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Autor

Sheyla Mercedes Mosquera Pérez

Experiencia periodistica

13

Breve CV

Me gradué en 1989. Trabajé en la sección Vida y Estilo de diario El Universo (1992-1996).Dejé de laborar tres años. Después trabajé en Primer Plano y Novedades Médicas en diario El Telégrafo (marzo a septiembre del 2001). Escribía temas de salud, perfiles. Hoy trabajo en La Revista de Diairo El Universo desde el 15 de octubre del 2001

Nombre del medio

Diario El Universo

Tipo de medio

Prensa

Tema

Tratamientos

Ciudad

Guayaquil

Género periodístico

Reportaje

Teléfono

(593)42490000 ext 259

Correo electrónico del Editor

Sinopsis

Trata de dos mujeres y un hombre que son portadores del VIH/sida. Se refleja el trato que han recibido y el positivismo para seguir vivos con ayuda de los antirretrovirales. También se menciona a qué sitios se puede acudir para obtener atención médica y los medicamentos.

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’Antirretrovirales contra el sida El consumo de drogas contra el VIH/ sida mejora la calidad de vida de las personas infectadas. En Ecuador el Gobierno ofrece exámenes y tratamiento gratuito, pero no todos tie
nen acceso inmediatamente. ‘Si un paciente se encuentra en fase sida y no recibe tratamiento antirretroviral específico, muy probablemente tiene infecciones oportunistas y si estas tampoco se manejan, el tiempo de vida será muy corto, pudiendo ser entre 6 - 24 meses’, Dra. Greta Miño.
Por: Sheyla Mosquera Conversar con dos mujeres y un hombre portadores del VIH/ sida que no se dejan morir, nos da ejemplo de fortaleza. Ellos han aprendido a vivir diariamente con un enemigo en su sangre y con la discriminación de la gente. Andrea tiene 34 años y justo con el hombre de quien se enamoró y decidió formar un hogar, hace tres años, se contagió. Le sucedió, porque no le pidió referencia de su vida pasada, como hizo con su novio anterior, y nunca usó un preservativo con él. ‘Era un músico ambulante y muy cariñoso. Hace un año se puso muy débil e ingresó a un hospital y estando allí dos meses después desarrolló el Sarcoma de Kaposi, una de las tantas enferm
edades que aparecen cuando se tiene el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). A insistencia de los médicos y a regañadientes se sometió, nueve meses después, al examen de sida como yo, y ambos resultados fueron positivos’ . Ante esa noticia, Andrea no se desesperó, al contrario sintió pena por su marido, quien murió un mes después, pidiéndole que vele por sí misma y por la hija de ambos que ahora tiene dos años de edad. ‘Decidí buscar ayuda y acudí al hospital de Infectología Dr. José Daniel Rodríguez Maridueña donde me dieron una orden para que me someta al examen confirmatorio de sida (Western Blot) en el Instituto Nacional de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez. Como salió positivo regresé al hospital donde me atendían y me refirieron al hospital del Seguro Social, Teodoro Maldonado Carbo, para que me dieran el tratamiento por ser afiliada. Pero cuando me acerqué al médico que me trataría me dijo: ‘No me interesa tu problema, tienes que esperar
’. Cogí mi carpeta y me fui. Recibí un impacto profundo, más que cuando tuve los resultados en mis manos, y empecé a llorar, caminé y me dije, tengo que vivir por mi hija. ‘Regresé al hospital de Infectología y hablé con la psicóloga que me había atendido antes y me dio un oficio dirigido a consulta externa del hospital del Seguro Social para que me trataran. Me tocó una doctora que me recibió muy bien y me prescribió solo vitaminas del complejo B y C, cada doce horas porque aún no me había sometido al examen de CD4 y carga viral. El primero sirve para controlar las defensas del organismo y el segundo para saber qué cantidad de virus se encuentra en mi sangre. ‘Lo que nos mata rápidamente no son los virus que atacan nuestras células de defensas llamados linfocitos T4 o CD4, haciéndolos disminuir porque se alimentan de ellos para reproducirse, sino las infecciones oportunistas que aparecen por estar nuestro cuerpo desprotegido’. Andrea actualmente asist
e a la Fundación Dios Vida y Esperanza en Guayaquil donde ha aprendido junto con otras mujeres en igual condición a tener fortaleza y a poder sonreír. Volvió a vivir Claudia, de 33 años, es compañera de Andrea en la fundación y su historia es diferente. Hace nueve años por una mama y un ganglio inflamado acudió a Solca (Sociedad de Lucha contra el Cáncer en Guayaquil) para hacerse atender y fue sometida a varios exámenes, entre ellos el de sida, porque le pidieron su autorización. Una semana después cuando Claudia fue en busca de sus resultados, el especialista que la atendía le dijo: Su caso es especial. ‘Pensé, tengo cáncer. Pero me miró fijamente y me dijo con tino: tiene sida. En ese momento me desmayé, grité, me quedé ida, quise suicidarme y terminaron dándome calmantes’. Al llegar a su casa, Claudia miró a sus hijos pequeños y los abrazó con fuerza y desesperación. Pero cuando su esposo llegó lo insultó tanto que él terminó confes
