte de 73 personas y dejaron más de 95 mil familias damnificadas.
Copie aquí texto completo: 

Bolivia: “La Niña”, no tan culpable

 

Por Helen Álvarez Virreira

 

La Paz, marzo.-, El fenómeno climatólogico de La Niña ha sido mencionado en los últimos meses como el responsable de las catastróficas inundaciones en el departamento boliviano del Beni, con amenaza incluso de anegar su capital, Trinidad.

 

Sin embargo, esta región amazónica sufre también las consecuencias del calentamiento global y, especialmente, de la deforestación de grandes extensiones de tierra utilizada para la siembra de diferentes cultivos, especialmente soya y coca.

 

“No es La Niña, ni son desastres naturales”, sostiene la especialista en temas ambientales, Teresa Flores Bedregal. “La verdadera causa es el calentamiento global, que agudiza los fenómenos climáticos en todas partes del mundo; a esto se suma la gran deforestación que se produce en los bosques tropicales, precisamente en los lugares más afectados”, precisa.

 

Los árboles tienen la capacidad de absorber el exceso de agua para luego dejarla fluir hacia tierras más bajas, donde brota en vertientes y ojos de agua; sin ellos, se pierde una barrera natural.

 

Las inundaciones que se registraron en las zonas bajas de Bolivia, desde noviembre de 2007, a causa de intensas precipitaciones pluviales, ocasionaron la muerte de 73 personas y hay cinco desaparecidas; más de 95 000 familias resultaron damnificadas, de las cuales unas 20 000 se encuentran en el departamento del Beni, según el último reporte de Defensa Civil.

 

El agua también ha destruido caminos y la infraestructura escolar, así como las viviendas de miles de familias. Y los animales son las víctimas sin cuantificar, no sólo los silvestres, sino los domésticos.

 

Los desbordes

 

Flores explica que las inundaciones en el Beni, departamento que se encuentra en tierras bajas de Bolivia, son cada vez más intensas y extensas, y coinciden con la ampliación de la frontera agrícola, tal como lo demostró un estudio del físico Eduardo Palenque.

 

Una prueba de esta afirmación, dice Flores, es que el impacto en la ciudad de Trinidad es reciente, de apenas unos cinco años.

 

La deforestación para la plantación de soya se ha producido especialmente en el sur del Beni y el norte del departamento de Santa Cruz. En este último, se eliminó la cobertura vegetal sin considerar el Plan de Uso de Suelos, que preveía zonas de protección en las riberas de los bosques. Ahora, en época de lluvias, entre noviembre y febrero, el Río Grande se desborda con consecuencias muy graves para la gente empobrecida.

 

La deforestación también ha ocurrido en el Chapare, en el departamento de Cochabamba, donde hay una creciente plantación de diferentes cultivos, en particular de coca.

 

Debido a esto, las aguas de la Cordillera de los Andes y las de las lluvias van directamente a la cuenca del Río Mamoré. Este año, el río superó los dos metros de altura por encima de su nivel habitual e hizo colapsar el dique de protección de la ciudad de Trinidad.

 

Las plantaciones

 

Según datos del Directorio Ecológico y Natural, la expansión del cultivo de soya en Bolivia, durante los últimos 15 años, ha sido de 411 por ciento, lo que significó la deforestación de más de un millón de hectáreas de bosque.

 

La tasa de desmonte para habilitar tierras para el cultivo de soya es de casi 60 000 hectáreas por año. Entre 1992 y 2004, la superficie de sembradíos de soya creció de 209 095 hectáreas a 890 000 hectáreas.

 

El investigador Mamerto Pérez, en su libro La soya en Bolivia sostiene que el boom del denominado “grano de oro” se dio a partir de 1993, con la aprobación del proyecto “Tierras Bajas”, financiado por el Banco Mundial, organismo que observó el impacto ambiental.

 

Agrega que el proyecto sirvió básicamente para facilitar la ampliación irrestricta del cultivo de la soya, protagonizada especialmente por empresarios extranjeros, pasando por alto las previsiones que se habían tomado para garantizar un manejo sostenible de los recursos naturales, y la protección y el respeto de los derechos territoriales de los pueblos indígenas.

 

En San Julián, uno los principales municipios productores de soya de Santa Cruz, 15 comunidades quedaron aisladas como consecuencia de las inundaciones.

 

En cuanto a la hoja de coca, según el informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU) de 2006, la superficie cultivada en todo el país fue de 27 500 hectáreas, de las cuales 8000 se encontraban en el Chapare cochabambino.

 

Variaciones climáticas

 

El jefe de la Unidad de Climatología del Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología, Gualberto Carrasco Miranda, coincide en que la deforestación de áreas boscosas incide de manera determinante en los eventos climatológicos.

 

Pero aclara que cualquier otra alteración del medio ambiente, desde el asfaltado de caminos o el cambio de las formas de vivir, también puede ocasionar problemas de tipo local, como los ocurridos en el país. Él también destaca el calentamiento global como causa de las alteraciones climáticas.

 

De acuerdo con sus registros de los últimos años, en la región del oriente boliviano se han presentado episodios cortos de intensas lluvias, que en pocas horas han excedido los parámetros normales de precipitaciones. Sin embargo, a partir de estos eventos, no se puede hablar de cambios en el clima, sino de variaciones, porque haría falta un estudio que abarque al menos un siglo.

 

Prepararse

 

La ambientalista asegura que, mientras se siga responsabilizando a los fenómenos climatológicos de las inundaciones, éstas seguirán siendo vistas como eventos circunstanciales atribuibles a la naturaleza y se minimizará la acción humana en las alteraciones climáticas.

 

Ella no niega la presencia de La Niña, fenómeno del que aún se conoce poco, pero sostiene que sus principales manifestaciones se han dado en el departamento de La Paz, donde la temperatura se ha mantenido baja y se han producido fuertes vientos.

 

Para evitar mayores sufrimientos a la población, Flores cree que hay varias tareas que encarar y, entre las principales, está una adecuada fiscalización y ordenamiento del uso de los suelos, la aplicación de las políticas de tierras y una correcta relación con las empresas extranjeras, a fin de evitar más deforestación.

 

Otras tareas consisten en reforestar las áreas que han perdido la cobertura de vegetación natural y dar prioridad a las obras de infraestructura hídrica, previendo que los volúmenes de las lluvias pueden ser mayores en el futuro.

 

Además, en su criterio, la cooperación que algunos países industrializados —como Estados Unidos— hicieron llegar a Bolivia para la reconstrucción, debería considerarse una compensación por el daño que le ocasionan al planeta con las emisiones de dióxido de carbono.

Nombre del medio: 
Servicio de Noticias de la Mujer de Latinoamerica y el Caribe (SEMLAC)
Tipo de medio: 
Internet
Dirección del medio de publicación: 
Av. Grau Nº 610 - Of. 302
Ciudad: 
Barranco
País: 
Peru
Teléfono: 
(511) 2474982
Nombre del Editor: 
Zoraida Portillo
Correo electrónico del Editor: 

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