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Autor: César Padilla Correo electrónico: País: Ecuador Experiencia periodistica: 4 Breve CV: Cesar Padilla Avila. Fecha de nacimiento: 01 septiembre de 1977. Edad: 30 Años Nacionalidad: ecuatoriana. Domicilio: Atahualpa y Princesa Paccha Esquina (barrio Totoracocha). Teléfono: 2830636. E-mail: cesardeportes@elmercurio.com.ec, cronica@elmercurio.com.ec. Estudios realizados: Primaria - “Instituto Escuela Maracay” (Venezuela); Secundaria - ”Instituto Escuela Maracay” (Venezuela); Titulo de Bachiller en Ciencias Sociales revalidado en Colegio Nacional “César Dávila Andrade” (Cuenca; egresado de la Escuela de Comunicación Social en la Universidad Politécnica Salesiana (título de licenciado). 7 años como locutor y programador de radio. Periodista y fotógrafo de Diario La Tarde. 1 año de servicio como cronista gráfico y reportero de Diario el Mercurio desde el año 2005. Cursos: Corresponsales de Policía - Dictado por el Comando Provincial de Policía de Azuay, duración 30 horas. (nueve sábados), del 22 de junio al 24 de julio del 2006; “Primer Encuentro Internacional Jóvenes por el Desarrollo”, realizado en Concepción, Región del Bio Bio, Chile, los días 13, 14,15 de abril del 2005; Enviado Especial de la Federación Ecuatoriana de Motociclismo (FEM) y Diario El Mercurio a la ciudad de Río Branco, Acre, Brasil, el 8 y 9 de septiembre 2007; “Periodismo en Ambientes Hostiles”, desde el 2 al 9 de noviembre 2007, en Buenos Aires Argentina Subtítulo: Más de 45 metros a la redonda quedaron destrozados Tema: Almacenamiento de químicos prohibidos en ferreterías Género periodístico: Noticia Sección donde se publicó: Portada, pagina 8A y 8D Fecha de Publicación: 18/04/2008 Sinopsis: El segundo incendio de mayor proporción que la ciudad de Cuenca ha sufrido se produjo ayer al mediodía. La ferretería Vázquez Brito, ubicada entre las calles Lamar y Miguel Vélez, frente al mercado 3 de noviembre, quedó totalmente destruida luego que las llamas devastaran toda la estructura y la gran cantidad de productos que había en el interior. Un periodista de este medio de comunicación estuvo en el lugar mismo del siniestro minutos antes en que una fuerte explosión se produjera y cobrara la vida de un bombero. Quedaron además una docena de heridos. Alrededor de 500 miembros de los diferentes grupos de socorro trabajaron arduamente durante varias horas intentando apagar el flagelo pero no fue posible. Hasta el cierre de la edición todavía se emanaban gases que avivaban las llamas. Este percance sacó a flote múltiples falencias como la falta de equipos para controlar una tragedia de magnitud como esta. No hay hidrantes en el Centro Histórico lo que hizo que se pierda mucho tiempo en abastecerse. Las calles son muy angostas y el inclemente tráfico dificultó que llegaran las unidades. Lo más rescatable de este suceso fue el valor y entrega que pusieron los miembros del Cuerpo de Bomberos, quienes arriesgaron sus propias vidas en su aspiración de controlar el siniestro. Mufiht Hanna, joven voluntario del Cuerpo de Bomberos falleció luego de la explosión. Quedó en medio de gran cantidad de escombros por lo que los socorristas se demoraron cerca de una hora para rescatarlo. El fiscal de turno y personal de criminalística realizaron el levantamiento del cadáver. (CPA) Copie aquí texto completo: Sólo el valor sofocó las llamas Textos y Fotos: César Padilla Avila Faltaban 15 minutos para el mediodía cuando ingresó una llamada a la central del Cuerpo de Bomberos, donde se informaba sobre un conato de incendio en el interior de la ferretería Vázquez Brito, ubicada entre las calles Lamar y Miguel Vélez. De inmediato, el primer grupo se subió en un vehículo y en menos de cinco minutos llegó al lugar. No se trataba de un simple conato. Una inmensa nube negra cubrió totalmente dos manzanas de diámetro. Una vez colocados todos los equipos necesarios, el primer grupo entró y empezó a combatir las llamas. Era como un horno, el calor intenso, se sentía en las plantas de los pies. En cuestión de segundos la flama empezó a ganar terreno. La alerta máxima fue declarada. Uno tras