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Autor: Max Henríquez Daza Correo electrónico: País: Colombia Experiencia periodistica: 25 Breve CV: Desde hace 26 años ejerce la profesión de Meteorología. Primero como funcionario del HIMAT, en la sección de Meteorología Sinóptica Aeronáutica en el aeropuerto El Dorado de Bogotá, hasta 1984; luego, en el Noticiero Nacional de la Televisión Colombiana como presentador de los pronósticos del tiempo, hasta el 1992; posteriormente, como Gerente Técnico y Científico de la empresa privada Señal 3 Meteorología, hasta el 2002. Desde noviembre del 2002 hasta mayo del 2007, de nuevo al sector público por designación del señor Presidente de Colombia, Doctor Alvaro Uribe, en el cargo de Subdirector de Meteorología. Actualmente es el Director de La Meteo, la sección de Meteorología y de información científica del Canal RCN-Nacional, presentador de La Meteo Internacional y Director del Programa CLI-MAX, dedicado a informar, analizar y concienciar sobre el Cambio Climático, los Desastres Naturales y el Medio Ambiente, en el Canal Noticias 24 Horas, del Canal RCN, que sale para el mundo de habla hispana. Adicionalmente es el Gerente de la empresa Meteocol Ltda., empresa privada dedicada a las asesorías y consultorías en los campos ambiental e hidrometeorológico. Tema: Cambio climático y gestión del riesgo Género periodístico: Reportaje Sección donde se publicó: Revista Caldas Preventiva Fecha de Publicación: 01/10/2007 Sinopsis: En la actualidad el cambio climático ha causado grandes sucesos tanto en Colombia como en el mundo entero, siendo en algunas ocasiones cambios irreversibles tanto para el hombre como para la naturaleza misma. Los riesgos que existen, por los diferentes cambios climáticos y desastres que se presentan en Colombia y en el mundo, las altas temperaturas, el incremento de lluvias intensas, la presencia de huracanes y las sequías, son ejemplos del estado que en la actualidad presenta el planeta; estos factores se convierten en signo de alarma de la tierra frente a los diferentes daños que día a día el hombre por su afán de consumismo le provoca. Copie aquí texto completo: CAMBIO CLIMATICO Y DESASTRES
Por: Max Henríquez Daza Director La Meteo Canal RCN
En la década de los noventa el mundo sufrió pérdidas por desastres de unos 600.000 millones de dólares; dos terceras partes de esas pérdidas fueron ocasionadas por eventos meteorológicos extremos, y el resto por sismos. En los últimos diez años, las amenazas naturales han dejado un saldo de más de 45.000 muertos, 40 millones de damnificados y daños que superan los US$ 32.000 millones. Comparativamente, el costo de los desastres ha aumentado debido, sobre todo, a los cambios en el uso de la tierra, al aumento de la población y al aumento de la vulnerabilidad.
El Grupo de Expertos del Panel Intergubernamental de Cambio Climático-IPCC considera que aunque con incertidumbres, se prevé que aumentarán la frecuencia y la gravedad de algunos fenómenos extremos, como las sequías, las inundaciones, las olas de calor, los deslizamientos, los vendavales y el impacto de los huracanes sobre zonas habitadas, debido a los cambios en el clima o a su variabilidad cada vez mayor. El IV Reporte del IPCC publicado este año, demuestra que el impacto del cambio climático es más rápido de lo que se pronosticaba. Esto sugiere que los peores escenarios de desastre pueden ser los más probables y que se requiere una acción mundial concertada de reducción más rápida de emisiones de los Gases de Efecto de Invernadero-GEI.
VARIABILIDAD NATURAL DEL CLIMA
El clima tiene una variabilidad natural en las escalas intranual o estacional, intraestacional, interanual e interdecadal. Los cambios se presentan por erupciones volcánicas o variaciones en la emisión de energía por el sol. También pueden ocurrir debido a interacciones internas de los diversos componentes del sistema climático – la atmósfera, los océanos, la biosfera, las capas de hielo y el suelo. Estas interacciones pueden ocasionar fluctuaciones bastante regulares, como el fenómeno de El Niño y la Niña (calentamiento y enfriamiento de la superficie del océano pacífico tropical ecuatorial), o cambios aparentemente aleatorios en el clima.
