'La droga y el alcohol matan. Porque son los responsables directos o indirectos de muchos accidentes: 40% de los de tránsito, 37% de los de trabajo, 15% de los caseros. Porque disparan el 75% de los episodios de violencia domésticos y callejeros. Porque se confirmó su presencia en el 36% de las detenciones que realizó la PolicÃa bonaerense en 2004. Porque están detrás del 8% de los ingresos a guardias hospitalarias... La droga y el alcohol matan. Y no hay lugar común ni exageración en la afirmación: el consumo de estas sustancias está asociado al 68% de las muertes de los chicos de entre 15 y 24 años de la provincia de Buenos Aires. Asà lo revela un flamante informe de la SubsecretarÃa de Atención a las Adicciones de la Provincia (SADA), al que ClarÃn accedió en forma exclusiva. 'Decir que la droga mata nunca tuvo credibilidad entre los pibes. Siempre sonó a chamuyo, a amen
aza de la abuela, pero lo dicen los números. No te fumás un porro o te emborrachás y te caés redondo: la droga mata de otra manera', asegura el licenciado Claudio Mate, al frente del organismo, y desgrana, con rigurosidad estadÃstica, cifras que espantan. 'Desde 1995, se triplicó la cantidad de muertes de chicos de entre 14 y 19 años. Y eso es inaceptable, porque en el 90% de los casos son muertes evitables. Mientras cae la mortalidad infantil y aumenta la expectativa de vida, la tasa de mortalidad de los adolescentes se duplicó en diez años. Es indignante; no ocurrÃa algo asà desde la Guerra del Paraguay, en 1865', sorprende. Los números lo respaldan: a mediados de la década del 90, morÃan por año 318 chicos (14 a 19). En 2003, esa cifra trepó a 955. Y la tasa de mortalidad creció de 31 a 78 cada 100.000. ¿Lo peor? Esa cifra se inflará aún más en el 2004, alimentada por las vÃctimas de Cromañón: el conurbano aportó 112 de las 193 muertes que se cobr
ó la tragedia. En la SADA ponen la mira sobre la franja de entre 14 y 19 años porque 'es la edad en la que se empieza a consumir'. Pero, si se toma el total de muertes de chicos de entre 15 y 24 años del año 2003 (2.221), surge otro dato que alarma: casi el 70% (1.496) obedeció a lo que los especialistas llaman causas externas. 'Accidentes, violencia, suicidio. En todas, de un modo u otro, apareció el alcohol y la droga: el que murió consumÃa o fue vÃctima de alguien que consumÃa', dice Mate. Las cifras revelan, además, que el varón muere más que la mujer. 'La relación es 4 a 1. Las principales causas son los accidentes y la violencia; y en la mujer, el suicidio y el aborto. Hay que entender que la falopa y el alcohol recorren transversalmente todos los males --desde el desempleo hasta el embarazo adolescente-- y son invitados ineludibles en la mayorÃa de los funerales de las villas', subraya Mate. Según las cifras oficiales, la droga y el alcohol se esconden
detrás del 75% de los episodios de violencia y tienen responsabilidad en 4 de cada 10 accidentes de tránsito, 'cifra que se duplica --destaca Mate--, si sumamos las vÃctimas de los automovilistas que manejan alcoholizados. El efecto inmediato del consumo de alcohol o marihuana es la pérdida de la coordinación y de la motricidad fina. Por eso, cuando algunos jueces dicen que el consumo es algo privadÃsimo, me pongo loco. ¿Es algo privado o es una amenaza social?', dispara. La SADA realizó dos estudios sobre el uso de sustancias psicoactivas entre jóvenes y alumbró realidades duras de digerir: el 31% de los chicos de entre 16 y 25 años abusa del alcohol, el 11% consume drogas ilegales y el 3,4% toma psicofármacos. 'No es fácil combatir el problema del alcohol porque el consumo está muy naturalizado. Pensemos que sólo el 30% del alcohol que llega a los menores proviene del quiosco; al resto lo obtienen vÃa el adulto, y ahà está mezclada la propia casa', alert
a Mate, y menciona un caso patético: 'En PediatrÃa del Hospital de La Plata hay 22 pacientes con alcoholismo crónico. Chicos con cirrosis, con el hÃgado hecho pedazos por el alcohol. Es inconcebible'. Es tal la preocupación por el tema que el Gobierno provincial acaba de lanzar una fuerte campaña de prevención con el objetivo de llegar a aquellos que se sienten ajenos al problema. 'El conurbano está perforado por la droga, y el Estado es cómplice, hipócrita o estúpido si se sabe que en la esquina hay un dealer y no interviene. Los chicos deben tomar conciencia de este flagelo, porque el que consume no tendrá las mismas oportunidades, ni siquiera fÃsicas, que el que jamás consumió', destacó a ClarÃn el gobernador Felipe Solá. La guerra contra las adicciones, asegura, no tendrá tregua. Y se librará en varios frentes. 'Con la creación del Registro para la Comercialización de Bebidas Alcohólicas apuntamos a limitar las bocas de expendio, porque en la Provi