ándole que fue bisexual y que su pareja murió de sida; y que además tuvo una aventura con una extranjera, de quien le dijeron había fallecido. En apenas unas horas, la vida de Claudia había cambiado. Se deprimió tanto que luego de seis meses decidió recibir ayuda psicológica. Cuatro meses después entró en etapa de sida, porque su CD4 disminuyó a 65 células cuando el valor normal es 500 y para tener acceso a los antirretrovirales el valor es de 200. Afirma que lucía como un esqueleto. De 190 libras bajó a 90 y no consumía alimentos, estaba a base de sueros, tenía toxoplasma, gastritis crónica, convulsiones y se estaba atrofiando su cerebro. ‘Ahora luzco saludable, pero se debe a que desde el inicio de mi enfermedad recibí atención y medicamentos gratuitos en un hospital de la Armada por ser esposa de un miembro de las Fuerzas Armadas. El médico que me atendió hizo un experimento conmigo administrándome un coctel de cuatro drogas antirretrovirales Kaletr
a más Combivir, entre otras, y me dio 24 horas de vida si no reaccionaba. ‘Se dio el milagro, al día siguiente pude tomar agua y una semana después comía. Poco a poco iba recuperando mi peso, mi vida y mi trabajo. Tomo tres pastillas de Kaletra y una de Combivir, pero en dos dosis: cuatro en la mañana y cuatro en la noche. Pero las consumo siempre a la misma hora, de lo contrario tendría una mala adherencia y me haría resistente. De ocurrir, la última opción que tendría para vivir es consumir Trizivir’. En cuanto a su esposo, Claudia afirma que toma otro tipo de antirretrovirales Viracept y Combivir. Él tiene la ventaja que puede cambiar de medicamentos porque está en las primeras fases y no como ella que está en la última. ‘Ambos hemos aprendido a vivir con los virus, pero me apena saber que otros pacientes no tienen acceso a los medicamentos. Mi caso es especial y el hospital invierte en mí $ 2.800 al mes y en mi esposo alrededor de $1.500’, asegura.
Era un trabajador sexual
Xavier es homosexual y tiene 34 años. Él pertenece a la Fundación Vida Libre que ayuda a otros chicos que tienen VIH/sida a informarse sobre su enfermedad y, sobre todo, cómo deben acceder de manera gratuita a los medicamentos antirretrovirales que los mantiene vivos. Desde hace catorce años se enteró que estaba infectado al igual que su pareja. Y hasta ahora no sabe quién se lo transmitió porque llevaba una vida de trabajador sexual. Pero, a raíz de que murió su compañero, hace once años, decidió convertirse en un consejero contra el VIH/sida. En 1990 los retrovirales eran muy caros y Xavier no tenía acceso a ellos por falta de dinero y porque solo se los obtenía en el hospital del Seguro Social (IESS) si era un afiliado, así que decepcionado decidió que no entraría ninguna droga en su cuerpo. Pero, ocho años después, su organismo comenzó a deteriorarse, sus defensas subían y bajaban, tenía su CD4 en 190 células y su carg
a viral era de 144 mil copias por ml. ‘Por mi trabajo relacionado con la fundación viajé a Brasil y allá unos amigos a través de otra fundación para ayudar a personas con sida me consiguieron los medicamentos Nevirapina y Combivir que los tomé por dos años ya que me los enviaban a Ecuador, pero después ya no lo hicieron y tuve que suspenderlos por un año y medio; eso fue malo. Nuevamente comencé a recaer. Mi CD4 bajó a 190 células y mi carga viral se disparó a 644 mil copias por ml. Perdí el cabello, enflaquecí, tenía diarreas, pero comenzó mi lucha interna: salir adelante. Xavier acudió al Defensor del Pueblo y por medio de él logró que el Ministerio de Salud Pública le diera un nuevo esquema de medicamentos gratis porque la Nevirapina no hay en Ecuador. Sin embargo, por el tiempo transcurrido sin medicina necesitó una terapia más fuerte compuesta de Kaletra, Epivir y Zerit. ‘Hoy mi CD4 se está elevando, por lo que asumo que estoy bien y con mucho
ánimo para seguir viviendo’. Terapia sí es efectiva El VIH, a diferencia de otros virus, entra en las células y las infecta, donde se siente protegido y los medicamentos antirretrovirales son los únicos que pueden ingresar a estas para combatirlos. Pero, la viróloga Aracely Álava, ex jefa nacional del Programa del Sida, dice que no se deben administrar sin un criterio clínico y de laboratorio porque no solo los combaten a ellos, sino que dañan toda la célula. Por ello, es necesario comprobar mediante un examen de sangre el impacto del virus en el organismo. Si el CD4 y CD8 están muy bajos, el médico sabe que el paciente necesita tomar antirretrovirales y si está en un nivel normal significa que la infección es reciente y que puede esperar un poco hasta que amerite consumirlos. Según la infectóloga Greta Miño, Jefa del Servicio de Infectología del Hospital Francisco de Ycaza Bustamante, el tratamiento que se utiliza actualmente para controlar el sida
