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Periodismo y política social:Por: Fernando J. Ruiz La transparencia es un valor democrático básico. Un gobierno autoritario oculta todo de sí y quiere saber todo de la sociedad. Fíjense Cuba. El expediente acumulativo que tiene el gobierno de cada ciudadano, desde que ingresa a la escuela, su trabajo, su familia, sus amigos, su vida privada, hasta que se muere. En cambio, un gobierno democrático es un gobierno que dice todo de sí y solo quiere saber sobre el ciudadano lo que necesita saber para servirle mejor. De algún modo, la policía es en las dictaduras lo que el periodismo es en las democracias: el instrumento informativo esencial del sistema para poder realizar sus objetivos. Mientras la policía en las dictaduras les dice todo sobre los ciudadanos a los gobernantes, los periodistas en las democracias les deben decir todo sobre los gobernantes a los ciudadanos. Pero si bien la transparencia y la libertad de prensa son valores básicos democráticos, también son valores instrumentales para obtener otros valores, como el buen gobierno. Sin embargo, en los actuales estados latinoamericanos la opacidad todavía es muy considerable. Una reciente investigación sobre transparencia presupuestaria en diez países de la región, realizada en El Salvador por Probidad, demuestra, por ejemplo, que ningún Estado tiene un sistema de rendición de cuentas eficaz para controlar cómo se ejecutó realmente el presupuesto público anual. En varios países se están debatiendo leyes de acceso a la información y existen enormes resistencias políticas, sin entender que la transparencia no es una exigencia corporativa de los periodistas, sino una condición para el buen gobierno democrático. El periodismo puede ser un aliado para mejorar la política social Si los periodistas reducen a la política a un ping pong de declaraciones de políticos pierden todos, pues los políticos seguirán desacreditados y seguramente los periodistas seguirán perdiendo audiencia. Si la política no encuentra a lo social en algún punto del futuro, podríamos estar ante la "muerte lenta" de las democracias latinoamericanas (O'Donnell). Voy a proponerles algunas razones por las cuales creo que el periodismo puede convertirse en un aliado para construir una mejor política social:
Estos casos también podrían sugerir que el periodismo contribuye a formar mejores ciudadanos, y donde hay mejores ciudadanos hay menos pobres. Desde este punto de vista, el periodismo también hace política social. Aquí hay un matiz interesante que tiene que ver con el ejemplo que di recién sobre la falta de hambrunas en India. En India no hay hambrunas, pero si un analfabetismo crónico (más que en China) y una persistente desnutrición. La explicación que se da a esto es que el periodismo se ocupa más de las cuestiones sociales excepcionales, como puede ser el peligro de una hambruna, pero no tanto de los dramas cotidianos y rutinarios, que requieren políticas de largo plazo, como puede ser el analfabetismo y la desnutrición en India (Stromberg/Sen). Hay cierta censura estructural hacia los temas sociales. Es una censura que no está basada en presiones externas, sino en presiones profesionales. Ocurre que las políticas sociales suelen estar asociadas con la propaganda y las buenas noticias. Los periodistas tienden a desechar trabajar con este tipo de temas, incluyo los buenos periodistas. Prefieren buscar ejemplos dramáticos de exclusión social. La política social es más probable que se convierta en noticia cuando falla. ¿A cuantos de ustedes les ocurrió que las conferencias de prensa organizadas para presentar propuestas sociales solían ser tituladas al día siguiente con cualquier otro tema, en especial una puja partidista, o alguna respuesta a la declaración de otro político, y se perdía el motivo original de la convocatoria? Si ustedes mismos leen un artículo en el cual un rival de ustedes tienen media página de un diario para presentar sus propuestas de política social, ustedes inmediatamente es posible que piensen que hay algún tipo de relación especial entre ese medio y ese político o funcionario. En campaña, cuando la política social es aún una propuesta electoral, la censura estructural del periodismo es más visible. Un poco más temprano o un poco más tarde, se termina sabiendo casi todo sobre los presidentes. Pero a medida que se desciende en la escala jerárquica del Estado el control público se va diluyendo. La oleada de leyes de transparencia y derecho a la información que están ingresando en los sistemas legales de América Latina intenta que todos los funcionarios tengan un nivel de control similar al que ya tienen los presidentes. El principal interesado en esto debería ser el mismo presidente, al fin y al cabo suelen ser los responsables políticos últimos de lo que ocurre en el Estado durante su mandato. También a la oposición le conviene promover la transparencia del Estado y la labor periodística. ¿Cómo se puede hacer, mientras se está en la oposición, un plan de gobierno sin buena información sobre el Estado? ¿Cuántas veces ocurre que un nuevo gobierno se entera recién cuando asume de la real situación de las finanzas públicas? Tener la mejor información antes de llegar al poder, haría que su gobierno tuviera más posibilidades de ser eficaz. Un ejemplo de alianza exitosa En la historia del periodismo en los Estados Unidos hay un ejemplo revelador de cómo una buena alianza entre la prensa y la política es capaz de transformar la realidad. Lo que se llamó en los primeros doce años del siglo veinte en Estados Unidos el movimiento reformista estuvo impulsado por investigaciones periodísticas que prepararon el terreno para realizar mejoras políticas y sociales de envergadura histórica. En esos años se sancionó la ley antimonopolio, se limitaron los abusos de las organizaciones sindicales, se legisló sobre el trabajo infantil, se permitió la elección directa de los senadores federales, se reguló la calidad de la comida y de los medicamentos. Todo eso se pudo hacer gracias a una prensa que, mediante profundas investigaciones, despertó del letargo moral a amplios sectores sociales que estuvieron dispuestos a apoyar a los políticos reformistas (Streitmatter). En los últimos años se han caído varios gobiernos democráticos, y esto ha difundido la preocupación sobre la estabilidad democrática. Podríamos dar una fórmula de cómo los gobiernos se pueden volver duraderos. La fórmula es simple: en la política democrática, el material más resistente es el cristal. Fuente Placed on the Communication Initiative site March 09 2004 Last Updated September 24 2007 |
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