Logo
Published on The Communication Initiative Network (http://www.comminit.com)

Doctores de Alegría - Brasil

By dheimann
Created 2004-08-12 00:00

Doctores de Alegría - Brasil


Oprima aquí [1] para la descripción de la experiencia.




Situación previa a la iniciativa

Doutores da Alegria nace en São Paulo, Brasil, por la iniciativa del actor de origen brasileño Wellington Santos. Entre 1983 y 1991, había vivido en Nueva York, estudiando arte dramático y trabajando como actor; en 1988 se unió a la Big Apple Circus Clown Care Unit (unidad de cuidado-circo de clowns de la gran manzana), un programa que se encargaba de enviar payasos profesionales a los hospitales para realizar visitas individuales a los niños ingresados; el objetivo consistía en ayudarles a superar los traumas de la hospitalización y con ello colaborar en el tratamiento médico. Esta labor supuso un cambio radical en la vida de este brasileño que le llevó a desarrollar un proyecto similar en Brasil: Doutores da Alegria.


En un momento en el que existía en Brasil un gobierno militar, donde se consideraba al teatro, la cultura o el arte como cosas superfluas, y a los artistas como personajes subversivos; trabajar en los hospitales como artista profesional, influyendo visiblemente en la vida de los pacientes de pediatría, era una forma de recuperar el papel social del artista.


Durante los tres años en los que Wellington trabajó como payaso en Nueva York, actuó principalmente en el Memorial Sloan-Kettering Cancer Centre, donde se encontraban ingresados un número significativo de pacientes brasileños que se mostraban realmente encantados de interactuar con un payaso de su mismo origen; de esta manera escuchó a los padres quejarse sobre la inexistencia de este cualquier tipo de actividades en los hospitales de Brasil para hacer más llevaderos los tratamientos médicos y las largas estancias hospitalarias tanto a los pacientes como a sus familias.


Sintiendo que ya había adquirido suficiente experiencia en Nueva York, decidió que era la hora de regresar a Brasil y poner en marcha un programa de las mismas características.


1991 fue un año traumático en la vida económica y social de Brasil: depreciaciones monetarias, inflación, corrupción política, la despreocupación absoluta por temas sociales, la producción artística en su peor momento histórico, y como colofón a todos estos problemas, el proceso de destitución del presidente del país. Esta fue la situación a la que tuvo que enfrentarse esta iniciativa en sus comienzos, sin olvidarse de la ignorancia y de los recelos que se oponían a cualquier innovación.


Establecimiento de prioridades

La prioridad era combatir la ignorancia de forma activa:

Formulación de objetivos y estrategias

Se diseñó un plan de trabajo según el cual Wellington actuaría dos veces por semana en el hospital, durante un período experimental de tres meses, adaptando y ajustando su interpretación al marco hospitalario y a los pacientes pediátricos, de tal manera que el trabajo pudiera ser evaluado por el personal del hospital.


El propósito del trabajo no debía ser ni recreativo ni terapéutico, sino una interacción artística creativa con los niños hospitalizados, en la cual el actor ofrece lo mejor de su trabajo y de sus habilidades y sólo el niño puede decidir si participar o no en ella, recobrando parte de control sobre su vida durante el período de hospitalización. Por medio de su capacidad de elección, se respeta la dignidad del niño, quien puede abrirse a la interacción en cualquier momento, a su propio ritmo, gracias a la calidad y la continuidad del trabajo de los actores. La propia regularidad de las visitas ayuda a los niños a seguir el tratamiento con mayor ánimo y alegría. El mayor deseo compartido por todos los niños hospitalizados consiste en recuperar una vida normal tras el tratamiento.


De acuerdo con el doctor Martin Nash, del Hospital Infantil de Nueva York, "es mucho más fácil tratar a un niño feliz". El trabajo se centra en los niños, pero también incluye a los padres y a los trabajadores del sistema sanitario. De esta forma, durante las visitas de los médicos de la risa todos los implicados pueden incorporarse a la terapia y disfrutar del poder sanador de la risa, incorporando el juego y la alegría al ambiente hospitalario. Estos momentos de alegría permiten a todos los implicados recuperar el aspecto más humano de su trabajo y proporcionan una estupenda forma de colaboración con el personal médico.


Esta iniciativa supone una oportunidad de generar un nuevo concepto de tratamiento, oportunidad que sólo puede aprovecharse si se trabaja con absoluta profesionalidad y con visión de futuro.


Movilización de recursos

Todas las necesidades del proyecto debían establecerse a partir de criterios estrictamente profesionales. La evaluación del proyecto piloto arrojó unos resultados muy poco alentadores:

Seis meses después, Wellington y su nueva compañera iniciaron la segunda fase del proyecto. Un prestigioso noticiario televisivo descubrió la iniciativa: un periodista que se encontraba de visita en el hospital fue testigo de una de las actuaciones de los actores y quedó gratamente impresionado por la belleza y la seriedad de la interacción, lo que fue origen de una extensa cobertura mediática.


