' ¡GLUP! Lo llamé, sin saber cómo, en verdad, me sentÃa algo incómodo, hacÃa casi 20 años que no habÃa tenido contacto personal con él. SabÃa que se habÃa ido a Esp
aña, a una ciudad frente al mar Mediterráneo. Y, que luego regresó a Lima. Lo contacté tras varias llamadas telefónicas pude dar con su paradero. Un pequeño restorán, frente al acantilado de Chorrillos, fue el lugar escogido. Allà cuando jóvenes nos gustaba reunirnos para pasarla charlando, con las enamoradas, hacer planes a futuro y tomar unas copas de licor. Es sintomático pero real, si uno mira un poco más detenidamente la situación, descubre que este tipo de salidas o reuniones giran alrededor de la bebida alcohólica. Una rutina que cambiando el escenario, al igual que nosotros, lo hacen el 70% de la población mundial; es decir, hablamos de 4,200 millones de hombres y mujeres, que sin darse cuenta imponen como punto de eje, el consumo de algún tipo de licor. Con la irremediable consecuencia que en América Latina, son cerca de 38 millones de personas las que consumen licor, peor aún si se sabe que 10% de la población mundial se convertirá en alcohólico
o llevará el 'sÃndrome de dependencia al alcohol'. Gino, era un notable profesional médico, alto y corpulento, ahora peinaba una profusa cabellera blanca, y usaba unos lentes redondos y pequeños. El abrazo no se hizo esperar, era difÃcil ocultar la emoción, luego las preguntas inacabables, la familia, bien, el trabajo, ahÃ, los viajes, divertidos, sorprendentes, y todo en un ambiente tan amistoso que daba ganas de vivir en el para siempre. Sin embargo, la mirada y el semblante pronto brotaron con su mensaje de nostalgia. Mauro, me llamaste, y creo que no era sólo para saludarnos. Aquà estoy, para lo que gustes. SÃ, Gino, la familia, hace una semana enterramos a mi hermano David, ¿lo recuerdas?, el que cantaba bonito, y del que todos decÃan que serÃa jugador profesional de fútbol; claro, Mauro, claro que lo recuerdo, qué dolor, amigo, ¿Y a qué se debió su muerte?, pues, mira Gino, técnicamente murió por su dependencia al alcohol, pues, al enterarse que te
nÃa cáncer terminal, se suicidó con una sustancia fosforada. La misteriosa voz de Baco A los 48 años de su edad, David, apenas pesaba 38 Kg., tomando en cuenta que medÃa 1.79 metros, virtualmente era hueso y pellejo. Gino, preguntó si en los últimos meses habÃa sufrido mucho, lo miré y callé. Mauro, a lo largo de mi experiencia médica he visto muchos casos como los de David, sabes que nos conocemos desde que éramos adolescentes, y precisamente ese grupo etáreo que forma el 22% de nuestra población está sometida a la desmesurada publicidad de las grandes compañÃas que venden sustancias espirituosas, derivadas de la fermentación de frutas o cereales, principalmente. David, no fue un caso aislado, sino el triste producto y consecuencia de haberse convertido en un consumidor en exceso de brebajes con carga de etanol. Existen registros que nos indican que hace 15 años la edad promedio de inicio en consumo de alcohol y drogas oscilaba entre los 15 y 17
años; sin embargo, según la Institución CEDRO de Perú, se determina que ahora el inicio de consumo de alcohol, es alta entre niños de 12-13 años, revelando gran permisividad del consumo en la etapa puberal. En los adolescentes varones de 14 a 16 años, el consumo de sustancias ilegales es muy elevado y la frecuencia es progresiva hasta los 40 años para luego decrecer. Con frecuencia el consumo de estas drogas es asociado al alcohol y el tabaco. Siempre he pensado, Gino, que cuando hablaba con David y le decÃa que tenÃa un futuro prometedor en el deporte y las artes, que sólo debÃa aplicarse un poco en los estudios y asà se realizarÃa como ser humano, no me entendÃa, se burlaba, rehuÃa ese tipo de consejos, francamente no entiendo, aún ahora, del porqué esa actitud. Es que dicen, respondió Gino, mientras sorbÃa una infusión de manzanilla, que la persona que va siendo introducida en el mundo del alcohol, de pronto escucha la misteriosa voz de Baco, aquel m