Entre el licor, el infierno y la sociedad jueves, 16 noviembre 2006 Reportaje Por Lic. Irene DÃaz Lozano 'Comencé bebiendo a los 14 años; a los 16 bebÃa como todo un experto, a los 24 años perdà mi libertad, estuve preso, luego me casé y creà que asà dejarÃa la bebida; pero
me mentÃ. A los 33 años estaba como una piltrafa humana, mi vida no tenÃa sentido, perdà a mi familia, dormÃa en las calles, en los carros. TenÃa una vida ingobernable, me arrepentÃa un dÃa o unas horas y luego seguÃa bebiendo. Para que yo pueda aceptar mi realidad, tuve que estar al borde del suicidio con una soga al cuello, pero la sed que me invadió ese momento mi cuerpo me salvó la vida; ya que de pronto me encontraba en una cantina con una cerveza en la mano. Allà conocà a un joven que me habló de ayudarme dejar el vicio. Ahora pertenezco a Alcohólicos Anónimos (AA), y llevo 59 meses de no beber.' Asà narra sus vivencias Luis quien, a sus 43 años, ha recuperado a su madre después de 20 años y hoy, con mucha fe, pide a Dios fuerzas para seguir adelante en esta dura lucha contra el alcoholismo. 'Yo no bebÃa todos los dÃas, lo hacÃa una vez a los dos meses, a los cuatro meses; pero en el momento que lo hacÃa, mi conducta hacÃa sufrir a mi familia y
, por supuesto, cuando me pasaba el efecto del alcohol me sentÃa muy infeliz, pero gracias a Dios estoy en este grupo de AA que no solo me enseñaron a dejar de beber sino a cambiar mi forma de vida; aprendà a ser feliz y a hacer felices a mis seres queridos. Llevo 9 años sin consumir ningún tipo de bebida alcohólica'. Asà se expresa Lucy, sonriendo y muy contenta con la nueva vida que lleva en compañÃa de su hijo de 14 años. 'Soy alcohólico y hace 22 años que no bebo. Cuándo tenÃa una vida sumergida en la bebida hice mucho daño a las persona que querÃa, pero gracias a Dios encontré el camino y aprendà que AA es para quien desee, no para quien necesite'. Manifiesta VÃctor, quien asistió el año 200 a la convención Mundial de Alcohólicos Anónimos en Miniápolis (Estados Unidos), en representación de AA Perú. En ese evento se reunieron más de 50 mil alcohólicos de todas partes del mundo y pude observar algo muy curioso: Existe gran cantidad de mujeres
. Aunque realmente los AA no llevan registros estadÃsticos porque somos anónimos; cabe señalar que si existe un número considerable de alcohólicas', agregó VÃctor sonriendo. Miguel tiene 19 años y hace un año y dos meses que ya no bebe. 'Me estaba hundiendo, bebÃa en todas las fiestas, no me importa si hacÃa sufrir a mi madre, lo único importante para mà era la bebida; ahora me doy cuenta que valgo y merezco cambiar de vida, soy más humilde e, incluso, estoy terminando la secundaria para asà salir adelante'. Asà como estos testimonios de personas, que vivieron sumergidas en el sufrimiento y el dolor, atrapadas por el alcohol, existen muchÃsimas más que aún no logran romper esas cadenas que los atan. Esta realidad contada por cada uno de sus protagonistas, sin lugar a dudas, invitará a más de un lector a la reflexión. ¿SabÃa usted que 6 de cada 10 personas en edad adulta consumen bebidas alcohólicas? ¿Y que de cada 10 personas una es alcohólica? Ade
más, en el mundo hay un aproximado más de 4 millones de alcohólicos registrados en las diversas agrupaciones. El consumo de bebidas alcohólicas va en aumento, incluso en la actualidad los precios han disminuido notablemente en estos últimos tiempos, quedando al alcance de las mayorÃas. Realmente vivimos en una sociedad, en la que los licores son parte indispensable en un sin número de reuniones, celebraciones y diversos acontecimientos. A lo que hay que agregar el bombardeo publicitario de las diversas bebidas alcohólicas, principalmente de la cerveza con spot totalmente insinuantes y motivadores al consumo haciéndonos creer que, si no contamos con la presencia de una bebida alcohólica, la reunión no tendrá mayor éxito, ni habrá diversión. Tenemos sin lugar a dudas un grave problema no solo de salud; sino también social; pues el consumo excesivo de bebidas alcohólicas trae graves consecuencias. Muchos crÃmenes se han cometido por efecto del alcohol, suicidi
os, maltratos familiares, violaciones, desempleos, robos y los fatales accidentes de tránsito, que en lo que va del año han enlutado a centenares de familias y dejando consecuencias funestas, personas invalidas, mutiladas, niños en total orfandad. Y aunque existan leyes que sancionan estos delitos muy blandas por cierto; las autoridades se hacen de la vista gorda o se recurren al arreglos por lo bajo como se escucha comúnmente y todo queda impune. Por lo que aunque usted no sea un bebedor pueda que su vida en algún momento se vea afectada por uno de ellos. CLASES DE BEBEDORES Es necesario conocer que existen dos clases de bebedores. Los bebedores sociales son los que tienen voluntad propia y saben hasta que momento beber. Y los bebedores problema son más conocidos como alcohólicos. Son los que carecen de voluntad, cambian de conducta a la primera copa que ingieren, no pueden parar hasta estar completamente ebrios y hacer se sus vidas un verdadero infierno.
