Alcohol: el mal heredado por los indÃgenas en Argentina Buenos Aires, 19 de octubre de 2006 (RENA). El alcoholismo se ha convertido en un problema extremadam
ente grave para las comunidades indÃgenas de Argentina. Ajeno a su cultura, fue introducido por la colonia, utilizado durante la creación del estado moderno y hoy sigue presente como método de sometimiento empresario, aseveraron representantes de las comunidades originarias y numerosos expertos, a RENA. El alcohol ahoga principalmente a jóvenes que muchas veces se sienten discriminados y rechazan sus tradiciones. También a humildes trabajadores del norte argentino. Es un problema eminentemente masculino pero comienza a incidir con mayor frecuencia en las mujeres de las distintas etnias. Su presencia impacta en las familias, con la creciente violencia doméstica, toma cuerpo en las relaciones entre vecinos, se hace visible en estudios criminalÃsticos, facilita abusos y violaciones de niñas y jóvenes en áreas turÃsticas. Sumado a la pobreza, debilita aún más la salud, con la muerte muchas veces como final anunciado. Es también caldo de cultivo para el suicidio: en
Jujuy (noroeste) las tasas superan por mucho la media del paÃs, manifestaron las fuentes consultadas. Una salida que puede ser fatal 'El alcoholismo en las comunidades indÃgenas muchas veces se convierte en un problema muy grave entre los pobladores, en especial entre los jóvenes que más fácilmente caen. Muchas veces les he preguntado porqué toman. La respuesta de ellos fue sorprendente: ‘no tengo más nada que hacerÂ’', reveló Jorge Ramos, importante referente kolla de la provincia de Jujuy (NOA), a RENA. Ramos, quien trabaja en la comunidad Ocloya de Laguna de Tesorero, aclaró que no siempre hay problemas de alcohol, sino que suele utilizárselo como una bebida de consumo diario, sin embriagarse. 'Hay hermanos que preparan alcohol con yerba (lo llaman ‘yerbeadoÂ’), otros directamente con agua (le dicen ‘cachurinÂ’) y los guaranà muchas veces lo llaman cocorioco'. Viviana Figueroa, abogada kolla nacida en la comunidad de Ocumazo (Jujuy) y ex becaria de
la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, coincidió. 'El problema del alcoholismo es realmente grave en las comunidades. Es de larga data, no es propio de los pueblos. Porque nosotros, por ejemplo, tenemos la chicha, pero no tiene nada de alcohol'. El problema es serio porque los que están enfermos en las comunidades no tienen dónde atenderse. Además trae violencia interfamiliar. 'Y las mujeres cuando van a radicar la denuncia se encuentran con que no se las toman', amplió la docente de la cátedra Derechos de los Pueblos IndÃgenas (Universidad de Buenos Aires –UBA-). El alcoholismo, dijo, está ligado a la pérdida de la identidad y a la discriminación. Aquellos jóvenes que no son aceptados por la sociedad rechazan su propia cultura y se vuelcan al alcohol como vÃa de escape. A esto, muchas veces, le sigue la muerte. En Jujuy, aseguró, son altÃsimos los Ãndices de suicidios. El alcoholismo afecta mayormente a hombres, pero en los últimos tiempos
ha crecido entre las mujeres indÃgenas, según pudo ver Figueroa. Algunos, explicó, lo relacionan con los discursos feministas sobre igualdad de géneros. Hay otro aspecto que complica aún más el panorama. Y es que para muchos el alcohol tiene caracterÃsticas positivas; no es reconocido como un problema. De cualquier forma, afirmó, varias comunidades ya establecieron la prohibición de vender alcohol, 'con resultados muy efectivos'. Muchos pueblos están pidiendo la prohibición completa, pero la legislación argentina sólo penaliza la venta a menores. Esta es una práctica que se repite en otros lugares de América Latina. 'En la comarca Kuna Yala, de Panamá, han logrado prohibirlo y penalizar a quienes incumplen', recordó la abogada kolla. El punto de origen 'El alcoholismo es efectivamente un problema grave en los pueblos indÃgenas del paÃs y de la región. En el caso del nordeste (actualmente estoy trabajando con el pueblo pilagá de Formosa) la adicci
