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Autor: 

Alejandro Millán Valencia, Juan Guillermo Duque y Rodrigo Martínez Arango

Correo electrónico: 
País: 
Colombia
Experiencia periodistica: 
0
Breve CV: 
Alejandro Millán Valencia - Soy comunicador social de la Universidad Pontificia Bolivariana y desde hace dos años y medio trabajo en el área metro del periódico El Colombiano de la ciudad de Medellín. También he creado medios como la pagina web www.elesferico.com y he trabajado como produtor de televisión y de radio.
Subtítulo: 
Desborde en afluentes ha disminuido en un 70%
Tema: 
Desbordamiento de quebradas en zonas de alto riesgo
Género periodístico: 
Reportaje
Sección donde se publicó: 
Área Metro
Fecha de Publicación: 
25/10/2007
Sinopsis: 
Es un trabajo realizado con el apoyo de dos periodistas más: Juan Guillermo Duque y Rodrigo Martínez Arango. Nosotros partimos del desbordamiento de la quebrada La Saladita, que inundó 21 viviendas que vivían en sus riberas, para hacer un examen sobre el riesgo que tienen los habitantes de la ciudad frente a las 57 quebradas que surcan a Medellín. Fuimos a cada una de las quebradas, hablamos con funcionarios de Metrorío y con las personas que viven cerca a las quebradas. Además hicimos una infografía (que solo en archivo de PDF se puede ver, porque en la pagina web no está) para mostrar porqué se desbordan las quebradas e hicimos un balance de lo que ha pasado en los últimos 20 años sobre este tema, que es crítico en las temporadas de invierno que vive la ciudad, además de ser pedagógicos, para que las personas ayudaran a reducir los riesgos de los desbordamientos.
Copie aquí texto completo: 

Cien puntos críticos en quebradas

 

* Hay voces en las riberas más calmadas, pero el peligro está latente.

* Se han logrado rebajar los desbordamientos en los últimos años.

* Metro Río ha priorizado la intervención con las comunidades.

 

Medellín

 

El pasado 18 de octubre la quebrada La Saladita reventó con toda la furia y se llevó por delante las esperanzas de 21 familias que perdieron casi todo por el agua que entró y, al salir, se llevó neveras, televisores, colchones e ilusiones.

 

Ahora, siete días después, la situación continúa regular.

 

Sin embargo, La Saladita se aplacó un poco y ahora circula tranquila por su cauce de rocas y mangas, pero el invierno crece y habrá que esperar. Edilma Gallego, una de las vecinas de esta quebrada, dice que, por ahora, la cosa está tranquila. Ella lleva viviendo 10 años junto al cauce y, hasta ahora, lo más grave es el alcantarillado.

 

"Lo que pasa es que la quebrada tiene sectores muy peligrosos y otros más tranquilos. Pienso que hay que cuidarla y no botar basuras allá", dice Edilma.

 

Estos, entre otros testimonios, se desprenden de un recorrido por las quebradas de Medellín, en los que las voces de la comunidad señalan que se ha mejorado, pero agregan que el peligro está latente.

 

Con todo, se oyen testimonios de tranquilidad en las riberas de La Iguaná, aunque hace algunos años en estas épocas de invierno reinaba el miedo y la incertidumbre. No es que el peligro haya desaparecido. Según Francisco Olaya, habitante de Blanquizal, no ha pasado nada, pero "el miedo está presente".

 

De acuerdo con las autoridades, son cinco quebradas las que ofrecen mayor riesgo en Medellín, por sus habituales desbordamientos.

 

Se trata de La Iguaná, Altavista, Cañada Negra, La Bermejala y La Hueso.

 

Sin embargo, en sus riberas se han realizado campañas de educación y algunas obras. En La Hueso, que el año pasado se desbordó y produjo un severo anegamiento en el sector de Suramericana, se han hecho trabajos en la remoción de la sedimentación y en la actual temporada invernal no ha originado emergencias.

 

¿Y qué dicen en las riberas de la quebrada Cañada Negra?

 

Este afluente baja por la Nororiental. Sus habitantes plantean que se ha mejorado la limpieza, aunque el riesgo no ha desaparecido.

 

Cifras de Metro Río, entidad adscrita a la Secretaría del Medio Ambiente, consignan que hay 100 puntos críticos en la ciudad por intervenir, pero el presupuesto no alcanza para tener toda la cobertura.

 

Según el titular de la dependencia, Jorge Alberto González, se priorizan los puntos más delicados para intervenirlos.

 

El funcionario cita una cifra que considera positiva: de 2004 a 2007, se han rebajado en un 70 por ciento las emergencias en la ciudad por desbordamientos de quebradas. No canta victoria, pero sí argumenta que es un gran paso adelante, porque, en otras circunstancias, con la actual ola invernal la situación sería preocupante.

 

Este es el panorama que ofrecen hoy las quebradas de Medellín.