otro empezaron a llegar los vehículos con decenas de voluntarios dispuestos a arriesgar su vida con tal de sofocar las llamas. El trabajo era arduo. La extrema temperatura del lugar hacía que los Bomberos terminen exhaustos. Las campanas de los tanques indicaban que había poco oxígeno, pero algunos fueron tan osados que esperaron hasta el último para salir y ser relevados. Fuego implacable No una, ni dos, sino tres mangueras de alta presión usaron los Casaca Roja para aplacar el fuego, sin que éste cediera. El teniente José Pesántez, pese a no tener todos los equipos, no se movió del lugar. Con fuerte voz de mando indicaba a los hombres lo que debían hacer. Gritos de ánimo emitió aunque en un momento sufrió una quemadura en la mano. Tanta adrenalina tenían los Bomberos que no les importaba resbalarse y caer, ante el temible infierno que habitaba en el interior del inmueble. Repetidas veces se levantaban y nuevamente atacaban las llamas como si se trataran de su peor enemigo. Pablo Galán, uno de los elementos más jóvenes con los que cuenta la Institución, estuvo luchando por varios minutos hasta que sus fuerzas no le dieron más. Comentó que lo hacía por vocación y que porque su corazón se lo indicaba. Aseguró que nunca tuvo alguna emergencia de este tipo y que daría lo mejor de sí. Al interior, la temperatura subió a un límite inimaginable. El agua que se empozó parecía que hervía. Pequeñas explosiones empezaron a amedrentar a los Bomberos que por un momento dudaron sobre si debían mantenerse en el lugar. Un grupo decidió abandonar el sitio debido a que la reserva de agua se agotó. Con insolente prepotencia las llamas crecieron cada vez más. Cuando llegó el abastecimiento, la lucha fue retomada con mayor ahínco. Sergio Vázquez, propietario de la ferretería, alertó a los socorristas que dentro de la bodega existía material de alta combustión y explosivos. La batalla ya no fue solo con el fuego. En ese momento la misión era sacar los tanques con el combustible y buscar paquetes con explosivos para evitar desgracias mayores. Trabajo mancomunado Al intenso operativo para controlar el siniestro se sumaron brigadas de la Cruz Roja, Defensa Civil, Ejército, Policía Nacional y Judicial, Grupo de Operaciones Especiales (GOE), Guardia Ciudadana, Cruz Azul y paramédicos del hospital Vicente Corral Moscoso, los Centros de Salud 2 y 4, estudiantes de Medicina de la Universidad de Cuenca, entre otros. Todos ellos colaboraron para controlar la situación, que en momentos era insoportable debido a la presencia de cientos de desprevenidos curiosos que dificultaban las labores. Socorristas de la Cruz Roja estuvieron prestos a trasladar a los asfixiados y heridos Una docena de víctimas registró el Cuerpo de Bomberos durante el operativo. Fueron llevados en ambulancias hasta la Clínica Santa Inés y Latinoamericana. El fuego mientras tanto seguía arrasando todo a su paso. Las bodegas repletas de implementos de ferretería quedaron reducidas a cenizas. El acceso al lugar era muy difícil. El almacén estaba tan lleno que no había cómo circular. Faltó agua El desafío principal que enfrentaron los Casacas Rojas fue el abastecimiento del agua. Solamente el carro escalera consumía 500 galones del líquido en un minuto. Por eso colocó una especie de piscina con capacidad de 5.000 galones que lamentablemente no fueron suficientes. Tiempo después arribaron comitivas de los bomberos de Paute, Gualaceo, Girón, Azogues y Biblián. Los últimos que en su afán de llegar pronto al lugar, sufrieron un accidente de tránsito que dejó al vehículo de rescate destrozado. También asistieron los Bomberos del aeropuerto Mariscal Lamar y la Brigada Contra Incendios de la Llantera. Un camión gigantesco cargado de espuma, que debe ser utilizado en caso de incendios de aviones, sirvió de gran manera para frenar en algo las llamas que por momentos pasaron los diez metros de alto. Tanta fue la presión del lugar que las paredes terminaron colapsando. Felizmente en la parte posterior había un terreno de gran tamaño que es usado como parqueadero. Las casas de los lados también se vieron afectadas pero no se consumieron en su totalidad.