ncia habÃa 1 cada 62 habitantes, cuando en California, por ejemplo, una cada mil'. La pelea también incluye la intención de aumentar el precio de las bebidas alcohólicas (algo que deberán negociar con quienes miden el Ãndice de inflación, tan sensible en la relación de la opinión pública con el Gobierno nacional), una batalla legislativa para acotar la publicidad de estas bebidas y separarla del deporte, y la instauración definitiva de una materia que apunte a la prevención al inicio del Polimodal. 'El Gobierno provincial está por la sanitarización del consumo; no por su penalización. Para nosotros no es un problema del área de Seguridad sino de salud pública. Lo ataca Mate, no León Arslanián --destacó Solá--. Y en lo que hace al combate del narcotráfico insistimos con la desfederalización de los delitos menores, que deben ser competencia de los jueces provinciales. Tal como están las leyes hoy, cada caso es considerado un dato. Y cada dato es un chic
o que se muere'. Recuadro 1 'Paco', el enemigo más buscado La salida de la convertibilidad tuvo consecuencias insospechadas en el mundo de las drogas: desde el 2001, el paÃs se convirtió en una plaza poco rentable para la cocaÃna y alteró radicalmente el patrón de consumo de los adictos locales. El mercado de las drogas ilegales --que explotó durante los 90-- se acomodó al nuevo escenario y diseminó una sustancia más barata y muy destructiva llamada pasta base, que es veinte veces más devastadora que la cocaÃna. El nombre vulgar que recibió esta sustancia es 'paco', y en general se fuma en pipas fabricadas con un caño de aluminio ahuecado (los adictos suelen usar una antena de televisión o una guÃa de cortinas). Cuesta 1 peso la dosis y es elaborada en cocinas del conurbano con desechos de cocaÃna y otros agregados --como veneno para ratas--, lo cual la convierte en la droga más letal de los últimos años. 'Tiene un poder adictivo altÃsimo,
capaz de destruir una vida en pocos meses. Lo único 'bueno es que es tan visible el daño que genera que está estimulando la intolerancia y la reacción. Las madres ven caer a los pibes como moscas y buscan ayuda', dice Claudio Mate, de la SubsecretarÃa de Atención a las Adicciones. La última novedad es la aparición de un paco de 5 pesos. 'El efecto del paco dura diez minutos y el post-paco es terrible, genera una necesidad imperiosa de volver a consumir, con lo cual se volvÃa muy caro. Pero esta semana nos enteramos que el mercado ya se adaptó: el nuevo paco tiene un flash más largo y provoca menos bajón'. Este nuevo patrón de consumo marcó un cambio, también, en el modelo de comercialización: las grandes organizaciones fueron reemplazadas por una incalculable cantidad de pequeños narcos, 'vecinos del barrio que buscan en la venta de pasta base un complemento del ingreso familiar', según denunció el propio Felipe Solá. Recuadro 2 'No le ganás nu
nca: perdés o perdés' '¿Qué no hice...? Con tal de conseguir guita para tomar hice cualquier cosa', arranca Marcelo, mientras retrocede unos cuantos meses para repasar en qué pesadilla lo sumergió la droga, a él y a su familia. 'La falopa me mató a un hermano y a mi viejo, que era alcohólico. A mà me daban vergüenza ellos, pero terminé igual cuando murió mi mamá. TenÃa 19 años, me quedé muy solo y me desahogué en la droga. Lo único que me importaba era tomar cocaÃna, como fuera', dice. 'Como fuera' incluye hacer 'todo lo que hace una barra brava para conseguir guita para la merca: robar, manejar dinero tucho, fajar a alguien, conseguir entradas y remeras de jugadores y venderlas, y mucho más. Yo paraba en la Doce. QuerÃa ser como ellos, porque siendo el 'sobrino de los jefes conseguÃa guita para tomar', cuenta Marcelo, eternamente agradecido, hoy, a la fortaleza de su hermana Antonia, que lo denunció a la Justicia para salvarle la vida. 'Fue la de