Esta experiencia mostró que los medios de comunicación podían llegar a ser unos importantes aliados para difundir el trabajo de los Doutores da Alegria, especialmente la televisión, que tiene una gran influencia sobre las actitudes de la gente.


Algunos de los logros alcanzados en 1992 fueron los siguientes:

Proceso

A mediados de 1993, el proyecto se había extendido a tres hospitales de São Paulo y contaba con nueve actores profesionales conocidos en todo el país. Sin embargo, a pesar del creciente interés suscitado, empresas y particulares seguían sin considerar el patrocinio del proyecto como una buena inversión.


Los problemas no surgieron por el desarrollo de la iniciativa en distintos hospitales; más bien, los problemas eran de tipo social, económico y cultural:

Investigación sobre los resultados

En este momento los actores empezaban a intensificar su relación con el proyecto y sentir la necesidad de un sistema de apoyo emocional. La psicóloga Morgana Masetti, especialista en preparar a los pacientes para enfrentarse a operaciones quirúrgicas de alto riesgo, aprovechó la oportunidad para incorporar el humor y el mundo de los payasos a la ciencia de la salud. Los resultados de esta colaboración fueron los siguientes:

Resultados obtenidos

A mediados de 1997 se habían producidos los siguientes hitos:

Sostenibilidad

En 1999, tras dar por terminado el convenio de colaboración con Seguros Itaú que se había hecho cargo del 95% del presupuesto de la iniciativa a lo largo de cinco años, Doutores da Alegria inició una nueva estrategia en la que esperaba obtener una autosuficiencia financiera.


El primer año se negociaron dos contratos con dos empresas diferentes, Telemar (la mayor empresa brasileña de telecomunicaciones) y los Laboratorios Janssen-Cilag, que se convirtieron en los dos patrocinadores principales de la iniciativa, con una aportación que cubría el 80% del presupuesto total. El 20% restante se obtuvo a través de diversos actos recaudatorios, convenios con empresas de tarjetas de crédito y cursos en empresas bajo el título "La diversión en tiempos de adversidad".


En la actualidad, aparte de los dos patrocinadores principales, Tylenol y TRW, que cubren el 60% del presupuesto anual, se han conseguido los siguientes logros:

Lecciones aprendidas

Tras una experiencia de diez años, la apertura del proyecto hacia la comunidad ha pasado a ser el principal objetivo, convirtiéndose en una organización dedicada no sólo a llevar esperanza a los niños hospitalizados, sino también en un auténtico foco de generación y difusión de información sobre el trato a los enfermos.


Por otra parte, la calidad y la integridad del trabajo realizado han animado a los hospitales de todo el país a humanizar el trato dispensado a los pacientes hasta el punto que el Ministerio de Sanidad se unió a la iniciativa y la convirtió en uno de sus principales proyectos.


Por último, ha quedada clara la posibilidad de generar recursos financieros a partir de un trabajo y una investigación innovadores para retroalimentar el proceso y permitir su continuidad.


Transferibilidad

Doutores da Alegria se encuentra en estos momentos haciendo un registro de todas las iniciativas similares existentes tanto a nivel nacional como internacional, con el objetivo de invitarlas a debatir la ética y el futuro de esta actividad. Sólo en Brasil se han localizado 152 proyectos similares que ya han recibido un cuestionario de doce páginas. Con dicha información se pretende descubrir la mejor forma de ayudar a cada una de las diferentes iniciativas.


Gracias a las lecciones aprendidas, también se ha definido una estrategia concreta de expansión de la ONG. En lugar de iniciar nuevos programas en nuevos hospitales, se pretende enfrentarse a las necesidades inmediatas de cada lugar mediante la colaboración y la implicación efectiva de las diversas instituciones y estamentos. Así, se están manteniendo contactos con diversos organismos e instituciones para poner en marcha programas que desarrollarán y definirán ellos mismos a nivel local. Se ha conseguido una cierta inercia en el funcionamiento de este tipo de iniciativas, sin embargo, en cualquier caso, su continuidad depende exclusivamente de las futuras generaciones.


Fuente:

Buenas prácticas latinoamericanas y del Caribe, Dubai 2002. [2]


Para más información contacte a:

Doutores da Alegria (ONG)

Wellington Nogueira Santos/ Rodrigo Alvarez

Rua Alves Guimar, 73

São Paulo

Brasil

05411-000


Tel/Fax: 55 11 3061-5523

Email: wellington@doutoresdaalegria.org.br [3]


O visite la página web. [4]


Source URL:
http://www.comminit.com/en/node/150084