ón al alcohol estuvo directamente relacionada con las migraciones a los ingenios salto-jujeños donde los indÃgenas trabajaron como mano de obra estacional. A cambio de ese trabajo, que verdaderamente tuvo consecuencias dramáticas en la forma de vida indÃgena, recibÃan una mala paga y abundante alcohol', contó la doctora Ana MarÃa Spadafora, antropóloga y profesora de la UBA y la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, a RENA. La profesional, también investigadora del CONICET explicó que el trauma de un cambio cultural y la crisis promovida por el contacto sistemático con los frentes colonizadores del Gran Chaco, llevó a que buena parte de la vida tradicional indÃgena estuviera desde allà en mas sujeta a los vaivenes de la polÃtica de colonización del frente agrÃcola y ganadero y que lentamente, las poblaciones indÃgenas perdieran sus territorios ancestrales y sobrevivieran como comunidades marginales al estado nación. 'En ese proceso, el alcohol ll
egó para quedarse y aunque los indÃgenas producÃan bebidas fermentadas, estas eran utilizadas en forma medida y ligada a rituales religiosos, algo bastante diferente a las formas de consumo ligadas al contacto sistemático con el hombre ‘blancoÂ’'. Pero ese consumo desmedido no es independiente de un deterioro general de la salud. 'No en vano los pueblos indÃgenas son los más afectados por enfermedades como la tuberculosis, el Mal de Chagas y todas aquellas enfermedades infecciosas ligadas a la pobreza. La contaminación de los suelos, rÃos, etc. por parte de mega proyectos de desarrollo como otro de los factores que afectan la salud de los pueblos indÃgenas'. La experta no consideró al alcoholismo como un mal especÃficamente heredado de la colonia, como un causal directo, 'dado que el proceso colonial afectó de diversas formas a las poblaciones indÃgenas según las regiones y la forma que tomaron las relaciones en esos contextos locales, aunque sà parece estar
claro que los procesos coloniales posibilitaron el deterioro de la salud indÃgena', afirmó. De todos modos, aclaró, no se puede generalizar. Muchas comunidades indÃgenas, como parte de la misionalización, hoy son cristianos evangélicos que pertenecen a congregaciones o iglesias donde algunas prácticas son vistas como pecaminosas, lo que incentivó el abandono de la bebida. Mano de obra esclava La antropóloga Morita Carrasco, investigadora de la UBA especializada en Derechos IndÃgenas, develó a esta agencia actuales prácticas empresarias que convierten al indÃgena en mano de obra esclava. 'Entre aborÃgenes del Gran Chaco (en Salta, al noroeste) los madereros los usan para cortar la madera que luego será llevada para alambrar campos al sur del paÃs (desde la provincia de Córdoba –en el centro- hacia abajo). No les pagan con dinero, les dan diariamente botellitas con alcohol fino (250 cc) para mantenerlos embriagados, para que no se vayan y les sirvan m
ás. Es común verlos a las 7 de la tarde, tirados y totalmente borrachos', denunció. 'Como no tienen nada (viven reclamando la propiedad de sus tierras), lo aceptan mansamente junto con una bolsita de yerba, otra de azúcar y otra de tabaco. No se ve violencia por ello, pero es una autodestrucción terrible, genera más miseria y más desnutrición, ya que no llevan nada de comer a sus familias', amplió. Según Carrasco, esa realidad de servidumbre, con el alcohol como forma de pago, fue creando una dependencia que es histórica. 'Por una cuestión cultural de sumisión no expresan lo que les está ocurriendo y nada cuentan. Pero eso ya se veÃa en los procesos de evangelización. Eran forzados a adoptar una religión que no era la propia y adoptar también una vida diferente a lo que puede ser la nuestra. Sienten tristeza pero están impotentes'. La investigadora reveló que en la actualidad la dirigencia originaria reclama ante los gobiernos de Salta, Formosa y Chaco qu
e los quioscos no vendan alcohol a los jóvenes y que intervenga en estos casos de 'estilo de trabajo servil' y de 'explotación'. 'En Formosa (al noreste) aún se ven prácticas esclavizantes de parte de las empresas algodoneras que no sólo entregan alcohol a sus trabajadores sino que les dicen qué comprar y dónde', coincidió Figueroa. 'Mi abuelo me contaba que en los ingenios se promovÃa muchÃsimo el consumo de alcohol mezclado con agua, más barato y rendidor. Se trataba del ingenio San MartÃn, el Tabacal y Ledesma, tres monstruos que cambiaron prácticamente la cultura de los pobladores indÃgenas que llegaban a sus lugares', recordó Ramos. Abusos y violaciones Carrasco denunció que en el Gran Chaco y el sur argentino llega gente de las ciudades a pescar o cazar (por turismo) y que 'buscan chicas aborÃgenes, las embriagan y hasta las violan como divertimento'. Según contó, 'en el año 2000 hubo una denuncia radicada sobre una compañÃa contratista de