cisión más difÃcil de mi vida, pero no podÃa verlo morir. Me tocó ser la mala, pero estoy contenta', dice ella, y Angela, la mamá de DarÃo, de 20 años, la entiende como nadie. 'Yo lloraba en la puerta del Juzgado, pero lo querÃa rescatar. Lo querÃa vivo. Un dÃa llegó tan mal que me fui a la Justicia. Cuando llegó la citación le dije que empezaba a tratarse o lo venÃa a buscar un patrullero', recuerda ella, y su hijo, que supo enfurecerse hasta extremos de violencia que lo avergüenzan, la mira con un orgullo infinito. 'A los 17 empecé a tomar. No paraba hasta quedar inconsciente. Me ponÃa loco y le levantaba la mano a mi novia y a mi familia. Por suerte mamá paró el tránsito y me trajo acá. Me cambió la cabeza', agradece. Marcelo y DarÃo no consumen desde que empezaron el tratamiento en Pueblo de la Paz, uno de los centros de internación del Gobierno, en Lomas de Zamora. TodavÃa no pueden manejar dinero ni estar solos, pero van bien. 'La droga te pie
rde y siempre te pide más --dice Marcelo--. No le ganás nunca: perdés o perdés. Hay que tenerla bien lejos'. Mapa del consumo en la Provincia de Buenos aires
o de los 80. Hoy el adicto es alcohólico y policonsumidor'. La tasa de abandono es alta: el 70% no vuelve tras la primera consulta, pero 'una vez que los pacientes se bancan 60 dÃas, la mayorÃa sigue, y 1 de cada 10 llega al alta'. Antes, entre el inicio del consumo y el inicio del tratamiento pasaban 8 años; hoy, el promedio es 6. Para pedir ayuda se puede llamar al 0800-222-5462, las 24 horas. El Fonodroga recibe 3.000 llamados por mes. La guerra contra las adicciones, asegura, no tendrá tregua. Y se librará en varios frentes. 'Con la creación del Registro para la Comercialización de Bebidas Alcohólicas apuntamos a limitarlas bocasdeexpendio, porque en la Provincia habÃa1 cada 62 habitantes, cuando en California, por ejemplo,una cadamil'. Lapelea también incluye la intención de aumentar el precio de las bebidas alcohólicas (algo que deberánnegociarconquienes miden el Ãndice de inflación, tan sensible en la relación de la opinión pública con el Gobierno n
acional), una batalla legislativa para acotar la publicidad de estas bebidas y separarla del deporte, y la instauración definitiva de una materia que apunte a la prevención al inicio del Polimodal. 'El Gobierno provincial está por la sanitarización del consumo; no por su penalización. Para nosotros no es un problema del área de Seguridad sino de salud pública. Lo ataca Mate, no León Arslanián–destacó Solá–.Y en lo que hace al combate del narcotráfico insistimos con la desfederalización de los delitos menores, que deben ser competencia de los jueces provinciales.Tal como están las leyes hoy, cada caso es considerado un dato. Ycada dato es un chico que se muere'. Recuadro 4 PUNTO DE VISTA HoracioConvertini hconvertini@clarin.com VacÃos Las adicciones a la droga y alalcohol no brotan de la nada. No son fruto de ocurrencias juveniles ni de desviaciones que se pueden corregir con mano dura en las escuelas y el regreso de la conscrip
ción, como algunas mentes cerriles –créase o no– ya reclaman por los medios. Las adicciones tienen que ver con cierta cultura joven, pero también con una sociedad que dejó de darrespuestas. Es la sociedad de la marginación, de la miseria escandalosa, que primero dejó sin futuro a los padres y luego avanzó con los hijos, esos chicos crecidos 'fuera del sistema', carne de pegamento, de paco, de locura instantánea para olvidar tanto vacÃo. Pibes que duran poco,como el humo de un porro. Recuadro 5 Cómo advertir el problema 'La alarma de un padre, de una comunidad, es la diferencia entre la vida y la muerte. Es lo único que puede salvar al adicto. Nada mata más que la indiferencia y la resignación', asegura el especialista Claudio Mate. ¿Quéhacer si cree que su hijo está consumiendo drogas? 'Ni ole rla campera ni revisar los cajones. Loimportante es hablar, escuchar, esta rcerca, conocer la junta, los amigos, y demostrar coherencia entre lo que dec
imos y hacemos. Y hay que poner lÃmites claros. Los chicos esperan y necesitan reglas básicas', afirma. Y agrega que hay algunas señales de advertencia: 'Bajas en las nota so abandono o reducción de actividades extras, como deportes; aletargamiento; inexplicable cambio de amigos; comportamiento insólito o irregular; cambios de humor súbitos; interacción mÃnima con la familia; desaparición de cosas devalor o dinero; cambio en hábitos alimenticios'. Lo principal, estar atentos y reaccionar. Es el salvavidas. Vea fotografÃa en linea'