¿Qué es el alcoholismo? El destacado psiquiatra Hugo Vicuña Pérez afirma que el alcoholismo es una enfermedad, porque compromete la salud fÃsica y mental del individuo. El alcohol afecta a todos los órganos, básicamente la corteza cerebral deteriorando las neuronas, lo que lleva al deterioro personal del individuo, a un pensamiento limitado, su capacidad productiva se ve anulada paulatinamente; y es el hÃgado otro órgano muy afectado por el alcohol, ya que éste es el obrero del organismo que posteriormente puede desencadenar en cirrosis, cáncer hepático, entre otras enfermedades. A su vez, el alcoholismo produce una herencia cultural familiar, que predispone al individuo al consumo de bebidas alcohólicas. Para que un alcohólico se rehabilite, es fundamentalmente basarse en tres pilares: Primero, que él quiera cambiar. Segundo, que tenga una actividad ocupacional. Tercero, que cuente con el apoyo familiar, médico e institucional. Es aquà donde juegan un
papel importantÃsimo los centros de rehabilitación. Aclaró el galeno. ¿QUÉ ES AA? AA son las siglas de Alcohólicos Anónimos, agrupaciones de hombres y mujeres que se ayudan mutuamente a mantenerse sobrios y a mejorar su forma de vida. Los miembros de AA conocen muy bien la enfermedad. Manifiestan tajantemente que son alcohólicos, asà hayan dejado de beber hace muchos años, por la simple razón que son concientes de esta enfermedad, de que se trata mas no se cura. Los miembros de AA forman parte de la agrupación voluntaria. Si alguno de ellos recae; es decir, vuelve a beber, no es expulsado, tampoco es juzgado. Por el contrario, es acogido las veces que sean necesarias hasta que realmente sea conciente y desee cambiar. Cada alcohólico que ingresa a AA tiene un padrino quien es otro miembro de AA el que lo va apoyar emocionalmente y con su ejemplo. Los AA llegan a cambiar de vida porque encuentran que han vivido experiencias semejantes a la de ellos o tal v
ez peores. Aquà no existen las promesas ni los juramentos de alejarse de la bebida, solo cuenta el plan de las 24 horas, consistente en mantenerse sobrios esas horas dÃa a dÃa; porque una copa es demasiado y mil no bastan. Existen en el mundo hay más 100 mil grupos de Alcohólicos Anónimos distribuidos en más de 110 paÃses. En el Perú existen en la mayorÃa de departamentos. En la Libertad hay aproximadamente 11 grupos, siendo el grupo 'ArmonÃa' el primero en fundarse, el 18 de diciembre de 1975; fue en Laredo, ante la imperiosa necesidad de ayudar a las personas agobiadas por esa enfermedad y, a partir de entonces, fue que surgieron los demás grupos repartidos en nuestra ciudad. Al estar en contacto directo con estas personas, que integran estas agrupaciones, comprobamos que han logrado aceptar su enfermedad y son poseedoras de una gran fuerza de voluntad y un vehemente deseo de cambio para mejorar sus vidas y la de sus familias. El alcoholismo no es una enfermeda
d para avergonzarse, sino es un mal que tiene un tratamiento y negarse a él sà debe causar vergüenza. No quiero terminar este artÃculo sin antes invitarlos a meditar con este pensamiento que es evocado diariamente por los alcohólicos en sus reuniones y que bien puede servirnos en nuestra vida cotidiana: 'Dios, concédeme serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar. Valor para cambiar las que sà puedo. Y sabidurÃa para distinguir la diferencia'. Ultima modificación ( jueves, 16 noviembre 2006 )