La variabilidad natural a menudo conduce a climas extremos, como olas de calor y de frío, inundaciones, sequías, avalanchas y vendavales. Tales episodios extremos conllevan un cambio significativo del estado medio de las variables del sistema climático, independientemente de su impacto real en la vida y el medio ambiente. En todas las regiones del mundo se producen con frecuencia estos episodios climáticos sin precedentes, más aún en los últimos años.
TENDENCIAS GLOBALES Y COMPONENTES DEL RIESGO
No hay duda de que el cambio climático está aumentando la intensidad y las frecuencias de los eventos extremos. Analizando en detalle los factores que hacen que un fenómeno natural cause un desastre (humano y económico), revela que los mismos problemas que impiden el desarrollo armónico en Colombia y América Latina, son los mismos que contribuyen a aumentar su vulnerabilidad ante las amenazas naturales. Esos problemas son la urbanización desordenada y creciente sin planificación, la persistencia de la pobreza urbana y rural generalizada a pesar de la apertura económica y de la inclusión de nuestros países en el proceso de globalización; la degradación del medio ambiente por el mal manejo de los recursos naturales; el deterioro de las cuencas hidrográficas que a su vez deteriora la calidad de las tierras y sedimenta los ríos, aumentando la vulnerabilidad ante eventos pluviométricos extremos; una cada vez mayor incapacidad institucional para resolver los problemas, por la reducción del tamaño de ciertas instituciones claves y los desaciertos de las inversiones en infraestructura. No analizamos ni incluimos aquí otros problemas estructurales de nuestras sociedades, como la corrupción , el narcotráfico, la guerrilla, la inseguridad y la violencia.
En Colombia se invierte muy poco en la mitigación de amenazas naturales, puesto que la política en materia de desastres se ha centrado principalmente en la respuesta a situaciones de emergencia. En nuestro país la acción de la DPAD y de la mayoría de los CREPADS se centra en repartir mercados y ayudas a las personas afectadas, pero hay muy poca actividad en prevención y mitigación. Para avanzar hacia la Gestión del Riesgo se requiere primero, analizar los riesgos y sus posibles efectos en la vida y bienes; Diagnosticar las vulnerabilidades; una protección financiera y transferencia del riesgo para distribuir los riesgos financieros en el tiempo y entre diferentes agentes; preparación e intervención ante emergencias para que el país esté en mejores condiciones de afrontar en forma rápida y eficaz una emergencia, y acciones posteriores de rehabilitación y reconstrucción en zonas seguras para contribuir a una recuperación efectiva y resguardarse de desastres en el futuro.
Es evidente que la degradación ambiental ha aumentado la vulnerabilidad y ello está convirtiendo a los episodios climáticos extremos en cada vez mayores desastres climáticos. Un episodio climático extremo se denomina desastre cuando tiene un impacto adverso importante sobre el bienestar de la población.
EL CAMBIO CLIMATICO Y EL AUMENTO DE LA FRECUENCIA DE LOS DESASTRES
Se prevé que el cambio climático incremente la frecuencia y severidad de las olas de calor. Un clima más caluroso causará más muertes y enfermedades entre las personas de edad y los pobres de las zonas urbanas. Este comportamiento climático que hace más fuertes las temporadas de verano, causa una mayor tensión térmica y de agua, aumentando el daño a los cultivos, al ganado, más incendios forestales y una menor disponibilidad de agua para abastecer los acueductos municipales, entre otros. Otros impactos probables indirectos son el aumento del consumo de energía y una expansión de las áreas afectadas por ciertas plagas y enfermedades.
El incremento de las lluvias intensas ya está causando inundaciones de mayores proporciones en algunas regiones de Colombia y el mundo. Valga recodar los episodios de las lluvias intensas y deslizamientos en Manizales en el 2.003, de Girón y Floridablanca-Santander en el 2004, de Cartagena en el 2005 y 2.007, de La Mojana en julio y agosto de 2007 a nivel nacional. A nivel internacional no hay irse muy lejos para encontrar una serie de eventos extremos. Recordemos solo los de agosto de 2007, cuando se presentaron casi simultáneamente olas de calor en los países de la Europa oriental y sur, con temperaturas superiores a los 42ºC en Rumania, Bulgaria, Hungría, Grecia y Serbia, las cuales duraron casi 3 semanas y mataron a más de 600 personas; Las temperaturas de más de 40ºC en el sur de California en los Estados Unidos con más de 14 muertos a finales de agosto; las olas de calor del 2.003 en Europa occidental que produjeron más de 13 mil muertes en Francia, Alemania, Suiza, Austria y el norte de Italia. Los incendios forestales provocados o no en Dubrovnik y el Peloponeso en Grecia, que arrasaron grandes extensiones de bosques y de material vegetal. En agosto también se presentaron inundaciones en el sur de China, Nepal, India y Bangladesh, por los Monzones más intensos de lo normal y por causa de tres supertifones que arrasaron también a Taiwán, Japón, Hong Kong y el Vietnam. Los deslizamientos en Filipinas y Kenya, heladas y nevadas en Chile y Bolivia, dos superhuracanes en el Caribe (Dean y Félix) y otros dos supertifones en China (Sepat y Pabuk); incendios en Dubrovnik, Grecia e Italia.