Ofrendó su vida Mufiht Hanna Santacruz, uno de los elementos considerados como más valiente, entró a la hoguera en compañía de seis arriesgados compañeros. Empezaron a controlar las llamas cuando súbitamente se produjo una estrepitosa explosión que se oyó a decenas de metros del lugar. El pánico invadió a todas las personas que allí laboraban. Gran cantidad de escombros empezaron a caer del cielo. Trozos de vidrios, latas y hasta balas se impactaron en el piso e hirieron a algunos. Un Bombero en el incidente quedó con un brazo fracturado. Jorge Guerrón, Santiago Pozo, Patricio Lucero, José Pesántez, Jorge Quintanilla, Santiago Peña y Mufiht Hanna fueron quienes estaban dentro, justo al momento de la explosión. La onda expansiva los lanzó por varios metros y los dejó malheridos. Desafortunadamente Hanna no logró salir y en vez de ser expulsado, como sucedió con sus amigos, el efecto de la implosión lo absorbió. Se cayó al piso y un pesado estante lo aplastó. En primera instancia lo dieron por desaparecido pero después de tanto buscarlo lo hallaron ya sin vida. No fue sino después de una hora, aproximadamente, que pudieron rescatar el cuerpo en medio de los escombros. Un fuerte aplauso a su valentía le brindaron todas las personas cuando sacaron los restos. (CPA) Investigación Cornelio Serrano, fiscal de turno, llegó al lugar y realizó el levantamiento del cadáver. Dijo que no podía emitir mucha información al respecto pero que investigará el caso minuciosamente. Serrano impidió que la policía se llevara detenido al propietario de la ferretería, pues dijo que no hay ningún cargo sobre él y que se requiere de indagación para emprender cualquier acción. El coronel Eduardo Suárez, jefe del Cuerpo de Bomberos no pudo contener su tristeza y con lágrimas dijo que Mufiht Hanna será el Bombero encargado de dar ánimo desde el cielo. El mayor Fernando Figueroa tampoco pudo esconder su pesar y lloró desconsoladamente. Denunció que químicos de ese tipo no pueden estar almacenados en una ferretería, en pleno centro de la ciudad. La misa en honor al Bombero caído en el cumplimiento de su deber, se realizó anoche en la Escuela de Bomberos ubicada en la avenida 27 de Febrero. El Municipio se comprometió con los gastos generados por el sepelio. Este es el segundo incendio de mayor proporción que se ha suscitado en Cuenca. El más grande ocurrió el miércoles 18 de julio de 1962, donde se consumió una manzana entera donde la comunidad salesiana tenía sus instalaciones. (CPA) Detalles La víctima mortal, Mufiht Hanna Santacruz contrajo matrimonio el año anterior. Sus restos mortales serán velados en la capilla La Esperanza del Camposanto Santa Ana, a las 16h00. Eduardo Suárez, jefe de los Bomberos de Cuenca, denunció la falta de hidrantes en el Centro Histórico. El monto aproximado de las pérdidas asciende a 5 millones de dólares, según estimó el propietario de la ferretería. 200 policías llegaron al lugar para regular el tránsito y alejar a los curiosos. Cerca de 500 socorristas actuaron en el operativo. Comentarios: Felicitaciones por este tipo de motivaciones a los periodistas. Excelente la labor que empeñan, comparto la idea de que ningún desastre es fortuito pues hay que estar preparados. Nombre del medio: Diario El Mercurio Tipo de medio: Prensa Dirección del medio de publicación: Avenida de las Americas km 5 y medio. Ciudad: Cuenca País: Ecuador Teléfono: 072880110 - 094504071 Nombre del Editor: Gerardo Salgado Correo electrónico del Editor: Página de internet: |
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