 

Recorrido por las quebradas (informe de las cinco quebradas más críticas)

 

La quebrada Altavista, un riesgo latente

 

Hace muchos meses que la quebrada Altavista no se desborda durante el invierno. A pesar de que esta temporada parece que estuviera cayendo toda el agua posible del cielo, la quebrada permanece con su caudal normal, aunque algunas veces se crezca un poco. Así lo afirman varios habitantes vecinos del cauce.

 

Por ejemplo, Rodrigo Muñoz Ramírez lleva 22 años viviendo en el sector de Belén Buenavista y es vecino de la quebrada. “Nunca hemos tenido un problema grande con la quebrada. Eso sí, se ha desbordado, pero no nos ha dejado sin nada. Se crece, pero en estos sectores no se desborda”, afirmó.

 

Explicó que cuando llueve quedan incomunicados, pues parte de la calle es cubierta por la corriente de la quebrada y cuando se crece, es imposible cruzar de un lado a otro. “Ese es el problema que hemos tenido durante estos años. Sin embargo, también le hicieron unos muros, pero la corriente se los llevó y nunca más volvieron a levantarlos”.

 

La Iguaná es recordada en Blanquizal

 

La quebrada La Iguaná está dividida en dos partes. La primera que llega hasta la avenida 80 y; la segunda, canalizada y sin mayores inconvenientes, de ahí hacia abajo hasta desembocar en el río Medellín.

 

Esta primera ya causó estragos la semana pasada en el barrio Blanquizal, donde dos familias perdieron sus viviendas debido al aguacero del pasado 15 de octubre. Sin embargo, para la mayoría de los habitantes vecinos a la quebrada, más que perjuicios, lo que tiene es temor.

 

Francisco Olaya, que reside en Blanquizal y trabaja como portero en una unidad residencial en Suramericana, afirma que en esta temporada no ha pasado nada, pero siente miedo de que algo ocurra.

 

“Es que estamos muy cerquita de la quebrada, y cuando llueve se siente la violencia del cauce”, explicó.

 

En el barrio Moscú esperan que canalicen la quebrada La Bermejala

 

La alerta es constante entre los habitantes de los barrios Moscú 1 y 2, y La Rosa, en la zona Nororiental de Medellín, por la ola invernal. Aunque no es el único caso, Francisco Javier del Río y su familia denuncian que la quebrada La Bermejala está socavando los cimientos de su casa que incluso ya presenta grietas en el piso. La comunidad está en permanente riesgo por lo que deben estar pendientes de la quebrada en la que, además, se observa indisciplina con las basuras. Noé de Jesús Daza, un vecino de Francisco, señala que casi a diario tienen que estar limpiando las basuras del lecho que llegan procedentes de las partes altas de la quebrada.

 

Dice que desde hace una década se les viene prometiendo que la van a canalizar pero esta es la hora en que no se ve ninguna intervención. Expresa que este año no han tenido, por fortuna, ninguna emergencia pero que hay muchas casas que están en riesgo y que necesitan de la intervención de las autoridades municipales porque es latente una desgracia debido a que son muchas las familias asentadas en las riberas.

 

La Hueso trabajos de remoción de la sedimentación han rendido sus frutos

 

La quebrada La Hueso es famosa. En efecto, el año pasado, en noviembre, se desbordó e inundó el sector de Suramericana, considerado de bajo riesgo. Sin embargo, durante el último año se han hecho trabajos en la remoción de la sedimentación de la quebrada y ahora, durante esta temporada, no ha presentado mayores emergencias.Dora Tamayo vive al lado de la quebrada, en el barrio San Javier, desde 1980. En ese entonces, La Hueso se desbordaba cada que llovía fuerte. "Ahora sí se crece un poco, pero no pasa nada. Creo que la razón es que han trabajado mucho en la canalización y en que quitan la basura que trae de otras partes", explicó Dora. También recordó que desde 1997, la quebrada no se desborda por este sector. "No hemos tenido muchos problemas. La mejor manera de que no vuelva a ocurrir lo de Suramericana es que no se tire tanta basura y los responsables de la Alcaldía limpien los sedimentos que trae desde la parte alta de la montaña".

 

La comunidad cuida el lecho de la quebrada Cañada Negra

 

Habitantes de zonas aledañas a la quebrada Cañada Negra manifiestan que en estos días de invierno no han sufrido ninguna emergencia por desbordamientos. Sin embargo, se mantienen alerta porque saben que el riesgo es latente y que en otros sectores se han producido estragos. "Cuando está lloviendo no duermo pendiente de la quebrada porque aunque en este sector no se ha desbordado sí se crece mucho", expresa la madre comunitaria Flor Dary Londoño, quien vive a unos 50 metros del cauce, en el barrio Popular 2, en el sector conocido como El Hueco. Agrega que después de que pasan las crecientes esta queda muy sucia, con piedras, palos y basura que provienen de las partes altas por lo que llaman a las autoridades para que hagan una limpieza. "Nosotros mismos tratamos de darle un buen cuidado y concientizamos a la gente para que no tire basuras", anota Flor Dary Londoño, quien agrega que esperan que no haya ninguna emergencia, aunque piden una mayor intervención y presencia del municipio porque el riesgo es latente es una comunidad muy abandonada.