En África las inundaciones en la zona del Sahel, el límite inferior del desierto del Sahara, que afectaron a Sudán, Burkina Faso y Níger; Las inundaciones en el valle de Ohio y Minnessota en los Estados Unidos; las nevadas inusuales en Argentina que cayeron hasta en su capital Buenos Aires. Tornados en los Estados Unidos y vendavales en Grecia, aparte de las inundaciones en Cartagena y en Córdoba por el río Sinú. También vale recordar las olas de calor y frío de febrero de éste año en la Sabana de Bogotá, donde se registraron heladas históricas de -8.8ºC y temperaturas máximas de 26.5ºC, que nunca antes se habían registrado.
Ya se ha observado que la intensidad de los ciclones tropicales ha aumentado en algunas zonas, pero ha sido más evidente sus cambios de trayectorias que los están acercando cada vez más a zonas habitadas. En el caribe los huracanes han aumentado su intensidad pasando cerca de las costas de la Guajira y del archipiélago colombiano de San Andrés y Providencia amenazando directamente los 200 mil indígenas en la alta Guajira y cerca de 80 mil personas en la zona insular.
REDUCCION DE LOS RIESGOS ANTE EL CAMBIO CLIMATICO
Aunque los episodios extremos son intrínsecamente abruptos y aleatorios, se pueden reducir los riesgos que acarrean. Se necesita urgentemente mejorar la planificación de la preparación para desastres en el país, con independencia de que haya o no cambio climático. Una mejor información, instituciones más sólidas y nuevas tecnologías ayudarían a reducir al mínimo las pérdidas humanas y materiales. Por ejemplo, las nuevas construcciones deben diseñarse y ubicarse de tal manera que se disminuyan al mínimo los daños ocasionados por inundaciones y otros eventos hidrometeorológicos extremos, a la vez que se proceda a la reubicación de las que se encuentran en las orillas de los cientos de ríos que cruzan la geografía nacional.
El cambio climático también tiene potencial de causar episodios excepcionales de gran escala. A diferencia de la mayoría de los episodios extremos, los excepcionales tendrán amplias repercusiones regionales o mundiales y serán esencialmente irreversibles. Entre los ejemplos de dichas calamidades, asociados con el cambio climático global, figuran la disminución del transporte oceánico de aguas cálidas, por la corriente del golfo, hacia el Atlántico Norte (el cual es responsable del clima relativamente benigno de Europa); El deshielo de Groenlandia que elevaría el nivel del mar de tres metros por año en los próximos 1000 años y un calentamiento acelerado debido a las reacciones del ciclo del carbono en la biosfera terrestre.
Colombia está adelantando un proyecto denominado Programa Piloto Nacional Integrado de Adaptación al Cambio Climático-INAP, coordinado por el IDEAM y otras entidades del SINA, para implementar medidas de adaptación en los ecosistemas de alta montaña ante el retroceso de los glaciares, en la zona insular por el aumento del nivel del mar, el abastecimiento de agua para la población y la amenaza creciente de los huracanes y en la salud, para contrarrestar los efectos del aumento de las zonas potenciales de dengue y malaria en el país, por el aumento de la temperatura del aire. Pero no estamos haciendo nada o muy poco, para reducir el riesgo de los desastres derivados del cambio del clima. Nombre del medio: Caldas Preventiva Tipo de medio: Revista Dirección del medio de publicación: Cra 21. Calle 22-23 Ciudad: Manizales País: Colombia Teléfono: 8845393 Nombre del Editor: Maria del Pilar Perez Correo electrónico del Editor: |
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