tendido de gas' que cotidianamente llevaba chicas al campamento, a quienes emborrachaban y luego violaban. 'En Formosa eso es frecuente', pero por su cultura de sumisión, muchos de ellos recién hablan 'como 20 años después'. Esos abusos se asemejan a otros que fueron denunciados recientemente, del otro lado de la frontera, por la Coordinadora por los Derechos de la Infancia y la Adolescencia (CDIA) de Paraguay, luego de que fueran descubiertos por la prensa. Se trata de varios casos de violencia sexual contra niñas y niños indÃgenas perpetrados durante el desarrollo del rally Transchaco. La CDIA responsabilizó 'al gobierno nacional, particularmente a los órganos especializados de atención a la infancia y la adolescencia y al INDI (instituto encargado de las comunidades originarias en el paÃs) por la falta de protección al pueblo indÃgena y en especial a las niñas y niños, quienes hoy dÃa se han convertido nuevamente en esclavas/os de sus nuevos colonizadores
'. Exigió a los organizadores del rally 'que no se conviertan en cómplices al acallar delitos como éste, ya que al ubicar a este deporte como uno de los ‘mejoresÂ’ para el paÃs, han olvidado, intencionalmente o no, el peligro al que exponen a niñas y niños indÃgenas cuyas vidas quedan destruidas por quienes dicen ser deportistas'. La organización reprobó 'el deterioro evidente de todo raciocinio humano, el desconocimiento y la violación sistemática de los derechos humanos, la alta impunidad judicial y social, el sensacionalismo en el manejo de la información, el morbo y la perversión altamente instalada en la sociedad'. También 'la erotización cada vez más temprana de niñas y niños, cuyos cuerpos son puestos como ‘mercancÃa negociableÂ’ para la satisfacción del placer de adultos, quienes se autoproclaman personas responsables'. Y denunció que los hechos de violencia sexual 'cuentan con una alta complicidad social' al admitir en forma activa o pasiva un
delito de esa magnitud, con el pretexto de 'pasión por el deporte'. La bebida y el crimen La doctora Beatriz Kalinsky, antropóloga e investigadora independiente del CONICET, a cargo de estudios sobre los factores culturales del delito en la provincia de Neuquén, tierra de mapuches al sur de Argentina, aseguró que 'no podrÃa mencionar algún caso en el que estuvimos haciendo una pericia u otro trabajo en donde el alcohol no haya aparecido'. 'En general –dijo- son delitos contra la vida, homicidios en cualquiera de sus formas contempladas por el código penal: simple, agravado por el vÃnculo, en riña, pero no es frecuente que quede calificado como homicidio con premeditación o alevosÃa'. Hay también otras conductas 'que la justicia estatal considerarÃa delito pero que dentro de las comunidades se consideran conductas ‘normalesÂ’, teniendo en cuenta el grado de relatividad de lo que es normal y delictual o normal y patológico: el insulto, por ejemplo. La
s peleas entre vecinos, generalmente por temas de tierra para pastoreo, son conductas graves para ellos y que se desencadenan en forma frecuente cuando están alcoholizados', detalló. Según Kalinsky, hay una ley que prohÃbe la venta de alcohol en las comunidades indÃgenas, una suerte de 'discriminación positiva pero mal planteada', por lo que 'son todavÃa los mercachifles los que van con el alcohol para vender allá'. Y si no, lo compran cuando están en el pueblo y tienen plata (el jornal o la quincena para los que trabajan en estancias). Consultada sobre la posibilidad de que la ley no sea pareja, la antropóloga dijo que las normas son iguales para todo ciudadano argentino. 'No funciona en Argentina el derecho indÃgena ya que para que ello fuera asà se necesitarÃa que se establecieran jurisdicciones especiales, lo que está prohibido por la constitución nacional'. 'El artÃculo que reconoce su preexistencia como pueblos originarios no dejó claro este punto, as