 

Desborde de los afluentes ha disminuido en un 70% (subtítulo)

 

El principal problema que presentan en invierno las 57 quebradas principales y sus cerca de 700 afluentes que corren en Medellín son las basuras y los escombros que la ciudadanía y algunos constructores lanzan tanto a las riberas como a los cauces. El principal problema que presentan en invierno las 57 quebradas principales y sus cerca de 700 afluentes que corren en Medellín son las basuras y los escombros que la ciudadanía y algunos constructores lanzan tanto a las riberas como a los cauces. Jorge Alberto González López, subsecretario de Metro Río, advirtió que cuando estos afluentes aumentan su caudal, arrastran los desechos que encuentran en las orillas y se acumulan en las bocas de las coberturas o bases de los puentes, lo cual causa desbordamientos.

 

Un ejemplo de ello fue la inundación ocasionada por La Saladita la semana pasada en el barrio Belén Rincón. De la cobertura, los obreros de Metro Río sacaron muebles, colchones y trapos que la comunidad había lanzado al lecho.

 

Para hacerle frente a estos eventos, Metro Río cuenta con 45 obreros, tres inspectores y un ingeniero, quienes con una retroexcavadora, una volqueta, motobombas y un cilindro, atienden los requerimientos de la ciudadanía en distintos sitios de la ciudad. A la vez, como prevención, estos expertos hacen recorridos para detectar los lugares más críticos.

 

En la actualidad, tienen evaluados más de 100 sitios, cuya intervención tiene un costo de 32 mil millones de pesos, cuando el presupuesto de la subsecretaría este año, con dos adiciones, llega a 4.975 millones de pesos. Por eso buscan priorizar los sitios más delicados para intervenirlos.

 

Otra estrategia que utiliza Metro Río son los presupuestos participativos en los cuales la comunidad, por medio de consejos consultivos comunitarios, dice qué obras de mitigación necesita cada sector de Medellín.

 

Con este sistema se han hecho trabajos en 46 puntos de 15 quebradas de la ciudad.

 

Control a inundaciones

 

Según González López, las labores realizadas por Metro Río han rebajado, de 2004 a 2007, en un 70 por ciento las emergencias por desbordamientos.

 

Quebradas como La Rosa o Caño Moscú, en Manrique; la Escopetería, en El Poblado; La Magdalena, en Laureles, y Altavista, en Belén, han sido intervenidas con llaves de control y presas de retención de sedimentos que impiden que las aguas socaven los taludes y se lleven sus orillas.

 

El trabajo más reciente se entregó la semana pasada en la quebrada La Magdalena, que tenía comprometida una vía y varias casas.

 

Con una inversión de 340 millones de pesos se hizo un pozo y un túnel vertical, para no perjudicar al vecindario.

 

Puntos de vista (opinión de las personas, que en el periódico salen con fotos)

 

Francisco Javier Del Río, habitante del barrio Moscú 2.

“Desde hace años nos están prometiendo que van a canalizar la quebrada La Bermejala pero hasta ahora nada y; por eso, cada vez que hay invierno tenemos que estar alertas. Los cimientos de la casa los está socavando y el piso ya presenta grietas”.

 

Flor Dary Londoño, habitante de Popular 2, sector El Hueco.

“Cada vez que llueve no duermo porque estoy pendiente que la quebrada (Cañada Negra) no se desborde. Esperamos que el municipio tenga más presencia y que no aparezcan solo para decirnos que tenemos que desocupar”.

 

Rodrigo Muñoz Ramírez, habitante barrio Buenavista.

“Hace 22 años que vivo cerca a la quebrada Altavista y nunca ha inundado mi casa. Sin embargo, cuando se crece nos incomunica porque la corriente pasa por encima de la calle que nos conecta con Belén”.

 

Janeth Giraldo, habitante barrio La Isla.

“Vivo cerca a la quebrada La Iguaná. El único problema que yo le veo durante el invierno es que los niños se enferman mucho y eso es muy maluco para ellos. Pero por la quebrada, no hay mucho problema”.

 

Edilma Gallego, habitante del barrio Belén Rincón.

“Los mayores problemas que hemos tenido han sido porque el alcantarillado se nos ha dañado y por los sifones se mete toda esa agua negra. Pero por la quebrada La Saladita, no hemos tenido mayores problemas”.

Comentarios: 

Sería importante que tengan en cuenta que esto es un texto que, para el periódico, fue diseñado de forma ágil y amena. También sería bueno que revisaran el PPF que enviamos a la organización del periódico para que observaran bien como quedó en el papel, que me parece muy pertinente. Eso sí, el texto es muy completo y tiene toda la información requerida. Además en el histórico de la página web solo pusieron la primera parte y la segunda (en la que se incluye el recorrido de tres quebradas y el infográfico no fue puesta).

Nombre del medio: 
El Colombiano
Tipo de medio: 
Prensa
Dirección del medio de publicación: 
Carrera 48 No. 30sur -119
Ciudad: 
Envigado (Antioquia)
País: 
Colombia
Teléfono: 
057 4 335 9486
Nombre del Editor: 
Carlos Mario Gómez
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