es la llamada terapia altamente efectiva (siglas HAART en inglés) compuesta por los denominados antirretrovirales que interfieren el ciclo de vida del VIH, reducen la cantidad de virus existente en la sangre y ayudan a retrasar el progreso de la enfermedad inhibiendo ciertas sustancias (llamadas enzimas) como la transcriptasa reversa y la proteasa. ‘Existen inhibidores de transcriptasa reversa (nucleósidos y no nucleósidos) e inhibidores de proteasa, disponibles en el país, además de inhibidores nucleótidos e inhibidores de fusión (no disponibles). Aún así, son efectivos cuando se administran en una forma oportuna, pero se requerirá en poco tiempo otro tipo de antirretrovirales’, asegura Miño. Útil para prevención Los antirretrovirales se administran generalmente por vía oral, aunque una droga que es muy útil para la prevención de la transmisión del virus entre madre e hijo (llamada transmisión vertical) es la Zidovudina (AZT) endovenoso, que es ma
ndatorio cuando se detecta tardíamente la infección del VIH en la mujer embarazada (en el momento del trabajo del parto). ‘El diagnóstico de nuestra realidad actual es que falta la realización del examen del VIH (tamizaje) en las mujeres embarazadas y muchas de ellas se pueden encontrar en esta situación. Otro aspecto importante es que en los niños no existen formulaciones pediátricas adecuadas (jarabes, comprimidos de menor concentración) por lo que la forma de administrar es el comprimido fraccionado del adulto y por lo tanto la dosis no es la exacta’, afirma la doctora Miño. Agrega que a la madre embarazada se le puede ofrecer tratamiento antirretroviral específico para ella si lo requiere o únicamente la profilaxis, para prevenir la transmisión madre - hijo del VIH. En ambos casos se escogen los medicamentos que sean efectivos para evitar la infección en el niño y que no causen efectos adversos. ‘Estos medicamentos generalmente disminuyen la transmisión
en 55 a 66% y aunado a la cesárea, la tasa de contagio se reduce al 2%; es decir que casi ningún niño nacerá infectado si se detecta oportunamente a la madre embarazada infectada por el VIH, y se ofrece el tratamiento adecuado’, indica Miño. Siete mil pruebas Cada año se embarazan aproximadamente 300.000 mujeres en Ecuador y menos del 10% se realizan la prueba de VIH y de las que conocen su estado de infección, no manifiestan su diagnóstico por múltiples razones (miedo, temor a ser rechazadas, sentido de culpa). La infectóloga Greta Miño agrega que es importante que se trabaje a todo nivel en prevención de VIH madre-hijo. En estos últimos diez meses se han realizado 7.000 pruebas de VIH en maternidades del Estado a través del Convenio del Ministerio de Salud Pública con MSF (Organización Médicos Sin Fronteras) y se han detectado 120 madres infectadas en quienes se ha evitado transmisión del virus de madre a hijo, pero aún siguen naciendo niños i
nfectados de las mujeres que no se realizaron la prueba y a quienes no se ofreció tratamiento. ‘Son los niños que llegan dentro de los primeros meses de vida al Hospital del Niño Dr. Francisco de Ycaza Bustamante. Por ello debe aplicarse efectivamente la Ley de Maternidad Gratuita, ya que existen los recursos para poder realizarlo’, asegura Miño. A este hospital acuden no solo niños con sida, sino también infectados por el VIH (no en fase sida) e hijos de padres infectados cuyo estatus no se conoce, es decir si están infectados o no. Provienen de diferentes instituciones como hospitales públicos, privados, del Instituto Nacional de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez, del Instituto Nacional del Niño y la Familia (INNFA), del IESS (Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social) u ONG, entre otros, y no solo de la provincia del Guayas, sino de otras, en su mayoría de la Costa. Miño asegura que desde noviembre del 2002 el Gobierno ofrece a través de las Instituciones del
Ministerio de Salud Pública los antirretrovirales de manera gratuita. ‘En el Hospital del Niño los pacientes los reciben en forma continua y aunque las presentaciones no son las más idóneas, se intenta mantener a los niños con la mejor calidad de vida’. El doctor José Prado Garcés, Jefe Regional del Programa VIH/SIDA/ITS, agrega que actualmente hay una mayor cobertura diagnóstica mediante la implementación de otros centros de atención en VIH/sida. ‘Antes solo era el hospital de Infectología Dr. José Daniel Rodríguez Maridueña y actualmente se incluyen al hospital Guayaquil, las maternidades de El Guasmo y Santa Marianita y el Hospital del Niño, donde se han realizado talleres de sensibilización al equipo médico. De tal manera que ofrecen a sus pacientes la realización de exámenes para la detección del VIH; y así hay la probabilidad de detectar nuevos casos de la enfermedad’. ‘Para que una persona tenga acceso a los antirretrovirales tiene que prese
ntar una certificación de no estar afiliado al IESS y no pertenecer a las Fuerzas Armadas y Policía Nacional, porque ellos cubren de manera gratuita los medicamentos. Luego se entra al Programa Nacional de Sida del Ministerio de Salud para recibir el tratamiento previo a la realización de las pruebas CD4 y Carga viral’, dice el doctor Prado. Buscar ayuda Las personas que deseen saber si padecen de VIH/sida pueden buscar ayuda en:

  • El Instituto Nacional de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez. Es un laboratorio de referencia de todo el país y existe en cada provincia. Allí la prueba de Elisa para VIH cuesta $7 para las personas particulares. Si el resultado sale confuso tiene la posibilidad de que la misma institución repita la prueba con otro reactivo y sin costo. Si la prueba sale reactiva, tiene la posibilidad de acceder a la prueba confirmatoria que cuesta $36. >
  • En el Instituto Nacional de Higiene el examen de contaje de CD4 y CD8 cuesta $ 50 y la carga viral $120. En caso de ser alguien de escasos recursos económicos puede, a través de Trabajo Social, solicitar la exoneración de los costos antes mencionados.
  • La prueba de Elisa puede realizarse también en el Hospital de Infectología José Daniel Rodríguez Maridueña y cuesta $6. Para ello tiene que abrir una carpeta a $1,50. Si no tiene dinero por medio de Trabajo Social le exoneran dichos valores.

Glosario Examen de detección de VIH: Es el procedimiento de laboratorio que se lleva a cabo para determinar si existen anticuerpos al VIH. Primero se efectúa la llamada prueba de Elisa ‘Enzime Linked Inmuno Sorbent Assay’ por sus siglas en inglés, que significa Ensayo inmunoenzimático absorbente. Si el resultado es reactivo debe hacerse un examen confirmatorio llamado Western Blot. Examen Western Blot: Confirma la presencia en la sangr
e del VIH. Se emplea después de que una prueba de Elisa ha dado un resultado reactivo. Pruebas de CD4 y CD8: Indican la cantidad de células capaces de determinar un deterioro o no del sistema inmune. Si los CD4 están por debajo de 200 células significa un deterioro del sistema inmunológico (defensas) y el paciente debe iniciar un tratamiento antirretroviral. Y si las CD8 disminuyen en un paciente con sida significa un mal pronóstico a corto plazo. Carga viral: Número de copias de VIH en la sangre. Cantidad de virus que existe en el organismo por unidad de volumen de sangre.’

Comentarios

He comentado esto en dos ocasiones anteriores que se borró la información. Mi intención fue ganar un concurso, pero a medida que converse con mis entrevistados portadores del VIH/sida, esa intención quedó atrás, y solo quise ayudar a muchos que están en su misma condición por medio de mi texto. Sé que buscarán ayuda y ese es mi premio.


Placed on the CILA site October 09 2007
Last Updated October 09 2007